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Más de 43.000 toneladas de lácteos se importaron hasta agosto en Colombia

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Hasta agosto de 2024, Colombia ha importado **43.508 toneladas netas** por un valor **superior a los 136,3 millones de dólares**, continuando con una dinámica comercial que no se detiene.

De acuerdo con los datos proporcionados por el DANE, y consolidados por la Oficina de Planeación y Estudios Económicos de Fedegán-FNG, hasta agosto de 2024, las importaciones de productos lácteos en Colombia sumaron un total de 43.508 toneladas netas. En términos de valor CIF, el costo total de estos productos ha alcanzado los 136,3 millones de dólares en lo que va del año.

Frente al periodo enero-agosto de 2023, el volumen se redujo un 20,3 % frente a las 54.580 toneladas, mientras que el costo cayó 23,9 % respecto a los 179,2 millones de dólares. Asimismo, el volumen es un 26,1 % inferior al del mismo periodo de 2022 o 30,7 % menor al de enero-agosto de 2020, mientras que el valor es 36,9 % y 20 %, menor respectivamente.

No obstante, los registros de volumen de 2024 siguen siendo elevados frente a otros años, como los primeros 8 meses de 2017, 2018 y 2021 (28,8 %, 23,7 % y 7,4 %, respectivamente). Al mirar el valor, el incremento es aún más grande: 62,1 %, 69,3 % y 21,4 %.

El hecho de que la diferencia en el costo sea más elevada que la del volumen se debe a un valor promedio más alto por tonelada. En agosto la media del costo CIF por tonelada fue de alrededor de USD 3.132, casi USD 639 más alto que el valor que tenía en 2017, o USD 756 más que en 2018. El promedio de 2024 es más bajo al récord alcanzado en 2022, de USD 3.811.

A pesar de la caída frente a los dos años precedentes, el ritmo de importaciones no disminuye en 2024 y podría culminar como uno de los años con las mayores compras de lácteos. Por ahora va a igual a 2016, que con 58.225 toneladas importadas ocupa el 5º puesto con las mayores importaciones. Este año bien podría reemplazarlo y ocupar ese lugar.

Principales productos importados

Entre los productos lácteos importados, la leche en polvo descremada y la leche en polvo entera lideran la lista, representando un 63 % del total importado en términos de toneladas. La leche en polvo descremada encabeza la lista con 16.308 toneladas y un valor de USD 45,5 millones, mientras que la leche en polvo entera ha sumado 10.484 toneladas, equivalentes a USD 41,3 millones. Estos dos productos representan las principales categorías dentro de las importaciones lácteas colombianas, con un alto valor agregado debido a su uso en diversas industrias alimenticias.

Otros productos importantes incluyen el queso fresco con 2.462 t y un valor CIF de USD 16,7 millones, así como los lactosueros, que suman 10.312 t y generan un valor de USD 10,4 millones. Cabe destacar que los lactosueros, subproductos del proceso de producción de quesos, son ampliamente utilizados en la industria alimentaria y su demanda ha ido en aumento, contribuyendo a una porción significativa del mercado de importaciones lácteas en Colombia.

Productos como la mantequilla (849 t), los quesos fundidos (849 t) y el queso rallado o en polvo (651 t) también forman parte del grupo de productos lácteos más demandados por el país.

Principales países de origen

Estados Unidos es, sin duda, el mayor proveedor de productos lácteos para Colombia, aportando el 57 % del total importado. Entre los productos más relevantes que exporta a Colombia se destacan la leche en polvo descremada (15.753 toneladas), los lactosueros (6.492 t) y el queso fresco (1.584 t). El valor total de las importaciones lácteas provenientes de este país asciende a 77,6 millones de dólares.

Le siguen países como Chile y Bolivia, que representan un 13 % y 12 % de las importaciones, respectivamente. Chile se destaca principalmente por la exportación de leche en polvo descremada y entera, con un total de 4.060 toneladas de leche en polvo descremada y 350 toneladas de leche en polvo entera. En términos de valor, las exportaciones de Chile alcanzan los USD 17,1 millones.

