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Crianza de Ganadería en los Valles de Altura en Argentina

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En Varas –Jujuy–, los bovinos están preparados para moverse en pastizales que alcanzan hasta 3.500 metros sobre el nivel del mar. Allí, extensionistas del INTA  – Argentina junto con productores de una comunidad originaria incorporaron tecnología en las instalaciones ganaderas

Con apoyo del INTA, las 44 familias de la comunidad aborigen de Varas, en la quebrada jujeña, lograron reducir toda una jornada de trabajo a apenas una hora y media. En el mismo proceso, además, obtuvieron mayor eficiencia productiva y mejoraron la sanidad de los rodeos. La clave del logro: un proyecto que se propuso optimizar las instalaciones ganaderas.

Desde tiempos inmemorables, el sistema productivo en los valles de altura de Salta y Jujuy está direccionado hacia lo caprino y lo ovino. Sin embargo, desde hace más de una década, el aumento sostenido de la ganadería vacuna, la posiciona en otro lugar de importancia. Así, se abrió camino como una posibilidad concreta de mejora económica para los productores y de desarrollo territorial y social para todos los habitantes.

En la localidad jujeña de Varas, al noreste del departamento Humahuaca y en el límite con Salta, se afianza un crecimiento sostenido en la producción vacuna, empujado por el esfuerzo de los campesinos y por la mejora tecnológica, por ejemplo, en las instalaciones productivas.

“La creación de nuevas instalaciones ganaderas comunitarias les brindará a los productores el acceso a una manga, antes impensado”, dijo Laura Califano, jefa del INTA Humahuaca –Jujuy–. “Esto facilita la vacunación, el desparasitado de los animales y el control general del rodeo, dejando atrás técnicas artesanales de enlazado que dificultan y demoran las tareas”, contó.

De acuerdo con la extensionista, la estrategia contempla la asistencia para la construcción de mangas en otros puntos geográficos de la zona, que posean accesos directos a los vehículos para que se facilite la comercialización y el traslado del ganado en pie.

Esta experiencia surgió en el año 2015. Entonces, un grupo de campesinos, integrantes de una comunidad aborigen de 44 familias de Varas, plantearon al INTA y al municipio de Humahuaca la necesidad de mejorar las condiciones generales de tratamiento y control sanitario de sus animales. El objetivo era claro: dar un paso hacia adelante en la producción y la comercialización.

Tomando como base otras técnicas implementadas en el departamento de Iruya, en la vecina provincia de Salta, surgieron nuevas instalaciones para los corrales que reemplazan a las tradicionales –elaboradas con pircas de piedra– que, al final del día, ralentizan todos los tratamientos sanitarios obligatorios y de rutina. La nueva infraestructura comunitaria, instaladas por técnicos de la Agencia de Extensión Rural del INTA en Humahuaca, tratan a 40 animales en una 1 hora y 20 minutos, un trabajo que de forma artesanal demanda una jornada completa.

“Este trabajo requería de la contratación de tres ‘pialadores’ y, en el caso de que un animal se lesionara en la tarea, implicaba muchas veces su sacrificio”, contó la jefa de la agencia.

“Fue muy fácil, un trabajo liviano”, expresó Agustín Solís, pequeño productor de Varas, tras vacunar su rodeo por primera vez en las nuevas instalaciones. “Me llevaba un día vacunar al lazo. Ahora termino en una hora y media. Se ahorra tiempo y esfuerzo”, agregó.

En la misma línea, Elías Frite, coordinador de la comunidad aborigen, expresó: “Me pareció bastante buena esta práctica, es muy rápida. En una pialada tal vez estás medio día para voltear 50 cabezas. Hay una ventaja técnica total”. Frite, quien resaltó el acompañamiento de la municipalidad, también señaló que el sistema evita golpear a los animales, con impactos que muchas veces pueden resultar fatales.

