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Estudio puede Determinar qué Genes Inciden en la Presentación de Muerte Embrionaria o Abortos en Ganado Bovino

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Ky Pohler, presidente del Área de Excelencia en Programación de Preñez y Desarrollo en el Colegio de Agricultura y Ciencias de la Vida de Texas A&M, indicó que la industria cárnica pierde miles de millones al año por cuenta de las pérdidas embrionarias.

“Estamos realizando una serie de estudios para evaluar qué es realmente importante para el desarrollo de la preñez. Queremos determinar qué parte de la pérdida proviene de la fisiología del animal frente a cuánto es genética”, declaró a Tri-State Livestock News.

Cuando una vaca pierde una cría o sufre una mortalidad embrionaria, es posible que la vaca no vuelva a quedar preñada en esa temporada de reproducción.

Para comprender este fenómeno, Pohler y su equipo adelanta un proyecto que recibió una subvención de la Iniciativa de Investigación Agrícola y Alimentaria de 500 000 dólares del Instituto Nacional de Alimentos y Agricultura del Departamento de Agricultura de EE. UU.

El proyecto “Función fisiológica de las prostaglandinas y glicoproteínas asociadas al embarazo en la mortalidad embrionaria tardía en el ganado bovino” es parte de una serie de estudios que Pohler está realizando para evaluar varios aspectos de la preñez de la vaca.

Se espera que el estudio proporcione información sobre los mecanismos fisiológicos y moleculares asociados con la supervivencia y mortalidad embrionarias en ganado, lo que conducirá a diseñar estrategias para prevenir esta pérdida que causa problemas económicos para la industria ganadera.

Aplicación de la tecnología de eliminación genética

La subvención permite al equipo de Pohler estudiar la eliminación de genes utilizando la tecnología CRISPR/Cas9. “Estamos entusiasmados de comenzar a utilizar esta tecnología en nuestros proyectos para comprender realmente la programación de la preñez”, dijo.

El estudio tiene como objetivo mostrar el impacto de una familia de genes llamada glucoproteínas asociadas al embarazo o PAGS. Estas proteínas se conocen desde hace años; son la base para las pruebas de preñez a base de sangre y leche en el ganado.

De acuerdo con Pohler, en el proyecto su equipo se encargará de eliminar esos genes uno por uno para determinar si son importantes para el embarazo en desarrollo.

“Conocemos formas de minimizar la pérdida del embarazo. Pero no sabemos cómo eliminarlo, porque no sabemos cuáles son las verdaderas causas. Esta es una oportunidad para comprender las causas y luego desarrollar estrategias de gestión específicas para esas causas”, indicó.

Lo más importante económicamente es la preñez

“Todas las demás cosas que hacemos son importantes, pero la preñez es 20 veces más importante económicamente que cualquier otro rasgo de producción. Si la preñez no tiene éxito, nunca se conocerá el potencial de ese animal para llevar un bistec al consumidor”, añadió.

Por eso se ha concentrado en acabar con la mortalidad embrionaria, aunque también aclaró que esto no significa el fin de los abortos en vacas o las pérdidas tempranas de preñez.

“Pero podemos desarrollar pruebas genéticas. Podemos desarrollar otros tipos de herramientas para ayudar a minimizar esa pérdida. Creo que lo que podremos hacer es desarrollar mejores estrategias de gestión”, precisó el también profesor de Texas A&M.

Uno de los otros proyectos en los que están trabajando Pohler y su equipo es determinar cuánta contribución a la mortalidad embrionaria proviene del toro y cuánto de la vaca.

“Si termina siendo del lado del toro, y puede desarrollarse una prueba genética, hay muchos menos toros que vacas. Por lo tanto, puede lograr un impacto mucho mayor en menos tiempo. Si termina siendo del lado de las vacas, tomará mucho más tiempo lograr ese impacto”, dijo.

