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La Lana de la Oveja Merina, se Exhibirá en la Semana de la Moda en España

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La lana de la oveja merina, raza que utiliza el logotipo 100% Raza Autóctona que concede el Ministerio de Agricultura y Pesca, Alimentación y Medio Ambiente, ha estado presente hoy en la Fashion Week Madrid, donde se ha realizado una presentación que ha puesto de relieve la apuesta de algunos diseñadores por el empleo de este producto en sus confecciones.

Precisamente, la variedad negra de oveja merina produce una lana de alta finura, densidad y resistencia, por lo que es ideal para la confección de capas, mantas, trajes o alfombras. Además, se trata de un producto obtenido de una manera sostenible y respetuosa con el medio ambiente.

LOGOTIPO 100% RAZA AUTÓCTONA

La raza merina variedad negra, criada exclusivamente en España y Portugal, es una de las 166 razas/variedades autóctonas en peligro de extinción integradas en el Catálogo Oficial de Razas de Ganado de España. La protección de la oveja merina y de las razas de ganado autóctonas constituye una de las prioridades de las administraciones públicas, no sólo porque forman parte del patrimonio genético animal de España, sino porque en su mayoría se crían en régimen extensivo, lo que aporta importantes beneficios a la sostenibilidad del medio rural.

En este contexto, el Ministerio de Agricultura y Pesca, Alimentación y Medio Ambiente desarrolla diversas iniciativas de promoción para la difusión del logotipo 100% Raza Autóctona, una marca promocional que permite a los consumidores reconocer los productos procedentes de razas autóctonas, a través de un etiquetado diferenciador, así como los lugares donde se pueden comercializar y consumir.

Así, las asociaciones de criadores de razas ganaderas autóctonas interesadas en diferenciar sus productos con este logotipo deben solicitar a la autoridad competente la aprobación del pliego de condiciones de su uso, convirtiéndose en garantes de la procedencia de los productos de una raza autóctona. Para ello, entre otros requisitos, mantienen un registro de los operadores de toda la cadena (producción, transformación y comercialización) que, a su vez, mantienen la trazabilidad y la identificación de los productos amparados con el logotipo 100% Raza Autóctona.

En el caso de la lana de oveja merina, la asociación responsable del correcto uso del logotipo 100% Raza Autóctona es, desde el año 2014, la Asociación Nacional de Criadores de Ganado Merino. Además, este logotipo ampara la carne de cordero, la leche y el queso procedentes de esta raza.

Desde que nació este logotipo en el año 2013, el número de razas adheridas ha ido creciendo y, en la actualidad, aúna 42 razas (la mayoría en peligro de extinción). De ellas, 21 son razas bovinas, 11 ovinas, 8 caprinas, 1 porcina y 1 aviar.

 

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Con estrategias de mitigación, aumentan un 40 % la productividad ganadera, con estrategias de mitigación

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En el marco del proyecto internacional GANASUR, especialistas del INTA presentaron los resultados del estudio en la Cuenca del Salado, Buenos Aires. Con estrategias de mitigación en los establecimientos se evitó la emisión de 7.400 toneladas de CO₂ y aumentó la producción por vientre un 40 %. Mejoras en la sanidad preventiva y reproductiva, descarte de animales improductivos y manejo del pastoreo, entre las estrategias implementadas.

El proyecto GANASUR se desarrolla sobre la estructura cooperativa de PROCISUR, que reúne a los institutos nacionales de investigación agropecuaria de Argentina, Brasil, Chile, Paraguay y Uruguay, junto con el IICA. La iniciativa busca identificar sistemas ganaderos representativos de cada país, evaluar opciones de mitigación y modelar los impactos productivos, económicos y ambientales asociados a su implementación.

En el caso de la Argentina, se seleccionó como caso de estudio un sistema de ciclo completo de la Pampa Deprimida. Según explicó Mauricio Álvarez, coordinador del Programa Nacional de Carnes y Fibras Animales del INTA, “se trata de una de las principales regiones ganaderas del país y porque la cría concentra una proporción muy importante de las emisiones del sistema”. Al mismo tiempo, sus brechas de eficiencia reproductiva y productiva ofrecen una oportunidad concreta para reducir emisiones sin disminuir la producción de carne.

En esta línea, puntualizó: “Para los países del CAS aumentar la productividad es una meta irrenunciable y los resultados demuestran que es posible producir más, mejorando la rentabilidad, de manera ambientalmente sostenible”.

En este sentido, subrayó: “Los resultados muestran que la mitigación puede integrarse a una estrategia de mejora productiva y económica: no se trata de producir menos, sino de producir más eficientemente, con una menor cantidad de emisiones por unidad de producto y una reducción simultánea de las emisiones absolutas”.

Las medidas de mitigación no se definieron como un paquete teórico, sino a partir de tecnologías probadas y compatibles con el funcionamiento de los establecimientos, detalló Álvarez, al tiempo que aclaró que “fueron validadas mediante consultas con productores y referentes sectoriales, que permitieron identificar aquellas que estarían dispuestos a adoptar”.

En esta línea, destacó que “uno de los principales aportes de GANASUR es haber integrado las dimensiones productiva, ambiental y económica. No alcanza con saber cuánto puede reducirse una emisión: también necesitamos conocer qué efecto tiene la tecnología sobre la productividad, cuánto cuesta implementarla y cuáles son las condiciones para que un productor decida adoptarla”.

Entre las estrategias que se aplicaron, se destacan las mejoras en la sanidad preventiva y reproductiva, el descarte de animales improductivos, el manejo del pastoreo, la recuperación de pasturas, la incorporación de leguminosas, la suplementación estratégica, la inseminación artificial a tiempo fijo y la selección genética.

“La implementación completa de esta trayectoria permitiría evitar unas 7.400 toneladas de CO₂ equivalente entre 2027 y 2040, lo que representa una reducción del 15 % de las emisiones acumuladas respecto del escenario de referencia”, confirmó el investigador. Para 2040, las emisiones anuales disminuirían hasta aproximadamente 2.645 toneladas de CO₂ equivalente y la huella de carbono por kilogramo producido se reduciría cerca de un 27 %.

“Los beneficios no serían solamente ambientales, sino también productivos”, sentenció Álvarez. Es que, según detalló, la producción por vientre aumentaría un 40 %, al pasar de 197 a 275 kg de peso vivo, mientras que el mayor volumen de carne generado y la mejora de la eficiencia permitirían alcanzar importantes beneficios económicos.

Según detalló el especialista del INTA, “la transición tecnológica se diseñó de manera gradual y acumulativa”. En una primera etapa se propuso ordenar el manejo del rodeo y mejorar su desempeño reproductivo; posteriormente, fortalecer la base forrajera y nutricional; y, finalmente, incorporar herramientas de mayor intensificación.

“Esta secuencia responde a una lógica concreta: comenzar por tecnologías de menor complejidad y avanzar hacia otras que requieren mayores capacidades e inversiones, evitando asumir que todas pueden adoptarse simultáneamente”, aclaró Álvarez.

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