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La primera vacuna sintética en el mundo para fiebre aftosa y dermatosis nodular contagiosa estaría lista en agosto de 2023

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Como indicó el portal australiano ABC, la primera vacuna sintética en el mundo para fiebre aftosa y dermatosis nodular contagiosa (LSD) llegaría en agosto del próximo año gracias a una inversión del gobierno de 6 millones de dólares australianos (casi $17 600 millones).

El anuncio de financiación se realizó en la primera conferencia de bioseguridad del estado de Nueva Gales del Sur (NSW), a la que asistieron una variedad de expertos de la industria que se reunieron para discutir las enfermedades exóticas que actualmente amenazan la ganadería australiana.

Este año se han presentado riesgos sin precedentes para los productores y la industria, ya que los productores locales también se enfrentaron al varroa destructor (ácaro), la encefalitis japonesa (que afecta a cerdos, caballos y humanos) y una variedad de amenazas a la vegetación.

Las vacunas actuales contra fiebre aftosa no se pueden usar localmente ya que contienen el virus vivo, lo que significa que cualquier animal vacunado debería ser sacrificado para que Australia conserve su estado libre de fiebre aftosa. De allí el interés de crear una vacuna sintética.

“Queremos ser el primer estado en desarrollar una vacuna de ARNm para tratar la fiebre aftosa y la dermatosis nodular contagiosa”, manifestó el viceprimer ministro de NSW Paul Toole.

Y agregó: “Si la fiebre aftosa entrara en el país, tendría un impacto de 80 000 millones de dólares en la industria… esto afectaría a todos los australianos. Necesitamos asegurarnos de que estamos a la vanguardia y lidiando con estos problemas antes de que ingresen al país”.

La nación se prepara para evitar la fiebre aftosa

Desde el gobierno nacional también se han anunciado 65 millones de dólares adicionales durante los próximos dos años para mejorar la preparación del país, así como para fortalecer las medidas de protección de bioseguridad de Australia para frenar la llegada de ambas enfermedades.

Se han comprometido alrededor de 60 millones de dólares para capacitar a 2000 técnicos que evaluarían a los animales, administrarían vacunas, mantendrían protocolos sanitarios y brindarían información a los ganaderos sobre el sacrificio de los animales cuando sea necesario.

También se han comprometido recursos para mejorar la vigilancia de enfermedades y monitorear los movimientos de ovinos y caprinos a través de la identificación electrónica, pues “la trazabilidad es clave en todo esto», dijo el ministro de Agricultura de Nueva Gales del Sur, Dugald Saunders.

Alrededor de 120 expertos de todo el país y de otras partes del mundo como el Reino Unido asistieron a la conferencia que se llevó a cabo en el Taronga Western Plains Zoo en Dubbo, ciudad de Nueva Gales del Sur.

El coordinador nacional de preparación para LSD del Departamento de Agricultura del estado, Chris Parker, hizo una presentación sobre el riesgo que representan las condiciones climáticas cambiantes y los patrones meteorológicos en la propagación de la LSD en Australia.

“La LSD no está lo suficientemente cerca como para que su vector, los ácaros, lleguen a Australia, pero si se extendiera al este y al sur de Indonesia, eso sería motivo de preocupación. El problema es que un gran ciclón o evento meteorológico podría llevar esos insectos al norte de Australia”, indicó.

El director ejecutivo de Angus Australia, Scott Wright, señaló que había nerviosismo en la cadena de suministro de carne de res, pero que la conferencia le dio cierta confianza.

“Cuando el tema de Indonesia estaba en las noticias, era lo más importante para la industria. Todavía es una prioridad, pero la conferencia de hoy, con fondos adicionales y las vacunas de ARNm en el futuro, nos da un grado de seguridad de que se manejará bien desde el punto de vista de la prevención y también de conseguir acceso a los mercados en caso de que ocurra un brote”, dijo

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Con estrategias de mitigación, aumentan un 40 % la productividad ganadera, con estrategias de mitigación

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En el marco del proyecto internacional GANASUR, especialistas del INTA presentaron los resultados del estudio en la Cuenca del Salado, Buenos Aires. Con estrategias de mitigación en los establecimientos se evitó la emisión de 7.400 toneladas de CO₂ y aumentó la producción por vientre un 40 %. Mejoras en la sanidad preventiva y reproductiva, descarte de animales improductivos y manejo del pastoreo, entre las estrategias implementadas.

