Noticias Internacionales

En Colombia se registra la mayor caida en el consumo de carne en 9 años producto de la Pandemia

Publicado

en

(1.561 lecturas vistas)

COMPARTIR

Este año, el consumo de carne per cápita ha tenido su mayor caída en nueve años pues, según la ONG Internacional Sinergia Animal, los consumidores están optando por dietas más sustentables y saludables en tiempos de pandemia.

El consumo de carne cayó un 3% desde el año pasado, lo cual representa la reducción más grande al menos desde el 2000, según la FAO (Food and Agriculture Organization of the United Nations).

La agencia de las Naciones Unidas reporta que las dificultades económicas relacionadas a la covid-19, sumadas a las trabas logísticas como las restricciones de transporte y una radical disminución de la demanda del sector de restaurantes han llevado a esta caída en la demanda global.

Otro factor clave son los recortes de presupuesto en la industria de envasado de carnes, que se ha convertido rápidamente en uno de los puntos con más casos de contagios del virus en varios países del mundo.

Los casos de fiebre porcina africana en Asia también contribuyeron a esta disminución, que ha llevado al sacrificio de un cuarto de los cerdos del mundo. En Colombia, la crisis de la covid-19 está afectando el sector ganadero y el país está prediciendo una caída en el consumo de carne, especialmente vacuna, como establece Actualidad Ganadera.

De otra parte, mientras el consumo de carne está bajando, en algunos países como Estados Unidos la demanda por productos basados en plantas ha incrementado en un 53%.

«Además de las razones logísticas, la pandemia también ha llevado a muchas personas a cuestionar sus hábitos alimenticios. Reportes de las Naciones Unidas sugieren fuertemente que nuevas pandemias, similares a esta, o incluso más serias, podrían volver a ocurrir si no transformamos nuestro sistema alimentario”, explica Katherin Torres, coordinadora de Campañas de Sinergia Animal.

Aun cuando el origen de la covid-19 no ha sido comprobado, se sospecha que su propagación ocurrió de forma directa desde animales salvajes a humanos. Pero en términos de riesgos de nuevas pandemias, los animales mantenidos en grandes granjas industriales son también considerados un peligro latente.

De acuerdo con las Naciones Unidas, 75% de los patógenos que surgieron en la última década se originaron en animales y en represas, mientras que la irrigación y las granjas industriales están relacionadas con un 25% de enfermedades infecciosas en humanos.

La organización destaca el vínculo entre los virus y el consumo de carne: según su Programa para el Medio Ambiente (PNUMA), animales como vacas, cerdos y pollos pueden propagar enfermedades pues son criados comúnmente en “condiciones menos que ideales” para lograr mayores niveles de producción.

Además, son genéticamente muy similares, lo que los hace también más vulnerables a infecciones en comparación con las poblaciones genéticamente diversas. Para agravar la situación, la mayoría de los animales explotados en la industria alimentaria están en granjas industriales, instalaciones que confinan miles de animales juntos y no permiten la distancia física entre ellos.

La intensificación de la producción animal está causando deforestación, cambio climático, pérdida de biodiversidad y vincula a los animales -y las enfermedades que portan- con los seres humanos.

Todos estos factores agravan la propagación de nuevos brotes, por lo que podrían provocar futuras pandemias. Al mismo tiempo, el aumento de contagios por coronavirus en mataderos y plantas procesadoras ubicadas en Estados Unidos, Brasil y Alemania han puesto en evidencia la gran contaminación de los trabajadores en la industria cárnica.

Leer más
Click para comentar

Deja un mensaje

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Noticias Internacionales

México, Centroamérica y el IICA inician estrategia contra el gusano barrenador del ganado

Publicado

en

COMPARTIR

Leer más

Noticias Internacionales

Ecuador fortalece el control para garantizar la inocuidad de la leche en su territorio

Publicado

en

COMPARTIR

Leer más

Noticias Internacionales

Con estrategias de mitigación, aumentan un 40 % la productividad ganadera, con estrategias de mitigación

Publicado

en

COMPARTIR

En el marco del proyecto internacional GANASUR, especialistas del INTA presentaron los resultados del estudio en la Cuenca del Salado, Buenos Aires. Con estrategias de mitigación en los establecimientos se evitó la emisión de 7.400 toneladas de CO₂ y aumentó la producción por vientre un 40 %. Mejoras en la sanidad preventiva y reproductiva, descarte de animales improductivos y manejo del pastoreo, entre las estrategias implementadas.

