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Requerimientos Nutricionales de la Vaca con Cría al Pie

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Un rebaño de ganado de carne o  llamado tambien de «cría bovina» está conformado por distintas categorías de animales; dentro de estas, la vaca adquiere una importancia relevante ya que es la encargada de gestar y producir los terneros, principal producto del sistema de cría.

Es importante también tener presente que esta categoría animal generalmente representa del 50 a 70% del total de animales del rodeo. Teniendo en cuenta lo expuesto, se realizaran algunas consideraciones sobre los requerimientos nutricionales de la vaca lactante o con «ternero al pie».

La vaca, como todo animal, tiene requerimientos nutricionales mínimos para cumplir con sus funciones vitales básicas. Dichos requerimientos básicos se denominan «requerimientos de mantenimiento». Pero además, existen otros requerimientos motivados por trabajo o producción.

Por ejemplo, el moviendo o desplazamiento del animal en la búsqueda de alimentos también insume energía, cuyo costo es tanto mayor cuanto mayor es el tamaño de los potreros o mayor es la dificultad en conseguir el alimento.

Si además se operan otras funciones como producir leche, crecer o engordar, por arriba de los requerimientos de mantenimiento y desplazamiento, se necesitan cantidades adicionales de alimento para que esas funciones tengan lugar. Solamente hay funciones de producción una vez satisfechos los requerimientos de mantenimiento.

Lo anteriormente expuesto es en términos generales, ya que en el caso especifico de la vaca lactante, la producción de leche puede tener lugar aunque el animal no haya cubierto los requerimientos de mantenimiento, pero en este caso a costa de pérdida de peso. La vaca para producir leche para su ternero y para mantenerse gasta una determinada cantidad de energía y si no la ingiere la toma de su propio cuerpo.

Si lo anterior ocurre la función de producción será afectada en la medida que el peso del animal disminuye. En consecuencia, como norma de buen manejo del rodeo de cría, deberá evitarse en lo posible la pérdida de peso de las vacas luego del parto y, eventualmente, lograr una recuperación si los animales hubieran llegado a ese momento en un estado corporal pobre.

¿Cuánto necesita comer una vaca lactante para mantener su peso?

Existe mucha información sobre las cantidades de alimento necesarias para vacas lactantes de distinto peso y producción de leche. Sin embargo, resulta útil analizarlo a través de las relaciones existentes entre una vaca seca (sin ternero) que mantiene peso y una vaca que produce leche (con ternero al pie).

Considerando el enfoque anterior, para una vaca común de carne, las necesidades nutricionales durante la lactancia se incrementan en un 40-50% (dependiendo del biotipo animal y del mes de lactación) respecto de una vaca seca; lo que significa que, para que una vaca lactante se mantenga en buenas condiciones productivas, deberá tener la posibilidad de comer entre un 40 y un 50% más que la vaca seca.

En condiciones de pastoreo, la posibilidad de incrementar el consumo en las cantidades señaladas precedentemente depende fundamentalmente de:

1) la capacidad de ingestión propia del animal,

2) la calidad del forraje y

3) la cantidad de forraje disponible.

Por lo tanto, existiendo abundancia de forraje de buena calidad y contando con animales sanos, es posible pensar que no existen razones para que los animales puedan cubrir sus requerimientos de mantenimiento y lactación.

Sin embargo, el problema se presenta cuando el forraje es de baja calidad (estado de reposo vegetativo, diferido), o cuando el forraje se encuentra en escasa cantidad.

En el primer caso, baja calidad del alimento, el animal no logrará comer mas de cierta cantidad debido a un problema físico de llenado de su rumen u panza y no volverá a comer hasta tanto no haya digerido ese material que llena el rumen.

Debido a que el forraje de baja calidad es digerido a una velocidad menor, resulta que el consumo de ese alimento tiene lugar a un ritmo lento. Como consecuencia de esto, cuanto más baja es la calidad, más se reduce el consumo.

En el segundo caso, baja disponibilidad de forraje como pasturas de buffel grass y pastizales naturales con grandes áreas de sacrificio (peladares) o baja altura de las plantas por sobrepastoreo (exceso de carga animal) pueden también reducir el consumo de forraje y consecuentemente la satisfacción de los requerimientos nutricionales de las vacas.

En esta condición, cuando las pasturas y pastizales naturales están degradados o la altura de las plantas se reduce por debajo de los 10 cm, es cuando el animal encuentra serias limitaciones en el consumo de alimento produciéndose una marcada pérdida de estado corporal (pérdida de peso), disminución en la producción y por ende un bajo crecimiento del ternero.

Por lo tanto, para mantener en buenas condiciones una vaca con «cría al pie», es necesario que esta pueda alcanzar a consumir un 40 a 50% más que una vaca seca. Para que esto sea posible, deberá pastorear forraje cuya calidad (forraje verde), disponibilidad y altura (superior a 10 cm) no sean restrictivas al consumo.

