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Un proyecto para mejorar el bienestar de vacas lecheras y cerdos

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El proyecto ClearFarm diseñará una plataforma basada en sensores capaz de informar sobre el estado de bienestar de los animales de granja. Ayudará a los consumidores a tener más información sobre los antecedentes de los productos animales.

Tener una imagen a tiempo real del bienestar de cada uno de los animales de una granja. Esto es el objetivo de ClearFarm, un proyecto liderado por la Facultad de Veterinaria de la Universidad Autónoma de Barcelona (UAB) que involucra 13 instituciones europeas de 6 países diferentes. Para hacerlo, desarrollará y validará una plataforma que recogerá datos de diferentes sensores sobre el bienestar de los animales y ofrecerá la información trabajada a los granjeros y a los consumidores para facilitar su toma de decisiones.

El bienestar animal se ha convertido en un aspecto fundamental de la producción ganadera, pero su evaluación sigue siendo un reto. “A través de este proyecto, queremos fomentar la innovación y explotar plenamente las nuevas posibilidades tecnológicas para permitir un mejor bienestar animal en toda la cadena de producción y contribuir así, a una producción sostenible del ganado porcino y lechero, los dos sistemas ganaderos con más producción a Europa”, explica Xavier Manteca, investigador del Departamento de Ciencia Animal y de los Alimentos de la UAB y coordinador del proyecto.

ClearFarm utilizará sensores existentes en el mercado capaces de controlar una amplia gama de variables relacionadas con el comportamiento de los animales, su salud física y mental, el impacto ambiental y la productividad. Por ejemplo, se colocaran collares con sensores a las vacas y cerdos o cámaras térmicas, que permitirán saber cómo se mueven por la granja, cuántas veces van a comer o beber, etc. Se colocarán también sensores ambientales para obtener información sobre los espacios donde están los animales (temperatura, humedad, CO2, etc).

Estos datos los recogerá una plataforma conectada que, mediante un algoritmo, proporcionará una información fácil de entender sobre el bienestar de los animales adaptada a cada público. Por un lado, los ganaderos podrán ver, a través de una página web, la información actualizada sobre el estado de los animales con énfasis en las señales de alerta que pueden ayudarlos a anticiparse a los problemas y hacer un cambio o mejora. Por la otra, los consumidores podrán conocer la historia de bienestar del producto (carne o leche) que compren escaneando, por ejemplo, un código QR de la etiqueta que los dirigirá a una web con la información.

La plataforma se pondrá a prueba en diferentes explotaciones de ganado porcino y lechero de diferentes países. El objetivo es que sea capaz de informar sobre el estado de bienestar en una variedad de sistemas de producción, considerando las divergencias geográficas dentro de los sistemas de producción a Europa.

Trabajo en red para mejorar el bienestar Animal

Un aspecto innovador del proyecto es que consumidores, productores, reguladores y responsables políticos, entre otros, están involucrados desde el inicio en el diseño de esta nueva plataforma.

Durante los meses de octubre y noviembre se organizan diferentes talleres con consumidores y ganaderos para conocer sus necesidades y preferencias en relación con el bienestar animal y las mejores soluciones para encararlo. “A través de metodologías de design thinking queremos reunir todos los actores relevantes, porque sus necesidades, ideas y sensibilidades estén plenamente representadas, y asegurarnos que la plataforma tecnológica que desarrollamos se ajuste a sus requisitos”, señala Manteca.

ClearFarm, que se alargará 4 años y está financiado con 6 millones de euros por la Comisión Europea, cuenta con la participación de 6 universidades y centros de investigación, 5 pequeñas y medianas empresas y 3 grandes empresas: la Universidad Autónoma de Barcelona, la Universidad de Murcia, ELPOZO Alimentación S.A y la Cooperativa Ganadera del Valle de los Pedroches (de España), Syntesa Partners and Associates A/S, Skov As Glyngore – Luto Sensores, Aarhus Universitet (de Dinamarca), CONNECTERRA BV, Eshuis BV y Wageningen University (de los Países Bajos), Università degli Studi di Milano (de Italia), Lluonnonvarakeskus y Hämeenlinnan Osuusmeijeri (de Finlandia) y Cattle Watch Ltd (de Israel).

