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Las vacas necesitan un buen cepillado para mejorar su calidad de vida

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Científicos canadienses y polacos han descubierto que las vacas lecheras se ven altamente motivadas a realizar un esfuerzo si, a cambio, consiguen un cepillado de aseo individual.

En su artículo publicado en la revista Biology Letters, el grupo integrado por investigadores de la Universidad de Columbia Británica y la Universidad de Ciencias de la Vida de Varsovia, describe los experimentos que llevaron a cabo con vacas lecheras y un cepillo grande y lo que encontraron.

Aunque parezca que las vacas en un campo no hacen más que quedarse de pie comiendo o masticando, también hacen otra cosa: se frotan virtualmente con cualquier objeto que puedan encontrar, como árboles, postes de cercas e incluso un tractor si la oportunidad surge. Se frotan como parte del aseo: la exposición a los elementos puede causar picazón en la piel.

Frotarse no solo les hace sentir bien, sino que ayuda a eliminar la suciedad, las heces y los insectos, y tal vez reduce el estrés. Desafortunadamente, las vacas lecheras no deambulan por los pastos que tienen lugares para frotarse; se las guarda en el granero la mayor parte del tiempo, donde no tienen forma de dedicarse al arreglo personal. Señalando que debe ser frustrante para las vacas, los investigadores organizaron un experimento para determinar si un cepillo grande y giratorio podría ayudar.

Después de notar que las vacas de prueba parecían disfrutar empujándose contra el cepillo, los investigadores organizaron un experimento para medir cuánto disfrutaban. El experimento consistió en entrenar a varias vacas lecheras para empujarlas contra una puerta y abrirlas, lo que les permitió acceder a una de tres opciones: un recinto vacío, un cubo de alimento o el cepillo gigante. También arreglaron la puerta para requerir diferentes cantidades de empuje para pasar. Después de probar varias vacas con su puerta, los investigadores descubrieron que presionaban tanto para obtener acceso al cepillo como lo harían para la alimentación.

También descubrieron que la mayoría de las vacas no estaban dispuestas a trabajar arduamente para obtener acceso al recinto vacío. Los investigadores concluyen sugiriendo que el cepillo parece ser una opción viable para permitir que las vacas lecheras se acicalen.

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Con estrategias de mitigación, aumentan un 40 % la productividad ganadera, con estrategias de mitigación

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En el marco del proyecto internacional GANASUR, especialistas del INTA presentaron los resultados del estudio en la Cuenca del Salado, Buenos Aires. Con estrategias de mitigación en los establecimientos se evitó la emisión de 7.400 toneladas de CO₂ y aumentó la producción por vientre un 40 %. Mejoras en la sanidad preventiva y reproductiva, descarte de animales improductivos y manejo del pastoreo, entre las estrategias implementadas.

El proyecto GANASUR se desarrolla sobre la estructura cooperativa de PROCISUR, que reúne a los institutos nacionales de investigación agropecuaria de Argentina, Brasil, Chile, Paraguay y Uruguay, junto con el IICA. La iniciativa busca identificar sistemas ganaderos representativos de cada país, evaluar opciones de mitigación y modelar los impactos productivos, económicos y ambientales asociados a su implementación.

En el caso de la Argentina, se seleccionó como caso de estudio un sistema de ciclo completo de la Pampa Deprimida. Según explicó Mauricio Álvarez, coordinador del Programa Nacional de Carnes y Fibras Animales del INTA, “se trata de una de las principales regiones ganaderas del país y porque la cría concentra una proporción muy importante de las emisiones del sistema”. Al mismo tiempo, sus brechas de eficiencia reproductiva y productiva ofrecen una oportunidad concreta para reducir emisiones sin disminuir la producción de carne.

En esta línea, puntualizó: “Para los países del CAS aumentar la productividad es una meta irrenunciable y los resultados demuestran que es posible producir más, mejorando la rentabilidad, de manera ambientalmente sostenible”.

En este sentido, subrayó: “Los resultados muestran que la mitigación puede integrarse a una estrategia de mejora productiva y económica: no se trata de producir menos, sino de producir más eficientemente, con una menor cantidad de emisiones por unidad de producto y una reducción simultánea de las emisiones absolutas”.

Las medidas de mitigación no se definieron como un paquete teórico, sino a partir de tecnologías probadas y compatibles con el funcionamiento de los establecimientos, detalló Álvarez, al tiempo que aclaró que “fueron validadas mediante consultas con productores y referentes sectoriales, que permitieron identificar aquellas que estarían dispuestos a adoptar”.

En esta línea, destacó que “uno de los principales aportes de GANASUR es haber integrado las dimensiones productiva, ambiental y económica. No alcanza con saber cuánto puede reducirse una emisión: también necesitamos conocer qué efecto tiene la tecnología sobre la productividad, cuánto cuesta implementarla y cuáles son las condiciones para que un productor decida adoptarla”.

Entre las estrategias que se aplicaron, se destacan las mejoras en la sanidad preventiva y reproductiva, el descarte de animales improductivos, el manejo del pastoreo, la recuperación de pasturas, la incorporación de leguminosas, la suplementación estratégica, la inseminación artificial a tiempo fijo y la selección genética.

“La implementación completa de esta trayectoria permitiría evitar unas 7.400 toneladas de CO₂ equivalente entre 2027 y 2040, lo que representa una reducción del 15 % de las emisiones acumuladas respecto del escenario de referencia”, confirmó el investigador. Para 2040, las emisiones anuales disminuirían hasta aproximadamente 2.645 toneladas de CO₂ equivalente y la huella de carbono por kilogramo producido se reduciría cerca de un 27 %.

“Los beneficios no serían solamente ambientales, sino también productivos”, sentenció Álvarez. Es que, según detalló, la producción por vientre aumentaría un 40 %, al pasar de 197 a 275 kg de peso vivo, mientras que el mayor volumen de carne generado y la mejora de la eficiencia permitirían alcanzar importantes beneficios económicos.

Según detalló el especialista del INTA, “la transición tecnológica se diseñó de manera gradual y acumulativa”. En una primera etapa se propuso ordenar el manejo del rodeo y mejorar su desempeño reproductivo; posteriormente, fortalecer la base forrajera y nutricional; y, finalmente, incorporar herramientas de mayor intensificación.

“Esta secuencia responde a una lógica concreta: comenzar por tecnologías de menor complejidad y avanzar hacia otras que requieren mayores capacidades e inversiones, evitando asumir que todas pueden adoptarse simultáneamente”, aclaró Álvarez.

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