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Miden la Huella de Carbono en la Producción Ovina

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Un equipo de especialistas de la  Perú, Argentina y España logró cuantificar las emisiones totales que se producen en establecimientos ganaderos dedicados a la producción de carne de cordero y de lana. Es la primera vez que se realiza un estudio a escala regional que incluye los principales tipos de ecosistemas encontrados en los pastizales patagónicos.

Con el objetivo de brindar información relevante y necesaria para producir e incorporar productos en mercados internacionales cada vez más exigentes, investigadores de la Perú, Argentina y España midieron la huella de carbono (HC) en establecimientos ganaderos dedicados a la producción de carne de cordero y de lana. Además de reportar variaciones en los aportes de estos rubros, determinaron que entre el 75 y el 90 % de las contribuciones son generadas por la producción primaria.

De acuerdo con los resultados obtenidos en el estudio, y publicados recientemente en la revista científica Sustainability, a escala regional la huella de carbono total de cordero y lana, que incluye las emisiones producidas en los establecimientos ganaderos, el transporte y el procesamiento industrial, se incrementó de 10,64 a 41,32 kg de CO2-eq/kg para carne de cordero (carcasa) y de 7,83 a 18,70 de kg CO2-eq/kg para lana lavada y peinada.

“Es la primera vez que un estudio brinda la huella de carbono de la producción de cordero y lana en la Patagonia, medida a nivel de establecimientos ganaderos y a escala regional, donde se incluyen los principales tipos de ecosistemas encontrados en los pastizales patagónicos”, destacó Pablo Peri, investigador de la Estación Experimental Agropecuaria Santa Cruz del INTA y de la Universidad Nacional de la Patagonia Austral (UNPA) – CONICET.

Según Peri, la relación entre “el ganado rumiante y el cambio climático son una preocupación debido a su contribución a las emisiones antropogénicas de gases de efecto invernadero”. Frente a lo cual resulta “necesario conocer la contribución que hace la producción primaria a los fines de poder evaluarla y adoptar medidas mitigación”, apuntó.

De acuerdo con el artículo, que tiene a Peri como primer autor y lo acompañan Yamina Rosas y Guillermo Martínez Pastur del Laboratorio de Recursos Agroforestales del Centro Austral de Investigaciones Científicas (CADIC, CONICET), Brenton Ladd, de la Escuela de Agroforestería de Universidad Científica del Sur de Lima –Perú–, Ricardo Díaz-Delgado, de la Estación Biológica de Doñana de Sevilla –España–, la contribución predominante fue la producción primaria en el establecimiento.

Los 63 establecimientos ganaderos de la provincia de Santa Cruz seleccionados para el estudio están dedicados a la producción extensiva de ovejas, principalmente la raza Corriedale, y fueron integrados en un sistema de información geográfica. Representaron del 75 al 90 % de las contribuciones, seguido del procesamiento en la industria del 2 al 15 % y las del transporte a la industria oscilaron entre un 3 y 15 %, dependiendo de la distancia de las instalaciones de procesamiento. Mientras que los valores más bajos de HC se dieron en los pastizales más productivos.

Para evaluar completamente los efectos positivos y negativos de las estrategias de mitigación sobre las emisiones de gases de efecto invernadero (GEI) en las cadenas de producción, se utilizaron evaluaciones de ciclo de vida (ECV) para dar cuenta de todos los GEI emitidos desde todas las etapas de la producción ovina.

Las emisiones GEI, expresados como equivalentes de dióxido de carbono (CO2-eq) emitidos durante la producción de un producto dado se denomina su huella de carbono (HC) y “permite dar a los productores y consumidores una idea de su contribución al calentamiento global”, señaló Peri.

Sin embargo, la huella de carbono es una faceta de la evaluación del ciclo de vida (ECV) que se enfoca en la emisión de gases de efecto invernadero para un solo producto. El ECV no solo se refiere a productos materiales, como carne o lana, sino también aspectos como los servicios ecosistémicos y la conservación de la biodiversidad del paisaje, “lo cual queda pendiente de evaluar”, señaló Peri.

