Noticias Internacionales

En Argentina, el engorde a corral es una alternativa rentable

Publicado

en

(1.691 lecturas vistas)

COMPARTIR

 

Técnicos del INTA trabajan en la puesta a punto de esta propuesta tecnológica que, además de superar las limitantes de la producción pastoril, permite aumentar la cantidad y calidad de carne por hectárea y optimizar los precios.

La integración de la ganadería y la agricultura en el sur de la provincia de San Luis, es una actividad en ascenso. Allí, técnicos del INTA trabajan en la puesta a punto del engorde intensivo de bovinos que, además de superar las limitantes de la producción pastoril, permite aumentar la cantidad de carne por hectárea, optimizar los precios y la calidad final.

Laura Guzmán es especialista en nutrición animal y trabaja en el Laboratorio de Análisis de Alimentos para Rumiantes (LAAR) del INTA San Luis y docente en la Facultad de Ingeniería de Ciencias Agropecuaria de la Universidad de San Luis. “El engorde a corral no compite con la ganadería tradicional extensiva, sino que la complementa”, señaló.

De acuerdo con la especialista del INTA, el negocio está en obtener la máxima ganancia de peso diaria, a corto plazo y con bajo costo. Para esto, es clave el balance de las raciones junto con un adecuado diseño de las instalaciones. De este modo, “se puede aumentar la cantidad de carne por hectárea, con calidad uniforme a lo largo del año”, aseguró.

Con respecto a la alimentación, Guzmán señaló que es una de las limitantes en la zona, por el alto impacto en los fletes, la compra de insumos externos, la provisión continua y estable en calidad, a lo largo del año, de subproductos de la molienda de maíz o producción de biocombustibles. “Por esto, es importante considerar la producción propia, ya sea de cereal o subproductos”, indicó.

“El cambio en los componentes de la ración debe ser progresivo, por eso se aconseja un período de 15 días de acostumbramiento de una dieta fibrosa a una concentrada en granos, como también, es clave el agregado de aditivos para evitar problemas digestivos y metabólicos que alteren la buena ganancia de peso final del ciclo”, recomendó Guzmán y alertó sobre la importancia en la observación del comportamiento individual y del bosteo de los animales.

El suministro de la ración debe realizarse como mínimo dos veces al día, respetando los horarios de distribución. Además, el acceso a las mangas y corrales debe ser cómodo, con una superficie mínima de 15 metros cuadrados por animal, los comederos deberán ser preferentemente de cemento de 50 centímetros de frente por animal y ubicados fuera del corral y con buen piso del lado interno, para minimizar las pérdidas de alimento y eficientizar la conversión.

“El engorde a corral es una alternativa de producción de carne rentable, que permite una integración vertical al sistema agropecuario, superando determinadas limitantes de la producción pastoril”, expresó Guzmán quien agregó: “Esta propuesta tecnológica permite mejorar el precio de la hacienda debido a la percepción de los consumidores de mejor calidad”.

Leer más
Click para comentar

Deja un mensaje

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Noticias Internacionales

México, Centroamérica y el IICA inician estrategia contra el gusano barrenador del ganado

Publicado

en

COMPARTIR

Leer más

Noticias Internacionales

Ecuador fortalece el control para garantizar la inocuidad de la leche en su territorio

Publicado

en

COMPARTIR

Leer más

Noticias Internacionales

Con estrategias de mitigación, aumentan un 40 % la productividad ganadera, con estrategias de mitigación

Publicado

en

COMPARTIR

En el marco del proyecto internacional GANASUR, especialistas del INTA presentaron los resultados del estudio en la Cuenca del Salado, Buenos Aires. Con estrategias de mitigación en los establecimientos se evitó la emisión de 7.400 toneladas de CO₂ y aumentó la producción por vientre un 40 %. Mejoras en la sanidad preventiva y reproductiva, descarte de animales improductivos y manejo del pastoreo, entre las estrategias implementadas.