El proyecto GANASUR se desarrolla sobre la estructura cooperativa de PROCISUR, que reúne a los institutos nacionales de investigación agropecuaria de Argentina, Brasil, Chile, Paraguay y Uruguay, junto con el IICA. La iniciativa busca identificar sistemas ganaderos representativos de cada país, evaluar opciones de mitigación y modelar los impactos productivos, económicos y ambientales asociados a su implementación.

En el caso de la Argentina, se seleccionó como caso de estudio un sistema de ciclo completo de la Pampa Deprimida. Según explicó Mauricio Álvarez, coordinador del Programa Nacional de Carnes y Fibras Animales del INTA, “se trata de una de las principales regiones ganaderas del país y porque la cría concentra una proporción muy importante de las emisiones del sistema”. Al mismo tiempo, sus brechas de eficiencia reproductiva y productiva ofrecen una oportunidad concreta para reducir emisiones sin disminuir la producción de carne.

En esta línea, puntualizó: “Para los países del CAS aumentar la productividad es una meta irrenunciable y los resultados demuestran que es posible producir más, mejorando la rentabilidad, de manera ambientalmente sostenible”.

En este sentido, subrayó: “Los resultados muestran que la mitigación puede integrarse a una estrategia de mejora productiva y económica: no se trata de producir menos, sino de producir más eficientemente, con una menor cantidad de emisiones por unidad de producto y una reducción simultánea de las emisiones absolutas”.

Las medidas de mitigación no se definieron como un paquete teórico, sino a partir de tecnologías probadas y compatibles con el funcionamiento de los establecimientos, detalló Álvarez, al tiempo que aclaró que “fueron validadas mediante consultas con productores y referentes sectoriales, que permitieron identificar aquellas que estarían dispuestos a adoptar”.

En esta línea, destacó que “uno de los principales aportes de GANASUR es haber integrado las dimensiones productiva, ambiental y económica. No alcanza con saber cuánto puede reducirse una emisión: también necesitamos conocer qué efecto tiene la tecnología sobre la productividad, cuánto cuesta implementarla y cuáles son las condiciones para que un productor decida adoptarla”.

Entre las estrategias que se aplicaron, se destacan las mejoras en la sanidad preventiva y reproductiva, el descarte de animales improductivos, el manejo del pastoreo, la recuperación de pasturas, la incorporación de leguminosas, la suplementación estratégica, la inseminación artificial a tiempo fijo y la selección genética.

“La implementación completa de esta trayectoria permitiría evitar unas 7.400 toneladas de CO₂ equivalente entre 2027 y 2040, lo que representa una reducción del 15 % de las emisiones acumuladas respecto del escenario de referencia”, confirmó el investigador. Para 2040, las emisiones anuales disminuirían hasta aproximadamente 2.645 toneladas de CO₂ equivalente y la huella de carbono por kilogramo producido se reduciría cerca de un 27 %.

“Los beneficios no serían solamente ambientales, sino también productivos”, sentenció Álvarez. Es que, según detalló, la producción por vientre aumentaría un 40 %, al pasar de 197 a 275 kg de peso vivo, mientras que el mayor volumen de carne generado y la mejora de la eficiencia permitirían alcanzar importantes beneficios económicos.

Según detalló el especialista del INTA, “la transición tecnológica se diseñó de manera gradual y acumulativa”. En una primera etapa se propuso ordenar el manejo del rodeo y mejorar su desempeño reproductivo; posteriormente, fortalecer la base forrajera y nutricional; y, finalmente, incorporar herramientas de mayor intensificación.

“Esta secuencia responde a una lógica concreta: comenzar por tecnologías de menor complejidad y avanzar hacia otras que requieren mayores capacidades e inversiones, evitando asumir que todas pueden adoptarse simultáneamente”, aclaró Álvarez.

Leer más

Tendencia