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La combinación de medicamentos es eficaz contra la leucemia bovina

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La Infección por el virus de la Leucemia Bovina es una infección viral crónica que afecta a las vacas y que es endémica en muchos países. En la actualidad, no existe una vacuna o tratamiento efectivo.

Los científicos han logrado reducir los niveles del virus de la leucemia bovina (BLV) en vacas con infecciones graves mediante la combinación de un inhibidor del punto de control inmunitario y un inhibidor enzimático. El hallazgo podría utilizarse para controlar otras enfermedades en el ganado, y quizás en humanos algún día.

La infección por BLV es una infección viral crónica que afecta a las vacas y que es endémica en Japón y en muchos otros países. En la actualidad, no existe una vacuna o tratamiento efectivo. Se notificó un total de 3.859 casos de leucemia bovina entre el ganado en Japón en 2018, un aumento de 38 veces con respecto a 1998, lo que representa una grave amenaza económica para los ganaderos.

En estudios anteriores, el equipo dirigido por Satoru Konnai de la Universidad de Hokkaido demostró que la progresión de la leucemia bovina está estrechamente relacionada con la supresión inmune inducida por proteínas de punto de control inmunitario como PD-L1, y que un anticuerpo anti-PD-L1 podría tratar eficazmente BLV en vacas infectadas. Sin embargo, el anticuerpo solo no fue efectivo en casos avanzados con recuentos altos de BLV. Por lo tanto, los investigadores se centraron en la prostaglandina E2 (PGE2), una sustancia bioactiva que descubrieron que actuaba como un inmunosupresor al regular positivamente la PD-L1 en vacas con una enfermedad bacteriana crónica llamada enfermedad de Johne.

En el presente estudio publicado en The Journal of Immunology, el equipo mostró por primera vez que los niveles de PGE2 en sangre aumentaron en vacas infectadas por BLV a medida que la enfermedad progresaba. También encontraron que un inhibidor de COX-2, que bloquea la producción de PGE 2 , activó la respuesta inmune contra BLV en células inmunes cultivadas , y que combinar esto con el anticuerpo anti-PD-L1 aumentó el efecto de activación inmune. Lo que es más importante, las vacas a las que se administró el inhibidor de COX-2 mostraron cargas virales reducidas, lo que demuestra su efecto antiviral en los propios animales. La administración de ambos fármacos, el inhibidor de COX-2 y el anticuerpo anti-PD-L1 en combinación, redujeron las cargas virales en vacas en etapa avanzada.

«Nuestro estudio mostró que la combinación de medicamentos tiene un efecto antiviral en animales infectados por BLV con altos niveles virales, que son una fuente importante de infección en las granjas», explica Satoru Konnai. Los investigadores planean realizar un experimento de verificación más grande en vacas infectadas con BLV y también estudiar si los medicamentos tienen algún efecto antibacteriano y antiviral en otras enfermedades bovinas.

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Con estrategias de mitigación, aumentan un 40 % la productividad ganadera, con estrategias de mitigación

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En el marco del proyecto internacional GANASUR, especialistas del INTA presentaron los resultados del estudio en la Cuenca del Salado, Buenos Aires. Con estrategias de mitigación en los establecimientos se evitó la emisión de 7.400 toneladas de CO₂ y aumentó la producción por vientre un 40 %. Mejoras en la sanidad preventiva y reproductiva, descarte de animales improductivos y manejo del pastoreo, entre las estrategias implementadas.

El proyecto GANASUR se desarrolla sobre la estructura cooperativa de PROCISUR, que reúne a los institutos nacionales de investigación agropecuaria de Argentina, Brasil, Chile, Paraguay y Uruguay, junto con el IICA. La iniciativa busca identificar sistemas ganaderos representativos de cada país, evaluar opciones de mitigación y modelar los impactos productivos, económicos y ambientales asociados a su implementación.

En el caso de la Argentina, se seleccionó como caso de estudio un sistema de ciclo completo de la Pampa Deprimida. Según explicó Mauricio Álvarez, coordinador del Programa Nacional de Carnes y Fibras Animales del INTA, “se trata de una de las principales regiones ganaderas del país y porque la cría concentra una proporción muy importante de las emisiones del sistema”. Al mismo tiempo, sus brechas de eficiencia reproductiva y productiva ofrecen una oportunidad concreta para reducir emisiones sin disminuir la producción de carne.

En esta línea, puntualizó: “Para los países del CAS aumentar la productividad es una meta irrenunciable y los resultados demuestran que es posible producir más, mejorando la rentabilidad, de manera ambientalmente sostenible”.

En este sentido, subrayó: “Los resultados muestran que la mitigación puede integrarse a una estrategia de mejora productiva y económica: no se trata de producir menos, sino de producir más eficientemente, con una menor cantidad de emisiones por unidad de producto y una reducción simultánea de las emisiones absolutas”.

Las medidas de mitigación no se definieron como un paquete teórico, sino a partir de tecnologías probadas y compatibles con el funcionamiento de los establecimientos, detalló Álvarez, al tiempo que aclaró que “fueron validadas mediante consultas con productores y referentes sectoriales, que permitieron identificar aquellas que estarían dispuestos a adoptar”.

En esta línea, destacó que “uno de los principales aportes de GANASUR es haber integrado las dimensiones productiva, ambiental y económica. No alcanza con saber cuánto puede reducirse una emisión: también necesitamos conocer qué efecto tiene la tecnología sobre la productividad, cuánto cuesta implementarla y cuáles son las condiciones para que un productor decida adoptarla”.

Entre las estrategias que se aplicaron, se destacan las mejoras en la sanidad preventiva y reproductiva, el descarte de animales improductivos, el manejo del pastoreo, la recuperación de pasturas, la incorporación de leguminosas, la suplementación estratégica, la inseminación artificial a tiempo fijo y la selección genética.

“La implementación completa de esta trayectoria permitiría evitar unas 7.400 toneladas de CO₂ equivalente entre 2027 y 2040, lo que representa una reducción del 15 % de las emisiones acumuladas respecto del escenario de referencia”, confirmó el investigador. Para 2040, las emisiones anuales disminuirían hasta aproximadamente 2.645 toneladas de CO₂ equivalente y la huella de carbono por kilogramo producido se reduciría cerca de un 27 %.

“Los beneficios no serían solamente ambientales, sino también productivos”, sentenció Álvarez. Es que, según detalló, la producción por vientre aumentaría un 40 %, al pasar de 197 a 275 kg de peso vivo, mientras que el mayor volumen de carne generado y la mejora de la eficiencia permitirían alcanzar importantes beneficios económicos.

Según detalló el especialista del INTA, “la transición tecnológica se diseñó de manera gradual y acumulativa”. En una primera etapa se propuso ordenar el manejo del rodeo y mejorar su desempeño reproductivo; posteriormente, fortalecer la base forrajera y nutricional; y, finalmente, incorporar herramientas de mayor intensificación.

“Esta secuencia responde a una lógica concreta: comenzar por tecnologías de menor complejidad y avanzar hacia otras que requieren mayores capacidades e inversiones, evitando asumir que todas pueden adoptarse simultáneamente”, aclaró Álvarez.

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