Para lograr esto, es necesario: 1) que el periodo de lactación de las vacas coincida con la época de rebrote de los pastos que en las condiciones ambientales de la región ocurre entre Diciembre y Abril, y 2) que la disponibilidad de forraje sea abundante, lo que se puede lograr manejando la carga animal y reservando potreros de pasturas o pastizales en buenas condiciones.

Por último, conviene tener siempre presente que como complemento de lo que aporta el forraje, es conveniente que los animales, en especial para vacas con «cría al pie», tengan acceso a sales minerales.

Elección de la Época y Duración del Servicio

En la provincia el pastizal natural es el recurso forrajero base para la alimentación del rodeo, una acertada carga animal y una buena elección de la época y duración del servicio, son requisitos indispensables para lograr un adecuado estado nutricional de los animales y consecuentemente una buena producción por vientre.

En un sistema de cría, la aspiración es lograr un ternero por año de vaca. Pero para que esto suceda no se deben producir retrasos sistemáticos en la parición. Esto debe verificarse en forma sucesiva cada 365 días.

Considerando que el período de gestación (preñez) de la vaca es aproximadamente 280 días, ésta debe tener la oportunidad de ser servida dentro de los 85 días siguientes al parto, y si tenemos en cuenta que luego del parto tiene lugar un anestro normal (periodo en que la vaca no es fértil) de 40 a 55 días, solo quedan 40 días en los que la vaca debe quedar preñada.

El funcionamiento reproductivo normal de una vaca es muy sensible a varios factores, entre ellos al nutricional. En consecuencia, en animales que sufren deficiencias nutricionales, los ciclos ováricos (21 días de duración) aparecen en forma irregular o se suprimen (anestro posparto mayores de 80 días), reduciéndose las posibilidades de concepción (preñez) y consecuentemente el porcentaje de parición y destete del rodeo.

Por lo tanto, es imprescindible una adecuada alimentación si se desea lograr una buena producción por vientre (vaca). Para esto, se debe tener en cuenta que los requerimientos nutricionales de la vaca, tanto en calidad como en cantidad, varían de acuerdo al estado fisiológico (preñada, lactante, vacía, seca) en que se encuentre.

Dichos requerimientos nutricionales son mínimos al comienzo de la gestación, aumentan al final de la misma, especialmente en los últimos 2 meses, y se hacen máximos hacia el segundo – tercer mes de lactancia. Este último período (lactancia) es muy importante ya que normalmente se superpone con el servicio, momento en que se define la producción de terneros para el año siguiente.

Si bien al promediar la lactancia, los requerimientos nutricionales de la vaca comienzan a descender, el consumo de forraje por los terneros se incrementa, por lo que las necesidades nutricionales del rodeo se mantienen altos hasta el destete.

Es necesario considerar ahora los recursos forrajeros disponibles. Si bien existen distintos ambientes en la provincia, en general tanto los pastizales naturales como las especies forrajeras exóticas, se caracterizan por una marcada estacionalidad en su crecimiento, siendo coincidente con el de época de mayores precipitaciones (Diciembre – Abril).

La época de crecimiento de los pastos, no solo tiene importancia por la abundancia de forraje, si no en alto grado por su calidad. Se puede generalizar diciendo que la calidad es excelente durante la época de mayor crecimiento (fines de primavera, verano y comienzo de otoño) y mínima durante el invierno cuando el forraje está en estado de seco o diferido. Todo lo dicho anteriormente, se corresponde a pastizales y pasturas que no reciben riego.

Después de haber analizado brevemente los requerimientos nutricionales de la vaca y la variación en cantidad y calidad de los recursos forrajeros es posible ahora seleccionar la época y duración del servicio y consecuentemente de la parición.

Una acertada elección será aquella que haga coincidir el período de mayores requerimientos de la vaca con la época de mayor cantidad y mejor calidad de los recursos forrajeros. Si consideramos lo anterior, en general en la provincia, se debería iniciar el servicio entre el 15 y 31 de Enero, siendo la duración no mayor a 90 días.

Si bien lo anterior es cierto en términos generales, cada productor debería ajustar la fecha de iniciación del servicio considerando las condiciones particulares de su campo; dado que pueden existir variaciones locales en la disponibilidad de forraje de calidad, debido a situaciones particulares de terreno o a disponibilidad de pasturas bajo riego.

No obstante, una elección acertada de la época y duración del servicio no es suficiente para asegurar una buena alimentación de los vientres; es necesario también complementarla con una adecuada carga animal. Ya que de nada vale una acertada elección de la época si la cantidad de forraje disponible para cada animal, no alcanza a cubrir sus requerimientos.

