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Diseñan un Detector de Vacas en Celo en Argentina

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Un grupo de investigadores argentinos de la Universidad Nacional del Litoral (UNL) y la Universidad Nacional de Rosario (UNR) están desarrollando un sistema para conocer cuándo las vacas están listas para ser inseminadas. Se trata de la automatización de una tarea que es habitual en el campo.

Para lograr una eficiente inseminación artificial de las vacas es fundamental una efectiva detección de los celos. Actualmente, es una tarea que se realiza de un modo bastante rudimentario y trabajoso: mediante la observación directa y en algunos casos con la asistencia de algún dispositivo especial. Sin embargo, investigadores de la Universidad Nacional del Litoral (UNL) y de la Universidad Nacional de Rosario (UNR) han comenzado a desarrollar un sistema que facilite la detección automática por medio de un dispositivo no invasivo.

La idea es desarrollar un sistema que permita detectar eficazmente el celo, ya que el período óptimo para inseminar es muy breve, de pocas horas. “Las vacas manifiestan el celo mediante su conducta en un periodo de 6 a 12 horas. Debido a esa brevedad, es frecuente que no se detecte una cantidad relevante de los casos, situación que provoca importantes pérdidas económicas y problemas reproductivos en los rodeos”, señaló Leonardo Giovanini, del Centro de Investigación y Desarrollo en Señales, Sistemas e Inteligencia Computacional (sinc(i)) de la Facultad de Ingeniería y Ciencias Hídricas (FICH) de la UNL.

“Sólo hay que imaginarse lo siguiente: hay unas 125 vacas pastoreando dispersas en un potrero, donde hay una persona que las debe observar atentamente durante 20 a 30 minutos, dos o tres veces por día, para identificar aquellas que se mueven distinto a la manera habitual, mugen frecuentemente, dejan de comer, están inquietas, montan y son montadas por otras vacas. Esa es la forma recomendada actualmente para una detección eficiente de los celos”, explicó Sebastián Vanrell, que trabaja en el (sinc(i)) bajo la dirección de Diego Milone y Leonardo Rufiner.

Capturar Datos

Aprovechando esas características, los investigadores pensaron que una buena idea para la detección del celo era analizar el comportamiento de los animales mediante un dispositivo que registre la posición y los movimientos, además de otros datos, como sonidos, temperatura y humedad: “Nos interesa saber cómo se mueven, qué secuencias de actividades debemos desentrañar cómo detectar cambios en la actividad y en la alimentación (mediante los sonidos que emiten al comer) y otros que pudieran aparecer. Toda información puede ser útil y complementarse para obtener mejores resultados”, afirmó Giovanini.

Según agregó Vanrell, el celo se debe detectar a tiempo para decidir cuándo apartar los animales para realizar la inseminación artificial. “De este modo, se asegura la eficiencia reproductiva en el tambo. Es algo que luego se ve reflejado luego en la producción diaria de leche, ya que las vacas necesitan tener un ternero para dar leche y se recomienda que lo hagan una vez por año. El dispositivo que ideamos captura el movimiento mediante un equipo ubicado en el collar que lleva puesto el animal y que contiene sensores de movimiento similares a los de los celulares inteligentes”, manifestó.

Al respecto, José Chelotti, que lleva a cabo el desarrollo del dispositivo de captura de datos bajo la supervisión de Giovanini y Rufiner, expresó que el dispositivo tiene prestaciones muy específicas que no se consiguen comercialmente. “La robustez, autonomía y precisión de los sensores son fundamentales para el desempeño del sistema”, aseguró.

Giovanini agregó que el funcionamiento del dispositivo está siendo evaluado en el Tambo Experimental de la Facultad de Ciencias Agrarias de la UNR , ubicado en Zavalla, donde Julio Galli y su equipo de colaboradores realizan las pruebas a campo necesarias para recolectar los datos experimentales que luego sirven para desarrollar, evaluar y calibrar los algoritmos.

Interpretación

Sin embargo, hay otro desafío: el de interpretar esos datos, porque se debe definir si corresponden a una vaca en celo o no: “Ese es el trabajo de mi tesis doctoral, el desarrollar un sistema capaz de analizar los registros de movimiento, y lo debe hacer de forma autónoma, tal como lo haría un experto”, apuntó Vanrell.

