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México: Desarrollan Nuevo Método de Diagnóstico de Preñez para Vacas

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La producción de carne y leche en México genera más de 200 mil empleos y representa el 1.2 por ciento del Producto Interno Bruto (PIB). Sin embargo, en los últimos 14 años esta área de la economía se ha contraído y requiere planear mejor la reproducción de sus pies de cría, pues de lo contrario hay pérdidas difíciles de absorber en más de 100 mil establos y ranchos ganaderos del país. 

Desde hace tres años, la Universidad Autónoma Metropolitana-Unidad Iztapalapa (UAM-I), ha perfeccionado un proceso químico que permite detectar cuando una vaca está preñada, en la mitad del tiempo que requieren los métodos disponibles en el mercado.

El desarrollo universitario, que consiste en un pequeño estuche con reactores y un tubo de análisis, tiene un costo aproximado de 50 pesos y sólo requiere 10 mililitros de leche de la vaca que se pretende analizar, pues el diagnóstico se obtiene con base en progesterona presente en el lácteo.

Planear mejor los nacimientos de crías responde a la necesidad de los productores de ser más eficientes en el manejo de sus hatos de vacas y cabras. En agosto pasado, la Secretaría de Agricultura, Ganadería, Desarrollo Rural, Pesca y Alimentación (Sagarpa) informó que desde 1994 las exportaciones mexicanas de ganado han disminuido más de una tercera parte.

Hace 14 años se enviaron a otros países 1.5 millones de becerros y vaquillas, pero a partir del año 2000 las exportaciones han estado por debajo del millón de animales y para 2008 el gobierno federal calcula que se venderán fuera del territorio nacional sólo 735 mil cabezas de ganado bovino.

La baja en las exportaciones no implica que se tenga que frenar drásticamente la reproducción, pues los consumidores mexicanos siguen comprando carne y leche, pero se tiene que hacer a través de un manejo mejor planeado.

El método de diagnóstico desarrollado por el Laboratorio de Endocrinología Comparada de la UAM, que encabeza el doctor Carlos Manuel Romero Ramírez, permite que los productores sepan si una vaca está preñada 21 días después del encuentro con el semental, a diferencia de otros métodos que requerían de una espera de 40 días tras el apareamiento y tomaban muestras de sangre en lugar de leche.

El responsable del Laboratorio de Endocrinología Comparada de la UAM Iztapalapa sostuvo que con este método es posible realizar un diagnóstico de gestación de manera más temprana. En la forma tradicional, agregó, es a partir de los 40 días de gestación, mientras que con la prueba puede realizarse a los 21 días.

Romero Ramírez explicó que la prueba que se realiza sólo ofrece dos valores: negativo o positivo, es decir, si hay mucha progesterona presente en la leche la hembra está gestando. Si hay ausencia de progesterona o poca, no está gestando.

El también profesor del Departamento de Biología de la Reproducción indicó que la progesterona es producida por el cuerpo lúteo de la vaca, una estructura del ovario que se forma a partir de la cicatriz que queda una vez que se dio la ovulación y es una hormona que protege la gestación.

Los investigadores desarrollaron un estuche que incluye los reactivos y los solventes por separado para realizar la prueba. Todos los ingredientes van medidos y pesados con la idea de que no se tenga que hacer ninguna manipulación. La única indicación especial es hervir o calentar la leche a 60 grados centígrados durante 30 minutos o hasta que alcance temperatura de ebullición, con el fin de destruir las enzimas que existen en las células de la leche y que pueden modificar el color del sustrato.

Finalmente, el doctor Carlos Manuel Romero Ramírez comentó que el método de diagnóstico se ha probado de manera experimental con cabras en Querétaro y vacas en Tizayuca, Hidalgo, con un nivel de confiabilidad de 95 por ciento.

Fuente: Agencias

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Con estrategias de mitigación, aumentan un 40 % la productividad ganadera, con estrategias de mitigación

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En el marco del proyecto internacional GANASUR, especialistas del INTA presentaron los resultados del estudio en la Cuenca del Salado, Buenos Aires. Con estrategias de mitigación en los establecimientos se evitó la emisión de 7.400 toneladas de CO₂ y aumentó la producción por vientre un 40 %. Mejoras en la sanidad preventiva y reproductiva, descarte de animales improductivos y manejo del pastoreo, entre las estrategias implementadas.

