Noticias Internacionales

Un Olor Desagradable puede ser Clave para Ahuyentar a Depredadores del Ganado

Publicado

en

(1.381 lecturas vistas)

COMPARTIR

En España se realizó una investigación en la que se encontraron avances para prevenir la depredación del ganado a causa del lobo. Esta técnica consiste en usar sustancias químicas en la victima de tal forma que produzcan un efecto desagradable en el predador.

De acuerdo al portal Diario Veterinario, científicos del Grupo de Gestión y Recursos Cinegéticos y Fauna Silvestre y del Grupo de Toxicología de Fauna Silvestre del Instituto en Recursos Cinegéticos de la Universidad de Castilla – La Mancha en colaboración con otras instituciones científicas se han avanzado en el desarrollo de la aversión condicionada a la presa como una herramienta no letal para el control de la depredación.

La técnica consiste en usar sustancias químicas en la presa que produzcan un efecto adverso desagradable como vómitos, nausea o diarreas en el depredador, de modo que aprenda a rechazar esta presa en encuentros posteriores al asociarla con un sabor o un olor que les genere malestar.

Se trata de desencadenar un mecanismo de supervivencia natural que muchos depredadores desarrollan para evitar el consumo de alimentos tóxicos o en mal estado una vez que han tenido una primera mala experiencia.

Según informan los investigadores se ha conseguido aplicarla con éxito para proteger nidos de perdiz roja y otras aves que nidifican en el suelo de la depredación por zorro mediante la inducción de una aversión al sabor, y para reducir la incidencia de la depredación del zorro sobre el conejo de monte durante las translocaciones mediante la inducción de una aversión al olor.

Los buenos resultados obtenidos les llevó a los investigadores plantearse si la aversión condicionada a la presa podría ser usada para prevenir la depredación del lobo sobre el ganado, contribuyendo de este modo a garantizar su coexistencia con la actividad ganadera y su conservación.

Para resolver este planteamiento, los investigadores indujeron aversión al olor a 5 lobos del Parque Zoológico de Córdoba, utilizando para ello carne de muflón con una sustancia química antiparasitaria que provoca un efecto desagradable al ser consumido y olor a vainilla. Los resultados mostraron que con tan solo una exposición puntual al antiparasitario, 4 de los 5 lobos utilizados en el experimento desarrollaron aversión a la carne de muflón durante al menos un mes.

Estos animales aprendieron que consumir carne con olor a vainilla les provoca malestar, por lo que eligieron no consumirla en encuentros posteriores durante al menos un mes, cuando la carne en realidad ya no contenía el antiparasitario.

Luego de este tiempo, los investigadores redujeron la cantidad de olor a vainilla al alimentar a los lobos con la misma carne de muflón, lo que provocó que 2 de los lobos que habían desarrollado aversión volvieran a consumir la carne. Esto indica que el mantenimiento de la aversión condicionada a la pesa mediante una señal de olor depende de la presencia de ese olor.

Este trabajo de investigación demuestra que el uso de la aversión condicionada a la presa mediante una señal de olor podría usarse de varias maneras para proteger al ganado del lobo. Por un lado, esto permitiría la creación de una ‘zona de amortiguación’ con el olor para proteger al ganado en áreas cercadas. No obstante, esta estrategia podría tener que limitarse solo a las explotaciones con alta frecuencia de ataques, debido a la dificultad de aplicarla a todas las explotaciones sujetas a riesgo, especialmente en sistemas ganaderos complejos.

Por otro lado, la aversión condicionada a la presa podría usarse en casos muy concretos para proteger a animales de alto valor que se encuentran en extensivo, colocándoles un dispositivo que pueda desprender el olor al que se ha generado la aversión. El desarrollo de un dispositivo de este tipo, con bajo mantenimiento y un olor fácilmente recargable, puede ser esencial para la implementación de la aversión condicionada al olor en ganado en libertad en áreas remotas.

Depredadores en Colombia

De acuerdo a lo publicado por este medio hace unos meses, en Colombia Román Jiménez Aristizábal, médico veterinario zootecnista y propietario de la Hacienda El Pajuil, explica que la ganadería regenerativa implica convivir con la fauna nativa, con seres no deseados como serpientes y felinos.

Para persuadir a los jaguares de comerse su ganado, el experto se ha esforzado por mantener el habitad de los mamíferos silvestres de menor tamaño, que son la presa natural de los felinos. “Para ellos, tenemos que fomentar la fauna nativa como los ciervos, mapaches, conejos, silvestres, chigüiros porque así aumentamos la presencia de esos animales que son sus presas naturales. Yo te garantizo que un jaguar prefiere cazar un ciervo de 80 o 100 kg que una vaca”, comenta.

Finalmente, es importante que el productor tenga claro que si siente la obligación de utilizar los insumos químicos, es vital que se realice bajo un límite racional de tal forma que se apliquen los principios de conservación, manejo de la fauna silvestre y sostenibilidad con el ambiente.

