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España es una reserva de biodiversidad en razas de ganado puro y autóctonas

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España disfruta de uno de los patrimonios ganaderos más importantes de Europa, ya que cuenta con 189 razas en catálogo oficial y de ellas 165 son autóctonas, 140 están catalogadas en peligro de extinción y solo 25 en expansión.

El ministro de Agricultura, Pesca y Alimentación, Luis Planas, ha destacado que España es una “reserva de biodiversidad de máxima importancia en razas de ganado puro y, en especial, las autóctonas”. Con 189 razas en catálogo oficial, 165 de ellas autóctonas, de las que 140 están catalogadas en peligro de extinción y solo 25 en expansión, España cuenta con uno de los patrimonios ganaderos más importantes de Europa.

Se caracterizan por unas formas de explotación que las convierten en razas idóneas para el desarrollo de un modelo diferenciado de producción sostenible y de calidad que encaja con los objetivos del nuevo modelo de la Política Agraria Común (PAC). España cuenta con un patrimonio genético de gran valor que debe ser aprovechado en el marco del Pacto Verde europeo.

Planas ha firmado un convenio de colaboración con la Federación Española de Asociaciones de Ganado Selecto (Feagas) para activar la concesión de una subvención nominativa por 4,6 millones de euros para la gestión de libros genealógicos y para el desarrollo de los programas de mejora de las razas puras autóctonas.

El titular de Agricultura, Pesca y Alimentación también se ha referido a los importantes beneficios medioambientales, sociales, territoriales, de bienestar animal y de lucha contra la resistencia a los antimicrobianos que tienen las razas selectas y, en especial, las autóctonas.

De hecho, la ganadería extensiva de las razas autóctonas contribuye a la mitigación de los efectos del cambio climático, favorece el mantenimiento de las superficies pastables que se convierten en sumideros de CO2 y mejora la calidad de los suelos mediante aportación de materia orgánica que compensa, en gran medida, su parte en las emisiones.

En el convenio firmado, se contemplan dos líneas principales de actuación. Una dirigida a la creación o mantenimiento de libros genealógicos, cuyo máximo exponente es el Catálogo Oficial de Razas de Ganado de España, donde figuran la relación y la clasificación oficial de todas las razas ganaderas reconocidas y utilizadas en España por su interés económico, productivo, cultural, medioambiental o social.  Y otra orientada a la implantación y desarrollo del programa de mejora de la raza en la que se incluyen actividades para determinar la calidad genética y el rendimiento del ganado, así como actuaciones de análisis genómico, y creación y mantenimiento de bancos de germoplasma.

España cuenta con un Programa Nacional de Conservación, Mejora y Fomento de las Razas Ganaderas que recoge las líneas de trabajo prioritarias para la conservación y custodia del material genético.

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Con estrategias de mitigación, aumentan un 40 % la productividad ganadera, con estrategias de mitigación

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En el marco del proyecto internacional GANASUR, especialistas del INTA presentaron los resultados del estudio en la Cuenca del Salado, Buenos Aires. Con estrategias de mitigación en los establecimientos se evitó la emisión de 7.400 toneladas de CO₂ y aumentó la producción por vientre un 40 %. Mejoras en la sanidad preventiva y reproductiva, descarte de animales improductivos y manejo del pastoreo, entre las estrategias implementadas.

El proyecto GANASUR se desarrolla sobre la estructura cooperativa de PROCISUR, que reúne a los institutos nacionales de investigación agropecuaria de Argentina, Brasil, Chile, Paraguay y Uruguay, junto con el IICA. La iniciativa busca identificar sistemas ganaderos representativos de cada país, evaluar opciones de mitigación y modelar los impactos productivos, económicos y ambientales asociados a su implementación.

En el caso de la Argentina, se seleccionó como caso de estudio un sistema de ciclo completo de la Pampa Deprimida. Según explicó Mauricio Álvarez, coordinador del Programa Nacional de Carnes y Fibras Animales del INTA, “se trata de una de las principales regiones ganaderas del país y porque la cría concentra una proporción muy importante de las emisiones del sistema”. Al mismo tiempo, sus brechas de eficiencia reproductiva y productiva ofrecen una oportunidad concreta para reducir emisiones sin disminuir la producción de carne.

En esta línea, puntualizó: “Para los países del CAS aumentar la productividad es una meta irrenunciable y los resultados demuestran que es posible producir más, mejorando la rentabilidad, de manera ambientalmente sostenible”.

En este sentido, subrayó: “Los resultados muestran que la mitigación puede integrarse a una estrategia de mejora productiva y económica: no se trata de producir menos, sino de producir más eficientemente, con una menor cantidad de emisiones por unidad de producto y una reducción simultánea de las emisiones absolutas”.

Las medidas de mitigación no se definieron como un paquete teórico, sino a partir de tecnologías probadas y compatibles con el funcionamiento de los establecimientos, detalló Álvarez, al tiempo que aclaró que “fueron validadas mediante consultas con productores y referentes sectoriales, que permitieron identificar aquellas que estarían dispuestos a adoptar”.

En esta línea, destacó que “uno de los principales aportes de GANASUR es haber integrado las dimensiones productiva, ambiental y económica. No alcanza con saber cuánto puede reducirse una emisión: también necesitamos conocer qué efecto tiene la tecnología sobre la productividad, cuánto cuesta implementarla y cuáles son las condiciones para que un productor decida adoptarla”.

Entre las estrategias que se aplicaron, se destacan las mejoras en la sanidad preventiva y reproductiva, el descarte de animales improductivos, el manejo del pastoreo, la recuperación de pasturas, la incorporación de leguminosas, la suplementación estratégica, la inseminación artificial a tiempo fijo y la selección genética.

“La implementación completa de esta trayectoria permitiría evitar unas 7.400 toneladas de CO₂ equivalente entre 2027 y 2040, lo que representa una reducción del 15 % de las emisiones acumuladas respecto del escenario de referencia”, confirmó el investigador. Para 2040, las emisiones anuales disminuirían hasta aproximadamente 2.645 toneladas de CO₂ equivalente y la huella de carbono por kilogramo producido se reduciría cerca de un 27 %.

“Los beneficios no serían solamente ambientales, sino también productivos”, sentenció Álvarez. Es que, según detalló, la producción por vientre aumentaría un 40 %, al pasar de 197 a 275 kg de peso vivo, mientras que el mayor volumen de carne generado y la mejora de la eficiencia permitirían alcanzar importantes beneficios económicos.

Según detalló el especialista del INTA, “la transición tecnológica se diseñó de manera gradual y acumulativa”. En una primera etapa se propuso ordenar el manejo del rodeo y mejorar su desempeño reproductivo; posteriormente, fortalecer la base forrajera y nutricional; y, finalmente, incorporar herramientas de mayor intensificación.

“Esta secuencia responde a una lógica concreta: comenzar por tecnologías de menor complejidad y avanzar hacia otras que requieren mayores capacidades e inversiones, evitando asumir que todas pueden adoptarse simultáneamente”, aclaró Álvarez.

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