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Pequeños Ganaderos Chilenos Harán Mejoramiento con Raza Bovina Productora de Carne de Alta Calidad

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Los animales pertenecen a la raza bovina Angus (rojo y negro), que aporta gran calidad de carne, los cuales beneficiarán a 11 familias campesinas que postularon a proyectos de Inversión al Fortalecimiento Productivo, IFP del Instituto Nacional de Desarrollo Agropecuario de Chile (INDAP).

Disminuir los problemas de consanguinidad y realizar el mejoramiento genético del ganado de los pequeños productores de la comuna de San Esteban (región Valparaiso), es el principal objetivo de los proyectos de Inversión al Fortalecimiento Productivo (IFP) de INDAP que está llevando adelante el Prodesal Cordillera y que permitió la adquisición de 11 toros reproductores de la raza Aberdeen Angus.

Esta raza bovina, de origen escocés, tiene entre sus principales características su fácil adaptación a la zona, resistencia y docilidad, con nulos problemas en el parto, buena ganancia de peso al destete y excelente calidad de carne, que es su principal objetivo de crianza (producción de carne).

El incentivo beneficia directamente a 11 familias campesinas de la comuna cuyos rebaños, que normalmente se manejan en cordillera, se encontraban afectados por una alta consanguinidad lo que afecta los resultados productivos de estos animales.

Uno de los beneficiados es el ganadero Jorge Báez, del sector Campos de Ahumada, quien expresó que “estoy bien contento porque con esto van a “arribar” los animales, va a mejorar la raza. A mí me tocó uno negro que de aquí a dos años puede tener crías. Nosotros teníamos buenas vacas pero nos faltaba un toro como estos”.

Por su parte, el director de INDAP, Helmuth Hinrichsen, expresó que “lo que buscamos con esta inversión es poder mejorar la producción bovina y favorecer la comercialización de los pequeños productores de este rubro, además de fomentar la competitividad a través de mejorar las condiciones de reproducción. Como Gobierno tenemos el compromiso con la calidad de vida de nuestros pequeños agricultores”.

El costo total de los proyectos demandó una inversión de casi seis millones de pesos (USD 12,000 dolares americanos) con un incentivo de INDAP de más de cinco millones de pesos y un aporte propio de los agricultores de 548 mil pesos.

Cabe destacar que el Prodesal Cordillera, es una unidad ganadera que cuenta con 109 usuarios que tiene dentro de sus prioridades el mejoramiento de praderas, infraestructura y mejoramiento genético del ganado. Actualmente tiene tres rubros que son Ganadería Mayor, Ganadería Menor y Avicultura.

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Con estrategias de mitigación, aumentan un 40 % la productividad ganadera, con estrategias de mitigación

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En el marco del proyecto internacional GANASUR, especialistas del INTA presentaron los resultados del estudio en la Cuenca del Salado, Buenos Aires. Con estrategias de mitigación en los establecimientos se evitó la emisión de 7.400 toneladas de CO₂ y aumentó la producción por vientre un 40 %. Mejoras en la sanidad preventiva y reproductiva, descarte de animales improductivos y manejo del pastoreo, entre las estrategias implementadas.

El proyecto GANASUR se desarrolla sobre la estructura cooperativa de PROCISUR, que reúne a los institutos nacionales de investigación agropecuaria de Argentina, Brasil, Chile, Paraguay y Uruguay, junto con el IICA. La iniciativa busca identificar sistemas ganaderos representativos de cada país, evaluar opciones de mitigación y modelar los impactos productivos, económicos y ambientales asociados a su implementación.

En el caso de la Argentina, se seleccionó como caso de estudio un sistema de ciclo completo de la Pampa Deprimida. Según explicó Mauricio Álvarez, coordinador del Programa Nacional de Carnes y Fibras Animales del INTA, “se trata de una de las principales regiones ganaderas del país y porque la cría concentra una proporción muy importante de las emisiones del sistema”. Al mismo tiempo, sus brechas de eficiencia reproductiva y productiva ofrecen una oportunidad concreta para reducir emisiones sin disminuir la producción de carne.

En esta línea, puntualizó: “Para los países del CAS aumentar la productividad es una meta irrenunciable y los resultados demuestran que es posible producir más, mejorando la rentabilidad, de manera ambientalmente sostenible”.

En este sentido, subrayó: “Los resultados muestran que la mitigación puede integrarse a una estrategia de mejora productiva y económica: no se trata de producir menos, sino de producir más eficientemente, con una menor cantidad de emisiones por unidad de producto y una reducción simultánea de las emisiones absolutas”.

Las medidas de mitigación no se definieron como un paquete teórico, sino a partir de tecnologías probadas y compatibles con el funcionamiento de los establecimientos, detalló Álvarez, al tiempo que aclaró que “fueron validadas mediante consultas con productores y referentes sectoriales, que permitieron identificar aquellas que estarían dispuestos a adoptar”.

En esta línea, destacó que “uno de los principales aportes de GANASUR es haber integrado las dimensiones productiva, ambiental y económica. No alcanza con saber cuánto puede reducirse una emisión: también necesitamos conocer qué efecto tiene la tecnología sobre la productividad, cuánto cuesta implementarla y cuáles son las condiciones para que un productor decida adoptarla”.

Entre las estrategias que se aplicaron, se destacan las mejoras en la sanidad preventiva y reproductiva, el descarte de animales improductivos, el manejo del pastoreo, la recuperación de pasturas, la incorporación de leguminosas, la suplementación estratégica, la inseminación artificial a tiempo fijo y la selección genética.

“La implementación completa de esta trayectoria permitiría evitar unas 7.400 toneladas de CO₂ equivalente entre 2027 y 2040, lo que representa una reducción del 15 % de las emisiones acumuladas respecto del escenario de referencia”, confirmó el investigador. Para 2040, las emisiones anuales disminuirían hasta aproximadamente 2.645 toneladas de CO₂ equivalente y la huella de carbono por kilogramo producido se reduciría cerca de un 27 %.

“Los beneficios no serían solamente ambientales, sino también productivos”, sentenció Álvarez. Es que, según detalló, la producción por vientre aumentaría un 40 %, al pasar de 197 a 275 kg de peso vivo, mientras que el mayor volumen de carne generado y la mejora de la eficiencia permitirían alcanzar importantes beneficios económicos.

Según detalló el especialista del INTA, “la transición tecnológica se diseñó de manera gradual y acumulativa”. En una primera etapa se propuso ordenar el manejo del rodeo y mejorar su desempeño reproductivo; posteriormente, fortalecer la base forrajera y nutricional; y, finalmente, incorporar herramientas de mayor intensificación.

“Esta secuencia responde a una lógica concreta: comenzar por tecnologías de menor complejidad y avanzar hacia otras que requieren mayores capacidades e inversiones, evitando asumir que todas pueden adoptarse simultáneamente”, aclaró Álvarez.

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