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México Publica Norma para Clasificación de Carne Bovina

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El Proyecto de Norma Oficial Mexicana (NOM) 004-SAGARPA-2017, clasifica los canales de carne de bovino conforme a sus características de madurez fisiológica, ósea y muscular del animal, así como el nivel de contenido graso (marmoleo), entre otros aspectos.

Con la finalidad de dar valor agregado a la carne que se produce en México y certeza al consumidor nacional y extranjero sobre la calidad del producto que adquiere, la Secretaría de Agricultura, Ganadería, Desarrollo Rural, Pesca y Alimentación (SAGARPA) emitió un proyecto de Norma Oficial Mexicana para la clasificación de cárnicos de bovino.

El “Proyecto de NOM-004-SAGARPA-2017, carne de bovino- clasificación de canales conforme a sus características de madurez fisiológica y marmoleo”, permitirá a los productores mexicanos colocar sus productos cárnicos en mercados nacionales y extranjeros en condiciones de mayor competitividad y obtener un precio justo acorde a la calidad de su producto.

De acuerdo con la NOM publicada en el Diario Oficial de la Federación (DOF), las canales de ganado bovino se clasificarán de acuerdo con cuatro grados básicos de calidad: Premium, también conocido como Prime; Suprema, o Choice; Selecta o Select y Estándar, denominada en el mercado extranjero como Standard.

Los productos que no cumplan con las características y atributos de calidad establecidos en este proyecto de norma, serán considerados «sin clasificar» y no podrán ser identificados con ninguna de estas denominaciones en su etiquetado, empaquetado, distribución o publicidad.

Esta norma es importante porque regula de manera oficial los requisitos y especificaciones requeridos para determinar el grado de calidad de la carne, a la vez que proporcionará información necesaria al consumidor al momento de seleccionar el producto que llevará a su mesa.

Los criterios de clasificación están basados en las características de madurez fisiológica, ósea y muscular del animal, así como el nivel de contenido graso (marmoleo), entre otros aspectos.

Su aplicación es para todas aquellas personas físicas o morales que participen en la cadena producción, consumo, maquila, distribución, comercialización, publicidad, exportación y almacenaje de productos cárnicos de bovino.

De esta manera la SAGARPA continúa con la modernización del marco regulatorio para fortalecer las acciones de sanidad, inocuidad y calidad agropecuaria, para elevar la competitividad y proteger al consumidor.

Con el etiquetado de los productos de acuerdo con su calidad, el consumidor puede elegir de manera informada, los productos que cumplan adecuadamente con las características de calidad que desean llevar a su mesa.

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Con estrategias de mitigación, aumentan un 40 % la productividad ganadera, con estrategias de mitigación

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En el marco del proyecto internacional GANASUR, especialistas del INTA presentaron los resultados del estudio en la Cuenca del Salado, Buenos Aires. Con estrategias de mitigación en los establecimientos se evitó la emisión de 7.400 toneladas de CO₂ y aumentó la producción por vientre un 40 %. Mejoras en la sanidad preventiva y reproductiva, descarte de animales improductivos y manejo del pastoreo, entre las estrategias implementadas.

El proyecto GANASUR se desarrolla sobre la estructura cooperativa de PROCISUR, que reúne a los institutos nacionales de investigación agropecuaria de Argentina, Brasil, Chile, Paraguay y Uruguay, junto con el IICA. La iniciativa busca identificar sistemas ganaderos representativos de cada país, evaluar opciones de mitigación y modelar los impactos productivos, económicos y ambientales asociados a su implementación.

En el caso de la Argentina, se seleccionó como caso de estudio un sistema de ciclo completo de la Pampa Deprimida. Según explicó Mauricio Álvarez, coordinador del Programa Nacional de Carnes y Fibras Animales del INTA, “se trata de una de las principales regiones ganaderas del país y porque la cría concentra una proporción muy importante de las emisiones del sistema”. Al mismo tiempo, sus brechas de eficiencia reproductiva y productiva ofrecen una oportunidad concreta para reducir emisiones sin disminuir la producción de carne.

En esta línea, puntualizó: “Para los países del CAS aumentar la productividad es una meta irrenunciable y los resultados demuestran que es posible producir más, mejorando la rentabilidad, de manera ambientalmente sostenible”.

En este sentido, subrayó: “Los resultados muestran que la mitigación puede integrarse a una estrategia de mejora productiva y económica: no se trata de producir menos, sino de producir más eficientemente, con una menor cantidad de emisiones por unidad de producto y una reducción simultánea de las emisiones absolutas”.

Las medidas de mitigación no se definieron como un paquete teórico, sino a partir de tecnologías probadas y compatibles con el funcionamiento de los establecimientos, detalló Álvarez, al tiempo que aclaró que “fueron validadas mediante consultas con productores y referentes sectoriales, que permitieron identificar aquellas que estarían dispuestos a adoptar”.

En esta línea, destacó que “uno de los principales aportes de GANASUR es haber integrado las dimensiones productiva, ambiental y económica. No alcanza con saber cuánto puede reducirse una emisión: también necesitamos conocer qué efecto tiene la tecnología sobre la productividad, cuánto cuesta implementarla y cuáles son las condiciones para que un productor decida adoptarla”.

Entre las estrategias que se aplicaron, se destacan las mejoras en la sanidad preventiva y reproductiva, el descarte de animales improductivos, el manejo del pastoreo, la recuperación de pasturas, la incorporación de leguminosas, la suplementación estratégica, la inseminación artificial a tiempo fijo y la selección genética.

“La implementación completa de esta trayectoria permitiría evitar unas 7.400 toneladas de CO₂ equivalente entre 2027 y 2040, lo que representa una reducción del 15 % de las emisiones acumuladas respecto del escenario de referencia”, confirmó el investigador. Para 2040, las emisiones anuales disminuirían hasta aproximadamente 2.645 toneladas de CO₂ equivalente y la huella de carbono por kilogramo producido se reduciría cerca de un 27 %.

“Los beneficios no serían solamente ambientales, sino también productivos”, sentenció Álvarez. Es que, según detalló, la producción por vientre aumentaría un 40 %, al pasar de 197 a 275 kg de peso vivo, mientras que el mayor volumen de carne generado y la mejora de la eficiencia permitirían alcanzar importantes beneficios económicos.

Según detalló el especialista del INTA, “la transición tecnológica se diseñó de manera gradual y acumulativa”. En una primera etapa se propuso ordenar el manejo del rodeo y mejorar su desempeño reproductivo; posteriormente, fortalecer la base forrajera y nutricional; y, finalmente, incorporar herramientas de mayor intensificación.

“Esta secuencia responde a una lógica concreta: comenzar por tecnologías de menor complejidad y avanzar hacia otras que requieren mayores capacidades e inversiones, evitando asumir que todas pueden adoptarse simultáneamente”, aclaró Álvarez.

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