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Nació la Primera Ternera Obtenida por Fecundación in Vitro

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Afrodita es el primer bovino que se gestó en un laboratorio público en Argentina y surgió como resultado del trabajo del INTA junto con la Facultad de Ciencias Veterinarias de Santa Fe. Con esto se busca potenciar las ganaderías de esta importante cuenca.

Hace poco más de 15 días que en el INTA Rafaela –Santa Fe– nació Afrodita, la primera ternera gestada por fertilización in vitro, en un laboratorio público. Con un procedimiento similar al que se emplea en medicina humana, un equipo de investigadores del INTA y de la Facultad de Ciencias Veterinarias de la Universidad del Litoral pudo recuperar óvulos, madurarlos in vitro, fertilizarlos y cultivarlos y, al finalizar este período, transferirlo a la vaca receptora para lograr la preñez.

Luis Ferré, coordinador del laboratorio y especialista en biotecnologías reproductivas del INTA Rafaela, destacó la importancia de contar con un laboratorio en la región. “Nuestro principal objetivo es mejorar los índices reproductivos y contar con más hembras para reposición, en el sector lechero”, señaló.

Afrodita es el resultado exitoso de un proceso que tiene entre sus objetivos la recomposición del stock ganadero, en la principal cuenca lechera del país. “Con el nacimiento de esta ternera sumada a otras seis que están por nacer, se cierra una primera etapa o prueba piloto”, indicó Ferré y explicó: “Completamos todo el ciclo desde la obtención de los óvulos hasta generar los nacimientos”.

Con esta tecnología “se pueden generar más preñeces por unidad de tiempo con el sexo que el productor quiere, a partir del semen sexado y con una eficiencia de moderada a alta”, expresó Ferré, para quien la meta es: “Poner más herramientas en manos del productor y del profesional que los asesora para tener más y mejores vacas”, indicó Ferré.

La obtención de la ternera es la primera experiencia exitosa de transferencia de embriones en 16 animales receptores que se llevó acabo en el laboratorio público de fecundación in vitro en la sede de la Unidad Académica de Esperanza, puesto en funcionamiento en noviembre de 2015 a partir del convenio entre la Facultad y el INTA.

Afrodita es la primera experiencia exitosa de transferencia de embriones en 16 animales receptores que se llevó acabo en un laboratorio público de fecundación in vitro.

Biotecnología al Servicio del Productor

Para el productor de la región, que requiere de hembras o para el sector dedicado a producción de carne, este servicio resulta “una importante ventaja para crecer”, aseguró Ferré y agregó: “Por esto, queremos participar y colaborar en el punto donde el proceso se hace más costoso que es en el laboratorio y en la producción de embriones”.

En este sentido, ambas instituciones buscan “trabajar en conjunto con el sector privado de manera asociada y cooperativa”, dijo Ferré y remarcó la necesidad de “obtener resultados que resulten accesibles para –el productor– chico y mediano, comercial o cabañero”.

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La fertilización in vitro de embriones es una biotecnología utilizada para reproducir vacas de alto valor genético, lo que permite producir un mayor número de descendencias en la vida productiva de un animal.

Esta técnica permite el uso más eficiente del semen, amplía el universo de receptoras y asegura una mayor cantidad de preñeces con la elección del sexo del embrión a implantar.

Del Laboratorio al Campo

Para llevar a cabo este procedimiento, los investigadores obtuvieron óvulos de los animales faenados en un frigorífico. Luego, en el laboratorio, hicieron todo el proceso de fecundación in vitro.

Como resultado, los embriones fueron transferidos a vacas de la Unidad de Producción de Leche Intensiva del INTA Rafaela (UPLI) y de la Escuela Granja ubicada en Esperanza, con lo que dieron por cerrada la prueba piloto.

De aquí en más obtendrán óvulos de animales vivos a través de aspiración folicular, donde seleccionarán vacas por sus características genéticas y las fecundarán con los sémenes sexados de los mejores toros, obteniendo mejor calidad de crías.

Un aspecto a destacar es que al no importar la calidad ni raza de los vientres receptores, la transferencia embrionaria podrá realizarse con animales de menor calidad productiva. Por lo cual, la aplicación de esta biotecnología permitirá incrementar la producción lechera y de carne bovina en la región.

Entre las ventajas que presenta la producción in vitro de embriones (PIVE), es que permite producir una alta cantidad de embriones en un tiempo corto, debido a que las donantes pueden ser aspiradas con alta frecuencia -una vez por semana-, incluso en vacas recientemente preñadas y en faenadas.

