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Exploran alternativas al uso de tratamientos hormonales en el ganado ovino

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Un proyecto del CITA, OviGreen, explora alternativas para una reproducción ovina más limpia, verde y ética.

El Centro de Investigación y Tecnología Agroalimentaria de Aragón (CITA) ha puesto en marcha el proyecto “Exploración de alternativas al uso de tratamientos hormonales en reproducción ovina: hacia una producción limpia, verde y ética (OviGreen)”. Un proyecto que lidera Belén Lahoz, investigadora de la Unidad de Producción y Sanidad Animal del CITA.

La sociedad cada vez es más sensible al uso de medicamentos y tratamientos hormonales en producción animal, por sus implicaciones medioambientales, sobre el bienestar animal y en la seguridad alimentaria. En la mayoría de especies ganaderas es relativamente frecuente el uso de hormonas reproductivas para inducir y sincronizar las ovulaciones. En el caso concreto del ganado ovino, se suele utilizar la hormona eCG o PMSG (Pregnant Mare Serum Gonadotrophin) para realizar inseminación artificial durante todo el año, así como durante el periodo de anestro estacional para producir corderos fuera de estación. El uso de esta hormona plantea varios problemas, pero el más preocupante tiene que ver con su modo de obtención, que podría llevar incluso a la restricción o prohibición de su comercialización a medio plazo.

El objetivo del proyecto OviGreeen es por tanto adelantarse a posibles escenarios más restrictivos, respondiendo así a las demandas de la sociedad y del propio sector, mediante la búsqueda de estrategias alternativas, innovadoras y sostenibles a nivel reproductivo, que permitan la reducción del uso de tratamientos hormonales para la inducción y sincronización de ovulaciones y mejora de la fertilidad en general en ganado ovino.

El proyecto que fue aprobado en el mes de junio de 2019 finalizará en sus actividades septiembre de 2020 y se enmarca en la convocatoria de proyectos de I+D+i en líneas prioritarias de la RIS3 Aragón y de excelencia de carácter multidisciplinar para el periodo 2018-2020 cofinanciada con el Programa Operativo FEDER Aragón 2014-2020.

Entre sus objetivos específicos se persigue determinar la utilidad del aceite de borraja (Borago officinalis), como aditivo alimentario, en relación a la fertilidad ovina, evaluar la viabilidad de realizar efecto macho durante el periodo de anestro reproductivo y su relación con marcadores endocrinos de fertilidad, identificar a tiempo real el comportamiento sexual de las ovejas utilizando un detector automático de celos para poder inseminar con celo natural o inducido con prostaglandinas, o evaluar la utilidad de realizar test genéticos de paternidad como alternativa al uso de la inseminación artificial.

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Con estrategias de mitigación, aumentan un 40 % la productividad ganadera, con estrategias de mitigación

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En el marco del proyecto internacional GANASUR, especialistas del INTA presentaron los resultados del estudio en la Cuenca del Salado, Buenos Aires. Con estrategias de mitigación en los establecimientos se evitó la emisión de 7.400 toneladas de CO₂ y aumentó la producción por vientre un 40 %. Mejoras en la sanidad preventiva y reproductiva, descarte de animales improductivos y manejo del pastoreo, entre las estrategias implementadas.

El proyecto GANASUR se desarrolla sobre la estructura cooperativa de PROCISUR, que reúne a los institutos nacionales de investigación agropecuaria de Argentina, Brasil, Chile, Paraguay y Uruguay, junto con el IICA. La iniciativa busca identificar sistemas ganaderos representativos de cada país, evaluar opciones de mitigación y modelar los impactos productivos, económicos y ambientales asociados a su implementación.

En el caso de la Argentina, se seleccionó como caso de estudio un sistema de ciclo completo de la Pampa Deprimida. Según explicó Mauricio Álvarez, coordinador del Programa Nacional de Carnes y Fibras Animales del INTA, “se trata de una de las principales regiones ganaderas del país y porque la cría concentra una proporción muy importante de las emisiones del sistema”. Al mismo tiempo, sus brechas de eficiencia reproductiva y productiva ofrecen una oportunidad concreta para reducir emisiones sin disminuir la producción de carne.

En esta línea, puntualizó: “Para los países del CAS aumentar la productividad es una meta irrenunciable y los resultados demuestran que es posible producir más, mejorando la rentabilidad, de manera ambientalmente sostenible”.

En este sentido, subrayó: “Los resultados muestran que la mitigación puede integrarse a una estrategia de mejora productiva y económica: no se trata de producir menos, sino de producir más eficientemente, con una menor cantidad de emisiones por unidad de producto y una reducción simultánea de las emisiones absolutas”.

Las medidas de mitigación no se definieron como un paquete teórico, sino a partir de tecnologías probadas y compatibles con el funcionamiento de los establecimientos, detalló Álvarez, al tiempo que aclaró que “fueron validadas mediante consultas con productores y referentes sectoriales, que permitieron identificar aquellas que estarían dispuestos a adoptar”.

En esta línea, destacó que “uno de los principales aportes de GANASUR es haber integrado las dimensiones productiva, ambiental y económica. No alcanza con saber cuánto puede reducirse una emisión: también necesitamos conocer qué efecto tiene la tecnología sobre la productividad, cuánto cuesta implementarla y cuáles son las condiciones para que un productor decida adoptarla”.

Entre las estrategias que se aplicaron, se destacan las mejoras en la sanidad preventiva y reproductiva, el descarte de animales improductivos, el manejo del pastoreo, la recuperación de pasturas, la incorporación de leguminosas, la suplementación estratégica, la inseminación artificial a tiempo fijo y la selección genética.

“La implementación completa de esta trayectoria permitiría evitar unas 7.400 toneladas de CO₂ equivalente entre 2027 y 2040, lo que representa una reducción del 15 % de las emisiones acumuladas respecto del escenario de referencia”, confirmó el investigador. Para 2040, las emisiones anuales disminuirían hasta aproximadamente 2.645 toneladas de CO₂ equivalente y la huella de carbono por kilogramo producido se reduciría cerca de un 27 %.

“Los beneficios no serían solamente ambientales, sino también productivos”, sentenció Álvarez. Es que, según detalló, la producción por vientre aumentaría un 40 %, al pasar de 197 a 275 kg de peso vivo, mientras que el mayor volumen de carne generado y la mejora de la eficiencia permitirían alcanzar importantes beneficios económicos.

Según detalló el especialista del INTA, “la transición tecnológica se diseñó de manera gradual y acumulativa”. En una primera etapa se propuso ordenar el manejo del rodeo y mejorar su desempeño reproductivo; posteriormente, fortalecer la base forrajera y nutricional; y, finalmente, incorporar herramientas de mayor intensificación.

“Esta secuencia responde a una lógica concreta: comenzar por tecnologías de menor complejidad y avanzar hacia otras que requieren mayores capacidades e inversiones, evitando asumir que todas pueden adoptarse simultáneamente”, aclaró Álvarez.

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