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La Producción Mundial de Leche seguirá creciendo en los próximos años según FAO y OCDE

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Así lo señala un documento de la FAO y la OCDE que indica que esa producción mundial está dividida en 81 % de leche de vaca, 15 % de búfala y 4 % de cabra, oveja y camella (combinado). En 2020 se lograran 861 millones de toneladas.

Mientras que el crecimiento medio mundial de los rebaños (1,1 % anual) es mayor que el crecimiento del rendimiento promedio mundial (0,7 % anual), los promedios cambiantes son el resultado de los rebaños creciendo más rápido en países que tienen rendimientos relativamente bajos.

Al desagregar entre los productos lácteos, el informe señala que se proyecta que la producción de mantequilla crecerá al 1,9 % anual. Todos los demás productos lácteos se proyectan para crecer a tasas más lentas, con leche desnatada en polvo y queso al 1.2% anual, y leche entera en polvo al 1.4 % anual.

En casi todas las regiones del mundo, se espera que el crecimiento del rendimiento contribuya más al aumento de la producción que el crecimiento del hato. Los impulsores del crecimiento del rendimiento incluyen la optimización de los sistemas de producción, mejora de la salud animal, de la eficiencia en la alimentación y mejor genética.

Se espera que India y Pakistán contribuyan a más de la mitad del crecimiento de la producción mundial de leche durante los próximos diez años y que representen más del 30 % de esa producción en 2030.

En ambos países, la gran mayoría de la producción se consumirá a nivel nacional, ya que internacionalmente se comercializan pocos productos frescos y lácteos procesados.

Entre tanto, se prevé que la producción en la Unión Europea crezca más lentamente que la media mundial por cuanto se espera que los hatos lecheros disminuyan 0,5 % anual, aunque la producción de leche crecerá al 1 % anual durante la próxima década. La producción de la Unión Europea se origina en una combinación de producción basada en pastos y piensos.

Además, se espera que una parte creciente de la leche producida sea orgánica o en otros sistemas de producción no convencionales, aunque tienen aproximadamente una cuarta parte de rendimientos más bajos que la producción convencional y altos costos de producción, pero constituyen más del 3 % de la producción de leche de la Unión Europea, lo que sugiere un sobreprecio considerable para este producto.

Por su parte, Norteamérica tiene uno de los rendimientos promedio por vaca más altos, ya que la proporción de la producción basada en pasto es baja y la alimentación se centra en altos rendimientos de rebaños lecheros especializados.

Se espera que los hatos de Estados Unidos y Canadá se mantengan prácticamente sin cambios por lo que un crecimiento de la producción podría originarse a partir de aumentos de rendimiento.

Dado que se prevé que la demanda interna de grasas lácteas seguirá siendo más fuerte, Estados Unidos exportará principalmente leche desnatada en polvo, mientras que las canadienses están limitadas por el acuerdo comercial T-MEC. Estados Unidos también exportará una cantidad considerable de queso, suero y lactosa.

Nueva Zelanda es el productor más orientado a la exportación, pero el crecimiento de la producción de leche ha sido muy modesto en años recientes. La producción de leche se basa principalmente en pastos y los rendimientos son considerablemente más bajos que en Norteamérica y Europa. Sin embargo, la eficiencia del manejo del pasto le permite ser más competitivo.

Igualmente, señala el documento que se espera un fuerte crecimiento de la producción en África, principalmente debido a los rebaños más grandes. Por lo general, estos tendrán bajos rendimientos, y una parte considerable de la producción de leche provendrá de cabras y ovejas. La mayoría de las vacas, cabras y ovejas pastan y se utilizan para otros fines, como producción de carne, tracción y ahorro.

Para la próxima década se proyecta que alrededor de un tercio de la población mundial del rebaño estará ubicado en África y representará un poco más del 5 % de la producción mundial de leche.

De igual manera, el informe señala que el sector lácteo ha demostrado ser notablemente resistente durante la pandemia de la COVID-19. La naturaleza perecedera de la leche líquida fresca y los productos lácteos frescos los hacían particularmente vulnerables a las interrupciones de la cadena de suministro; sin embargo, el sector lácteo no se vio tan afectado como otros sectores desde una perspectiva global.