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Con estrategias de mitigación, aumentan un 40 % la productividad ganadera, con estrategias de mitigación

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En el marco del proyecto internacional GANASUR, especialistas del INTA presentaron los resultados del estudio en la Cuenca del Salado, Buenos Aires. Con estrategias de mitigación en los establecimientos se evitó la emisión de 7.400 toneladas de CO₂ y aumentó la producción por vientre un 40 %. Mejoras en la sanidad preventiva y reproductiva, descarte de animales improductivos y manejo del pastoreo, entre las estrategias implementadas.

El proyecto GANASUR se desarrolla sobre la estructura cooperativa de PROCISUR, que reúne a los institutos nacionales de investigación agropecuaria de Argentina, Brasil, Chile, Paraguay y Uruguay, junto con el IICA. La iniciativa busca identificar sistemas ganaderos representativos de cada país, evaluar opciones de mitigación y modelar los impactos productivos, económicos y ambientales asociados a su implementación.

En el caso de la Argentina, se seleccionó como caso de estudio un sistema de ciclo completo de la Pampa Deprimida. Según explicó Mauricio Álvarez, coordinador del Programa Nacional de Carnes y Fibras Animales del INTA, “se trata de una de las principales regiones ganaderas del país y porque la cría concentra una proporción muy importante de las emisiones del sistema”. Al mismo tiempo, sus brechas de eficiencia reproductiva y productiva ofrecen una oportunidad concreta para reducir emisiones sin disminuir la producción de carne.

En esta línea, puntualizó: “Para los países del CAS aumentar la productividad es una meta irrenunciable y los resultados demuestran que es posible producir más, mejorando la rentabilidad, de manera ambientalmente sostenible”.

En este sentido, subrayó: “Los resultados muestran que la mitigación puede integrarse a una estrategia de mejora productiva y económica: no se trata de producir menos, sino de producir más eficientemente, con una menor cantidad de emisiones por unidad de producto y una reducción simultánea de las emisiones absolutas”.

Las medidas de mitigación no se definieron como un paquete teórico, sino a partir de tecnologías probadas y compatibles con el funcionamiento de los establecimientos, detalló Álvarez, al tiempo que aclaró que “fueron validadas mediante consultas con productores y referentes sectoriales, que permitieron identificar aquellas que estarían dispuestos a adoptar”.

En esta línea, destacó que “uno de los principales aportes de GANASUR es haber integrado las dimensiones productiva, ambiental y económica. No alcanza con saber cuánto puede reducirse una emisión: también necesitamos conocer qué efecto tiene la tecnología sobre la productividad, cuánto cuesta implementarla y cuáles son las condiciones para que un productor decida adoptarla”.

Entre las estrategias que se aplicaron, se destacan las mejoras en la sanidad preventiva y reproductiva, el descarte de animales improductivos, el manejo del pastoreo, la recuperación de pasturas, la incorporación de leguminosas, la suplementación estratégica, la inseminación artificial a tiempo fijo y la selección genética.

“La implementación completa de esta trayectoria permitiría evitar unas 7.400 toneladas de CO₂ equivalente entre 2027 y 2040, lo que representa una reducción del 15 % de las emisiones acumuladas respecto del escenario de referencia”, confirmó el investigador. Para 2040, las emisiones anuales disminuirían hasta aproximadamente 2.645 toneladas de CO₂ equivalente y la huella de carbono por kilogramo producido se reduciría cerca de un 27 %.

“Los beneficios no serían solamente ambientales, sino también productivos”, sentenció Álvarez. Es que, según detalló, la producción por vientre aumentaría un 40 %, al pasar de 197 a 275 kg de peso vivo, mientras que el mayor volumen de carne generado y la mejora de la eficiencia permitirían alcanzar importantes beneficios económicos.

Según detalló el especialista del INTA, “la transición tecnológica se diseñó de manera gradual y acumulativa”. En una primera etapa se propuso ordenar el manejo del rodeo y mejorar su desempeño reproductivo; posteriormente, fortalecer la base forrajera y nutricional; y, finalmente, incorporar herramientas de mayor intensificación.

“Esta secuencia responde a una lógica concreta: comenzar por tecnologías de menor complejidad y avanzar hacia otras que requieren mayores capacidades e inversiones, evitando asumir que todas pueden adoptarse simultáneamente”, aclaró Álvarez.

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