Si la carga animal es excesiva, los animales se transforman en enemigos luchando por una misma porción de alimento, lo que se puede observar por un paulatino desmejoramiento del estado del animal y bajos índices reproductivos (preñez, parición y destete).

Una carga animal excesiva durante largos periodos produce también un paulatino desmejoramiento de los recursos forrajeros incrementándose las zonas de «peladares» (zonas sin pasto). Todo lo anterior se traduce en una baja producción global del sistema.

El servicio estacionado de 90 días supone además otras ventajas tales como:

a) el nacimiento parejo de los terneros, sin cabezas ni colas de parición muy distanciadas, por lo que se los podrá destetar a todos en un periodo razonablemente corto de tiempo simplificándose el manejo;

b) permite un control más simple de la eficiencia reproductiva del rodeo;

c) en campos con mediana infraestructura (con divisiones interiores), permite separar los animales según necesidades nutricionales y de esta forma ubicar los que tienen mayores requerimientos en los mejores potreros; y

d) permite efectuar el aprovechamiento mejor y más barato de los recursos forrajeros, ya que la todos los vientres se encuentran en estado fisiológico similar de altos requerimientos nutricionales en el momento de mayor disponibilidad de forraje.

Para concluir podemos decir que para lograr alta eficiencia en el rodeo de cría es necesario: a) hacer coincidir el periodo de mayores requerimientos de los vientres (especialmente desde la parición hasta el destete) con la época de crecimiento de los pastos, lo que en general en la provincia se logra iniciando el servicio entre el 15 y 31 de Enero, con una duración de 90 días; y b) que la disponibilidad de forraje sea abundante durante el mismo periodo, lo que se puede lograr adecuando la carga animal y reservando potreros y reservando potreros de pasturas o pastizales en buenas condiciones.

El Destete: Una Práctica Fundamental

Una de las practicas fundamentales en el manejo del rodeo cría bovina, a la que no se le da la importancia que sin duda tiene, es el destete. Esta práctica consiste básicamente en separar los terneros de sus madres a fin de que éstas interrumpan la producción de leche, se «sequen» y consecuentemente disminuyan sus requerimientos nutricionales.

Desde ya se define al destete como una operación de manejo que favorezca a la vaca tratando de no perjudicar al ternero. Para entender «el porque» es necesaria esta práctica, se deben considerar aspectos relacionados a la vaca, al ternero y a los recursos forrajeros disponibles.

En artículos anteriores, se describieron los requerimientos nutricionales de la vaca con «ternero al pie» y se hicieron consideraciones sobre la elección y duración de la época del servicio («entore»). En estos artículos se dejó claramente establecido que las vacas lactantes («con ternero al pie») aumentaban sus requerimientos nutricionales en un 40 a 60% con relación a la vaca seca.

Lo anterior no ocasiona problemas cuando el forraje disponible es de buena calidad y existe buena disponibilidad de estos. Sin embargo, cuando el alimento disponible es de baja calidad (pasto seco, invierno – principios de primavera) y/o la cantidad es insuficiente (alta carga animal), las vacas lactantes no logran consumir el alimento necesario para cubrir sus requerimientos nutricionales.

Si esto último ocurre, la vaca comienza a hacer uso de sus reservas corporales traduciéndose en pérdidas de peso y estado. Cuando la pérdida de peso es muy acentuada (mayor al 10 – 15%) o el estado corporal de las vacas en el «entore» (enero – abril) o a comienzo del invierno es deficiente, se compromete su fertilidad (baja preñez), lo que conduce a una baja eficiencia total del sistema (bajos niveles de producción de carne por hectárea).

El segundo aspecto importante a considerar es el ternero. Durante los primeros 2,5 a 3 meses de vida, el ternero depende principalmente del alimento (leche) que le entrega su madre para su subsistencia y normal crecimiento.

Posteriormente, el ternero adquiere capacidad para digerir forrajes; sin embargo, dado que la relación tamaño/rumen y el tamaño corporal todavía no es adecuada, requiere de alimentos de alta calidad para su normal crecimiento (verdeos, pasturas en crecimiento, granos, suplementos proteicos).

Si por el contrario, el alimento disponible es de regular o mala calidad (pasto seco o en estado avanzado de crecimiento), o si la cantidad es insuficiente, no logra cubrir sus requerimientos nutricionales traduciéndose en bajos ritmos de crecimiento (terneros con apariencia de «aguachados») con bajos pesos de destete que en casos agudos puede comprometer el desarrollo posterior de los animales.

A partir del quinto o sexto mes de vida, el alimento que obtiene de su madre disminuye en importancia en relación a la cantidad de nutrientes en el total de la dieta. A partir de este momento, el ritmo de crecimiento depende fundamentalmente de la calidad y disponibilidad del forraje.

