Noticias Internacionales

Manejo Integrado de Ovinos en el INTA

Publicado

en

(1.884 lecturas vistas)

COMPARTIR

 

Con el arribo de los ejemplares de raza Texel – 50 hembras y 2 machos – a la unidad, se da inicio al proyecto de Manejo Integrado de Ovinos en la Estación Experimental Agropecuaria Paraná- Argentina. La actividad cuenta con el aporte de la Ley Ovina y el apoyo de la Asociación Cooperadora de la EEA.

Un sector del predio en la entrada de la unidad se acondicionó con la infraestructura necesaria para albergar a los ovinos. Con base forrajera en campo natural, la propuesta aportará un eslabón más a la biodiversidad actualmente existente, será amigable con el ambiente e integrará el aprovechamiento del campo natural del parque de la EEA Paraná con una producción ovina estable en el tiempo.

El responsable técnico es el Méd. Vet. Mariano Ferreira, profesional del INTA Paraná, quien explicó cómo funcionará la unidad ovina. “La producción será extensiva, con periodos de suplementación estratégica en las estaciones del año en las que el recurso natural presente menor tasa de crecimiento y cuando los requerimientos propios de la  especie  lo demanden.  Se  tomará  el  bienestar  animal  como  pilar  fundamental  de  la propuesta, cubriendo los requerimientos nutricionales, respetando las áreas de confort y la sanidad animal. Además, el establecimiento  del  rodeo  en  el  tiempo,  permitirá  conocer  el  manejo  de  la  especie  y  el aprovechamiento del campo natural, brindará posibilidades de contar con animales para la evaluación de  especies  forrajeras  en pastoreo,  mejoramiento  genético,  comportamiento  reproductivo,  entre otros. Asimismo, incorporar a la EEA Paraná a Programas y Proyectos Nacionales del INTA que brindará la potencial vinculación con Universidades, para ampliar proyectos de investigación que se generen con el rodeo y con otros organismos del Estado, interesados en la promoción de la actividad ovina. Finalmente, resultará  una  herramienta  de  extensión, a partir de  la cual podrá convocarse a productores y profesionales vinculados a la actividad.

La raza elegida: Texel

Según señaló Ferreira “la raza es la texel para formar una majada pura de pedigrí por sus características cárnicas – laneras, predominando la primera, con crecimiento muy precoz, buena lana en cantidad y calidad y una más que suficiente cantidad de leche para criar los corderos. Un 75% de los partos son múltiples (mellizos o trillizos), de buena rusticidad y fácil manejo”.

Principales características de la raza

  • Cara blanca sin lana
  • Cuerpo compacto, lomo fuerte y ancho con la cruz cuadrada y plana, cuartos bien desarrollados, redondos y anchos
  • Patas fuertes, sin lana con pelo fino blanco y pezuñas fuertes y negras
  • Prolificidad: 75% de partos múltiples, 170% de parición en ovejas y 120% en borregas
  • Precocidad con ganancias de peso superiores a los 300 gr./día, 30 kg de peso al destete en 70 días
  • Carne: 50 a 60 % de rinde, tierna y magra, excelente sabor sin exceso de grasas
  • Lana color blanco amarillenta, fibra fina (27 a 30 µm) con vellón cerrado, buen rizo gran resistencia (16 cm de largo de mecha), 70% de rinde al lavado con 6 kg promedio en machos y 5 en hembras.

Manejo Alimenticio

“La base será la pastura natural del parque de la EEA Paraná, opcionalmente, y si hay escasez del recurso, se colocarán fardos o rollos. También se podrá hacer pastoreo en franja según la disponibilidad y uso del recurso. Respecto a la suplementación, se hará   con  maíz  grano  entero  durante  todo  el  año para acostumbramiento y revisión de la majada diariamente.  En  caso  de que  uno  de  los  objetivos  de  manejo  sea  lograr  corderos pesados,  se  realizará  una suplementación pos-destete”.

Manejo Reproductivo 

“Se  deberá  trabajar  con  reproductores  machos  y  hembras  en  buen  estado  nutricional,  sanos  y funcionales. Libres de defectos genitales, enfermedades infecto – contagiosas como Brucelosis que afectan a la reproducción y libre de parásitos que afectan a la producción negativamente.  Las  ovejas  son  poliéstricas  estacionales,  por  lo que  65  días  posteriores  al  día  más  largo  del  año, comienza su mejor época de fertilidad, tomando el otoño como la mejor época de fertilidad para machos y hembras. El periodo de servicio de 45 a 60 días según sean borregas u ovejas de más de un parto, con tres opciones del comienzo según se planteen los objetivos”.

Manejo Sanitario

Por lo que explicó el Méd. Vet. Ferreira “este es un pilar fundamental en la producción ovina y deberá tenerse en cuenta diariamente para mantener  una  majada  libre  de  enfermedades  que  puedan  causar  disminución  de  la producción, enfermedades infecto contagiosas y hasta la muerte.

Se armará un protocolo de vacunación contra las enfermedades de mayor incidencia (enfermedades clostridiales) para todo el año y posibles apariciones de enfermedades poco frecuentes.  Se  mantendrá  un  control  periódico  de  las  parasitosis  gastrointestinales mediante  análisis coproparisitológicos de la materia fecal.  Se  controlarán  las  enfermedades  de  aparición espontánea,  como  miasis  (bicheras),  defectos  de aplomo, otras”.