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Con estrategias de mitigación, aumentan un 40 % la productividad ganadera, con estrategias de mitigación

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En el marco del proyecto internacional GANASUR, especialistas del INTA presentaron los resultados del estudio en la Cuenca del Salado, Buenos Aires. Con estrategias de mitigación en los establecimientos se evitó la emisión de 7.400 toneladas de CO₂ y aumentó la producción por vientre un 40 %. Mejoras en la sanidad preventiva y reproductiva, descarte de animales improductivos y manejo del pastoreo, entre las estrategias implementadas.

El proyecto GANASUR se desarrolla sobre la estructura cooperativa de PROCISUR, que reúne a los institutos nacionales de investigación agropecuaria de Argentina, Brasil, Chile, Paraguay y Uruguay, junto con el IICA. La iniciativa busca identificar sistemas ganaderos representativos de cada país, evaluar opciones de mitigación y modelar los impactos productivos, económicos y ambientales asociados a su implementación.

En el caso de la Argentina, se seleccionó como caso de estudio un sistema de ciclo completo de la Pampa Deprimida. Según explicó Mauricio Álvarez, coordinador del Programa Nacional de Carnes y Fibras Animales del INTA, “se trata de una de las principales regiones ganaderas del país y porque la cría concentra una proporción muy importante de las emisiones del sistema”. Al mismo tiempo, sus brechas de eficiencia reproductiva y productiva ofrecen una oportunidad concreta para reducir emisiones sin disminuir la producción de carne.

En esta línea, puntualizó: “Para los países del CAS aumentar la productividad es una meta irrenunciable y los resultados demuestran que es posible producir más, mejorando la rentabilidad, de manera ambientalmente sostenible”.

En este sentido, subrayó: “Los resultados muestran que la mitigación puede integrarse a una estrategia de mejora productiva y económica: no se trata de producir menos, sino de producir más eficientemente, con una menor cantidad de emisiones por unidad de producto y una reducción simultánea de las emisiones absolutas”.

Las medidas de mitigación no se definieron como un paquete teórico, sino a partir de tecnologías probadas y compatibles con el funcionamiento de los establecimientos, detalló Álvarez, al tiempo que aclaró que “fueron validadas mediante consultas con productores y referentes sectoriales, que permitieron identificar aquellas que estarían dispuestos a adoptar”.

En esta línea, destacó que “uno de los principales aportes de GANASUR es haber integrado las dimensiones productiva, ambiental y económica. No alcanza con saber cuánto puede reducirse una emisión: también necesitamos conocer qué efecto tiene la tecnología sobre la productividad, cuánto cuesta implementarla y cuáles son las condiciones para que un productor decida adoptarla”.

Entre las estrategias que se aplicaron, se destacan las mejoras en la sanidad preventiva y reproductiva, el descarte de animales improductivos, el manejo del pastoreo, la recuperación de pasturas, la incorporación de leguminosas, la suplementación estratégica, la inseminación artificial a tiempo fijo y la selección genética.

“La implementación completa de esta trayectoria permitiría evitar unas 7.400 toneladas de CO₂ equivalente entre 2027 y 2040, lo que representa una reducción del 15 % de las emisiones acumuladas respecto del escenario de referencia”, confirmó el investigador. Para 2040, las emisiones anuales disminuirían hasta aproximadamente 2.645 toneladas de CO₂ equivalente y la huella de carbono por kilogramo producido se reduciría cerca de un 27 %.

“Los beneficios no serían solamente ambientales, sino también productivos”, sentenció Álvarez. Es que, según detalló, la producción por vientre aumentaría un 40 %, al pasar de 197 a 275 kg de peso vivo, mientras que el mayor volumen de carne generado y la mejora de la eficiencia permitirían alcanzar importantes beneficios económicos.

Según detalló el especialista del INTA, “la transición tecnológica se diseñó de manera gradual y acumulativa”. En una primera etapa se propuso ordenar el manejo del rodeo y mejorar su desempeño reproductivo; posteriormente, fortalecer la base forrajera y nutricional; y, finalmente, incorporar herramientas de mayor intensificación.

“Esta secuencia responde a una lógica concreta: comenzar por tecnologías de menor complejidad y avanzar hacia otras que requieren mayores capacidades e inversiones, evitando asumir que todas pueden adoptarse simultáneamente”, aclaró Álvarez.

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