Nuevas técnicas para el manejo animal

La proyección de las nuevas instalaciones comunitarias bovinas están enmarcadas en un proyecto impulsado por el INTA que busca fortalecer los procesos de desarrollo territorial de la Quebrada de Humahuaca y los valles de Altura, instrumentado dentro de un Proyecto Regional con Enfoque Territorial (PRET). Sustentadas en corrales, mangas, bretes y cargadores, las obras mejorarán no solamente las condiciones de manejo de los animales evitando daños, sino que también dan un marco de seguridad para las personas.

Bajo estas nuevas técnicas se pueden realizar tratamientos, vacunaciones, separar los rodeos por categorías, implementar prácticas reproductivas y tomar muestras para el estudio de enfermedades. Todos tratamientos ciertamente impensados años atrás.

El proceso organizado por la misma Agencia de Extensión Rural de Humahuaca del INTA se resume en tres momentos: uno destinado para la investigación, otro para el aprendizaje y la capacitación y, finalmente, uno para la acción o puesta en funcionamiento del proyecto.

A principios de diciembre, junto con 40 productores de la comunidad aborigen, se realizó una jornada a campo e inauguración de las primeras instalaciones ganaderas comunitarias para bovinos con un corral que combina técnicas y materiales tradicionales, junto a una manga construida con tecnologías de otras regiones.

Rodeos en movimiento

El territorio de la Quebrada de Humahuaca y los Valles de Altura de Salta y Jujuy comprende 14.830 kilómetros cuadrados. Posee un relieve accidentado con grandes cambios de temperatura y precipitaciones disímiles y, en consecuencia, una gran diversidad en la vegetación.

En esa región, la ganadería bovina se caracteriza por ser extensiva, donde la trashumancia –el movimiento continuo de los rodeos para el pastoreo– es una práctica habitual.

Mediante los movimientos de trashumancia se trasladan los animales desde las zonas más altas a otras de menor altura para aprovechar, según la época del año, las distintas especies forrajeras naturales para la alimentación. “Las vacas están preparadas para moverse en pastizales de altura que van desde los 3.500 metros hasta los 1.300”, contó Califano.

Si bien los rodeos pasan la mitad de año en cada región, en general en las más altas los campesinos poseen sus viviendas con mejores accesos y donde se realizan finalmente las tareas de manejo. Desde abril-mayo hasta octubre-noviembre los campesinos se sitúan en las zonas de menor altura de bosques y selva.

Tras un paulatino pero sostenido crecimiento que se arrastra desde 2002, hoy cada rodeo está compuesto en promedio por 36 animales de tipo mestizo, con un mínimo de 10 y un pico de 115 bovinos. Estos rodeos poseen en promedio 35 % de vacas, 21 % vaquillas, 20 % terneros y novillos respectivamente y un 4% de toros, según un análisis hecho por la Agencia de Extensión Rural de Humahuaca del INTA. “Solo en el departamento de Iruya el stock vacuno creció en un 63 % desde 2002 a 2015 según datos surgidos de la vacunación anti aftosa”, expuso Califano.

Dentro del rodeo, en general, los productores destinan un animal al año para autoconsumo y tres para la venta en la ciudad vecina de Humahuaca, con valores que oscilan entre los $6.000 a $8.000 por animal.

Dar respuesta a los problemas

Para las 44 familias que habitan la comunidad, el consumo de carne vacuna está relacionado, culturalmente, con un momento de agasajo y de reunión. El desafío por delante es agregar un mayor valor económico y comercial a su producción para que el consumo de esta carne se fortalezca por fuera de la comunidad.

“Estamos pensando en solucionar lo que nos plantean los productores y abastecer de carne bovina a otras regiones con la posibilidad de venta de ganado en pie de novillos para que se engorden en otras zonas. La idea es identificar los problemas y seguir profundizando sobre las características de los animales, como el peso y la calidad”, desarrolló Califano.

Como casi toda la población de la región, en su mayoría de pueblos originarios, los problemas comunes se resumen aún hoy en una baja productividad, poca visión en la comercialización y negociación frente a otros jugadores y el desconocimiento para adaptar tecnología. En todo este contexto, la mejora en infraestructura y servicios en la producción, principal fuente de ingreso, es trascendental. En ese camino, donde pocos actores sociales suelen estar, el INTA dice presente apoyando el desarrollo territorial con tecnología, asesoramiento y visión estratégica de futuro.