El tercer aspecto que se debe tener en cuenta es el recurso forrajero disponible. En nuestra provincia la cría de bovinos se realiza en condiciones extensivas, teniendo como principal alimento los recursos forrajeros naturales. En consecuencia, es necesario tener presente la variación anual de estos recursos en cuanto a su calidad y cantidad.

Ya en artículos anteriores se describió la curva de crecimiento de los pastos. En ellos decíamos que la época de crecimiento consecuentemente de mayor calidad y cantidad se extiende de diciembre a marzo – abril, pudiendo adelantarse o retrasarse en relación a las condiciones particulares de precipitación y temperatura de cada año.

De todo lo expresado, podemos encontrar las razones fundamentales que definen el momento propicio para realizar el destete. Estas razones son como se mencionó anteriormente: a) la necesidad de cortar la lactancia tendiente a evitar los efectos negativos de los períodos de escasez de forraje (en calidad y cantidad) sobre la fertilidad futura de la vaca, pero tratando a su vez de no perjudicar al ternero, y b) el momento del año determinado por el decrecimiento en cantidad y calidad del forraje disponible.

Teniendo presente lo anterior, en rodeos con servicio estacionados de 3 meses (15-31 de enero al 15-30 de abril), las pariciones ocurrirían entre fines de octubre y mediados a fines de enero, por lo que los terneros cabeza y cola de parición tendrían entre 5 y 3 meses respectivamente hacia fines de marzo mediados de abril, momento en el que normalmente decae la calidad del forraje disponible.

Se aprecia que los terneros son relativamente chicos; sin embargo, si hay buena disponibilidad de forraje y las vacas presentan buen estado corporal, el destete se puede planificar para la primera quincena de mayo, momento en que los terneros tendrán entre 7 y 5 meses de edad.

Por el contrario, si las condiciones particulares del año son adversas (bajas precipitaciones, escasa disponibilidad de forraje), es aconsejable adelantar el destete a fin de preservar la fertilidad de los vientres.

Con respecto a esto ultimo, es importante considerar que se cuenta con extensos estudios respecto a lo que se denomina «Destete Precoz». Dichos estudios, inicialmente desarrollados por el INTA Concepción del Uruguay (Argentina), demuestran que es posible realizar el destete de los terneros a los 60 a 90 días de edad y 70 kg de peso, con lo que es posible incrementar la eficiencia reproductiva de los vientres, manteniendo un crecimiento adecuado del ternero.

Para lograr esto último, es necesario que los terneros a partir del destete sean alimentados con forrajes de alta calidad. Trabajos realizados en distintas Experimentales del INTA demuestran que existen distintas alternativas para la alimentación y manejo posterior de los terneros.

Actualmente, productores de distintas regiones del país ya han incorporado esta práctica como una herramienta de manejo habitual o alternativa (escasa disponibilidad de forraje, sequías) en sus planteos productivos.

Si bien las condiciones generales de los sistemas productivos de cría bovina de la provincia determinan la necesidad imperiosa de mejorar el manejo y productividad de los recursos forrajeros, es importante tener siempre presente que una alta y eficiente producción animal no se puede lograr sin un eficiente manejo animal.

Si bien existe variada tecnología, no toda puede ser aplicada en todos los establecimientos, es importante considerar las características (ambientales, infraestructura, disponibilidad de recursos forrajeros y económicos) de cada campo a fin de seleccionar las tecnologías mas adecuadas para cada caso en particular.

Concretando, en general, a partir de los 5 a 6 meses de edad de los terneros y considerando las necesidades nutricionales de la vaca y del ternero, se debe proceder a practicar el destete (primera quincena de mayo), evitando que madre e hijo se transformen en enemigos compitiendo por el mismo forraje. Sin embargo, cuando las condiciones del año son adversas (escasa disponibilidad de forraje, sequía), es recomendable adelantar el destete a fin de preservar la fertilidad de los vientres.

Finalmente, tengamos siempre presente que la vaca es el principal componente del rodeo de cría; motivo por el cual es imprescindible que se encuentre en buen estado especialmente durante el «entore», si se desea lograr un alto índice de procreo del rodeo y consecuentemente una alta eficiencia global del sistema.

 

Fuente: Corrientes Hoy

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Costa Rica organizó evento sobre Gusano Barrenador

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Con el fin de procurar un plan de acción para la atención de emergencias por brote del Gusano Barrenador del Ganado (GBG), Costa Rica recibió la primera reunión regional, con participación de representantes de Belice, Colombia, El Salvador, Uruguay, Honduras, Nicaragua, Panamá, el Instituto Interamericano de Cooperación para la Agricultura (IICA), el Organismo Internacional Regional de Sanidad Agropecuaria, así como funcionarios del Servicio Nacional de Salud Animal (SENASA) del Ministerio de Agricultura y Ganadería de Costa Rica.