El proyecto GANASUR se desarrolla sobre la estructura cooperativa de PROCISUR, que reúne a los institutos nacionales de investigación agropecuaria de Argentina, Brasil, Chile, Paraguay y Uruguay, junto con el IICA. La iniciativa busca identificar sistemas ganaderos representativos de cada país, evaluar opciones de mitigación y modelar los impactos productivos, económicos y ambientales asociados a su implementación.

En el caso de la Argentina, se seleccionó como caso de estudio un sistema de ciclo completo de la Pampa Deprimida. Según explicó Mauricio Álvarez, coordinador del Programa Nacional de Carnes y Fibras Animales del INTA, “se trata de una de las principales regiones ganaderas del país y porque la cría concentra una proporción muy importante de las emisiones del sistema”. Al mismo tiempo, sus brechas de eficiencia reproductiva y productiva ofrecen una oportunidad concreta para reducir emisiones sin disminuir la producción de carne.

En esta línea, puntualizó: “Para los países del CAS aumentar la productividad es una meta irrenunciable y los resultados demuestran que es posible producir más, mejorando la rentabilidad, de manera ambientalmente sostenible”.

En este sentido, subrayó: “Los resultados muestran que la mitigación puede integrarse a una estrategia de mejora productiva y económica: no se trata de producir menos, sino de producir más eficientemente, con una menor cantidad de emisiones por unidad de producto y una reducción simultánea de las emisiones absolutas”.

Las medidas de mitigación no se definieron como un paquete teórico, sino a partir de tecnologías probadas y compatibles con el funcionamiento de los establecimientos, detalló Álvarez, al tiempo que aclaró que “fueron validadas mediante consultas con productores y referentes sectoriales, que permitieron identificar aquellas que estarían dispuestos a adoptar”.

En esta línea, destacó que “uno de los principales aportes de GANASUR es haber integrado las dimensiones productiva, ambiental y económica. No alcanza con saber cuánto puede reducirse una emisión: también necesitamos conocer qué efecto tiene la tecnología sobre la productividad, cuánto cuesta implementarla y cuáles son las condiciones para que un productor decida adoptarla”.

Entre las estrategias que se aplicaron, se destacan las mejoras en la sanidad preventiva y reproductiva, el descarte de animales improductivos, el manejo del pastoreo, la recuperación de pasturas, la incorporación de leguminosas, la suplementación estratégica, la inseminación artificial a tiempo fijo y la selección genética.

“La implementación completa de esta trayectoria permitiría evitar unas 7.400 toneladas de CO₂ equivalente entre 2027 y 2040, lo que representa una reducción del 15 % de las emisiones acumuladas respecto del escenario de referencia”, confirmó el investigador. Para 2040, las emisiones anuales disminuirían hasta aproximadamente 2.645 toneladas de CO₂ equivalente y la huella de carbono por kilogramo producido se reduciría cerca de un 27 %.

“Los beneficios no serían solamente ambientales, sino también productivos”, sentenció Álvarez. Es que, según detalló, la producción por vientre aumentaría un 40 %, al pasar de 197 a 275 kg de peso vivo, mientras que el mayor volumen de carne generado y la mejora de la eficiencia permitirían alcanzar importantes beneficios económicos.

Según detalló el especialista del INTA, “la transición tecnológica se diseñó de manera gradual y acumulativa”. En una primera etapa se propuso ordenar el manejo del rodeo y mejorar su desempeño reproductivo; posteriormente, fortalecer la base forrajera y nutricional; y, finalmente, incorporar herramientas de mayor intensificación.

“Esta secuencia responde a una lógica concreta: comenzar por tecnologías de menor complejidad y avanzar hacia otras que requieren mayores capacidades e inversiones, evitando asumir que todas pueden adoptarse simultáneamente”, aclaró Álvarez.

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