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Con estrategias de mitigación, aumentan un 40 % la productividad ganadera, con estrategias de mitigación

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En el marco del proyecto internacional GANASUR, especialistas del INTA presentaron los resultados del estudio en la Cuenca del Salado, Buenos Aires. Con estrategias de mitigación en los establecimientos se evitó la emisión de 7.400 toneladas de CO₂ y aumentó la producción por vientre un 40 %. Mejoras en la sanidad preventiva y reproductiva, descarte de animales improductivos y manejo del pastoreo, entre las estrategias implementadas.

El proyecto GANASUR se desarrolla sobre la estructura cooperativa de PROCISUR, que reúne a los institutos nacionales de investigación agropecuaria de Argentina, Brasil, Chile, Paraguay y Uruguay, junto con el IICA. La iniciativa busca identificar sistemas ganaderos representativos de cada país, evaluar opciones de mitigación y modelar los impactos productivos, económicos y ambientales asociados a su implementación.

En el caso de la Argentina, se seleccionó como caso de estudio un sistema de ciclo completo de la Pampa Deprimida. Según explicó Mauricio Álvarez, coordinador del Programa Nacional de Carnes y Fibras Animales del INTA, “se trata de una de las principales regiones ganaderas del país y porque la cría concentra una proporción muy importante de las emisiones del sistema”. Al mismo tiempo, sus brechas de eficiencia reproductiva y productiva ofrecen una oportunidad concreta para reducir emisiones sin disminuir la producción de carne.

En esta línea, puntualizó: “Para los países del CAS aumentar la productividad es una meta irrenunciable y los resultados demuestran que es posible producir más, mejorando la rentabilidad, de manera ambientalmente sostenible”.

En este sentido, subrayó: “Los resultados muestran que la mitigación puede integrarse a una estrategia de mejora productiva y económica: no se trata de producir menos, sino de producir más eficientemente, con una menor cantidad de emisiones por unidad de producto y una reducción simultánea de las emisiones absolutas”.

Las medidas de mitigación no se definieron como un paquete teórico, sino a partir de tecnologías probadas y compatibles con el funcionamiento de los establecimientos, detalló Álvarez, al tiempo que aclaró que “fueron validadas mediante consultas con productores y referentes sectoriales, que permitieron identificar aquellas que estarían dispuestos a adoptar”.

En esta línea, destacó que “uno de los principales aportes de GANASUR es haber integrado las dimensiones productiva, ambiental y económica. No alcanza con saber cuánto puede reducirse una emisión: también necesitamos conocer qué efecto tiene la tecnología sobre la productividad, cuánto cuesta implementarla y cuáles son las condiciones para que un productor decida adoptarla”.

Entre las estrategias que se aplicaron, se destacan las mejoras en la sanidad preventiva y reproductiva, el descarte de animales improductivos, el manejo del pastoreo, la recuperación de pasturas, la incorporación de leguminosas, la suplementación estratégica, la inseminación artificial a tiempo fijo y la selección genética.

“La implementación completa de esta trayectoria permitiría evitar unas 7.400 toneladas de CO₂ equivalente entre 2027 y 2040, lo que representa una reducción del 15 % de las emisiones acumuladas respecto del escenario de referencia”, confirmó el investigador. Para 2040, las emisiones anuales disminuirían hasta aproximadamente 2.645 toneladas de CO₂ equivalente y la huella de carbono por kilogramo producido se reduciría cerca de un 27 %.

“Los beneficios no serían solamente ambientales, sino también productivos”, sentenció Álvarez. Es que, según detalló, la producción por vientre aumentaría un 40 %, al pasar de 197 a 275 kg de peso vivo, mientras que el mayor volumen de carne generado y la mejora de la eficiencia permitirían alcanzar importantes beneficios económicos.