“La gestión exitosa de las emisiones de GEI del ganado es un desafío importante para la comunidad científica, el sector comercial y los responsables de definir las políticas”, dijo Peri.

Los resultados de la HC para la producción de cordero y lana del trabajo presentado “ayudan a caracterizar el perfil de emisiones de gases de efecto invernadero de los productos ganaderos en la Patagonia Austral al proporcionar una línea de base para planificar acciones de mitigación”, puntualizó Peri y agregó: “La huella de carbono se perfila como un factor determinante para las transacciones de productos ovinos entre países”.

En ese orden, el trabajo alienta a que conocer la HC proporciona un punto de referencia de emisiones contra el cual se pueden establecer objetivos de mitigación y medir el progreso, además de permitir el etiquetado de carbono de los productos alimenticios para informar las decisiones de compra de los consumidores sobre productos sostenibles.

Según señalan los investigadores, la evidencia disponible indica que el etiquetado de HC en la agricultura es una realidad emergente y muchos consumidores evaluados a través de encuestas en los Estados Unidos y la Unión Europea (aproximadamente el 65 %) estaban dispuestos a considerar a la HC de un producto al tomar sus decisiones de compra.

Dadas estas tendencias, “evaluar la HC de la principal industria de carne de cordero y lana orientada a la exportación en la provincia de Santa Cruz es relevante, ya que hasta el momento no había antecedentes en la literatura científica sobre la HC de la producción ovina en la Patagonia”, concluyó Peri.

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1° Congreso Internacional Bubalino – Argentina 2026

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En Chile investigación busca desarrollar herramienta para enfrentar la mastitis bovina

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La mastitis bovina es una de las principales enfermedades que afectan al ganado lechero y puede generar importantes consecuencias para la producción, la calidad de la leche y la salud de los animales. En las regiones de Los Ríos y Los Lagos, donde se concentra el 82 por ciento de las vacas lecheras del país, esta problemática adquiere especial relevancia para una de las principales actividades productivas del territorio.

Oriunda de Llanquihue, Macarena Núñez Campos, llegó a Valdivia en 2019 para estudiar Bioquímica en la Universidad Austral de Chile (UACh), pero su interés por la ciencia comenzó mucho antes. “De niña me gustaban mucho las clases de ciencias naturales y, a medida que fui creciendo, mis ramos favoritos pasaron a ser biología y química”, recuerda. También guarda especial recuerdo de sus experiencias en el laboratorio de su colegio y de su participación en ferias científicas, espacios que despertaron tempranamente su curiosidad y fueron fundamentales para descubrir que quería dedicar su vida profesional a la ciencia.

Hoy, esa vocación se refleja en una investigación que busca aportar una nueva herramienta para la detección de los microorganismos responsables de la mastitis bovina.

La reciente graduada del Magíster en Ciencias mención Microbiología de la Facultad de Ciencias de la UACh, desarrolló su investigación en vinculación con Laboratorios y Servicios Veterinarios Valdivia Limitada (Lavet), enfocándose en el desarrollo y evaluación de un método diagnóstico basado en una técnica molecular denominada LAMP (Loop-mediated isothermal amplification. El objetivo fue detectar de manera rápida y específica cinco patógenos asociados a la mastitis bovina: Staphylococcus aureus, Streptococcus uberis, Escherichia coli, Mycoplasma bovis y Prototheca bovis. Los dos últimos son considerados agentes emergentes de especial interés debido a las dificultades que pueden presentar para su diagnóstico y control.

“Mi tesis consistió en desarrollar y evaluar un nuevo método diagnóstico para la detección rápida y específica de cinco patógenos causantes de mastitis bovina. El método se basó en una técnica molecular denominada LAMP, que permite amplificar y detectar material genético de los microorganismos de manera rápida y sin requerir necesariamente el equipamiento sofisticado que utilizan otras técnicas moleculares convencionales”, explica Macarena.