El proyecto GANASUR se desarrolla sobre la estructura cooperativa de PROCISUR, que reúne a los institutos nacionales de investigación agropecuaria de Argentina, Brasil, Chile, Paraguay y Uruguay, junto con el IICA. La iniciativa busca identificar sistemas ganaderos representativos de cada país, evaluar opciones de mitigación y modelar los impactos productivos, económicos y ambientales asociados a su implementación.

En el caso de la Argentina, se seleccionó como caso de estudio un sistema de ciclo completo de la Pampa Deprimida. Según explicó Mauricio Álvarez, coordinador del Programa Nacional de Carnes y Fibras Animales del INTA, “se trata de una de las principales regiones ganaderas del país y porque la cría concentra una proporción muy importante de las emisiones del sistema”. Al mismo tiempo, sus brechas de eficiencia reproductiva y productiva ofrecen una oportunidad concreta para reducir emisiones sin disminuir la producción de carne.

En esta línea, puntualizó: “Para los países del CAS aumentar la productividad es una meta irrenunciable y los resultados demuestran que es posible producir más, mejorando la rentabilidad, de manera ambientalmente sostenible”.

En este sentido, subrayó: “Los resultados muestran que la mitigación puede integrarse a una estrategia de mejora productiva y económica: no se trata de producir menos, sino de producir más eficientemente, con una menor cantidad de emisiones por unidad de producto y una reducción simultánea de las emisiones absolutas”.

Las medidas de mitigación no se definieron como un paquete teórico, sino a partir de tecnologías probadas y compatibles con el funcionamiento de los establecimientos, detalló Álvarez, al tiempo que aclaró que “fueron validadas mediante consultas con productores y referentes sectoriales, que permitieron identificar aquellas que estarían dispuestos a adoptar”.

En esta línea, destacó que “uno de los principales aportes de GANASUR es haber integrado las dimensiones productiva, ambiental y económica. No alcanza con saber cuánto puede reducirse una emisión: también necesitamos conocer qué efecto tiene la tecnología sobre la productividad, cuánto cuesta implementarla y cuáles son las condiciones para que un productor decida adoptarla”.

Entre las estrategias que se aplicaron, se destacan las mejoras en la sanidad preventiva y reproductiva, el descarte de animales improductivos, el manejo del pastoreo, la recuperación de pasturas, la incorporación de leguminosas, la suplementación estratégica, la inseminación artificial a tiempo fijo y la selección genética.

“La implementación completa de esta trayectoria permitiría evitar unas 7.400 toneladas de CO₂ equivalente entre 2027 y 2040, lo que representa una reducción del 15 % de las emisiones acumuladas respecto del escenario de referencia”, confirmó el investigador. Para 2040, las emisiones anuales disminuirían hasta aproximadamente 2.645 toneladas de CO₂ equivalente y la huella de carbono por kilogramo producido se reduciría cerca de un 27 %.

“Los beneficios no serían solamente ambientales, sino también productivos”, sentenció Álvarez. Es que, según detalló, la producción por vientre aumentaría un 40 %, al pasar de 197 a 275 kg de peso vivo, mientras que el mayor volumen de carne generado y la mejora de la eficiencia permitirían alcanzar importantes beneficios económicos.

Según detalló el especialista del INTA, “la transición tecnológica se diseñó de manera gradual y acumulativa”. En una primera etapa se propuso ordenar el manejo del rodeo y mejorar su desempeño reproductivo; posteriormente, fortalecer la base forrajera y nutricional; y, finalmente, incorporar herramientas de mayor intensificación.

“Esta secuencia responde a una lógica concreta: comenzar por tecnologías de menor complejidad y avanzar hacia otras que requieren mayores capacidades e inversiones, evitando asumir que todas pueden adoptarse simultáneamente”, aclaró Álvarez.

Leer más

Tendencia