El objetivo de la reunión fue el intercambio de experiencias y conocimientos entre los participantes para la implementación de un protocolo específico de respuesta a emergencias del Gusano Barrenador del Nuevo Mundo (NWS). La actividad incluye teoría y práctica sobre la estructura organizacional de la intervención, la logística para la atención de la emergencia, acciones de vigilancia, erradicación de plagas y medidas de cuarentena.

“Durante el evento, los participantes tuvieron la oportunidad de presenciar dos casos de gusano barrenador en animales, y visitaron fincas donde se realizaron revisiones, identificación de heridas y tratamientos preventivos en los animales afectados. Este intercambio de experiencias resultó de gran valor para aquellos participantes internacionales que no estaban familiarizados con la enfermedad, ya que ahora comprenden mejor la importancia de enfrentar este desafío en sus propios países, que se encuentran en riesgo de reinfestación», señaló Federico Chaverri, director del Laboratorio Nacional de Servicios Veterinarios (LANASEVE) del SENASA.

La actividad se enmarca en el Proyecto Regional con el Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA), RLA 5088, Fomento de la Vigilancia y el control progresivo del gusano barrenador mediante la técnica del insecto estéril; proyecto que fue convocado y financiado en el marco del uso pacífico de la energía nuclear. El evento contó con el apoyo técnico de la Comisión Panamá – Estados Unidos para la Erradicación y Prevención del Gusano Barrenador del Ganado (COPEG) con sede en Panamá.

Hasta la fecha, se han registrado 476 casos en Costa Rica, con la mayor incidencia en en ganado bovino y perros.

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Promoviendo la ganadería sostenible: experiencias en centro américa

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Foto. El ganadero Manuel Alfonso Aguilar posa junto a algunos de sus bovinos en uno de los segmentos en que ha dividido su potrero para implementar la técnica de pastizales rotativos, en su rancho Texas Ranch localizado en las cercanías de Agua Caliente, en el departamento de Chalatenango, en el norte de El Salvador. 

Cuando el salvadoreño Manuel Alfonso Aguilar vio que la ganadería tradicional que practicaba degradaba los suelos, comenzó a buscar otros métodos más amigables con el ambiente, y al encontrarlo dio un giro a su oficio y a su vida.

“Yo lo que estoy construyendo es un sueño, me gusta mucho incluir todo lo del medio ambiente”, menciona el señor Manuel Aguilar, durante un recorrido en su finca, Texas Ranch, ubicada en las inmediaciones de Agua Caliente, un municipio del departamento de Chalatenango, en el norte de El Salvador.

Aguilar logró conectar su pasión, la ganadería, con su interés por ayudar al planeta, con un modo de producción sostenible que va despuntando ya, aunque tímidamente, en El Salvador y en el resto de América Central, una región de 50 millones de habitantes.

“Cuando hay un manejo adecuado de la actividad productiva, se aumenta el contenido de material orgánico, y eso favorece la actividad microbiológica en el suelo para retener el carbono”: Arturo Ureña.

Algunas de esas naciones, como Guatemala y Honduras, presentaron algunos de los pasos dados en esa área, durante la 28° Conferencia de las Partes de las Naciones Unidas sobre Cambio Climático, celebrada en diciembre de 2023 en Dubái.

Entonces, Elmer Olivas, viceministro de Agricultura de Guatemala, dijo que en la región del Petén, en el norte de su país, donde se encuentra el mayor hato ganadero nacional, con más de 1,8 millones de cabezas bovinas, se han realizado acciones de ganadería sostenible para no golpear la Reserva de la Biósfera Maya localizada allí.

Foto. Vacas y terneros se alimentan de una mezcla orgánica a base de forraje, hojas de leguminosas, caña de azúcar y cebada, entre otros componentes, en la finca ganadera de Manuel Alfonso Aguilar, quien está impulsando una ganadería sustentable en su finca en el norte de El Salvador

Ganadería sustentable vs tradicional

En El Salvador, con 6,7 millones de habitantes, y en el resto de la región, se ha practicado históricamente una ganadería que ha “convertido al ganadero en enemigo de los árboles” con la excusa de que con árboles los pastos no crecen, afirma el reporte Ganadería Ecológica, un estudio publicado en 2019 sobre las prácticas ecológicas implementadas en Texas Ranch.

El informe agrega que la ganadería convencional “ha traído consigo deforestación, erosión del suelo, compactación, emisiones de metano a la atmosfera, los cuales contribuyen notablemente al cambio climático”. En efecto, ese sector ha cargado con la cruz de ser un emisor de metano, por medio del estiércol del ganado.

La ganadería aporta 2,3 % del producto interno bruto (PIB) salvadoreño, y da empleo a unas 4000 familias.

