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La prohibición de las exportaciones de Brasil sería breve por las limitadas opciones de China para comprar carne

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Asi  lo indicó artículo del portal Bloomberg, que comenzó señalando que las opciones de suministro de carne de res de China se han reducido aún más con la medida de Brasil de detener las exportaciones tras el descubrimiento de dos casos de la enfermedad de la “vaca loca”.

El Ministerio de Agricultura, Ganadería y Abastecimiento de Brasil confirmó dos casos de “mal de la vaca loca” en un matadero en Belo Horizonte y otro de Mato Grosso.

Brasil procedió a suspender temporalmente su exportación de carne bovina a China medida que entró a regir desde el 4 de septiembre. Cabe recordar que el país sudamericano tiene una participación del 40 % en las importaciones de carne de China.

No obstante, varias fuentes señalaron que la suspensión sería corta. De acuerdo con la agencia Reuters, los compradores chinos afirmaron que no habría impacto inmediato en el mercado y algunos realizaron compras anticipando la rápida reanudación del mercado.

“Todavía estamos comprando, las fábricas tienen que mantener sus existencias”, dijo Grace Gao, gerente general del importador Goldrich International, con sede en Dalian.

La interpretación es que la demanda de China por carne es tan grande que no cabe la posibilidad de cortar de tajo el suministro de Brasil, pues los otros dos principales proveedores, Argentina y Australia, han visto reducido el acceso al mercado del mayor importador de carne vacuna.

De un lado, Argentina está limitando las exportaciones de la proteína al menos hasta el 31 de octubre para contener la inflación, mientras que la carne australiana está sujeta a restricciones comerciales impuestas por China en medio de las frías relaciones entre los dos países.

En consecuencia, es poco probable que se prolongue esta suspensión. Además, el hecho de que los dos casos reportados fueran de naturaleza “atípica” también significa que la suspensión probablemente será un “problema a corto plazo”, dijo el analista de Rabobank, Chenjun Pan.

Un caso atípico es raro y ocurre de manera espontánea, a diferencia de los casos clásicos causados ​​por alimentos contaminados. Beijing está listo para decidir cuándo comenzará a importar nuevamente.

Se espera que el asunto se resuelva en breve y es probable que la Organización Mundial de Sanidad Animal (OIE), mantenga el estatus sanitario de Brasil, indicó la firma Marfrig Global Foods SA. Por su parte, Minerva aseguró que seguirá exportando a China a través de su filial Athena Foods, que tiene plantas en Uruguay y Argentina.

En junio de 2019, Brasil detuvo las exportaciones de carne a China después de un caso atípico de la enfermedad, pero la prohibición se levantó 10 días después. Esto no sucedió con Irlanda, que también es proveedor del país asiático y en mayo de este año tuvo un caso de “vaca loca”, pero hasta la fecha no han reanudado las exportaciones.

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Con estrategias de mitigación, aumentan un 40 % la productividad ganadera, con estrategias de mitigación

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En el marco del proyecto internacional GANASUR, especialistas del INTA presentaron los resultados del estudio en la Cuenca del Salado, Buenos Aires. Con estrategias de mitigación en los establecimientos se evitó la emisión de 7.400 toneladas de CO₂ y aumentó la producción por vientre un 40 %. Mejoras en la sanidad preventiva y reproductiva, descarte de animales improductivos y manejo del pastoreo, entre las estrategias implementadas.

El proyecto GANASUR se desarrolla sobre la estructura cooperativa de PROCISUR, que reúne a los institutos nacionales de investigación agropecuaria de Argentina, Brasil, Chile, Paraguay y Uruguay, junto con el IICA. La iniciativa busca identificar sistemas ganaderos representativos de cada país, evaluar opciones de mitigación y modelar los impactos productivos, económicos y ambientales asociados a su implementación.

En el caso de la Argentina, se seleccionó como caso de estudio un sistema de ciclo completo de la Pampa Deprimida. Según explicó Mauricio Álvarez, coordinador del Programa Nacional de Carnes y Fibras Animales del INTA, “se trata de una de las principales regiones ganaderas del país y porque la cría concentra una proporción muy importante de las emisiones del sistema”. Al mismo tiempo, sus brechas de eficiencia reproductiva y productiva ofrecen una oportunidad concreta para reducir emisiones sin disminuir la producción de carne.

En esta línea, puntualizó: “Para los países del CAS aumentar la productividad es una meta irrenunciable y los resultados demuestran que es posible producir más, mejorando la rentabilidad, de manera ambientalmente sostenible”.

En este sentido, subrayó: “Los resultados muestran que la mitigación puede integrarse a una estrategia de mejora productiva y económica: no se trata de producir menos, sino de producir más eficientemente, con una menor cantidad de emisiones por unidad de producto y una reducción simultánea de las emisiones absolutas”.

Las medidas de mitigación no se definieron como un paquete teórico, sino a partir de tecnologías probadas y compatibles con el funcionamiento de los establecimientos, detalló Álvarez, al tiempo que aclaró que “fueron validadas mediante consultas con productores y referentes sectoriales, que permitieron identificar aquellas que estarían dispuestos a adoptar”.

En esta línea, destacó que “uno de los principales aportes de GANASUR es haber integrado las dimensiones productiva, ambiental y económica. No alcanza con saber cuánto puede reducirse una emisión: también necesitamos conocer qué efecto tiene la tecnología sobre la productividad, cuánto cuesta implementarla y cuáles son las condiciones para que un productor decida adoptarla”.

Entre las estrategias que se aplicaron, se destacan las mejoras en la sanidad preventiva y reproductiva, el descarte de animales improductivos, el manejo del pastoreo, la recuperación de pasturas, la incorporación de leguminosas, la suplementación estratégica, la inseminación artificial a tiempo fijo y la selección genética.

“La implementación completa de esta trayectoria permitiría evitar unas 7.400 toneladas de CO₂ equivalente entre 2027 y 2040, lo que representa una reducción del 15 % de las emisiones acumuladas respecto del escenario de referencia”, confirmó el investigador. Para 2040, las emisiones anuales disminuirían hasta aproximadamente 2.645 toneladas de CO₂ equivalente y la huella de carbono por kilogramo producido se reduciría cerca de un 27 %.

“Los beneficios no serían solamente ambientales, sino también productivos”, sentenció Álvarez. Es que, según detalló, la producción por vientre aumentaría un 40 %, al pasar de 197 a 275 kg de peso vivo, mientras que el mayor volumen de carne generado y la mejora de la eficiencia permitirían alcanzar importantes beneficios económicos.

Según detalló el especialista del INTA, “la transición tecnológica se diseñó de manera gradual y acumulativa”. En una primera etapa se propuso ordenar el manejo del rodeo y mejorar su desempeño reproductivo; posteriormente, fortalecer la base forrajera y nutricional; y, finalmente, incorporar herramientas de mayor intensificación.

“Esta secuencia responde a una lógica concreta: comenzar por tecnologías de menor complejidad y avanzar hacia otras que requieren mayores capacidades e inversiones, evitando asumir que todas pueden adoptarse simultáneamente”, aclaró Álvarez.

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