Un desafío para la producción lechera regional

La mastitis es una enfermedad que afecta directamente la productividad de los rebaños. Puede disminuir la producción y calidad de la leche, aumentar los costos asociados al tratamiento y en casos más severos, comprometer la salud y la futura productividad del animal. Contar con herramientas que permitan identificar oportunamente el microorganismo responsable de una infección puede contribuir a mejorar las decisiones sanitarias y avanzar hacia tratamientos más específicos.

“En Chile, esta problemática cobra especial relevancia en las regiones de Los Ríos y Los Lagos, donde se concentra el 82% de las vacas lecheras del país. Por lo tanto, cualquier enfermedad que afecte la sanidad de los rebaños en esta zona puede tener un impacto no solo en los productores, sino también en toda la cadena productiva láctea”, añade Macarena.

La investigadora destaca que el desarrollo de métodos diagnósticos más rápidos y accesibles podría ser especialmente relevante para la realidad productiva regional, al permitir identificar con mayor oportunidad qué microorganismo está provocando una infección y apoyar decisiones de manejo y tratamiento. Uno de los aspectos centrales de esta experiencia ha sido precisamente la vinculación entre la investigación desarrollada desde la universidad y las necesidades del sector productivo.

Para Macarena Núñez, esta relación resulta fundamental para que el conocimiento científico pueda trascender el ámbito académico y convertirse en soluciones concretas: “Creo que es fundamental vincularse con el sector productivo porque permite que los resultados de las investigaciones no se queden únicamente en el ámbito académico, sino que puedan transformarse en soluciones concretas para problemáticas reales”.

A su juicio, esta colaboración permite complementar las capacidades de ambos sectores: mientras la academia aporta conocimiento y una base científica sólida, la industria contribuye a identificar necesidades concretas y espacios donde ese conocimiento puede tener una aplicación.

Una beca para continuar formando capital humano

El vínculo de Macarena con el laboratorio se inició en 2023, durante su formación de pregrado en Bioquímica. Desde entonces, tuvo la oportunidad de integrarse al Laboratorio de Mastitis Bovina, experiencia que posteriormente dio paso al desarrollo de su tesis de magíster. Durante este proceso fue guiada por el Dr. Armin Mella y el Dr. Diego Carrillo, quienes la acompañaron en el desarrollo de la investigación.

La investigación fue desarrollada con el apoyo del programa Piloto de Becas de Postgrado impulsado por el Gobierno Regional de Los Ríos y la Universidad Austral de Chile, financiamiento que para Macarena fue fundamental para completar su formación de magíster. “La beca FIC fue de gran ayuda para mí, ya que me entregó los recursos y herramientas necesarios para poder finalizar mi tesis y continuar con mi formación de manera adecuada. El apoyo permitió financiar aspectos no solo asociados a mi investigación, sino que también a gastos relacionados con mi permanencia en Valdivia y en el programa de magíster”.

Actualmente, Macarena se encuentra trabajando en Puerto Varas, en Aqua BC, empresa vinculada a la biotecnología y a la prestación de servicios para el sector acuícola. Si bien su trabajo actual no está directamente relacionado con la mastitis bovina, reconoce que la experiencia desarrollada durante el proyecto FIC amplió su perspectiva sobre las posibilidades profesionales que existen para quienes se forman en ciencias. “Me hizo comprender que nuestro desarrollo profesional no necesariamente tiene que estar ligado exclusivamente a la academia o la investigación, sino que también podemos incorporarnos directamente a la industria”, afirma.

Para Macarena, esta experiencia demuestra el valor de conectar las capacidades científicas que se desarrollan en las universidades con las necesidades concretas de los territorios y sus sectores productivos. “Considero que esta conexión entre el conocimiento científico y las necesidades de la industria es fundamental para que la investigación pueda tener un impacto concreto en la sociedad y en los distintos sectores productivos”, concluye.

La profesional termina esta entrevista agradeciendo especialmente a la Dra. Leyla Cárdenas, directora del proyecto FIC, a Francisca Sepúlveda y Pedro Matus, encargados de su seguimiento.