En su búsqueda por cambiar ese esquema contaminante, Aguilar, un autodidacta de 65 años, encontró en internet una técnica diseñada por el francés André Voisin, quien en la primera mitad del siglo XX puso en práctica un sistema que volvía rotatorio el pastoreo.

En lugar de concentrar los bovinos en todo el potrero, lo que impide controlar el crecimiento homogéneo del pasto, Voisin dividió ese espacio en varios segmentos, para que los animales fueran comiendo de forma rotativa por un tiempo determinado en cada tramo.

De modo que cuando el ganado había recorrido y comido en todas las parcelas, el pasto en el primero segmento ya había brotado de nuevo, homogéneamente, asegurando la sostenibilidad del alimento, que además resultaba más nutritivo.

Foto. Un sistema de riego por aspersión mantiene saludable y nutritivo el pastizal que se cultiva en la finca ganadera Texas Ranch, en el norte de El Salvador, con el que en parte se alimenta a las 100 cabezas de ganado que producen la leche que luego se vende a una empresa láctea

Vacas rotativas y leguminosas nutritivas

“Los pastizales rotativos son clave en esta idea de sustentabilidad ganadera”, explicó Aguilar.

En la granja de 57 hectáreas, y con 100 cabezas de ganado, Aguilar ha dividido el área del potrero en 36 segmentos, donde mantiene principalmente 60 vacas lecheras.

El ganadero también implemento las cercas vivas: sembró árboles en los linderos de la finca y de las parcelas de los potreros segmentados.

Esos árboles, además de proveer de sombra al ganado y protegerlas del estrés por calor, ofrecen alimento con su follaje, de alto contenido nutricional, como la leguminosa madre cacao (Gliricidia sepium).

La dieta alimenticia del ganado se completa con zacate, como se llama localmente al forraje, y otra leguminosa: Cratylia argéntea, cosechados por él y que corta cada tres meses. También incluye una mezcla de melaza, caña de azúcar y cebada.

“Esa leguminosa es altamente nutritiva, hicimos pruebas que llevábamos al laboratorio y tenía 28 % de proteína, eso es muy bueno”, aseguró.

Añadió que la genética es importante para desarrollar una ganadería ecológica, y él le apostó por la raza Senepol, originaria de Senegal, África, porque se adapta mejor a los calores del clima local.

Todas esas medias favorecen el bienestar de los animales, generan una mejor calidad de los productos y un ahorro en los costos de producción, explica el documento Ganadería Ecológica.

Aguilar siguió esas y otras técnicas de producción ecológicas, y ahora es uno de los que más ha desarrollado la ganadería sustentable, la cual, aunque incipiente, poco a poco ha ido ganando más terreno en El Salvador y en el resto de América Central.

Ganadería y cambio climático

Además de los beneficiados ya apuntados, la ganadería sustentable también tiene un impacto directo en la reducción de las emisiones de gases de efecto invernadero, como el carbono orgánico en el suelo.

En efecto, prácticas de manejo responsable de los suelos y en la cobertura arbórea pueden ser aliados en la reducción de esas emisiones, explicó Arturo Ureña, coordinador del Programa para Aumentar la Ambición Climática sobre el Uso de la Tierra y la Agricultura, que impulsó en mayo de 2023, en Costa Rica, la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO).

“Cuando hay un manejo adecuado de la actividad productiva, se aumenta el contenido de material orgánico, y eso favorece la actividad microbiológica en el suelo para retener el carbono”, dijo Ureña, en conversación telefónica con IPS desde San José de Costa Rica.

De ahí, pues, el término “recarbonización” de los suelos, es decir, captar o retener carbono orgánico por medio de procesos microbiológicos, evitando que se vaya a la atmósfera.

Un documento de la FAO, publicado en 2022, destaca que la ganadería representa 46 % del PIB de América Latina y el Caribe y más de dos tercios de sus productores agrícolas perciben parte de sus ingresos del sector agropecuario. Pero la parte negativa es que la actividad “es una fuente emisora de gases que contribuyen al calentamiento global”.

En el programa que impulsa la FAO en Costa Rica participan 20 fincas ganaderas socias de la Cooperativa Dos Pinos, líder en producción láctea en Costa Rica.

También son parte de ese esfuerzo 25 fincas de café, y en total, junto a las ganaderas, son 500 las hectáreas intervenidas, en las que se han puesto en marcha prácticas de producción ecológicas similares a las que ejecuta Aguilar en El Salvador.

La ganadería representa 4 % del PIB de Costa Rica, y da empleo a unas 37 000 familias.

Ejemplo las prácticas señaladas son la arborización de los pastizales, no solo en las cercas, sino en todo el potrero, porque el pasto, en contra de la creencia de los ganaderos tradicionales, sí crece en la sombra.

Ureña comentó que todas esas prácticas del programa, que tiene una duración de cuatro años, van a medirse tomando como referencia dos protocolos de buenas prácticas que ya tiene diseñados y ha implementado FAO en otras regiones del mundo.