Los efectos de la pandemia variaron regionalmente, con efectos negativos que van desde la escasez de contenedores de transporte. a la eliminación de los excedentes de productos. Al mismo tiempo, otros países se adaptaron rápida y exitosamente a problemas de producción y mano de obra, y experimentaron interrupciones mínimas en su entorno comercial habitual.

Muchos países adoptaron medidas de confinamiento que afectaron el consumo fuera del hogar, que a menudo incluye una gran proporción de productos lácteos; El consumo doméstico (ventas al por menor) compensó algunas de estas pérdidas.

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Expertos de las Américas avanzan en la definición de las reservas estratégicas del Banco Regional de antígenos de Fiebre Aftosa

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La sanidad animal recibe apenas el 0,6 % del gasto mundial en salud pese al aumento de las crisis sanitarias

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El informe advierte que los recortes de la ayuda dejan al mundo peligrosamente expuesto a las enfermedades transfronterizas, la inseguridad alimentaria y la próxima pandemia.

El mundo no está invirtiendo lo suficiente en sanidad animal, pese a la creciente evidencia de que el costo de la inacción supera con creces el costo de la prevención.

El informe, publicado por la Organización Mundial de Sanidad Animal (OMSA, WOAH por sus siglas en inglés) en el marco de su 93.ª Sesión General, es la única evaluación mundial anual de las tendencias, riesgos y desafíos en materia de sanidad animal.

El informe destaca que las enfermedades animales destruyen más del 20 % de la producción animal mundial cada año. Estos impactos se sienten con mayor intensidad en los países de ingresos bajos y medios, donde la sanidad animal desempeña un papel fundamental para sostener los medios de vida, la seguridad alimentaria y la resiliencia económica. Al mismo tiempo, los sistemas con recursos insuficientes tienen dificultades para detectar y responder a las enfermedades de forma temprana, y también enfrentan retos para mantener los estándares de bienestar animal.

Las recientes reducciones de los presupuestos de ayuda internacional están agravando la presión. La asistencia para el desarrollo en salud ha caído a aproximadamente 39.100 millones de dólares estadounidenses en 2025, y la sanidad animal representa menos del 2,5 % de ese total. En el mismo periodo, el gasto mundial en defensa alcanzó un récord de 2,9 billones de dólares estadounidenses. En este contexto, el fortalecimiento de los sistemas de sanidad animal la infraestructura compartida que protege frente a enfermedades de origen natural, liberaciones accidentales y amenazas biológicas deliberadas sigue estando insuficientemente financiado, pese a su papel esencial en la gestión de riesgos transfronterizos, incluidas las enfermedades emergentes y las amenazas biológicas.

El informe subraya que llevar los Servicios Veterinarios de todos los países a los estándares internacionales costaría aproximadamente 2.300 millones de dólares estadounidenses al año, menos del 0,05 % de los 3,6 billones de dólares en pérdidas económicas atribuidas a la COVID-19 en 2020, una enfermedad que con gran probabilidad tuvo un origen animal, aunque su origen preciso y la vía de transmisión al ser humano aún no se han establecido de forma definitiva.

«Los sistemas de sanidad animal se sitúan en el centro mismo de la seguridad alimentaria, la estabilidad económica, el bienestar y la salud humana, y sin embargo están crónicamente infradotados», declaró la Dra. Emmanuelle Soubeyran, Directora General de la OMSA. «La pandemia de COVID-19 puso de manifiesto la importancia de invertir más en la prevención y en el enfoque de Una sola salud. Una sola salud seguirá siendo una aspiración hasta que la sanidad animal se integre de manera genuina en la forma en que planificamos e invertimos, mucho antes de que llegue la próxima crisis».

Entre 2025 y 2026, 64 países y territorios notificaron más de 2.000 brotes de influenza aviar de alta patogenicidad, lo que provocó el sacrificio o la pérdida de más de 140 millones de aves de corral.

La fiebre aftosa ha causado brotes sin precedentes en el África meridional y ha reaparecido en Europa. La peste porcina africana continúa propagándose, incluso mediante notables saltos a larga distancia.