“El sistema que proponemos funciona en dos etapas. En la primera, se extrae la información más relevante, la información discriminativa. En una segunda instancia, se utilizan herramientas de inteligencia artificial para decidir si corresponden a una vaca en celo o no”, detalló.

Al mismo tiempo, sostuvo que otros grandes desafíos son descifrar cuál es la información a la que hay que prestarle más atención y el desarrollo de una herramienta que pueda, a partir de esa información, tomar una decisión confiable.

“La ventaja es que se trata de un sistema bastante rápido, que lo hace de modo autónomo, sin la intervención directa de ninguna persona y que es escalable de acuerdo a la cantidad de vacas que haya en el rodeo”, finalizó Vanrell.

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Expertos de las Américas avanzan en la definición de las reservas estratégicas del Banco Regional de antígenos de Fiebre Aftosa

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La sanidad animal recibe apenas el 0,6 % del gasto mundial en salud pese al aumento de las crisis sanitarias

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El informe advierte que los recortes de la ayuda dejan al mundo peligrosamente expuesto a las enfermedades transfronterizas, la inseguridad alimentaria y la próxima pandemia.

El mundo no está invirtiendo lo suficiente en sanidad animal, pese a la creciente evidencia de que el costo de la inacción supera con creces el costo de la prevención.

El informe, publicado por la Organización Mundial de Sanidad Animal (OMSA, WOAH por sus siglas en inglés) en el marco de su 93.ª Sesión General, es la única evaluación mundial anual de las tendencias, riesgos y desafíos en materia de sanidad animal.

El informe destaca que las enfermedades animales destruyen más del 20 % de la producción animal mundial cada año. Estos impactos se sienten con mayor intensidad en los países de ingresos bajos y medios, donde la sanidad animal desempeña un papel fundamental para sostener los medios de vida, la seguridad alimentaria y la resiliencia económica. Al mismo tiempo, los sistemas con recursos insuficientes tienen dificultades para detectar y responder a las enfermedades de forma temprana, y también enfrentan retos para mantener los estándares de bienestar animal.

Las recientes reducciones de los presupuestos de ayuda internacional están agravando la presión. La asistencia para el desarrollo en salud ha caído a aproximadamente 39.100 millones de dólares estadounidenses en 2025, y la sanidad animal representa menos del 2,5 % de ese total. En el mismo periodo, el gasto mundial en defensa alcanzó un récord de 2,9 billones de dólares estadounidenses. En este contexto, el fortalecimiento de los sistemas de sanidad animal la infraestructura compartida que protege frente a enfermedades de origen natural, liberaciones accidentales y amenazas biológicas deliberadas sigue estando insuficientemente financiado, pese a su papel esencial en la gestión de riesgos transfronterizos, incluidas las enfermedades emergentes y las amenazas biológicas.

El informe subraya que llevar los Servicios Veterinarios de todos los países a los estándares internacionales costaría aproximadamente 2.300 millones de dólares estadounidenses al año, menos del 0,05 % de los 3,6 billones de dólares en pérdidas económicas atribuidas a la COVID-19 en 2020, una enfermedad que con gran probabilidad tuvo un origen animal, aunque su origen preciso y la vía de transmisión al ser humano aún no se han establecido de forma definitiva.

«Los sistemas de sanidad animal se sitúan en el centro mismo de la seguridad alimentaria, la estabilidad económica, el bienestar y la salud humana, y sin embargo están crónicamente infradotados», declaró la Dra. Emmanuelle Soubeyran, Directora General de la OMSA. «La pandemia de COVID-19 puso de manifiesto la importancia de invertir más en la prevención y en el enfoque de Una sola salud. Una sola salud seguirá siendo una aspiración hasta que la sanidad animal se integre de manera genuina en la forma en que planificamos e invertimos, mucho antes de que llegue la próxima crisis».

Entre 2025 y 2026, 64 países y territorios notificaron más de 2.000 brotes de influenza aviar de alta patogenicidad, lo que provocó el sacrificio o la pérdida de más de 140 millones de aves de corral.

La fiebre aftosa ha causado brotes sin precedentes en el África meridional y ha reaparecido en Europa. La peste porcina africana continúa propagándose, incluso mediante notables saltos a larga distancia.

