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Ecuador Reestructura su Plan para Controlar la Brucelosis con Ayuda de Panaftosa

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La semana del 02 al 06 de abril, la Coordinación de Sanidad Animal de Agrocalidad (entidad encargada de la sanidad ganadera y vegetal en Ecuador) recibió la visita de Paulo Duarte y Baldomero Molina, técnicos del Centro Panamericano de Fiebre Aftosa (Panaftosa), con quienes se llevó a cabo una agenda de trabajo con el objeto de reestructurar el Plan Nacional de Control de Brucelosis Bovina (PNCBB).

Durante toda la semana, se llevó a cabo una jornada intensa que abarcó desde la caracterización de la producción bovina y otros rumiantes domésticos del Ecuador, hasta un análisis detallado de los componentes del PNCBB, incluyendo visitas técnicas a los laboratorios de Agrocalidad para comprobar la ejecución del programa.

El miércoles 04, se instaló una serie de mesas técnicas de trabajo con los sectores que participan del programa, tales como las industrias lácteas, el sector ganadero, y las universidades; durante las cuales se estableció un canal de comunicación, generando debate entre los asistentes, de los cuales, según Duarte, se obtuvo algunos insumos para la reestructuración del programa.

Durante los dos últimos días se unió al grupo de trabajo Julio Pompei, también de Panaftosa. Al finalizar la semana se dio a conocer que el plan reestructurado tendría por objetivo “controlar con visión a la eliminación de la brucelosis en Ecuador, con base en información epidemiológica real.

Dentro de la reestructuración, fueron analizados los pilares del programa como: Muestreo, que se llevará a cabo en mayo y junio del presenta año a la par de la primera fase de vacunación contra la fiebre aftosa; vacunación masiva de la población bovina; vigilancia y control; movilización; normativa y edu-comunicación; y certificación de predios libres de brucelosis bovina.

Para el Coordinador de Sanidad Animal de Agrocalidad, Patricio García, las jornadas de trabajo han sido sumamente productivas, “se hizo una revisión del programa punto por punto y se estableció encuentros con los actores involucrados; de modo que la ejecución se haga de mejor manera”, recalcó.

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Con estrategias de mitigación, aumentan un 40 % la productividad ganadera, con estrategias de mitigación

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En el marco del proyecto internacional GANASUR, especialistas del INTA presentaron los resultados del estudio en la Cuenca del Salado, Buenos Aires. Con estrategias de mitigación en los establecimientos se evitó la emisión de 7.400 toneladas de CO₂ y aumentó la producción por vientre un 40 %. Mejoras en la sanidad preventiva y reproductiva, descarte de animales improductivos y manejo del pastoreo, entre las estrategias implementadas.

El proyecto GANASUR se desarrolla sobre la estructura cooperativa de PROCISUR, que reúne a los institutos nacionales de investigación agropecuaria de Argentina, Brasil, Chile, Paraguay y Uruguay, junto con el IICA. La iniciativa busca identificar sistemas ganaderos representativos de cada país, evaluar opciones de mitigación y modelar los impactos productivos, económicos y ambientales asociados a su implementación.

En el caso de la Argentina, se seleccionó como caso de estudio un sistema de ciclo completo de la Pampa Deprimida. Según explicó Mauricio Álvarez, coordinador del Programa Nacional de Carnes y Fibras Animales del INTA, “se trata de una de las principales regiones ganaderas del país y porque la cría concentra una proporción muy importante de las emisiones del sistema”. Al mismo tiempo, sus brechas de eficiencia reproductiva y productiva ofrecen una oportunidad concreta para reducir emisiones sin disminuir la producción de carne.

En esta línea, puntualizó: “Para los países del CAS aumentar la productividad es una meta irrenunciable y los resultados demuestran que es posible producir más, mejorando la rentabilidad, de manera ambientalmente sostenible”.

En este sentido, subrayó: “Los resultados muestran que la mitigación puede integrarse a una estrategia de mejora productiva y económica: no se trata de producir menos, sino de producir más eficientemente, con una menor cantidad de emisiones por unidad de producto y una reducción simultánea de las emisiones absolutas”.

Las medidas de mitigación no se definieron como un paquete teórico, sino a partir de tecnologías probadas y compatibles con el funcionamiento de los establecimientos, detalló Álvarez, al tiempo que aclaró que “fueron validadas mediante consultas con productores y referentes sectoriales, que permitieron identificar aquellas que estarían dispuestos a adoptar”.

En esta línea, destacó que “uno de los principales aportes de GANASUR es haber integrado las dimensiones productiva, ambiental y económica. No alcanza con saber cuánto puede reducirse una emisión: también necesitamos conocer qué efecto tiene la tecnología sobre la productividad, cuánto cuesta implementarla y cuáles son las condiciones para que un productor decida adoptarla”.

Entre las estrategias que se aplicaron, se destacan las mejoras en la sanidad preventiva y reproductiva, el descarte de animales improductivos, el manejo del pastoreo, la recuperación de pasturas, la incorporación de leguminosas, la suplementación estratégica, la inseminación artificial a tiempo fijo y la selección genética.

“La implementación completa de esta trayectoria permitiría evitar unas 7.400 toneladas de CO₂ equivalente entre 2027 y 2040, lo que representa una reducción del 15 % de las emisiones acumuladas respecto del escenario de referencia”, confirmó el investigador. Para 2040, las emisiones anuales disminuirían hasta aproximadamente 2.645 toneladas de CO₂ equivalente y la huella de carbono por kilogramo producido se reduciría cerca de un 27 %.

“Los beneficios no serían solamente ambientales, sino también productivos”, sentenció Álvarez. Es que, según detalló, la producción por vientre aumentaría un 40 %, al pasar de 197 a 275 kg de peso vivo, mientras que el mayor volumen de carne generado y la mejora de la eficiencia permitirían alcanzar importantes beneficios económicos.

Según detalló el especialista del INTA, “la transición tecnológica se diseñó de manera gradual y acumulativa”. En una primera etapa se propuso ordenar el manejo del rodeo y mejorar su desempeño reproductivo; posteriormente, fortalecer la base forrajera y nutricional; y, finalmente, incorporar herramientas de mayor intensificación.

“Esta secuencia responde a una lógica concreta: comenzar por tecnologías de menor complejidad y avanzar hacia otras que requieren mayores capacidades e inversiones, evitando asumir que todas pueden adoptarse simultáneamente”, aclaró Álvarez.

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