Según detalló el especialista del INTA, “la transición tecnológica se diseñó de manera gradual y acumulativa”. En una primera etapa se propuso ordenar el manejo del rodeo y mejorar su desempeño reproductivo; posteriormente, fortalecer la base forrajera y nutricional; y, finalmente, incorporar herramientas de mayor intensificación.

“Esta secuencia responde a una lógica concreta: comenzar por tecnologías de menor complejidad y avanzar hacia otras que requieren mayores capacidades e inversiones, evitando asumir que todas pueden adoptarse simultáneamente”, aclaró Álvarez.

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Expertos de las Américas avanzan en la definición de las reservas estratégicas del Banco Regional de antígenos de Fiebre Aftosa

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La sanidad animal recibe apenas el 0,6 % del gasto mundial en salud pese al aumento de las crisis sanitarias

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El informe advierte que los recortes de la ayuda dejan al mundo peligrosamente expuesto a las enfermedades transfronterizas, la inseguridad alimentaria y la próxima pandemia.

El mundo no está invirtiendo lo suficiente en sanidad animal, pese a la creciente evidencia de que el costo de la inacción supera con creces el costo de la prevención.

El informe, publicado por la Organización Mundial de Sanidad Animal (OMSA, WOAH por sus siglas en inglés) en el marco de su 93.ª Sesión General, es la única evaluación mundial anual de las tendencias, riesgos y desafíos en materia de sanidad animal.

El informe destaca que las enfermedades animales destruyen más del 20 % de la producción animal mundial cada año. Estos impactos se sienten con mayor intensidad en los países de ingresos bajos y medios, donde la sanidad animal desempeña un papel fundamental para sostener los medios de vida, la seguridad alimentaria y la resiliencia económica. Al mismo tiempo, los sistemas con recursos insuficientes tienen dificultades para detectar y responder a las enfermedades de forma temprana, y también enfrentan retos para mantener los estándares de bienestar animal.

Las recientes reducciones de los presupuestos de ayuda internacional están agravando la presión. La asistencia para el desarrollo en salud ha caído a aproximadamente 39.100 millones de dólares estadounidenses en 2025, y la sanidad animal representa menos del 2,5 % de ese total. En el mismo periodo, el gasto mundial en defensa alcanzó un récord de 2,9 billones de dólares estadounidenses. En este contexto, el fortalecimiento de los sistemas de sanidad animal la infraestructura compartida que protege frente a enfermedades de origen natural, liberaciones accidentales y amenazas biológicas deliberadas sigue estando insuficientemente financiado, pese a su papel esencial en la gestión de riesgos transfronterizos, incluidas las enfermedades emergentes y las amenazas biológicas.

El informe subraya que llevar los Servicios Veterinarios de todos los países a los estándares internacionales costaría aproximadamente 2.300 millones de dólares estadounidenses al año, menos del 0,05 % de los 3,6 billones de dólares en pérdidas económicas atribuidas a la COVID-19 en 2020, una enfermedad que con gran probabilidad tuvo un origen animal, aunque su origen preciso y la vía de transmisión al ser humano aún no se han establecido de forma definitiva.

«Los sistemas de sanidad animal se sitúan en el centro mismo de la seguridad alimentaria, la estabilidad económica, el bienestar y la salud humana, y sin embargo están crónicamente infradotados», declaró la Dra. Emmanuelle Soubeyran, Directora General de la OMSA. «La pandemia de COVID-19 puso de manifiesto la importancia de invertir más en la prevención y en el enfoque de Una sola salud. Una sola salud seguirá siendo una aspiración hasta que la sanidad animal se integre de manera genuina en la forma en que planificamos e invertimos, mucho antes de que llegue la próxima crisis».

Entre 2025 y 2026, 64 países y territorios notificaron más de 2.000 brotes de influenza aviar de alta patogenicidad, lo que provocó el sacrificio o la pérdida de más de 140 millones de aves de corral.

La fiebre aftosa ha causado brotes sin precedentes en el África meridional y ha reaparecido en Europa. La peste porcina africana continúa propagándose, incluso mediante notables saltos a larga distancia.