“Se califica con muy buen puntaje al productor que tiene en su potrero cobertura forestal, arbórea, no solo en cercas sino para que el ganado se pueda alimentar de ahí”, acotó Ureña.

Los árboles y una alimentación con el pasto adecuado, reducen también las emisiones de metano, presente en el estiércol, acotó el experto.

Aguilar, el ganadero salvadoreño, quiso implementar medidas de arborización en su potrero, para lo que compró 60 000 arbolitos, de diversas especies, los que sembró con gran entusiasmo

Pero el infortunio acabó con ese proyecto, en 2019.

Una chispa en un poste de energía eléctrica, dentro de los linderos de su propiedad, se convirtió en un incendio que se regó por las siete hectáreas ya sembradas de árboles, y los consumió en su totalidad. La compañía eléctrica se negó a compensarlo económicamente.

Foto. Campesinos guatemaltecos observan a miembros del Equipo Tenamaste aplicar un medicamento a una vaca propiedad de una de las familias campesinas que se benefician del trabajo comunitario desarrollado por esa organización en comunidades campesinas de Guatemala.

Ganadería ancestral indígena

En las comunidades rurales de Guatemala, donde la ganadería bovina cuenta con 14 000 productores y aporta 5,9 % del PIB, se impulsa un tipo de ganadería sustentable alejada de los proyectos burocráticos gubernamentales, pero fuertemente arraigada en el saber campesino.

“Ante la corriente de explotación tanto agrícola como ganadera, y de los demás recursos, como el agua y las semillas, nosotros reivindicamos los derechos de los pueblos, y tenemos esa apuesta por la vida”, dijo Willye Urizar, miembro del equipo de Tenamaste, desde el municipio de Quetzaltenango, en el suroeste de Guatemala.

El colectivo Tenamaste desarrolla desde hace 15 años un tipo de ganadería orgánica, en la que imprime, en las prácticas que desarrolla, la cosmovisión de los pueblos originarios mayas y campesinos, no solo en esa área sino que en agricultura también.

Tenamaste significa, en lengua awacateca, cada una de las tres piedras sobre las que se coloca la olla para cocinar, y el trabajo en ganadería orgánica lo desarrollo con el apoyo de Veterinarios sin Fronteras, una oenegé española.

El equipo trabaja, por ejemplo, en preparación de medicamentos naturales para la prevención y curación de enfermedades de animales, a base de plantas nativas y criollas, así como en la alimentación orgánica con raíces, hojas y semillas que aseguren una buena salud de las tres o cinco vacas que poseen las familias campesinas.

Actualmente parte del equipo desarrolla su labor en Raxhura, Chisec y otros municipios del departamento de Cobán, en el norte del país.

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Honduras invertirá un millón de dólares para fortalecer sus sistemas de vigilancia zoosanitaria

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La entidad oficial hondureña SAG-SENASA, junto a organismos internacionales FAO y USAID, lanzaron un nuevo proyecto que ayudará a reducir el riesgo de amenazas zoosanitarias en el país centroamericano.

Con este proyecto se fortalecerá el sistema de vigilancia nacional a través del enfoque de “Una Salud” en acompañamiento a la institucionalidad del país en la detención, protección y control de enfermedades transfronterizas de los animales. Se cuenta con un presupuesto de 1 millón de dólares, inversión que le permitirá a Honduras fortalecer sus sistemas de vigilancia zoosanitaria para prevenir, detectar y responder a las amenazas que atentan contra la salud de personas, animales y medioambiente así como mejorar la contribución a la seguridad sanitaria nacional.

La Secretaría de Agricultura y Ganadería (SAG) a través del Servicio Nacional de Sanidad e Inocuidad Agroalimentaria (Senasa), con apoyo técnico de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) y la financiación de la Agencia de los Estados Unidos para el Desarrollo Internacional (USAID), lanzó este día el Proyecto Centro de Emergencias de la FAO para la Lucha contra las Enfermedades Transfronterizas de los Animales (ECTAD, por sus siglas en inglés).

El Proyecto buscará ayudar a Honduras a través del fortalecimiento de los sistemas de vigilancia zoosanitaria para la prevención y control de las enfermedades de origen animal, sobre todo aquellas que tienen el potencial de afectar a las personas y que no respetan fronteras, las enfermedades emergentes y reemergentes, las enfermedades desatendidas y la resistencia antimicrobiana (RAM) bajo el enfoque “Una Salud”.

La FAO promueve la aplicación del enfoque “Una sola salud” como parte de la transformación del sistema agroalimentario a favor de la salud de las personas, animales, plantas y el medio ambiente. Esto se traduce en una variedad de agentes y labores relacionadas con la agricultura sostenible, la sanidad animal, vegetal, forestal y acuícola, la inocuidad alimentaria, la resistencia a los antimicrobianos (RAM), la seguridad alimentaria, la nutrición y los medios de vida.