Asimismo, el gusano barrenador del Nuevo Mundo una mosca parásita que se alimenta de carne está generando gran preocupación, con decenas de miles de casos registrados en América Central y una expansión hacia el norte que supone una amenaza para la sanidad animal más allá de los países actualmente afectados.

El 75 % de las enfermedades infecciosas emergentes en humanos se originan en animales, lo que convierte a los sistemas de sanidad animal en la primera línea de defensa del mundo frente a los brotes, incluida una posible próxima pandemia.

Sin embargo, el informe indica que estos sistemas están bajo presión: el 18 % de los países evaluados recientemente presenta una disminución de la capacidad veterinaria, y el 22 % una disminución de la capacidad del personal paraprofesional.

«Lo que estamos observando va más allá de la propagación de las enfermedades y refleja también una presión creciente sobre las redes de vigilancia y las capacidades de respuesta de emergencia, especialmente en las regiones más expuestas a los riesgos para la sanidad animal», afirmó el Dr. Paolo Tizzani, epidemiólogo veterinario senior de la OMSA.

«Cuando los Servicios Veterinarios carecen de recursos, las enfermedades se detectan tarde, se propagan más y resultan más costosas de controlar, independientemente de cómo se hayan iniciado. Fortalecer estos sistemas es, por tanto, una forma importante y eficaz de que los gobiernos y sus socios reduzcan los riesgos y mejoren la preparación».

Con base en 54 países y territorios evaluados por la OMSA, se estima que sería necesario un aumento presupuestario medio del 52 % para cubrir el coste anual real de unos Servicios Veterinarios eficaces. El Programa de Prestación de Servicios Veterinarios (PVS) de la OMSA ofrece a los países una evaluación independiente de sus sistemas de sanidad animal y una hoja de ruta adaptada para su mejora. Como avance positivo, tras actividades recientes del PVS, más de la mitad de los países participantes informaron de un aumento de los recursos financieros.

El informe insta a los gobiernos a aumentar la financiación de los sistemas de sanidad animal e integrarlos en estrategias más amplias de salud, economía y seguridad; a los socios para el desarrollo a alinear la financiación con la prevención a largo plazo en lugar de la respuesta a las crisis; y a las instituciones financieras y al sector privado a reconocer la sanidad animal como una inversión de alto impacto.

«Los sistemas de sanidad animal son un bien público mundial, y el mundo no los financia como tal», concluyó la Dra. Susana Pombo, Presidenta de la Asamblea Mundial de Delegados de la OMSA.

«En un momento en que los gobiernos están aumentando los presupuestos de defensa, conviene preguntarse qué significa realmente la sanidad animal en este contexto. Las enfermedades no reconocen fronteras. Una brecha en la vigilancia de la sanidad animal en un país es una vulnerabilidad para todos los países, por lo que es fundamental cambiar nuestra forma de pensar sobre la solidaridad y la inversión en los sistemas de sanidad animal».

Las conclusiones del informe servirán de base para los debates de la próxima 93.ª Sesión General de la Asamblea Mundial de Delegados (18–22 de mayo), en particular en el Foro Técnico de la OMSA dedicado este año al tema «Invertir en sanidad animal para asegurar el futuro de todos».

También se celebrará una reunión ministerial al margen de la Ceremonia de Apertura, que incluirá la publicación de una declaración ministerial que reflejará una visión compartida sobre los sistemas de sanidad animal.

Acerca de la Organización Mundial de Sanidad Animal (OMSA)

La OMSA es la autoridad mundial en sanidad y bienestar animal. Fundada en 1924 en respuesta al devastador brote de peste bovina en Bélgica que formó parte de una epidemia más amplia que afectó a varios países europeos y tuvo repercusiones mundiales, la OMSA se ha dedicado desde entonces a vigilar, controlar y difundir información sobre las enfermedades animales en todo el mundo.

La OMSA se centra en la difusión transparente de información sobre las enfermedades animales, en la mejora de la sanidad animal a nivel mundial y, con ello, en la construcción de un mundo más seguro, saludable y sostenible. https://www.woah.org/es/inicio/

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La producción de alimentos de origen animal deberá aumentar 70 % para 2050, incluida la leche: FAO

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