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Con estrategias de mitigación, aumentan un 40 % la productividad ganadera, con estrategias de mitigación

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En el marco del proyecto internacional GANASUR, especialistas del INTA presentaron los resultados del estudio en la Cuenca del Salado, Buenos Aires. Con estrategias de mitigación en los establecimientos se evitó la emisión de 7.400 toneladas de CO₂ y aumentó la producción por vientre un 40 %. Mejoras en la sanidad preventiva y reproductiva, descarte de animales improductivos y manejo del pastoreo, entre las estrategias implementadas.

El proyecto GANASUR se desarrolla sobre la estructura cooperativa de PROCISUR, que reúne a los institutos nacionales de investigación agropecuaria de Argentina, Brasil, Chile, Paraguay y Uruguay, junto con el IICA. La iniciativa busca identificar sistemas ganaderos representativos de cada país, evaluar opciones de mitigación y modelar los impactos productivos, económicos y ambientales asociados a su implementación.

En el caso de la Argentina, se seleccionó como caso de estudio un sistema de ciclo completo de la Pampa Deprimida. Según explicó Mauricio Álvarez, coordinador del Programa Nacional de Carnes y Fibras Animales del INTA, “se trata de una de las principales regiones ganaderas del país y porque la cría concentra una proporción muy importante de las emisiones del sistema”. Al mismo tiempo, sus brechas de eficiencia reproductiva y productiva ofrecen una oportunidad concreta para reducir emisiones sin disminuir la producción de carne.

En esta línea, puntualizó: “Para los países del CAS aumentar la productividad es una meta irrenunciable y los resultados demuestran que es posible producir más, mejorando la rentabilidad, de manera ambientalmente sostenible”.

En este sentido, subrayó: “Los resultados muestran que la mitigación puede integrarse a una estrategia de mejora productiva y económica: no se trata de producir menos, sino de producir más eficientemente, con una menor cantidad de emisiones por unidad de producto y una reducción simultánea de las emisiones absolutas”.

Las medidas de mitigación no se definieron como un paquete teórico, sino a partir de tecnologías probadas y compatibles con el funcionamiento de los establecimientos, detalló Álvarez, al tiempo que aclaró que “fueron validadas mediante consultas con productores y referentes sectoriales, que permitieron identificar aquellas que estarían dispuestos a adoptar”.

En esta línea, destacó que “uno de los principales aportes de GANASUR es haber integrado las dimensiones productiva, ambiental y económica. No alcanza con saber cuánto puede reducirse una emisión: también necesitamos conocer qué efecto tiene la tecnología sobre la productividad, cuánto cuesta implementarla y cuáles son las condiciones para que un productor decida adoptarla”.

Entre las estrategias que se aplicaron, se destacan las mejoras en la sanidad preventiva y reproductiva, el descarte de animales improductivos, el manejo del pastoreo, la recuperación de pasturas, la incorporación de leguminosas, la suplementación estratégica, la inseminación artificial a tiempo fijo y la selección genética.

“La implementación completa de esta trayectoria permitiría evitar unas 7.400 toneladas de CO₂ equivalente entre 2027 y 2040, lo que representa una reducción del 15 % de las emisiones acumuladas respecto del escenario de referencia”, confirmó el investigador. Para 2040, las emisiones anuales disminuirían hasta aproximadamente 2.645 toneladas de CO₂ equivalente y la huella de carbono por kilogramo producido se reduciría cerca de un 27 %.

“Los beneficios no serían solamente ambientales, sino también productivos”, sentenció Álvarez. Es que, según detalló, la producción por vientre aumentaría un 40 %, al pasar de 197 a 275 kg de peso vivo, mientras que el mayor volumen de carne generado y la mejora de la eficiencia permitirían alcanzar importantes beneficios económicos.

Según detalló el especialista del INTA, “la transición tecnológica se diseñó de manera gradual y acumulativa”. En una primera etapa se propuso ordenar el manejo del rodeo y mejorar su desempeño reproductivo; posteriormente, fortalecer la base forrajera y nutricional; y, finalmente, incorporar herramientas de mayor intensificación.

“Esta secuencia responde a una lógica concreta: comenzar por tecnologías de menor complejidad y avanzar hacia otras que requieren mayores capacidades e inversiones, evitando asumir que todas pueden adoptarse simultáneamente”, aclaró Álvarez.

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