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Crece la Estabulación de Ganado Vacuno en Argentina

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Ya son más de 50 las empresas tamberas que en Argentina se decidieron por este sistema de encierre que va ganando terreno año tras año. Un mapeo de casos, en todo el país.

La estabulación de tambos se aceleró en los últimos meses en la Argentina. Actualmente hay 56 establecimientos con galpones construidos o en construcción, que alojan vacas en lactancia, tanto en sistemas free-stall (estabulado), compost barns (con campa de compostaje) o dry-lot(sistema de corral seco con pendiente), según un relevamiento a nivel nacional realizado por Todo Agro, con sede en Villa María Córdoba. Esta provincia lidera este tipo de infraestructura con 33 establecimientos, terminados o en proceso.

Si se desagrega por tipo de estabulación, en Córdoba hay 8 free-stalls funcionando –la mayoría con cama de arena- y 1 en construcción; de tamaños diversos. Esta radiografía del sector arrojó como resultado que en Morteros hay uno de 120 vacas (el tambo posee 2 robots de ordeñe), en Sacanta hay dos construidos (uno de ellos de la familia Piatti), y otro en construcción para 600 vacas.

En Ticino, el establecimiento de los Lorenzati cuenta ya con dos galpones free-stall de 400 vacas cada uno con camas de arena y cáscara de maní, en Colonia San Bartolomé, la familia Olocco posee otro con 300 vacas bajo galpón, con camas de goma, en Pozo del Molle la familia Suppo tiene un free-stall con 450 vacas y está construyendo otro galpón similar, en tanto que en Ordoñez hay un establo de 500 vacas, y en Freyre, el Establecimiento San Miguel de Marcelo Casale posee otro free-stall con 300 vacas.

Cama con cáscara de maní

Pero en la provincia mediterránea lo que viene creciendo fuerte es el galpón de compost (con sustrato de cáscara de maní), y ya hay 10 compost barns funcionando y 8 en construcción. Desde hace varios meses están en marcha galpones de compost en Tío Pujio (familia Lorenzatti), y en Arroyo Algodón un megaestablo de techo de paja de 300 metros de largo y 32 de ancho (Establecimiento Alfredo José de Héctor Bertone). También eligieron el galpón de compost los establecimientos Angela Teresa en Ana Zumarán, El Moncho en Villa Nueva, Agreste SA en Las Perdices, Don Silverio de la familia Rivoiro en Freyre (que además posee un tambo calesita), la familia Artusso en Canals, la familia Bessone en Calchín, los Noya en Tránsito y el citado Establecimiento Doña Luisa de Martín Bono en Oliva.

En construcción hay ocho galpones, en Tío Pujio, James Craik, Adelia María, Monte Maíz, Las Varas, Manfredi y dos proyectos en marcha en Oliva, uno de ellos que incorporará tres robots.

Los sistemas dry lot (corral seco con pendiente constituyen otra alternativa, de menor inversión inicial que los de cama de compostaje y mucho menos que los free stall.

Además en la provincia de Córdoba hay 4 dry-lots con techo en la pista de alimentación funcionando, dos de ellos en Marull (Vaira y Scolari), otro en La Para (Alegre) y un cuarto en Capilla de los Remedios (Gianella).

Otro galpón que se está reconstruyendo (lo impactó el viento) en la zona de Ballesteros es el de la familia Lavaroni, y hay un megagalpón construido al este de Villa María, aunque todavía sin vacas, en uno de los tambos de Marcelo Fabro.

En la provincia de Santa Fe, el relevamiento realizado por TodoAgro concluyó en que la decisión de grandes empresas agroindustriales –que explica la mayoría de los 13 establecimientos existentes con galpones- fue para la opción de los free-stalls.

La empresa La Ramada de la familia Gonella construyó 4 free-stalls en las localidades de Llambí Campbell, Rincón de Ávila, Hipatia y Sarmiento. Los establecimientos de La Ramada tienen además la guachera y el preparto bajo galpón en algunos de estos enclaves productivos.

El tambo de mayor producción del país, Adecoagro, también eligió el sistema free-stall y ha completado el circuito bioeconómico, al construir un biodigestor para producir energía renovable con el tambo.

