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En el Trópico No son Rentables la Estabulación y semi – estabulación

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Argentina y Brasil, los mayores exportadores de carne de América del Sur, están implementando aceleradamente la tecnología del Pastoreo Racional Voisin, debido a que ésta, resultó ser 10 veces más rentable que la estabulación de animales de diferentes cruzamientos, obteniendo una ganancia muy superior, comparativamente al escaso margen de lucro real, por cada bovino estabulado, sin descontar los intereses de capital invertido y depreciación de máquinas, cosechadoras, establos, fabricación de raciones, mezcladores, vagones forrajeros, tratamiento del estiércol de corral, efluentes y mano de obra para mantener el negocio funcionando durante 6 meses o todo el año, con dos raciones diarias, los cuales representan altos costos, comparativamente, ante la buena práctica del PRV.

No existe una mejor y más eficiente cortadora que el pastoreo directo del pastizal, lo cual deja además, toneladas de abono eficiente y homogéneamente esparcido en el suelo. El pasto cortado con cosechadora o por el diente del animal en pastoreo no selectivo, tiene el mismo valor nutritivo.

Un significativo porcentaje de los granos cultivados en el mundo, está destinado a la alimentación de bovinos en confinamiento o estabulación, cuyo sistema gastro intestinal está diseñado evolutivamente para digerir y procesar pastos eficientemente. El PRV (Pastoreo Racional Voisin), rescatará una notable porción de estos granos para mitigar el hambre de humanos, que en algunos países ha llegado a límites alarmantes. Incluso, una buena parte de la producción de cerdos podría manejarse bajo pastoreo.

Aunque la carga animal es limitada en el PRV, está calculada en 5 a 7 UA/Ha, lo cual equivale entre 2.500 y 3.500 kilos de ganado en pie sobre una ha/año; esta carga animal equivale a una carga instantánea de entre 200 y 400 reses por Ha/día, método de producción que puede llamarse confinamiento a potrero, por los reducidos tamaños de los mismos, sin alterar el bienestar animal.

Hacer un “Confinamiento a Potrero” requiere muchísimo menos esfuerzo, costo e inversión que una estabulación; además, se garantiza a los animales un ambiente más natural y una mejor contribución al medio ambiente, con el cual estaríamos siendo responsables. La estabulación genera desechos que contaminan la napa freática y la atmósfera.

La estabulación es un buen negocio, pero, solo se justifica cuando el terreno no pueda ser pastoreado, y la comida haya que almacenarla y racionarla para ofrecerla al ganado en establos. Mientras se pueda hacer pastoreo, nunca será mejor encerrar al ganado que hacerlo pastorear.

Han terminado los días en que era más fácil, copiar la forma norteamericana y europea de producir leche y carne bovina, que en esas latitudes practican, debido los crudos inviernos que los obligan a encerrar sus animales en establos, alimentados con granos cosechados en los meses benignos, lo cual requiere un gran esfuerzo y costosa inversión.

Debemos aprovechar el prodigioso y exuberante clima tropical aplicando normas y métodos de producción tan naturales e infinitas,como el PRV. La tendencia a consumir carne proveniente de animales criados solo a pasto, ha experimentado un constante ascenso en los últimos años, así como su precio, debido a los múltiples beneficios para la salud

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Con estrategias de mitigación, aumentan un 40 % la productividad ganadera, con estrategias de mitigación

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En el marco del proyecto internacional GANASUR, especialistas del INTA presentaron los resultados del estudio en la Cuenca del Salado, Buenos Aires. Con estrategias de mitigación en los establecimientos se evitó la emisión de 7.400 toneladas de CO₂ y aumentó la producción por vientre un 40 %. Mejoras en la sanidad preventiva y reproductiva, descarte de animales improductivos y manejo del pastoreo, entre las estrategias implementadas.

El proyecto GANASUR se desarrolla sobre la estructura cooperativa de PROCISUR, que reúne a los institutos nacionales de investigación agropecuaria de Argentina, Brasil, Chile, Paraguay y Uruguay, junto con el IICA. La iniciativa busca identificar sistemas ganaderos representativos de cada país, evaluar opciones de mitigación y modelar los impactos productivos, económicos y ambientales asociados a su implementación.

En el caso de la Argentina, se seleccionó como caso de estudio un sistema de ciclo completo de la Pampa Deprimida. Según explicó Mauricio Álvarez, coordinador del Programa Nacional de Carnes y Fibras Animales del INTA, “se trata de una de las principales regiones ganaderas del país y porque la cría concentra una proporción muy importante de las emisiones del sistema”. Al mismo tiempo, sus brechas de eficiencia reproductiva y productiva ofrecen una oportunidad concreta para reducir emisiones sin disminuir la producción de carne.

En esta línea, puntualizó: “Para los países del CAS aumentar la productividad es una meta irrenunciable y los resultados demuestran que es posible producir más, mejorando la rentabilidad, de manera ambientalmente sostenible”.

En este sentido, subrayó: “Los resultados muestran que la mitigación puede integrarse a una estrategia de mejora productiva y económica: no se trata de producir menos, sino de producir más eficientemente, con una menor cantidad de emisiones por unidad de producto y una reducción simultánea de las emisiones absolutas”.

Las medidas de mitigación no se definieron como un paquete teórico, sino a partir de tecnologías probadas y compatibles con el funcionamiento de los establecimientos, detalló Álvarez, al tiempo que aclaró que “fueron validadas mediante consultas con productores y referentes sectoriales, que permitieron identificar aquellas que estarían dispuestos a adoptar”.

En esta línea, destacó que “uno de los principales aportes de GANASUR es haber integrado las dimensiones productiva, ambiental y económica. No alcanza con saber cuánto puede reducirse una emisión: también necesitamos conocer qué efecto tiene la tecnología sobre la productividad, cuánto cuesta implementarla y cuáles son las condiciones para que un productor decida adoptarla”.

Entre las estrategias que se aplicaron, se destacan las mejoras en la sanidad preventiva y reproductiva, el descarte de animales improductivos, el manejo del pastoreo, la recuperación de pasturas, la incorporación de leguminosas, la suplementación estratégica, la inseminación artificial a tiempo fijo y la selección genética.

“La implementación completa de esta trayectoria permitiría evitar unas 7.400 toneladas de CO₂ equivalente entre 2027 y 2040, lo que representa una reducción del 15 % de las emisiones acumuladas respecto del escenario de referencia”, confirmó el investigador. Para 2040, las emisiones anuales disminuirían hasta aproximadamente 2.645 toneladas de CO₂ equivalente y la huella de carbono por kilogramo producido se reduciría cerca de un 27 %.

“Los beneficios no serían solamente ambientales, sino también productivos”, sentenció Álvarez. Es que, según detalló, la producción por vientre aumentaría un 40 %, al pasar de 197 a 275 kg de peso vivo, mientras que el mayor volumen de carne generado y la mejora de la eficiencia permitirían alcanzar importantes beneficios económicos.

Según detalló el especialista del INTA, “la transición tecnológica se diseñó de manera gradual y acumulativa”. En una primera etapa se propuso ordenar el manejo del rodeo y mejorar su desempeño reproductivo; posteriormente, fortalecer la base forrajera y nutricional; y, finalmente, incorporar herramientas de mayor intensificación.

“Esta secuencia responde a una lógica concreta: comenzar por tecnologías de menor complejidad y avanzar hacia otras que requieren mayores capacidades e inversiones, evitando asumir que todas pueden adoptarse simultáneamente”, aclaró Álvarez.

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