Leer más
Click para comentar

Deja un mensaje

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Noticias Internacionales

México, Centroamérica y el IICA inician estrategia contra el gusano barrenador del ganado

Publicado

en

COMPARTIR

Leer más

Noticias Internacionales

Ecuador fortalece el control para garantizar la inocuidad de la leche en su territorio

Publicado

en

COMPARTIR

Leer más

Noticias Internacionales

Con estrategias de mitigación, aumentan un 40 % la productividad ganadera, con estrategias de mitigación

Publicado

en

COMPARTIR

En el marco del proyecto internacional GANASUR, especialistas del INTA presentaron los resultados del estudio en la Cuenca del Salado, Buenos Aires. Con estrategias de mitigación en los establecimientos se evitó la emisión de 7.400 toneladas de CO₂ y aumentó la producción por vientre un 40 %. Mejoras en la sanidad preventiva y reproductiva, descarte de animales improductivos y manejo del pastoreo, entre las estrategias implementadas.

El proyecto GANASUR se desarrolla sobre la estructura cooperativa de PROCISUR, que reúne a los institutos nacionales de investigación agropecuaria de Argentina, Brasil, Chile, Paraguay y Uruguay, junto con el IICA. La iniciativa busca identificar sistemas ganaderos representativos de cada país, evaluar opciones de mitigación y modelar los impactos productivos, económicos y ambientales asociados a su implementación.

En el caso de la Argentina, se seleccionó como caso de estudio un sistema de ciclo completo de la Pampa Deprimida. Según explicó Mauricio Álvarez, coordinador del Programa Nacional de Carnes y Fibras Animales del INTA, “se trata de una de las principales regiones ganaderas del país y porque la cría concentra una proporción muy importante de las emisiones del sistema”. Al mismo tiempo, sus brechas de eficiencia reproductiva y productiva ofrecen una oportunidad concreta para reducir emisiones sin disminuir la producción de carne.

En esta línea, puntualizó: “Para los países del CAS aumentar la productividad es una meta irrenunciable y los resultados demuestran que es posible producir más, mejorando la rentabilidad, de manera ambientalmente sostenible”.

En este sentido, subrayó: “Los resultados muestran que la mitigación puede integrarse a una estrategia de mejora productiva y económica: no se trata de producir menos, sino de producir más eficientemente, con una menor cantidad de emisiones por unidad de producto y una reducción simultánea de las emisiones absolutas”.

Las medidas de mitigación no se definieron como un paquete teórico, sino a partir de tecnologías probadas y compatibles con el funcionamiento de los establecimientos, detalló Álvarez, al tiempo que aclaró que “fueron validadas mediante consultas con productores y referentes sectoriales, que permitieron identificar aquellas que estarían dispuestos a adoptar”.

En esta línea, destacó que “uno de los principales aportes de GANASUR es haber integrado las dimensiones productiva, ambiental y económica. No alcanza con saber cuánto puede reducirse una emisión: también necesitamos conocer qué efecto tiene la tecnología sobre la productividad, cuánto cuesta implementarla y cuáles son las condiciones para que un productor decida adoptarla”.

Entre las estrategias que se aplicaron, se destacan las mejoras en la sanidad preventiva y reproductiva, el descarte de animales improductivos, el manejo del pastoreo, la recuperación de pasturas, la incorporación de leguminosas, la suplementación estratégica, la inseminación artificial a tiempo fijo y la selección genética.

“La implementación completa de esta trayectoria permitiría evitar unas 7.400 toneladas de CO₂ equivalente entre 2027 y 2040, lo que representa una reducción del 15 % de las emisiones acumuladas respecto del escenario de referencia”, confirmó el investigador. Para 2040, las emisiones anuales disminuirían hasta aproximadamente 2.645 toneladas de CO₂ equivalente y la huella de carbono por kilogramo producido se reduciría cerca de un 27 %.

“Los beneficios no serían solamente ambientales, sino también productivos”, sentenció Álvarez. Es que, según detalló, la producción por vientre aumentaría un 40 %, al pasar de 197 a 275 kg de peso vivo, mientras que el mayor volumen de carne generado y la mejora de la eficiencia permitirían alcanzar importantes beneficios económicos.

Según detalló el especialista del INTA, “la transición tecnológica se diseñó de manera gradual y acumulativa”. En una primera etapa se propuso ordenar el manejo del rodeo y mejorar su desempeño reproductivo; posteriormente, fortalecer la base forrajera y nutricional; y, finalmente, incorporar herramientas de mayor intensificación.

“Esta secuencia responde a una lógica concreta: comenzar por tecnologías de menor complejidad y avanzar hacia otras que requieren mayores capacidades e inversiones, evitando asumir que todas pueden adoptarse simultáneamente”, aclaró Álvarez.

Leer más

Tendencia