Asimismo, el gusano barrenador del Nuevo Mundo una mosca parásita que se alimenta de carne está generando gran preocupación, con decenas de miles de casos registrados en América Central y una expansión hacia el norte que supone una amenaza para la sanidad animal más allá de los países actualmente afectados.

El 75 % de las enfermedades infecciosas emergentes en humanos se originan en animales, lo que convierte a los sistemas de sanidad animal en la primera línea de defensa del mundo frente a los brotes, incluida una posible próxima pandemia.

Sin embargo, el informe indica que estos sistemas están bajo presión: el 18 % de los países evaluados recientemente presenta una disminución de la capacidad veterinaria, y el 22 % una disminución de la capacidad del personal paraprofesional.

«Lo que estamos observando va más allá de la propagación de las enfermedades y refleja también una presión creciente sobre las redes de vigilancia y las capacidades de respuesta de emergencia, especialmente en las regiones más expuestas a los riesgos para la sanidad animal», afirmó el Dr. Paolo Tizzani, epidemiólogo veterinario senior de la OMSA.

«Cuando los Servicios Veterinarios carecen de recursos, las enfermedades se detectan tarde, se propagan más y resultan más costosas de controlar, independientemente de cómo se hayan iniciado. Fortalecer estos sistemas es, por tanto, una forma importante y eficaz de que los gobiernos y sus socios reduzcan los riesgos y mejoren la preparación».

Con base en 54 países y territorios evaluados por la OMSA, se estima que sería necesario un aumento presupuestario medio del 52 % para cubrir el coste anual real de unos Servicios Veterinarios eficaces. El Programa de Prestación de Servicios Veterinarios (PVS) de la OMSA ofrece a los países una evaluación independiente de sus sistemas de sanidad animal y una hoja de ruta adaptada para su mejora. Como avance positivo, tras actividades recientes del PVS, más de la mitad de los países participantes informaron de un aumento de los recursos financieros.

El informe insta a los gobiernos a aumentar la financiación de los sistemas de sanidad animal e integrarlos en estrategias más amplias de salud, economía y seguridad; a los socios para el desarrollo a alinear la financiación con la prevención a largo plazo en lugar de la respuesta a las crisis; y a las instituciones financieras y al sector privado a reconocer la sanidad animal como una inversión de alto impacto.

«Los sistemas de sanidad animal son un bien público mundial, y el mundo no los financia como tal», concluyó la Dra. Susana Pombo, Presidenta de la Asamblea Mundial de Delegados de la OMSA.

«En un momento en que los gobiernos están aumentando los presupuestos de defensa, conviene preguntarse qué significa realmente la sanidad animal en este contexto. Las enfermedades no reconocen fronteras. Una brecha en la vigilancia de la sanidad animal en un país es una vulnerabilidad para todos los países, por lo que es fundamental cambiar nuestra forma de pensar sobre la solidaridad y la inversión en los sistemas de sanidad animal».

Las conclusiones del informe servirán de base para los debates de la próxima 93.ª Sesión General de la Asamblea Mundial de Delegados (18–22 de mayo), en particular en el Foro Técnico de la OMSA dedicado este año al tema «Invertir en sanidad animal para asegurar el futuro de todos».

También se celebrará una reunión ministerial al margen de la Ceremonia de Apertura, que incluirá la publicación de una declaración ministerial que reflejará una visión compartida sobre los sistemas de sanidad animal.

Acerca de la Organización Mundial de Sanidad Animal (OMSA)

La OMSA es la autoridad mundial en sanidad y bienestar animal. Fundada en 1924 en respuesta al devastador brote de peste bovina en Bélgica que formó parte de una epidemia más amplia que afectó a varios países europeos y tuvo repercusiones mundiales, la OMSA se ha dedicado desde entonces a vigilar, controlar y difundir información sobre las enfermedades animales en todo el mundo.

La OMSA se centra en la difusión transparente de información sobre las enfermedades animales, en la mejora de la sanidad animal a nivel mundial y, con ello, en la construcción de un mundo más seguro, saludable y sostenible. https://www.woah.org/es/inicio/

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La producción de alimentos de origen animal deberá aumentar 70 % para 2050, incluida la leche: FAO

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