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Investigadores Argentinos Buscan Producir Calostro Bovino en Polvo para Prevenir Infecciones en Terneros

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Investigadores trabajan para desarrollar un bioproducto basado en calostro bovino hiperinmune; con el objetivo de evitar la diarrea neonatal en las crías vacunas, una de las principales causas de muerte prematura, y así mejorar la producción.

Investigadores de la Universidad Nacional de Villa María (UNVM) Argentina, trabajan para desarrollar un bioproducto basado en calostro bovino hiperinmune, con el objetivo de prevenir infecciones bacterianas gastrointestinales perinatales en terneros.

El procedimiento de trabajo consiste en seleccionar una serie de animales preñados, hiperinmunizarlos contra la bacteria y, a partir de allí, identificar que el calostro tenga la carga de imunoglobulinas suficiente para luego convertirlo en polvo, que se utilizará en la alimentación de terneros y así prevenir la diarrea neonatal.

“Muchas veces, los productores conservan los sobrantes de calostro pero sin saber si éstos contienen o no la carga inmunológica necesaria para luego ser administrado a otros terneros, de allí surge la necesidad de proveer al sector lácteo las herramientas para determinar la utilidad de estos derivados y, posteriormente, ofrecer un subproducto revalorizado como lo es, en este caso, el calostro en polvo”, explicó la becaria del Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (Conicet), Sonia Sodero.

Los resultados de esta investigación permitirán aumentar el nivel de producción del sector lácteo disminuyendo los riesgos de muerte de terneros durante las primeras horas de vida, fomentando la reutilización del calostro bovino con su debido tratamiento y clasificación.

Cabe destacar que el calostro es la primera secreción posterior al parto, generado por la glándula mamaria que en los bovinos tiene la particularidad de transmitir las defensas que el ternero necesita para desarrollarse. Está compuesto por altos niveles de anticuerpos, citoquinas, factores de crecimiento y péptidos antimicrobianos, que permiten proteger al animal recién nacido de patógenos ambientales mientras se desarrolla su sistema inmune. De esta manera, durante el periodo de lactancia el animal refuerza su sistema inmunológico y garantiza una mejor calidad de vida que repercute en las posteriores reproducciones.

Origen

En los últimos años se detectó que la presencia de bacterias enteropatogénicas es una de las principales causas de muerte prematura en terneros de Villa María y la región. Esta situación repercute directamente en la economía y el desarrollo de los pequeños y medianos productores. Es por ello que los investigadores se propusieron generar un producto obtenido del mismo mamífero, capaz de prevenir este tipo de patologías y que, a su vez, no signifique para los emprendedores una importante inversión.

El principal objetivo del equipo consiste en generar un bioproducto en polvo basado en el calostro bovino para la prevención de infecciones bacterianas entéricas en terneros. Previo a esto, y para garantizar la funcionalidad plena de este derivado, se planteó la necesidad de estandarizar técnicas de laboratorios para determinar la calidad de los calostros.

La dirección del equipo está a cargo de Carina Porporatto, y es co-dirigido por María José Manfredi y Romina Bellingeri. Además, participan en la línea de investigación estudiantes de Medicina Veterinaria.

 

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Con estrategias de mitigación, aumentan un 40 % la productividad ganadera, con estrategias de mitigación

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En el marco del proyecto internacional GANASUR, especialistas del INTA presentaron los resultados del estudio en la Cuenca del Salado, Buenos Aires. Con estrategias de mitigación en los establecimientos se evitó la emisión de 7.400 toneladas de CO₂ y aumentó la producción por vientre un 40 %. Mejoras en la sanidad preventiva y reproductiva, descarte de animales improductivos y manejo del pastoreo, entre las estrategias implementadas.

El proyecto GANASUR se desarrolla sobre la estructura cooperativa de PROCISUR, que reúne a los institutos nacionales de investigación agropecuaria de Argentina, Brasil, Chile, Paraguay y Uruguay, junto con el IICA. La iniciativa busca identificar sistemas ganaderos representativos de cada país, evaluar opciones de mitigación y modelar los impactos productivos, económicos y ambientales asociados a su implementación.

En el caso de la Argentina, se seleccionó como caso de estudio un sistema de ciclo completo de la Pampa Deprimida. Según explicó Mauricio Álvarez, coordinador del Programa Nacional de Carnes y Fibras Animales del INTA, “se trata de una de las principales regiones ganaderas del país y porque la cría concentra una proporción muy importante de las emisiones del sistema”. Al mismo tiempo, sus brechas de eficiencia reproductiva y productiva ofrecen una oportunidad concreta para reducir emisiones sin disminuir la producción de carne.

En esta línea, puntualizó: “Para los países del CAS aumentar la productividad es una meta irrenunciable y los resultados demuestran que es posible producir más, mejorando la rentabilidad, de manera ambientalmente sostenible”.

En este sentido, subrayó: “Los resultados muestran que la mitigación puede integrarse a una estrategia de mejora productiva y económica: no se trata de producir menos, sino de producir más eficientemente, con una menor cantidad de emisiones por unidad de producto y una reducción simultánea de las emisiones absolutas”.

Las medidas de mitigación no se definieron como un paquete teórico, sino a partir de tecnologías probadas y compatibles con el funcionamiento de los establecimientos, detalló Álvarez, al tiempo que aclaró que “fueron validadas mediante consultas con productores y referentes sectoriales, que permitieron identificar aquellas que estarían dispuestos a adoptar”.

En esta línea, destacó que “uno de los principales aportes de GANASUR es haber integrado las dimensiones productiva, ambiental y económica. No alcanza con saber cuánto puede reducirse una emisión: también necesitamos conocer qué efecto tiene la tecnología sobre la productividad, cuánto cuesta implementarla y cuáles son las condiciones para que un productor decida adoptarla”.

Entre las estrategias que se aplicaron, se destacan las mejoras en la sanidad preventiva y reproductiva, el descarte de animales improductivos, el manejo del pastoreo, la recuperación de pasturas, la incorporación de leguminosas, la suplementación estratégica, la inseminación artificial a tiempo fijo y la selección genética.

“La implementación completa de esta trayectoria permitiría evitar unas 7.400 toneladas de CO₂ equivalente entre 2027 y 2040, lo que representa una reducción del 15 % de las emisiones acumuladas respecto del escenario de referencia”, confirmó el investigador. Para 2040, las emisiones anuales disminuirían hasta aproximadamente 2.645 toneladas de CO₂ equivalente y la huella de carbono por kilogramo producido se reduciría cerca de un 27 %.

“Los beneficios no serían solamente ambientales, sino también productivos”, sentenció Álvarez. Es que, según detalló, la producción por vientre aumentaría un 40 %, al pasar de 197 a 275 kg de peso vivo, mientras que el mayor volumen de carne generado y la mejora de la eficiencia permitirían alcanzar importantes beneficios económicos.

Según detalló el especialista del INTA, “la transición tecnológica se diseñó de manera gradual y acumulativa”. En una primera etapa se propuso ordenar el manejo del rodeo y mejorar su desempeño reproductivo; posteriormente, fortalecer la base forrajera y nutricional; y, finalmente, incorporar herramientas de mayor intensificación.

“Esta secuencia responde a una lógica concreta: comenzar por tecnologías de menor complejidad y avanzar hacia otras que requieren mayores capacidades e inversiones, evitando asumir que todas pueden adoptarse simultáneamente”, aclaró Álvarez.

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