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Logran Óptimos Resultados en Programa de Mejoramiento Genético Bovino en Chile

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Óptimos son los primeros resultados del programa de Inseminación Artificial de Terneras, aplicado en forma piloto en la región de Aysén por el Ministerio de Agricultura de Chile, a través del Instituto de Desarrollo Agropecuario (INDAP), para el mejoramiento genético bovino.

El director regional de INDAP, Carlos Hennicke, dijo que “el programa se enmarca en el Plan Aysén, presentado por la Intendenta Pilar Cuevas, y se desarrolla en los campos de nueve pequeños ganaderos y ganaderas de Valle Laguna, Lago Frío y Valle Simpson, con una inversión de $3 millones”.

Acotó que en base a esta experiencia INDAP prepara un proyecto, orientado a aumentar los beneficiarios, para fortalecer uno de los tres pilares de la ganadería, como es la genética, junto a la alimentación y el manejo sanitario.

Hernán Riquelme, de Lago Frío, valoró esta técnica, para incorporar Angus rojo y negro, preferido por su maduración temprana, facilidad de parto, rápido crecimiento y valoración de su carne.

“Contento con los resultados y estoy muy contento porque se han portado muy bien todos. Eso sí, hay que llevar buenos registros y ahí hemos hecho esto e INDAP nos ha dado este beneficio, así que por eso estoy muy contento”, afirmó.

El Médico Veterinario acreditado, Raúl Castillo explicó que el proceso partió con la exhaustiva selección de 18 terneras, 16 de las cuales se encuentran preñadas. “Gracias a la labor de don Hernán, logramos resultados bastante buenos. De 18 vacas que se inseminaron, sólo dos quedaron secas, lo que nos da sobre un 85% de preñez”, apuntó.

El jefe de Área Coyhaique, Gastón Vera, destacó los resultados, sobre todo en el caso de Hernán Riquelme, con 89% de efectividad. “Es un plan piloto y ha tenido excelentes resultados, para ser una primera experiencia. Lo que nosotros esperamos es que sea una herramienta constante para la mejora genética que necesitamos en esta región”.

A nivel regional, las pequeñas y pequeños ganaderos tienen el 75% de los vientres, por lo que estos programas inciden directamente en el fortalecimiento del sector criancero.

 

 

Fuente: INDAP

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Con estrategias de mitigación, aumentan un 40 % la productividad ganadera, con estrategias de mitigación

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En el marco del proyecto internacional GANASUR, especialistas del INTA presentaron los resultados del estudio en la Cuenca del Salado, Buenos Aires. Con estrategias de mitigación en los establecimientos se evitó la emisión de 7.400 toneladas de CO₂ y aumentó la producción por vientre un 40 %. Mejoras en la sanidad preventiva y reproductiva, descarte de animales improductivos y manejo del pastoreo, entre las estrategias implementadas.

El proyecto GANASUR se desarrolla sobre la estructura cooperativa de PROCISUR, que reúne a los institutos nacionales de investigación agropecuaria de Argentina, Brasil, Chile, Paraguay y Uruguay, junto con el IICA. La iniciativa busca identificar sistemas ganaderos representativos de cada país, evaluar opciones de mitigación y modelar los impactos productivos, económicos y ambientales asociados a su implementación.

En el caso de la Argentina, se seleccionó como caso de estudio un sistema de ciclo completo de la Pampa Deprimida. Según explicó Mauricio Álvarez, coordinador del Programa Nacional de Carnes y Fibras Animales del INTA, “se trata de una de las principales regiones ganaderas del país y porque la cría concentra una proporción muy importante de las emisiones del sistema”. Al mismo tiempo, sus brechas de eficiencia reproductiva y productiva ofrecen una oportunidad concreta para reducir emisiones sin disminuir la producción de carne.

En esta línea, puntualizó: “Para los países del CAS aumentar la productividad es una meta irrenunciable y los resultados demuestran que es posible producir más, mejorando la rentabilidad, de manera ambientalmente sostenible”.

En este sentido, subrayó: “Los resultados muestran que la mitigación puede integrarse a una estrategia de mejora productiva y económica: no se trata de producir menos, sino de producir más eficientemente, con una menor cantidad de emisiones por unidad de producto y una reducción simultánea de las emisiones absolutas”.

Las medidas de mitigación no se definieron como un paquete teórico, sino a partir de tecnologías probadas y compatibles con el funcionamiento de los establecimientos, detalló Álvarez, al tiempo que aclaró que “fueron validadas mediante consultas con productores y referentes sectoriales, que permitieron identificar aquellas que estarían dispuestos a adoptar”.

En esta línea, destacó que “uno de los principales aportes de GANASUR es haber integrado las dimensiones productiva, ambiental y económica. No alcanza con saber cuánto puede reducirse una emisión: también necesitamos conocer qué efecto tiene la tecnología sobre la productividad, cuánto cuesta implementarla y cuáles son las condiciones para que un productor decida adoptarla”.

Entre las estrategias que se aplicaron, se destacan las mejoras en la sanidad preventiva y reproductiva, el descarte de animales improductivos, el manejo del pastoreo, la recuperación de pasturas, la incorporación de leguminosas, la suplementación estratégica, la inseminación artificial a tiempo fijo y la selección genética.

“La implementación completa de esta trayectoria permitiría evitar unas 7.400 toneladas de CO₂ equivalente entre 2027 y 2040, lo que representa una reducción del 15 % de las emisiones acumuladas respecto del escenario de referencia”, confirmó el investigador. Para 2040, las emisiones anuales disminuirían hasta aproximadamente 2.645 toneladas de CO₂ equivalente y la huella de carbono por kilogramo producido se reduciría cerca de un 27 %.

“Los beneficios no serían solamente ambientales, sino también productivos”, sentenció Álvarez. Es que, según detalló, la producción por vientre aumentaría un 40 %, al pasar de 197 a 275 kg de peso vivo, mientras que el mayor volumen de carne generado y la mejora de la eficiencia permitirían alcanzar importantes beneficios económicos.

Según detalló el especialista del INTA, “la transición tecnológica se diseñó de manera gradual y acumulativa”. En una primera etapa se propuso ordenar el manejo del rodeo y mejorar su desempeño reproductivo; posteriormente, fortalecer la base forrajera y nutricional; y, finalmente, incorporar herramientas de mayor intensificación.

“Esta secuencia responde a una lógica concreta: comenzar por tecnologías de menor complejidad y avanzar hacia otras que requieren mayores capacidades e inversiones, evitando asumir que todas pueden adoptarse simultáneamente”, aclaró Álvarez.

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