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Desarrollan un nuevo producto lácteo fortificado con calcio

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Un equipo de investigación, del que participó el INTA Rafaela, Santa Fe, obtuvo geles de leche, una formulación láctea con calcio y propiedades bioactivas que amplía la diversidad de alimentos fortificados ofrecidos al consumidor. Un logro que contribuye a mitigar el problema mundial de deficiencia nutricional de calcio en poblaciones vulnerables en etapa de crecimiento, lactancia y vejez.

La Argentina se ubica entre los principales países productores de leche del mundo y ocupa el quinto lugar tanto de quesos como de leche en polvo entera, según datos de la Bolsa de Comercio de Rosario, 2021.

A su vez, según datos del Observatorio de la Cadena Láctea Argentina (OCLA), de la producción de leche industrializada en 2021, el 16,5 % se consumió en la elaboración de leches fluidas, mientras que el 83,5 % se destinó a la elaboración de productos como quesos, leche en polvo, yogur, la leche condensada, el dulce de leche, los postres y flanes.

A pesar a pesar de este crecimiento, solo uno de cada diez argentinos consume actualmente la porción recomendada de lácteos por día. Frente a este contexto, un equipo de investigación del Instituto de Investigación de la Cadena Láctea (IDICAL, INTA-Conicet) del INTA Rafaela, Santa Fe, y del Instituto de Desarrollo Tecnológico para la Industria Química (INTEC-UNL-Conicet) obtuvo un nuevo producto lácteo que amplía la diversidad de alimentos fortificados con calcio ofrecidos al consumidor.

Luciana Costabel -investigadora del IDICAL (INTA-Conicet) INTA Rafaela, Santa Fe-, ponderó el logro y señaló: “La obtención de este tipo de alimentos ayudaría a mitigar la deficiencia nutricional de calcio” y, en esta línea aseguró: “Desde el INTA promovemos el desarrollo de este tipo de alimentos destinados principalmente a poblaciones vulnerables en etapas específicas como el crecimiento, la lactancia y la vejez”.

Los estudios de investigación junto con Instituto de Desarrollo Tecnológico para la Industria Química (INTEC-UNL-Conicet) comenzaron en 2017 y, desde ese entonces, explicó la investigadora, se logró formular leches adicionadas con sales de calcio. Posteriormente, se formularon leches agregando caseinomacropéptido y, mediante el agregado de este péptido, en un rango de concentración definida se obtuvieron leches con mayor estabilidad térmica y mayor valor nutricional.

Según detalló, actualmente, están en la primera instancia de estudios de la formulación de los geles de leche y su caracterización. “Mediante estos estudios se espera obtener nuevas formulaciones lácteas fortificadas con calcio y con propiedades bioactivas que constituyan una matriz para futuras formulaciones de postres”, indicó.

Una investigación de años, paso a paso

El equipo de investigación del IDICAL (INTA-Conicet) y del INTEC (UNL-Conicet) trabaja hace 5 años con el objetivo de desarrollar productos lácteos fortificados con calcio y enriquecidos con caseinomacropéptido, el cual se trata de un péptido con propiedades bioactivas entre las cuales incluye su actividad ligante con calcio. Estos estudios se enmarcan en una tesis doctoral.

De acuerdo con Costabel, el agregado de calcio a la leche, en ciertas concentraciones, puede producir desestabilización y coagulación de la misma, lo que se usó de forma ventajosa, para la obtención de nuevos productos lácteos denominados “geles de leche”.

“Para obtenerlos, se formulan leches con diferentes concentraciones de leche en polvo descremada, se le adicionan las sales de calcio en concentraciones definidas y se les aplica un tratamiento térmico, lo que induce a la gelificación”, detalló.

Además, explicó que los geles, así formados, se dejan enfriar y son estudiados en cuanto a sus propiedades físico-químicas y texturales. Las características de los geles obtenidos van a depender de la concentración de leche en polvo, el tipo y concentración de sal de calcio utilizada y el pH de la leche antes de inducir la coagulación.

En esta línea, Costabel destacó: “Los productos obtenidos tienen una consistencia similar a yogures o postres semi sólidos, pero con un pH neutro y sin el agregado de otros espesantes”.

Calcio, un mineral esencial

Especialmente durante ciertas etapas de la vida, como el crecimiento (para la constitución ósea), la lactancia y la vejez (para actuar contra la osteoporosis), el calcio es un mineral esencial para los seres humanos. Sin embargo, actualmente, gran parte de la población no satisface la ingesta diaria recomendada, por lo que la deficiencia nutricional de calcio representa un riesgo mundial.

La leche y los productos a base de leche son buenos candidatos para el fortalecimiento mineral, no sólo debido a que es un alimento de consumo masivo sino también por su alto valor alimenticio, por su efecto protector de la digestión y de la absorción y por los efectos positivos sobre el crecimiento.