Bolivia, por su parte, exportó 4.195 toneladas de leche en polvo entera, con un valor CIF de 16,8 millones de dólares, siendo este su principal producto exportado a Colombia en el sector lácteo. Otros países relevantes en las importaciones de productos lácteos incluyen a Polonia y Argentina (cada uno 4% del total), España, Francia y Alemania, cada uno con un aporte menor pero significativo en productos como quesos, lactosueros y mantequilla.

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3er Congreso Nacional de Producción de Burros

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El Tercer Congreso Nacional de Producción de Burros se realizará los días 23 y 24 de octubre de 2026 en la Finca Láctea El Pichanal, ubicada en Santa María, Catamarca, Argentina. El evento busca impulsar la profesionalización de la ganadería asina, el manejo sostenible y la producción de leche y carne de burro.

Detalles del Evento

  • Fecha: 23 y 24 de octubre de 2026.
  • Lugar: Finca Láctea “El Pichanal”, Santa María, Catamarca, Argentina.
  • Organizador: Finca y Estancia El Pichanal.
  • Apoyo técnico: Universidad Nacional de Catamarca.

Objetivos y Actividades

  • Promover el intercambio de conocimientos científicos y técnicos sobre la ganadería asina.
  • Exponer avances en la producción de leche de burra (pasteurizada y congelada) y derivados cosméticos.
  • Analizar el potencial de la carne asnal y el valor nutricional de los productos.
  • Introducir novedades genéticas como el burro Pêga de Brasil.
  • Dividir las jornadas en un día de campo y otro de conferencias magistrales.

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Argentina aplicará un nuevo método de diagnostico de la Brucelosis Bovina

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SENASA incorpora la prueba de inmunocromatografía de flujo lateral en leche como método oficial complementario para el monitoreo de la enfermedad.

Con el objetivo de robustecer las estrategias del Plan Nacional de Control y Erradicación de la Brucelosis Bovina, el Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria (SENASA) actualizó la Resolución N° 438/2006 e incorporó en su sistema diagnóstico la prueba de inmunocromatografía de flujo lateral en leche como método complementario para la vigilancia epidemiológica de la enfermedad.

Con la Resolución N.° 656/2026, oficializada a través del Boletín Oficial, el organismo sanitario incluye una nueva técnica para la detección de anticuerpos de manera rápida, con alta especificidad y sensibilidad, a los fines de agilizar los tiempos de respuesta de los laboratorios habilitados.

La prueba diagnóstica, basada en un kit rápido autorizado por la Dirección General de Laboratorios y Control Técnico (DGLyCT), permite fortalecer la detección temprana en los establecimientos tamberos y ampliar la cantidad de diagnósticos disponibles para el análisis de brucelosis en leche.

Al igual que la prueba de Anillo en Leche (PAL/MRT) y el ELISA indirecto, la inclusión de este análisis resulta fundamental para los establecimientos que cuenten con estatus de libre de la enfermedad, ya que podrán escogerlo para recertificar su condición cada 90 días.

Por su parte, las técnicas rápidas en sangre (suero) se mantendrán para el uso exclusivo del personal oficial del SENASA, con excepción de aquellas circunstancias epidemiológicas que justifiquen su uso por parte de terceros, sujeto a autorización previa.

En cuanto a los análisis, la normativa establece que los mismos deberán realizarse en laboratorios habilitados que integren la Red Oficial del SENASA en línea con los procedimientos técnicos oficiales, mientras que los resultados deberán gestionarse e informarse de manera obligatoria en los sistemas informáticos oficiales que el Servicio Nacional disponga.

Con esta actualización normativa, el SENASA reafirma su compromiso con el estatus sanitario nacional, facilita herramientas para la vigilancia, el control y la erradicación de la brucelosis bovina, reduce los tiempos de diagnóstico y brinda mayor transparencia en el proceso de carga de datos oficiales.

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Desarrollan un film biodegradable para conservar carne vacuna

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Un estudio del INTA en el que participaron investigadores de Balcarce, Buenos Aires, y Anguil, La Pampa y del Instituto de Investigaciones en Ciencia y Tecnología de Materiales (Intema) evalúa el desempeño de films compostables biobasados como alternativa a los plásticos de un solo uso en la industria cárnica. Los resultados muestran que preservan la calidad, la inocuidad y la estabilidad del producto, al tiempo que contribuyen a una producción de carne más sostenible.