Asimismo, el gusano barrenador del Nuevo Mundo una mosca parásita que se alimenta de carne está generando gran preocupación, con decenas de miles de casos registrados en América Central y una expansión hacia el norte que supone una amenaza para la sanidad animal más allá de los países actualmente afectados.

El 75 % de las enfermedades infecciosas emergentes en humanos se originan en animales, lo que convierte a los sistemas de sanidad animal en la primera línea de defensa del mundo frente a los brotes, incluida una posible próxima pandemia.

Sin embargo, el informe indica que estos sistemas están bajo presión: el 18 % de los países evaluados recientemente presenta una disminución de la capacidad veterinaria, y el 22 % una disminución de la capacidad del personal paraprofesional.

«Lo que estamos observando va más allá de la propagación de las enfermedades y refleja también una presión creciente sobre las redes de vigilancia y las capacidades de respuesta de emergencia, especialmente en las regiones más expuestas a los riesgos para la sanidad animal», afirmó el Dr. Paolo Tizzani, epidemiólogo veterinario senior de la OMSA.

«Cuando los Servicios Veterinarios carecen de recursos, las enfermedades se detectan tarde, se propagan más y resultan más costosas de controlar, independientemente de cómo se hayan iniciado. Fortalecer estos sistemas es, por tanto, una forma importante y eficaz de que los gobiernos y sus socios reduzcan los riesgos y mejoren la preparación».

Con base en 54 países y territorios evaluados por la OMSA, se estima que sería necesario un aumento presupuestario medio del 52 % para cubrir el coste anual real de unos Servicios Veterinarios eficaces. El Programa de Prestación de Servicios Veterinarios (PVS) de la OMSA ofrece a los países una evaluación independiente de sus sistemas de sanidad animal y una hoja de ruta adaptada para su mejora. Como avance positivo, tras actividades recientes del PVS, más de la mitad de los países participantes informaron de un aumento de los recursos financieros.

El informe insta a los gobiernos a aumentar la financiación de los sistemas de sanidad animal e integrarlos en estrategias más amplias de salud, economía y seguridad; a los socios para el desarrollo a alinear la financiación con la prevención a largo plazo en lugar de la respuesta a las crisis; y a las instituciones financieras y al sector privado a reconocer la sanidad animal como una inversión de alto impacto.

«Los sistemas de sanidad animal son un bien público mundial, y el mundo no los financia como tal», concluyó la Dra. Susana Pombo, Presidenta de la Asamblea Mundial de Delegados de la OMSA.

«En un momento en que los gobiernos están aumentando los presupuestos de defensa, conviene preguntarse qué significa realmente la sanidad animal en este contexto. Las enfermedades no reconocen fronteras. Una brecha en la vigilancia de la sanidad animal en un país es una vulnerabilidad para todos los países, por lo que es fundamental cambiar nuestra forma de pensar sobre la solidaridad y la inversión en los sistemas de sanidad animal».

Las conclusiones del informe servirán de base para los debates de la próxima 93.ª Sesión General de la Asamblea Mundial de Delegados (18–22 de mayo), en particular en el Foro Técnico de la OMSA dedicado este año al tema «Invertir en sanidad animal para asegurar el futuro de todos».

También se celebrará una reunión ministerial al margen de la Ceremonia de Apertura, que incluirá la publicación de una declaración ministerial que reflejará una visión compartida sobre los sistemas de sanidad animal.

Acerca de la Organización Mundial de Sanidad Animal (OMSA)

La OMSA es la autoridad mundial en sanidad y bienestar animal. Fundada en 1924 en respuesta al devastador brote de peste bovina en Bélgica que formó parte de una epidemia más amplia que afectó a varios países europeos y tuvo repercusiones mundiales, la OMSA se ha dedicado desde entonces a vigilar, controlar y difundir información sobre las enfermedades animales en todo el mundo.

La OMSA se centra en la difusión transparente de información sobre las enfermedades animales, en la mejora de la sanidad animal a nivel mundial y, con ello, en la construcción de un mundo más seguro, saludable y sostenible. https://www.woah.org/es/inicio/

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