De acuerdo con estudios del ECTAD el 75% de las enfermedades infecciosas emergentes recientes que afectan a humanos son de origen animal. La FAO con apoyo de USAID bajo el programa de Agenda de Seguridad Sanitaria Global (GHSA), han impulsado desde 2004, junto a los gobiernos, el Proyecto ECTAD en 49 países de África, Asia y Latinoamérica para crear sistemas sostenibles de sanidad animal y capacidades bajo el enfoque entendido como Una Salud”, fin de mitigar los efectos de las enfermedades animales.

En Latinoamérica y el Caribe ECTAD beneficia a Perú, Colombia, Jamaica, Guatemala, El Salvador y ahora a Honduras.

La implementación del Proyecto ECTAD en el país permitirá planificar y ejecutar la estrategia de emergencia y desarrollo de la FAO en materia de sanidad animal, como aporte a las acciones de vigilancia de la SAG a través del SENASA en coordinación con otras entidades del gobierno como la Secretaría de Salud, la Secretaría de Recursos Naturales (SERNA), el Instituto Nacional de Conservación y Desarrollo Forestal, Áreas Protegidas y Vida Silvestre (ICF) en acuerdo con actores involucrados en el sector avícola, porcino, bovino, equino, caprino, entre otros.

En los últimos años, Honduras se ha centrado en el control y prevención de las enfermedades zoonóticas debido a su prevalencia e impacto en la economía y la salud humana y animal, las enfermedades más abordadas son la brucelosis, la tuberculosis bovina, la rabia, la fiebre aftosa, sin presencia de casos en el país, y la peste porcina clásica, erradicada en el año de 2011, dijo Laura Suazo titular de la SAG. 

Con un 1 millón de dólares (alrededor de 25 millones de lempiras) financiados por USAID, que serán ejecutados por FAO, con la asistencia técnica de SAG-Senasa, se contribuirá al control y vigilancia sanitaria humana, a la detección y control oportuno de enfermedades en animales, específicamente, en el sector ganadero nacional, y este proyecto viene ayudar al sector, en ese sentido en nombre de la presidenta Xiomara Castro agradecemos a nuestros cooperantes”, agregó Suazo.

De igual manera, Ángel Emilio Aguilar, director general de SAG- SENASA, manifestó que “las enfermedades zoosanitarias emergentes siempre están presentes en el mundo y Honduras no es la excepción, es por esta razón que con alianzas estratégicas entre la FAO y USAID, hemos acordado desarrollar este proyecto para la prevención y control de enfermedades trasfronterizas el cual viene a fortalecer los servicios veterinarios y de laboratorio.

Por su parte la Representante Residente de FAO en Honduras, Fátima Espinal, señaló que la FAO a través del proyecto ECTAD Honduras, la organización asume el compromiso para brindar el apoyo técnico al Gobierno en sus esfuerzos por alcanzar los objetivos y prioridades de desarrollo nacionales, utilizando para ello al Marco de Cooperación de las Naciones Unidas para el Desarrollo Sostenible (2022-2026) en dirección a la Agenda 2030 y los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS).

“El proyecto ECTAD ayudará al país a reducir el riesgo de amenazas zoosanitarias que puedan afectar los medios de subsistencia y amenazar la seguridad alimentaria. Con el desarrollo de capacidades para prevenir, detectar y responder a estas amenazas, el Proyecto desempeñará un papel fundamental en la protección de la sanidad animal y la salud pública para salvaguardar medios de subsistencia, la economía y la seguridad alimentaria de las y los hondureños”, indicó Espinal.

El Proyecto ECTAD se desarrollará en tres fases: primero la evaluación de la línea base de referencia e identificación de lagunas y necesidades relacionadas con la prevención, preparación, detección precoz y el control de las zoonosis emergentes, reemergentes, endémicas y la Resistencia Antimicrobiana (RAM).

En su segunda etapa se realizará la formación de los Servicios Veterinarios Oficiales para reforzar las capacidades de diagnóstico, vigilancia y mitigación de riesgos.Y finalmente se realizará la promoción en prácticas de salud pública y bioseguridad basadas en evidencia, políticas nacionales y marcos normativos que permitan la aplicación de “Una Salud” a escala nacional.

Más Datos

  • Según datos de la Organización Panamericana de la Salud (OPS), el mundo cada año, se reportan 2400 millones de casos de enfermedades en humanos y aproximadamente 2.2 millones de muertes debido a enfermedades zoonóticas.
  • De octubre 2022 a marzo de 2023 el Proyecto ECTAD atendió 340 brotes en 14 países: África, Asia y América Latina.

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