En la industria cárnica, el envase cumple un rol fundamental: protege al alimento de la contaminación, reduce la pérdida de humedad y ayuda a conservar las características físicas, microbiológicas y sensoriales que determinan su calidad. Sin embargo, el creciente impacto ambiental de los plásticos de un solo uso impulsa la búsqueda de materiales más sostenibles.

Con este objetivo, un equipo de investigadores del INTA Balcarce, del INTA Anguil y del Instituto de Investigaciones en Ciencia y Tecnología de Materiales (Intema) evaluó la viabilidad técnica de films compostables biobasados desarrollados para reemplazar los films plásticos convencionales por materiales compostables para el envasado de la carne en atmósfera aeróbica.

“Estos nuevos materiales están formulados a partir de polímeros biodegradables que pueden degradarse biológicamente bajo condiciones de compostaje, transformándose en biomasa, dióxido de carbono y agua sin dejar residuos”, explicó Testa.

Para el ensayo, los cortes obtenidos fueron fraccionados en bandejas y envasados con dos alternativas: un film convencional de PVC y un film compostable. Posteriormente permanecieron durante siete días en exhibición aeróbica refrigerada con luz, simulando las condiciones habituales de una góndola de supermercado.

Durante ese período, los investigadores analizaron la estabilidad del color, la capacidad del material para regular el intercambio gaseoso y evitar la oxidación, su resistencia frente al frío y la humedad, y la evolución de los parámetros microbiológicos y fisicoquímicos de la carne.

Los resultados demostraron que el envase compostable presentó un comportamiento equivalente al del plástico convencional, sin comprometer la calidad del producto durante todo el período de almacenamiento.

“El desarrollo y la validación de films compostables a escala de laboratorio responden a la necesidad de garantizar que el nuevo material mantenga los altos estándares de conservación, frescura e inocuidad que la carne exige durante su vida útil”, afirmó Testa.

La investigadora agregó que la incorporación de estos materiales “representa un avance significativo para la modernización de la cadena cárnica” y permitirá a procesadores y empacadores reducir de forma sustancial la generación de residuos plásticos, en línea con las crecientes demandas de los mercados.

Aprovechar subproductos para producir carne

El trabajo también evaluó una segunda estrategia orientada a mejorar la sostenibilidad de la cadena de producción: la incorporación de granos de destilería secos (GDS), un subproducto de la industria del bioetanol de maíz, en la alimentación de bovinos.

La investigación comparó la calidad de la carne de vaquillonas terminadas sobre pasturas de alfalfa con la de animales suplementados con GDS en una proporción equivalente al 1 % de su peso vivo.

Los GDS son un subproducto generado durante la producción de bioetanol a partir de maíz y representan una alternativa para valorizar residuos agroindustriales dentro de sistemas ganaderos. Según explicó Testa, las vaquillonas suplementadas presentaron un mayor espesor de grasa dorsal y una tendencia a un mayor grado de marmóreo, dos atributos que favorecen la clasificación comercial de las reses. Al mismo tiempo, la incorporación de este ingrediente no modificó parámetros tecnológicos de importancia, como el área de ojo de bife, el pH final, la temperatura de la res ni la terneza, medida mediante la fuerza de corte.

En cuanto a la apariencia, la carne proveniente de animales suplementados mostró un color rojo más intenso y brillante al inicio del período de conservación. “Si bien el color no altera el valor nutricional del alimento, constituye el principal atributo que considera el consumidor al momento de evaluar la frescura en el punto de venta”, explicó la investigadora.

Para Testa, el estudio demuestra que es posible avanzar hacia una producción de carne más sostenible mediante estrategias complementarias. “Abordar la sostenibilidad de manera sistémica permite integrar la nutrición animal, el aprovechamiento de subproductos agroindustriales y el desarrollo de nuevos materiales para el envasado sin comprometer la eficiencia ni la calidad del producto”, concluyó.

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