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¿En qué Situación Deben estar las Vacas para ser Inseminadas?

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cuadro 1

Por: Antonio Jiménez

A lo largo de los días, en una explotación de vacas de leche se van inseminando vacas en distintas situaciones que podemos agrupar en tres: primera inseminación, retorno en celo y resincronización.

Primera inseminación.

Una vaca se insemina por primera vez pasados unos días desde el parto (de 50 a 100, dependiendo de distintos factores) y en el caso de las novillas nulíparas, una novilla se insemina pasados unos días después que alcanza una alzada de 130 cm a la cruz, en los cuales se considera suficientemente madura (lo cual suele ser alrededor de los 13 meses). La eficiencia de esa primera inseminación es decisiva, ya que cuantos más animales consigamos dejar gestantes al principio del periodo de inseminación, mayor será el adelanto general en conseguir gestaciones en el rebaño.

Una medida muy fácil de aumentar la eficiencia reproductiva de una granja es hacer la primera inseminación sistemática a tiempo fijo, ya que esto disminuye la dispersión de la primera inseminación, permite aplicar un protocolo de alta fertilidad a todas las vacas y además podemos permitirnos el lujo de retrasar la primera inseminación a unos días en leche en los cuales la fertilidad sea máxima, ya que ninguna vaca va a salirse del tiempo a primera inseminación que tenemos establecido.

1. 1. Retorno a celo. Una vez que hemos inseminado las vacas por primera vez, las vacas que no quedan gestantes van retornando a salir en celo alrededor de 21 d después y sucesivamente. De estas vacas sólo reinseminaremos en celo observado el porcentaje de vacas en las que vayamos viendo el celo, mientras que otro porcentaje de vacas, que no muestran celo, irán llegando al diagnóstico de gestación.

2. 2. Resincronización. Las vacas que se diagnostican vacías deben ser resincronizadas con la mayor eficiencia posible (con una combinación adecuada de la mayor tasa de concepción y el menor tiempo de resincronización).

Importancia relativa de cada situación de inseminación La importancia de cada situación de inseminación depende de la eficiencia que se logre con las otras dos.

La importancia de cada situación de inseminación depende de la eficiencia que se logre con las otras dos, de tal manera que unas compensan a las otras, aunque siempre la primera inseminación será la más importante. Ejemplos:

Si una explotación tiene una baja tasa de concepción a la primera inseminación, los resultados de las inseminaciones en retornos a celo y en las resincronizaciones serán muy importantes, ya que son las oportunidades que tendrá de recuperar lo antes posible el tiempo perdido.

Si una explotación tiene mala detección de celos o baja fertilidad en los celos de retorno, la resincronización será muy importante, ya que es la oportunidad que tiene de recuperar el tiempo perdido rescatando vacas diagnosticadas vacías.

Por último, en una explotación que tiene una alta tasa de concepción a primera inseminación y buenos resultados en los celos de retorno que van apareciendo, la resincronización no será tan importante, ya que sólo un pequeño porcentaje de vacas necesitarán rescatarse siendo resincronizadas. Ésta es la situación más eficiente, ya que un mayor porcentaje de vacas quedarán gestantes alrededor de los días en leche en los que deben hacerlo.

cuadro 2

Fertilidad relativa de cada situación de inseminación

La fertilidad de cada situación de inseminación puede influir de una manera indirecta sobre la fertilidad de las otras situaciones:

  • En muchas ocasiones, la tasa de concepción a primera inseminación es demasiado baja. En ese caso la fertilidad en las siguientes inseminaciones tiende a aumentar, ya que no van llegando tantas vacas con problemas reales, sino vacas que no tuvieron buenas oportunidades de quedar gestantes al principio.
  • Por el contrario, si la tasa de concepción de la primera inseminación es alta, la tasa de concepción de las siguientes inseminaciones tenderá a disminuir, ya que tras la primera inseminación quedará una población de vacas con mayor proporción de vacas con algún tipo de problema. Un grado mayor de esta situación es cuando se tiene buena tasa de concepción a primera inseminación con una buena detección de celo y fertilidad en los retornos a celo, y entonces la tasa de concepción de las resincronizaciones es muy baja porque a ese momento llegan solo las vacas más problemáticas

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Con estrategias de mitigación, aumentan un 40 % la productividad ganadera, con estrategias de mitigación

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En el marco del proyecto internacional GANASUR, especialistas del INTA presentaron los resultados del estudio en la Cuenca del Salado, Buenos Aires. Con estrategias de mitigación en los establecimientos se evitó la emisión de 7.400 toneladas de CO₂ y aumentó la producción por vientre un 40 %. Mejoras en la sanidad preventiva y reproductiva, descarte de animales improductivos y manejo del pastoreo, entre las estrategias implementadas.