Cabe destacar que el responsable operativo del proyecto es Ramón González. Y como colaboradores participaron los Ings. Agrs. Walter Mancuso, Ernesto Massa y Lucrecia Lezana, profesionales del Grupo Economía y Sistemas de Producción de la unidad. Para la preparación de la infraestructura se contó con la colaboración del Ing. Agr. Ramiro López  e integrantes del Grupo de Operaciones y Servicios Generales de la EEA.

Leer más
Click para comentar

Deja un mensaje

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Noticias Internacionales

México, Centroamérica y el IICA inician estrategia contra el gusano barrenador del ganado

Publicado

en

COMPARTIR

Leer más

Noticias Internacionales

Ecuador fortalece el control para garantizar la inocuidad de la leche en su territorio

Publicado

en

COMPARTIR

Leer más

Noticias Internacionales

Con estrategias de mitigación, aumentan un 40 % la productividad ganadera, con estrategias de mitigación

Publicado

en

COMPARTIR

En el marco del proyecto internacional GANASUR, especialistas del INTA presentaron los resultados del estudio en la Cuenca del Salado, Buenos Aires. Con estrategias de mitigación en los establecimientos se evitó la emisión de 7.400 toneladas de CO₂ y aumentó la producción por vientre un 40 %. Mejoras en la sanidad preventiva y reproductiva, descarte de animales improductivos y manejo del pastoreo, entre las estrategias implementadas.

El proyecto GANASUR se desarrolla sobre la estructura cooperativa de PROCISUR, que reúne a los institutos nacionales de investigación agropecuaria de Argentina, Brasil, Chile, Paraguay y Uruguay, junto con el IICA. La iniciativa busca identificar sistemas ganaderos representativos de cada país, evaluar opciones de mitigación y modelar los impactos productivos, económicos y ambientales asociados a su implementación.

En el caso de la Argentina, se seleccionó como caso de estudio un sistema de ciclo completo de la Pampa Deprimida. Según explicó Mauricio Álvarez, coordinador del Programa Nacional de Carnes y Fibras Animales del INTA, “se trata de una de las principales regiones ganaderas del país y porque la cría concentra una proporción muy importante de las emisiones del sistema”. Al mismo tiempo, sus brechas de eficiencia reproductiva y productiva ofrecen una oportunidad concreta para reducir emisiones sin disminuir la producción de carne.

En esta línea, puntualizó: “Para los países del CAS aumentar la productividad es una meta irrenunciable y los resultados demuestran que es posible producir más, mejorando la rentabilidad, de manera ambientalmente sostenible”.

En este sentido, subrayó: “Los resultados muestran que la mitigación puede integrarse a una estrategia de mejora productiva y económica: no se trata de producir menos, sino de producir más eficientemente, con una menor cantidad de emisiones por unidad de producto y una reducción simultánea de las emisiones absolutas”.

Las medidas de mitigación no se definieron como un paquete teórico, sino a partir de tecnologías probadas y compatibles con el funcionamiento de los establecimientos, detalló Álvarez, al tiempo que aclaró que “fueron validadas mediante consultas con productores y referentes sectoriales, que permitieron identificar aquellas que estarían dispuestos a adoptar”.

En esta línea, destacó que “uno de los principales aportes de GANASUR es haber integrado las dimensiones productiva, ambiental y económica. No alcanza con saber cuánto puede reducirse una emisión: también necesitamos conocer qué efecto tiene la tecnología sobre la productividad, cuánto cuesta implementarla y cuáles son las condiciones para que un productor decida adoptarla”.

Entre las estrategias que se aplicaron, se destacan las mejoras en la sanidad preventiva y reproductiva, el descarte de animales improductivos, el manejo del pastoreo, la recuperación de pasturas, la incorporación de leguminosas, la suplementación estratégica, la inseminación artificial a tiempo fijo y la selección genética.

“La implementación completa de esta trayectoria permitiría evitar unas 7.400 toneladas de CO₂ equivalente entre 2027 y 2040, lo que representa una reducción del 15 % de las emisiones acumuladas respecto del escenario de referencia”, confirmó el investigador. Para 2040, las emisiones anuales disminuirían hasta aproximadamente 2.645 toneladas de CO₂ equivalente y la huella de carbono por kilogramo producido se reduciría cerca de un 27 %.

“Los beneficios no serían solamente ambientales, sino también productivos”, sentenció Álvarez. Es que, según detalló, la producción por vientre aumentaría un 40 %, al pasar de 197 a 275 kg de peso vivo, mientras que el mayor volumen de carne generado y la mejora de la eficiencia permitirían alcanzar importantes beneficios económicos.

Según detalló el especialista del INTA, “la transición tecnológica se diseñó de manera gradual y acumulativa”. En una primera etapa se propuso ordenar el manejo del rodeo y mejorar su desempeño reproductivo; posteriormente, fortalecer la base forrajera y nutricional; y, finalmente, incorporar herramientas de mayor intensificación.

“Esta secuencia responde a una lógica concreta: comenzar por tecnologías de menor complejidad y avanzar hacia otras que requieren mayores capacidades e inversiones, evitando asumir que todas pueden adoptarse simultáneamente”, aclaró Álvarez.

Leer más

Tendencia