Proyecto financiado por el Fondo de Innovación y Competitividad (FIC) del Gobierno Regional de Los Ríos y aprobado por el Consejo Regional.

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Estudio detecta anticuerpos contra la paratuberculosis bovina en terneros neonatos

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Un estudio del Royal Veterinary College demuestra que los anticuerpos contra Mycobacterium avium subsp. paratuberculosis pueden identificarse en la sangre de los terneros tras la ingesta de calostro. El hallazgo abre una nueva vía para estudiar la exposición temprana a la enfermedad de Johne y fortalecer las estrategias de vigilancia y control en los rodeos.

Una investigación realizada por científicos del Royal Veterinary College (RVC) identificó que los terneros recién nacidos pueden presentar anticuerpos contra la enfermedad de Johne en su sangre luego de consumir el calostro materno. El descubrimiento podría aportar una nueva herramienta para determinar en qué momento los animales se exponen por primera vez al agente causal de esta enfermedad, favoreciendo el desarrollo de estrategias más eficaces de prevención y control.

La enfermedad de Johne, también conocida como paratuberculosis bovina, es una enfermedad infecciosa, crónica e incurable causada por Mycobacterium avium subespecie paratuberculosis (MAP). La infección suele producirse durante las primeras semanas o meses de vida, aunque los signos clínicos generalmente aparecen años más tarde.

En los animales afectados, la bacteria provoca un deterioro progresivo de la mucosa del intestino delgado, generando inflamación crónica, pérdida de peso, disminución de la producción de leche, diarrea persistente y, en los casos más graves, la muerte. Además de comprometer el bienestar animal, representa un importante problema económico para la producción lechera a nivel mundial.

Hasta el momento, los programas de vigilancia se enfocan principalmente en detectar la enfermedad en bovinos adultos, mientras que existe escasa información sobre lo que ocurre durante las primeras etapas de vida.

Un nuevo enfoque para estudiar la exposición temprana

Con el objetivo de profundizar el conocimiento sobre la infección en los primeros días de vida, investigadores del RVC analizaron muestras de sangre de 38 terneros recién nacidos y sus respectivas madres provenientes de un establecimiento lechero comercial del suroeste de Inglaterra.

Las muestras habían sido obtenidas originalmente como parte de los controles rutinarios destinados a verificar la correcta absorción de anticuerpos provenientes del calostro. Posteriormente, los científicos aprovecharon los sueros residuales para medir anticuerpos específicos contra MAP y evaluar su relación con el estado sanitario de las madres y con la eficiencia de la transferencia de inmunidad pasiva.

Los resultados mostraron que los terneros nacidos de vacas con anticuerpos frente a MAP presentaban concentraciones significativamente más altas de esos mismos anticuerpos que aquellos cuyas madres no evidenciaban seropositividad. Asimismo, la relación entre los niveles de anticuerpos detectados y la absorción del calostro fue diferente según el estado sanitario de la madre.

En conjunto, los hallazgos respaldan la hipótesis de que los anticuerpos específicos contra MAP son transferidos desde la vaca al ternero a través del calostro.

Potencial para mejorar la vigilancia sanitaria

Los investigadores aclaran que la detección de estos anticuerpos no constituye una prueba diagnóstica de infección en terneros recién nacidos, ya que refleja la inmunidad pasiva transferida por la madre y no necesariamente la presencia de la bacteria en el animal.

Sin embargo, consideran que esta información podría incorporarse como una herramienta complementaria dentro de los programas de vigilancia de rodeos y de evaluación del riesgo sanitario, contribuyendo a comprender mejor la dinámica de transmisión de la enfermedad durante las primeras etapas de vida.

De confirmarse los resultados de esta investigación en estudios con un mayor número de animales, este enfoque podría aportar información valiosa para optimizar las estrategias de control de la enfermedad de Johne, mejorar el bienestar animal y reducir las pérdidas productivas asociadas a esta importante enfermedad de los bovinos.

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