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Después de un año de inestabilidad, Cuáles son las proyecciones para la Producción de Leche Mundial en este 2022

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Los principales países productores atraviesan un escenario signado por la cuestión climática.  En los últimos meses, los precios mundiales de los principales productos lácteos han aumentado rápidamente debido a la fuerte demanda y la escasa producción de leche en los principales países productores.

La mejora exhibida todos los meses en la producción de leche entre los principales productores ha estado disminuyendo desde mayo del año pasado. En septiembre, el crecimiento fue negativo y las cifras de producción de octubre apuntan a nuevas caídas.

Al analizar el mercado global, el Observatorio de la Cadena Láctea Argentina (OCLA) tuvo en cuenta algunas variables que inciden en el negocio, pero definitivamente la cuestión climática se ha convertido en un factor preponderante.

En la Unión Europea por ejemplo, el clima afectó negativamente la producción a punto tal que la producción de leche se estancó en 2021. En Estados Unidos, después de un fuerte comienzo en la primera mitad del año, la producción de leche se desaceleró por las condiciones climáticas desfavorables y los altos costos de producción.

Distinta ha sido la situación en Argentina y desde el OCLA se encargaron de explicarlo: “A diferencia de otros productores importantes, la producción de leche en nuestro país se ha estado expandiendo hasta ahora y la producción acumulada hasta octubre aumentó un 4% interanual. Sin embargo, Argentina generalmente representa menos del 5% del suministro mundial de leche entre los principales productores”.

En Australia, la producción de leche durante 2021 se estima en nueve millones de toneladas, un 1% menos que hace un año, a pesar de la mejora de la calidad y disponibilidad del alimento y los fuertes precios de la leche. “La producción se ha visto obstaculizada por condiciones excesivamente húmedas durante los meses de invierno, lo que indujo a los productores a secar los animales temprano. Además, los bloqueos extendidos relacionados con COVID-19 dificultaron la obtención de mano de obra, lo que provocó que algunas granjas lecheras se convirtieran total o parcialmente en operaciones de ganado menos intensivas en mano de obra”, puntualizaron los técnicos del Observatorio.

Nueva Zelanda registró una temporada excepcionalmente buena en 2021 que se benefició de ganancias relativamente fuertes en la producción por vaca a principios de año. “Para 2021, se prevé que la producción de leche crezca un 1%, llegando a 22,2 millones de toneladas. A pesar de un inicio ideal temprano de la temporada que dio como resultado que la producción de leche acumulada hasta junio aumentara casi un 6% en comparación con 2020, la producción de leche se vio afectada negativamente por las condiciones frías y húmedas de la primavera”, revelaron desde OCLA.

Proyecciones para este año

En la Unión Europea, se pronostica que la producción de leche aumentará un 1% por ciento en 2022 a 146,7 millones de toneladas. Los expertos del Observatorio señalaron que “siguiendo un patrón de larga data, se espera que el número de vacas lecheras se contraiga en un 1%, pero es probable que esto se compense con un aumento del 2% en la producción de leche por vaca”.

En Australia se espera que la producción de leche en 2022 crezca un 1% a 9,1 millones de toneladas “a medida que la flexibilización de las restricciones de viaje en Victoria y Nueva Gales del Sur permita mejorar la disponibilidad de mano de obra, que limitó la producción en 2020”. Además, se espera que los márgenes se vean respaldados por los continuos precios altos de la leche y una mayor mejora en la disponibilidad de alimento y agua.

Para el caso de Argentina, se espera que la producción de leche crezca casi un 2% por ciento en 2022, alcanzando los 12,1 millones de toneladas. Si bien será el tercer año consecutivo de aumento de la producción de leche, se espera que el ritmo de crecimiento disminuya a partir de 2021 y 2020. Si bien observan que se mantienen los márgenes de los productores positivos, también es real que se ven cada vez más presionados “por el aumento de los costos de los insumos”.

Por otra parte, se pronostica que la producción de leche de Nueva Zelanda crecerá marginalmente en 2022. Se estima que el número de vacas disminuirá en la mitad del 1% a 4.88 millones de cabezas. “Sin embargo, el hato se ha vuelto más productivo y se espera que los rendimientos de leche por vaca ligeramente más altos compensen los rebaños más pequeños. Además, el precio de la leche en la granja pagado por Fonterra se pronostica que será excepcionalmente alto, oscilando entre NZ$ 8.40 y NZ$ 9.00 por kilogramo de sólidos lácteos (*/- US$ 0,44/litro de leche)”, destacaron.

La disminución del número de vacas se ajusta a una tendencia a más largo plazo que ha visto el número de vacas alcanzar un máximo en 2014 con 5,2 millones de cabezas y desde entonces ha ido disminuyendo. Se espera que esta caída a la baja continúe a largo plazo, ya que los agricultores enfrentan regulaciones de protección ambiental de agua dulce y regulaciones potenciales sobre el cambio climático.

