Noticias Internacionales

Investigadores Descubren una Conexión Genética entre Tres Enfermedades del Ganado Bovino

Publicado

en

(3.253 lecturas vistas)

COMPARTIR

Científicos norteamericanos han descubierto que un sitio en el cromosoma 20 del ganado bovino tiene un papel en los orígenes de tres de las enfermedades bacterianas más costosas y más frecuentes en el ganado bovino en los corrales de engorde: el ojo rosado, el flemón interdigital, y la enfermedad respiratoria bovina.

Esta conexión genética entre tres enfermedades costosas del ganado bovino, ha sido planteada por científicos del Servicio de Investigación Agrícola de los EE.UU (ARS).

Los científicos trabajan en el Centro Estadounidense Roman L. Hruska de Investigación de Animales para Carne (USMARC por sus siglas en inglés) mantenido por el ARS en Clay Center, Nebraska. Allí, ellos descubrieron un sitio en cromosoma 20 del genoma bovino que es asociado con la frecuencia de las enfermedades bacterianas más prevalentes—el ojo rosado, el flemón interdigital, y la enfermedad respiratoria bovina—que afectan el ganado bovino en los corrales de engorde.

ARS es la agencia principal de investigaciones científicas del Departamento de Agricultura de EE.UU. (USDA por sus siglas en inglés), y esta investigación apoya la prioridad del USDA de promover la seguridad alimentaria internacional.

La enfermedad respiratoria bovina causa el 75 por ciento de todas las enfermedades en los corrales de engorde, y hasta el 70 por ciento de todas las muertes, con pérdidas económicas de más de 1 mil millones de dólares anualmente para los productores. Se estima que los costos asociados con el ojo rosado son 150 millones de dólares anualmente, y las pérdidas asociadas con las vacas lecheras debido al flemón interdigital varían de 120 dólares a 350 dólares por animal.

Eduardo Casas es líder de la Unidad de Investigación de Inmunología y Enfermedades de Rumiantes en el Centro Nacional de Enfermedades Animales mantenido por el ARS en Ames, Iowa, y también trabajó previamente como genetista en USMARC. Él examinó la composición genética del ganado bovino para descubrir pruebas de genes asociados con resistencia o tolerancia a enfermedades.

Casas y sus colegas combinaron el ojo rosado, el flemón interdigital y la enfermedad respiratoria bovina para representar la frecuencia total de enfermedades patogénicas. Ellos desarrollaron familias utilizando varios toros híbridos: Brahman-Hereford, Brahman-Angus, Piamontesa-Angus y Belgian Blue-MARC III (una combinación de Red Poll, Pinzgauer, Hereford y Angus). Un análisis de muestras de ADN de las 240 crías infectadas con uno o más de las enfermedades reveló un marcador genético, llamado un loci de rasgos cuantitativos (QTL por sus siglas en inglés), en cromosoma 20. Este QTL es asociado con las tres enfermedades.

El cromosoma 20 es ubicado cerca de marcadores genéticos relacionados con otras enfermedades, y podría tener un efecto significativo en la salud general del ganado bovino, según Casas. Identificar los marcadores genéticos responsables de enfermedades podría proveer una oportunidad para producir el ganado bovino que tienen una tolerancia aumentada a enfermedades, la cual podría ayudar a reducir las pérdidas económicas asociadas con enfermedades.

Los resultados de esta investigación fueron publicados en ‘Journal of Animal Science’ (Revista de Ciencia Animal).

 

Fuente: ARS

 

 

Leer más
1 comentario

1 comentario

Deja un mensaje

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Noticias Internacionales

México, Centroamérica y el IICA inician estrategia contra el gusano barrenador del ganado

Publicado

en

COMPARTIR

Leer más

Noticias Internacionales

Ecuador fortalece el control para garantizar la inocuidad de la leche en su territorio

Publicado

en

COMPARTIR

Leer más

Noticias Internacionales

Con estrategias de mitigación, aumentan un 40 % la productividad ganadera, con estrategias de mitigación

Publicado

en

COMPARTIR

En el marco del proyecto internacional GANASUR, especialistas del INTA presentaron los resultados del estudio en la Cuenca del Salado, Buenos Aires. Con estrategias de mitigación en los establecimientos se evitó la emisión de 7.400 toneladas de CO₂ y aumentó la producción por vientre un 40 %. Mejoras en la sanidad preventiva y reproductiva, descarte de animales improductivos y manejo del pastoreo, entre las estrategias implementadas.