El proyecto GANASUR se desarrolla sobre la estructura cooperativa de PROCISUR, que reúne a los institutos nacionales de investigación agropecuaria de Argentina, Brasil, Chile, Paraguay y Uruguay, junto con el IICA. La iniciativa busca identificar sistemas ganaderos representativos de cada país, evaluar opciones de mitigación y modelar los impactos productivos, económicos y ambientales asociados a su implementación.

En el caso de la Argentina, se seleccionó como caso de estudio un sistema de ciclo completo de la Pampa Deprimida. Según explicó Mauricio Álvarez, coordinador del Programa Nacional de Carnes y Fibras Animales del INTA, “se trata de una de las principales regiones ganaderas del país y porque la cría concentra una proporción muy importante de las emisiones del sistema”. Al mismo tiempo, sus brechas de eficiencia reproductiva y productiva ofrecen una oportunidad concreta para reducir emisiones sin disminuir la producción de carne.

En esta línea, puntualizó: “Para los países del CAS aumentar la productividad es una meta irrenunciable y los resultados demuestran que es posible producir más, mejorando la rentabilidad, de manera ambientalmente sostenible”.

En este sentido, subrayó: “Los resultados muestran que la mitigación puede integrarse a una estrategia de mejora productiva y económica: no se trata de producir menos, sino de producir más eficientemente, con una menor cantidad de emisiones por unidad de producto y una reducción simultánea de las emisiones absolutas”.

Las medidas de mitigación no se definieron como un paquete teórico, sino a partir de tecnologías probadas y compatibles con el funcionamiento de los establecimientos, detalló Álvarez, al tiempo que aclaró que “fueron validadas mediante consultas con productores y referentes sectoriales, que permitieron identificar aquellas que estarían dispuestos a adoptar”.

En esta línea, destacó que “uno de los principales aportes de GANASUR es haber integrado las dimensiones productiva, ambiental y económica. No alcanza con saber cuánto puede reducirse una emisión: también necesitamos conocer qué efecto tiene la tecnología sobre la productividad, cuánto cuesta implementarla y cuáles son las condiciones para que un productor decida adoptarla”.

Entre las estrategias que se aplicaron, se destacan las mejoras en la sanidad preventiva y reproductiva, el descarte de animales improductivos, el manejo del pastoreo, la recuperación de pasturas, la incorporación de leguminosas, la suplementación estratégica, la inseminación artificial a tiempo fijo y la selección genética.

“La implementación completa de esta trayectoria permitiría evitar unas 7.400 toneladas de CO₂ equivalente entre 2027 y 2040, lo que representa una reducción del 15 % de las emisiones acumuladas respecto del escenario de referencia”, confirmó el investigador. Para 2040, las emisiones anuales disminuirían hasta aproximadamente 2.645 toneladas de CO₂ equivalente y la huella de carbono por kilogramo producido se reduciría cerca de un 27 %.

“Los beneficios no serían solamente ambientales, sino también productivos”, sentenció Álvarez. Es que, según detalló, la producción por vientre aumentaría un 40 %, al pasar de 197 a 275 kg de peso vivo, mientras que el mayor volumen de carne generado y la mejora de la eficiencia permitirían alcanzar importantes beneficios económicos.

Según detalló el especialista del INTA, “la transición tecnológica se diseñó de manera gradual y acumulativa”. En una primera etapa se propuso ordenar el manejo del rodeo y mejorar su desempeño reproductivo; posteriormente, fortalecer la base forrajera y nutricional; y, finalmente, incorporar herramientas de mayor intensificación.

“Esta secuencia responde a una lógica concreta: comenzar por tecnologías de menor complejidad y avanzar hacia otras que requieren mayores capacidades e inversiones, evitando asumir que todas pueden adoptarse simultáneamente”, aclaró Álvarez.

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