Por último, indicaron que la producción de leche podría mejorar a principios de 2022 debido a las condiciones climáticas favorables”. Al respecto, se conoció que el Instituto Nacional de Investigación del Agua y la Atmósfera de Nueva Zelanda (NIWA, por sus siglas en inglés) ha indicado que las condiciones de La Niña se han desarrollado en el Pacífico ecuatorial en noviembre y “es probable que las temperaturas de verano hasta febrero de 2022 estén por encima del promedio”.

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Con estrategias de mitigación, aumentan un 40 % la productividad ganadera, con estrategias de mitigación

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En el marco del proyecto internacional GANASUR, especialistas del INTA presentaron los resultados del estudio en la Cuenca del Salado, Buenos Aires. Con estrategias de mitigación en los establecimientos se evitó la emisión de 7.400 toneladas de CO₂ y aumentó la producción por vientre un 40 %. Mejoras en la sanidad preventiva y reproductiva, descarte de animales improductivos y manejo del pastoreo, entre las estrategias implementadas.

El proyecto GANASUR se desarrolla sobre la estructura cooperativa de PROCISUR, que reúne a los institutos nacionales de investigación agropecuaria de Argentina, Brasil, Chile, Paraguay y Uruguay, junto con el IICA. La iniciativa busca identificar sistemas ganaderos representativos de cada país, evaluar opciones de mitigación y modelar los impactos productivos, económicos y ambientales asociados a su implementación.

En el caso de la Argentina, se seleccionó como caso de estudio un sistema de ciclo completo de la Pampa Deprimida. Según explicó Mauricio Álvarez, coordinador del Programa Nacional de Carnes y Fibras Animales del INTA, “se trata de una de las principales regiones ganaderas del país y porque la cría concentra una proporción muy importante de las emisiones del sistema”. Al mismo tiempo, sus brechas de eficiencia reproductiva y productiva ofrecen una oportunidad concreta para reducir emisiones sin disminuir la producción de carne.

En esta línea, puntualizó: “Para los países del CAS aumentar la productividad es una meta irrenunciable y los resultados demuestran que es posible producir más, mejorando la rentabilidad, de manera ambientalmente sostenible”.

En este sentido, subrayó: “Los resultados muestran que la mitigación puede integrarse a una estrategia de mejora productiva y económica: no se trata de producir menos, sino de producir más eficientemente, con una menor cantidad de emisiones por unidad de producto y una reducción simultánea de las emisiones absolutas”.

Las medidas de mitigación no se definieron como un paquete teórico, sino a partir de tecnologías probadas y compatibles con el funcionamiento de los establecimientos, detalló Álvarez, al tiempo que aclaró que “fueron validadas mediante consultas con productores y referentes sectoriales, que permitieron identificar aquellas que estarían dispuestos a adoptar”.

En esta línea, destacó que “uno de los principales aportes de GANASUR es haber integrado las dimensiones productiva, ambiental y económica. No alcanza con saber cuánto puede reducirse una emisión: también necesitamos conocer qué efecto tiene la tecnología sobre la productividad, cuánto cuesta implementarla y cuáles son las condiciones para que un productor decida adoptarla”.

Entre las estrategias que se aplicaron, se destacan las mejoras en la sanidad preventiva y reproductiva, el descarte de animales improductivos, el manejo del pastoreo, la recuperación de pasturas, la incorporación de leguminosas, la suplementación estratégica, la inseminación artificial a tiempo fijo y la selección genética.

“La implementación completa de esta trayectoria permitiría evitar unas 7.400 toneladas de CO₂ equivalente entre 2027 y 2040, lo que representa una reducción del 15 % de las emisiones acumuladas respecto del escenario de referencia”, confirmó el investigador. Para 2040, las emisiones anuales disminuirían hasta aproximadamente 2.645 toneladas de CO₂ equivalente y la huella de carbono por kilogramo producido se reduciría cerca de un 27 %.

“Los beneficios no serían solamente ambientales, sino también productivos”, sentenció Álvarez. Es que, según detalló, la producción por vientre aumentaría un 40 %, al pasar de 197 a 275 kg de peso vivo, mientras que el mayor volumen de carne generado y la mejora de la eficiencia permitirían alcanzar importantes beneficios económicos.

Según detalló el especialista del INTA, “la transición tecnológica se diseñó de manera gradual y acumulativa”. En una primera etapa se propuso ordenar el manejo del rodeo y mejorar su desempeño reproductivo; posteriormente, fortalecer la base forrajera y nutricional; y, finalmente, incorporar herramientas de mayor intensificación.

“Esta secuencia responde a una lógica concreta: comenzar por tecnologías de menor complejidad y avanzar hacia otras que requieren mayores capacidades e inversiones, evitando asumir que todas pueden adoptarse simultáneamente”, aclaró Álvarez.

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