El proyecto GANASUR se desarrolla sobre la estructura cooperativa de PROCISUR, que reúne a los institutos nacionales de investigación agropecuaria de Argentina, Brasil, Chile, Paraguay y Uruguay, junto con el IICA. La iniciativa busca identificar sistemas ganaderos representativos de cada país, evaluar opciones de mitigación y modelar los impactos productivos, económicos y ambientales asociados a su implementación.

En el caso de la Argentina, se seleccionó como caso de estudio un sistema de ciclo completo de la Pampa Deprimida. Según explicó Mauricio Álvarez, coordinador del Programa Nacional de Carnes y Fibras Animales del INTA, “se trata de una de las principales regiones ganaderas del país y porque la cría concentra una proporción muy importante de las emisiones del sistema”. Al mismo tiempo, sus brechas de eficiencia reproductiva y productiva ofrecen una oportunidad concreta para reducir emisiones sin disminuir la producción de carne.

En esta línea, puntualizó: “Para los países del CAS aumentar la productividad es una meta irrenunciable y los resultados demuestran que es posible producir más, mejorando la rentabilidad, de manera ambientalmente sostenible”.

En este sentido, subrayó: “Los resultados muestran que la mitigación puede integrarse a una estrategia de mejora productiva y económica: no se trata de producir menos, sino de producir más eficientemente, con una menor cantidad de emisiones por unidad de producto y una reducción simultánea de las emisiones absolutas”.

Las medidas de mitigación no se definieron como un paquete teórico, sino a partir de tecnologías probadas y compatibles con el funcionamiento de los establecimientos, detalló Álvarez, al tiempo que aclaró que “fueron validadas mediante consultas con productores y referentes sectoriales, que permitieron identificar aquellas que estarían dispuestos a adoptar”.

En esta línea, destacó que “uno de los principales aportes de GANASUR es haber integrado las dimensiones productiva, ambiental y económica. No alcanza con saber cuánto puede reducirse una emisión: también necesitamos conocer qué efecto tiene la tecnología sobre la productividad, cuánto cuesta implementarla y cuáles son las condiciones para que un productor decida adoptarla”.

Entre las estrategias que se aplicaron, se destacan las mejoras en la sanidad preventiva y reproductiva, el descarte de animales improductivos, el manejo del pastoreo, la recuperación de pasturas, la incorporación de leguminosas, la suplementación estratégica, la inseminación artificial a tiempo fijo y la selección genética.

“La implementación completa de esta trayectoria permitiría evitar unas 7.400 toneladas de CO₂ equivalente entre 2027 y 2040, lo que representa una reducción del 15 % de las emisiones acumuladas respecto del escenario de referencia”, confirmó el investigador. Para 2040, las emisiones anuales disminuirían hasta aproximadamente 2.645 toneladas de CO₂ equivalente y la huella de carbono por kilogramo producido se reduciría cerca de un 27 %.

“Los beneficios no serían solamente ambientales, sino también productivos”, sentenció Álvarez. Es que, según detalló, la producción por vientre aumentaría un 40 %, al pasar de 197 a 275 kg de peso vivo, mientras que el mayor volumen de carne generado y la mejora de la eficiencia permitirían alcanzar importantes beneficios económicos.

Según detalló el especialista del INTA, “la transición tecnológica se diseñó de manera gradual y acumulativa”. En una primera etapa se propuso ordenar el manejo del rodeo y mejorar su desempeño reproductivo; posteriormente, fortalecer la base forrajera y nutricional; y, finalmente, incorporar herramientas de mayor intensificación.

“Esta secuencia responde a una lógica concreta: comenzar por tecnologías de menor complejidad y avanzar hacia otras que requieren mayores capacidades e inversiones, evitando asumir que todas pueden adoptarse simultáneamente”, aclaró Álvarez.

Leer más

Tendencia