El proyecto GANASUR se desarrolla sobre la estructura cooperativa de PROCISUR, que reúne a los institutos nacionales de investigación agropecuaria de Argentina, Brasil, Chile, Paraguay y Uruguay, junto con el IICA. La iniciativa busca identificar sistemas ganaderos representativos de cada país, evaluar opciones de mitigación y modelar los impactos productivos, económicos y ambientales asociados a su implementación.

En el caso de la Argentina, se seleccionó como caso de estudio un sistema de ciclo completo de la Pampa Deprimida. Según explicó Mauricio Álvarez, coordinador del Programa Nacional de Carnes y Fibras Animales del INTA, “se trata de una de las principales regiones ganaderas del país y porque la cría concentra una proporción muy importante de las emisiones del sistema”. Al mismo tiempo, sus brechas de eficiencia reproductiva y productiva ofrecen una oportunidad concreta para reducir emisiones sin disminuir la producción de carne.

En esta línea, puntualizó: “Para los países del CAS aumentar la productividad es una meta irrenunciable y los resultados demuestran que es posible producir más, mejorando la rentabilidad, de manera ambientalmente sostenible”.

En este sentido, subrayó: “Los resultados muestran que la mitigación puede integrarse a una estrategia de mejora productiva y económica: no se trata de producir menos, sino de producir más eficientemente, con una menor cantidad de emisiones por unidad de producto y una reducción simultánea de las emisiones absolutas”.

Las medidas de mitigación no se definieron como un paquete teórico, sino a partir de tecnologías probadas y compatibles con el funcionamiento de los establecimientos, detalló Álvarez, al tiempo que aclaró que “fueron validadas mediante consultas con productores y referentes sectoriales, que permitieron identificar aquellas que estarían dispuestos a adoptar”.

En esta línea, destacó que “uno de los principales aportes de GANASUR es haber integrado las dimensiones productiva, ambiental y económica. No alcanza con saber cuánto puede reducirse una emisión: también necesitamos conocer qué efecto tiene la tecnología sobre la productividad, cuánto cuesta implementarla y cuáles son las condiciones para que un productor decida adoptarla”.

Entre las estrategias que se aplicaron, se destacan las mejoras en la sanidad preventiva y reproductiva, el descarte de animales improductivos, el manejo del pastoreo, la recuperación de pasturas, la incorporación de leguminosas, la suplementación estratégica, la inseminación artificial a tiempo fijo y la selección genética.

“La implementación completa de esta trayectoria permitiría evitar unas 7.400 toneladas de CO₂ equivalente entre 2027 y 2040, lo que representa una reducción del 15 % de las emisiones acumuladas respecto del escenario de referencia”, confirmó el investigador. Para 2040, las emisiones anuales disminuirían hasta aproximadamente 2.645 toneladas de CO₂ equivalente y la huella de carbono por kilogramo producido se reduciría cerca de un 27 %.

“Los beneficios no serían solamente ambientales, sino también productivos”, sentenció Álvarez. Es que, según detalló, la producción por vientre aumentaría un 40 %, al pasar de 197 a 275 kg de peso vivo, mientras que el mayor volumen de carne generado y la mejora de la eficiencia permitirían alcanzar importantes beneficios económicos.

Según detalló el especialista del INTA, “la transición tecnológica se diseñó de manera gradual y acumulativa”. En una primera etapa se propuso ordenar el manejo del rodeo y mejorar su desempeño reproductivo; posteriormente, fortalecer la base forrajera y nutricional; y, finalmente, incorporar herramientas de mayor intensificación.

“Esta secuencia responde a una lógica concreta: comenzar por tecnologías de menor complejidad y avanzar hacia otras que requieren mayores capacidades e inversiones, evitando asumir que todas pueden adoptarse simultáneamente”, aclaró Álvarez.

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