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La Importancia de una Correcta Rutina de Ordeño

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La aplicación de una correcta práctica de ordeñe mantenida en el tiempo es el principal factor que diferencia una lechería eficiente de otra que no lo es.

La correcta “rutina de ordeño” es la serie de pasos que se deben repetir día a día, para ordeñar toda la leche fabricada por la vaca, cabra u oveja. Con respecto a este tema el Ing. Adrián Salinas – INTA Santiago del Estero (Argentina), comenta: “La rutina de ordeño comienza desde que los animales entran al corral de espera y termina cuando salen a pastoreo o van a su corral de encierre. Su aplicación mantenida con el tiempo es el principal factor que diferencia una lechería eficiente de otro que no lo es. Estos son los que obtienen mayor producción, mejor calidad de leche y mejor resultado económico”.

Una mala rutina de ordeño o no cumplir sus pasos “puede afectar la producción de leche, la calidad de la misma y la sanidad de la ubre. Los pasos mencionados son los siguientes:

  1. Entrada al corral de espera: el mismo debe realizarse sin perros, sin gritos y sin golpes a los animales.
  2. Por otra parte, nos encontramos con el ingreso a la sala de ordeñe: debe realizarse igual que el paso anterior, estimulado por el ruido del llenado de los comedores con ración.
  3. Después, tenemos el orden de ordeñe, donde, primero, deben ordeñarse los animales sanos y al final los que están enfermos o con tratamiento.
  4. Además, otro paso muy importante es la extracción de los primeros chorros de leche o “despunte”: esta práctica se realiza para detectar rápidamente los animales con mastitis clínicas. Se deben sacar al menos dos chorros de cada pezón; la aparición de “grumos” indica presencia de la enfermedad. A estos animales hay que identificarlos, para iniciar el tratamiento correspondiente y su leche no debe mezclarse con la sana. Nunca despuntar sobre la mano, ni usar la leche para humectar otros pezones, del mismo u otro animal”, expresó.
  5. Asimismo, continuando con los pasos el ingeniero Salinas destacó: “También, tenemos el lavado y secado de los pezones (estímulo), aquí con agua a temperatura ambiente deben lavarse suavemente los pezones (no toda la ubre), luego se procede al secado con lienzo o papel, no utilizar el mismo papel o lienzo para otro animal, para evitar contagios.
  6. A su vez, hay un paso fundamental que es el ordeñe propiamente dicho, que debe ser realizado suavemente, sin tirones y a “fondo”, o sea que al terminar, realizar un “repaso” para que no quede leche en la ubre, la misma debe quedar como un “guante”. También, nos encontramos con la desinfección de los pezones: o “sellado” con el sellador líquido desinfectante, que mata las bacterias y que tiene humectantes. Estos humectan y mejoran la piel de los pezones”.

¡Es todo un arte!

Muchas veces se desestima la importancia de una buena rutina de ordeñe para la calidad de la leche, los costes de producción, y la sanidad de la ubre:

  • Higienizar las manos.
  • Despuntar.
  • Higienizar la ubre y los pezones.
  • Estimular.
  • Colocar y acomodar el juego de ordeñe.
  • Controlar la ubre (vaciado).
  • Retirar el juego de ordeñe.
  • Sellar los pezones.

Estos son, esencialmente, los pasos de la rutina de ordeñe, que, según como se ejecuten, pueden demandar bastante tiempo. Por lo general la higiene de la ubre, el despunte y la estimulación insumen bastante tiempo. Para que el ordeñador trabaje de manera más efectiva, y para aumentar la rotación de la sala de ordeño, algunos de los pasos pueden automatizarse.

 

Fuente: Agrohoy

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Con estrategias de mitigación, aumentan un 40 % la productividad ganadera, con estrategias de mitigación

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En el marco del proyecto internacional GANASUR, especialistas del INTA presentaron los resultados del estudio en la Cuenca del Salado, Buenos Aires. Con estrategias de mitigación en los establecimientos se evitó la emisión de 7.400 toneladas de CO₂ y aumentó la producción por vientre un 40 %. Mejoras en la sanidad preventiva y reproductiva, descarte de animales improductivos y manejo del pastoreo, entre las estrategias implementadas.