“El agregado de calcio a la leche puede producir desestabilización y coagulación de esta”, explicó la investigadora del INTA. De todos modos, reconoció que esto puede utilizarse de forma ventajosa para la obtención de nuevos productos lácteos, denominados geles de leche.

“Existen estudios que demuestran que es posible obtener geles de diferentes características, a través de la adición de diferentes concentraciones de sales de calcio, ajustando el pH y aplicando un tratamiento térmico”, indicó Costabel. “Bajo estas condiciones, se obtienen productos de consistencia similar a yogures o postres semisólidos con pH neutro y sin agregado de otros espesantes”, concluyó.

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Con estrategias de mitigación, aumentan un 40 % la productividad ganadera, con estrategias de mitigación

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En el marco del proyecto internacional GANASUR, especialistas del INTA presentaron los resultados del estudio en la Cuenca del Salado, Buenos Aires. Con estrategias de mitigación en los establecimientos se evitó la emisión de 7.400 toneladas de CO₂ y aumentó la producción por vientre un 40 %. Mejoras en la sanidad preventiva y reproductiva, descarte de animales improductivos y manejo del pastoreo, entre las estrategias implementadas.

El proyecto GANASUR se desarrolla sobre la estructura cooperativa de PROCISUR, que reúne a los institutos nacionales de investigación agropecuaria de Argentina, Brasil, Chile, Paraguay y Uruguay, junto con el IICA. La iniciativa busca identificar sistemas ganaderos representativos de cada país, evaluar opciones de mitigación y modelar los impactos productivos, económicos y ambientales asociados a su implementación.

En el caso de la Argentina, se seleccionó como caso de estudio un sistema de ciclo completo de la Pampa Deprimida. Según explicó Mauricio Álvarez, coordinador del Programa Nacional de Carnes y Fibras Animales del INTA, “se trata de una de las principales regiones ganaderas del país y porque la cría concentra una proporción muy importante de las emisiones del sistema”. Al mismo tiempo, sus brechas de eficiencia reproductiva y productiva ofrecen una oportunidad concreta para reducir emisiones sin disminuir la producción de carne.

En esta línea, puntualizó: “Para los países del CAS aumentar la productividad es una meta irrenunciable y los resultados demuestran que es posible producir más, mejorando la rentabilidad, de manera ambientalmente sostenible”.

En este sentido, subrayó: “Los resultados muestran que la mitigación puede integrarse a una estrategia de mejora productiva y económica: no se trata de producir menos, sino de producir más eficientemente, con una menor cantidad de emisiones por unidad de producto y una reducción simultánea de las emisiones absolutas”.

Las medidas de mitigación no se definieron como un paquete teórico, sino a partir de tecnologías probadas y compatibles con el funcionamiento de los establecimientos, detalló Álvarez, al tiempo que aclaró que “fueron validadas mediante consultas con productores y referentes sectoriales, que permitieron identificar aquellas que estarían dispuestos a adoptar”.

En esta línea, destacó que “uno de los principales aportes de GANASUR es haber integrado las dimensiones productiva, ambiental y económica. No alcanza con saber cuánto puede reducirse una emisión: también necesitamos conocer qué efecto tiene la tecnología sobre la productividad, cuánto cuesta implementarla y cuáles son las condiciones para que un productor decida adoptarla”.

Entre las estrategias que se aplicaron, se destacan las mejoras en la sanidad preventiva y reproductiva, el descarte de animales improductivos, el manejo del pastoreo, la recuperación de pasturas, la incorporación de leguminosas, la suplementación estratégica, la inseminación artificial a tiempo fijo y la selección genética.

“La implementación completa de esta trayectoria permitiría evitar unas 7.400 toneladas de CO₂ equivalente entre 2027 y 2040, lo que representa una reducción del 15 % de las emisiones acumuladas respecto del escenario de referencia”, confirmó el investigador. Para 2040, las emisiones anuales disminuirían hasta aproximadamente 2.645 toneladas de CO₂ equivalente y la huella de carbono por kilogramo producido se reduciría cerca de un 27 %.

“Los beneficios no serían solamente ambientales, sino también productivos”, sentenció Álvarez. Es que, según detalló, la producción por vientre aumentaría un 40 %, al pasar de 197 a 275 kg de peso vivo, mientras que el mayor volumen de carne generado y la mejora de la eficiencia permitirían alcanzar importantes beneficios económicos.

Según detalló el especialista del INTA, “la transición tecnológica se diseñó de manera gradual y acumulativa”. En una primera etapa se propuso ordenar el manejo del rodeo y mejorar su desempeño reproductivo; posteriormente, fortalecer la base forrajera y nutricional; y, finalmente, incorporar herramientas de mayor intensificación.

“Esta secuencia responde a una lógica concreta: comenzar por tecnologías de menor complejidad y avanzar hacia otras que requieren mayores capacidades e inversiones, evitando asumir que todas pueden adoptarse simultáneamente”, aclaró Álvarez.

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