El proyecto GANASUR se desarrolla sobre la estructura cooperativa de PROCISUR, que reúne a los institutos nacionales de investigación agropecuaria de Argentina, Brasil, Chile, Paraguay y Uruguay, junto con el IICA. La iniciativa busca identificar sistemas ganaderos representativos de cada país, evaluar opciones de mitigación y modelar los impactos productivos, económicos y ambientales asociados a su implementación.

En el caso de la Argentina, se seleccionó como caso de estudio un sistema de ciclo completo de la Pampa Deprimida. Según explicó Mauricio Álvarez, coordinador del Programa Nacional de Carnes y Fibras Animales del INTA, “se trata de una de las principales regiones ganaderas del país y porque la cría concentra una proporción muy importante de las emisiones del sistema”. Al mismo tiempo, sus brechas de eficiencia reproductiva y productiva ofrecen una oportunidad concreta para reducir emisiones sin disminuir la producción de carne.

En esta línea, puntualizó: “Para los países del CAS aumentar la productividad es una meta irrenunciable y los resultados demuestran que es posible producir más, mejorando la rentabilidad, de manera ambientalmente sostenible”.

En este sentido, subrayó: “Los resultados muestran que la mitigación puede integrarse a una estrategia de mejora productiva y económica: no se trata de producir menos, sino de producir más eficientemente, con una menor cantidad de emisiones por unidad de producto y una reducción simultánea de las emisiones absolutas”.

Las medidas de mitigación no se definieron como un paquete teórico, sino a partir de tecnologías probadas y compatibles con el funcionamiento de los establecimientos, detalló Álvarez, al tiempo que aclaró que “fueron validadas mediante consultas con productores y referentes sectoriales, que permitieron identificar aquellas que estarían dispuestos a adoptar”.

En esta línea, destacó que “uno de los principales aportes de GANASUR es haber integrado las dimensiones productiva, ambiental y económica. No alcanza con saber cuánto puede reducirse una emisión: también necesitamos conocer qué efecto tiene la tecnología sobre la productividad, cuánto cuesta implementarla y cuáles son las condiciones para que un productor decida adoptarla”.

Entre las estrategias que se aplicaron, se destacan las mejoras en la sanidad preventiva y reproductiva, el descarte de animales improductivos, el manejo del pastoreo, la recuperación de pasturas, la incorporación de leguminosas, la suplementación estratégica, la inseminación artificial a tiempo fijo y la selección genética.

“La implementación completa de esta trayectoria permitiría evitar unas 7.400 toneladas de CO₂ equivalente entre 2027 y 2040, lo que representa una reducción del 15 % de las emisiones acumuladas respecto del escenario de referencia”, confirmó el investigador. Para 2040, las emisiones anuales disminuirían hasta aproximadamente 2.645 toneladas de CO₂ equivalente y la huella de carbono por kilogramo producido se reduciría cerca de un 27 %.

“Los beneficios no serían solamente ambientales, sino también productivos”, sentenció Álvarez. Es que, según detalló, la producción por vientre aumentaría un 40 %, al pasar de 197 a 275 kg de peso vivo, mientras que el mayor volumen de carne generado y la mejora de la eficiencia permitirían alcanzar importantes beneficios económicos.

Según detalló el especialista del INTA, “la transición tecnológica se diseñó de manera gradual y acumulativa”. En una primera etapa se propuso ordenar el manejo del rodeo y mejorar su desempeño reproductivo; posteriormente, fortalecer la base forrajera y nutricional; y, finalmente, incorporar herramientas de mayor intensificación.

“Esta secuencia responde a una lógica concreta: comenzar por tecnologías de menor complejidad y avanzar hacia otras que requieren mayores capacidades e inversiones, evitando asumir que todas pueden adoptarse simultáneamente”, aclaró Álvarez.

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