Adecoagro posee 3 módulos de producción, con más de 3.600 vacas por cada unidad productiva con 4 galpones cada uno (los galpones del tercer módulo están en construcción, y ya hay dos funcionando) y todo el sistema de ordeñe es rotativo. Las tres unidades de producción se encuentran en un mismo campo de la compañía, que utiliza para la producción lechera cerca de 10.000 hectáreas, en la zona de Christophersen, en el sur santafesino, donde se genera el alimento y la reposición para los tambos.

También eligieron el sistema free-stall la familia Fumero (Cañada Rosquín), García Hnos. Agroindustrial (Gobernador Crespo) y Jordan y Ribero SA en Hipatia.

En Santa Fe también es muy reconocida la familia Chiavassa que ha construido 3 galpones de compost con 1.200 vacas en ordeñe en cercanías de Carlos Pellegrini, en el centro-oeste santafesino. Muy cerca de allí la familia Garnero construyó otro galpón de compost con más de 250 vacas en ordeñe.

En construcción hay un compost barns en la zona de San Guillermo, en el noroeste santafesino.

En la provincia de Buenos Aires el relevamiento de TodoAgro destaca que ha sido una provincia pionera en compost barns, de la mano del productor Matías Coll de Pehuajó quien por estos días está terminando de construir un segundo galpón. El primer galpón se construyó en 2015, y sus vecinos, la familia Docampo también optó por este sistema, al igual que La Polvorilla en la zona de Castelli y Altos de Casares en Vicente Casares. La empresa Boyer y Turchi acaba de inaugurar un galpón de compost en Trenque Lauquen, y los Difonzo construyen el suyo en Estación Vela, partido de Tandil, donde además incorporarán robots. Radiografiando vacas en lactancia bajo galpón en Buenos Aires, también hay un dry-lot en la zona de Los Toldos.

Hay que tener en cuenta los costos operativos y de mantenimiento. Por caso el free stall es un sistema con altas demandas de horas hombre y de maquinaria.

En Entre Ríos hay 5 establecimientos que se han decidido por estabular vacas bajo galpón, tres de ellos en sistemas compost barns en Gualeguaychú, Urdinarrain y Villa Elisa, en tanto que los Jannon de Villa Elisa están construyendo un free-stall, y hay un dry-lot de Agropecuaria El Durazno en Urdinarrain.

En Salta, en tanto, ya hay un galpón de compost que construyó Leopoldo Lee Figueroa de la empresa San Rafael Agropecuaria en el Valle de Lerma, que aloja cerca de 200 vacas, aunque por estos días frenó la ampliación de ese establo por el fuerte ajuste de márgenes en el negocio lechero.

 

 

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Con estrategias de mitigación, aumentan un 40 % la productividad ganadera, con estrategias de mitigación

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En el marco del proyecto internacional GANASUR, especialistas del INTA presentaron los resultados del estudio en la Cuenca del Salado, Buenos Aires. Con estrategias de mitigación en los establecimientos se evitó la emisión de 7.400 toneladas de CO₂ y aumentó la producción por vientre un 40 %. Mejoras en la sanidad preventiva y reproductiva, descarte de animales improductivos y manejo del pastoreo, entre las estrategias implementadas.

El proyecto GANASUR se desarrolla sobre la estructura cooperativa de PROCISUR, que reúne a los institutos nacionales de investigación agropecuaria de Argentina, Brasil, Chile, Paraguay y Uruguay, junto con el IICA. La iniciativa busca identificar sistemas ganaderos representativos de cada país, evaluar opciones de mitigación y modelar los impactos productivos, económicos y ambientales asociados a su implementación.

En el caso de la Argentina, se seleccionó como caso de estudio un sistema de ciclo completo de la Pampa Deprimida. Según explicó Mauricio Álvarez, coordinador del Programa Nacional de Carnes y Fibras Animales del INTA, “se trata de una de las principales regiones ganaderas del país y porque la cría concentra una proporción muy importante de las emisiones del sistema”. Al mismo tiempo, sus brechas de eficiencia reproductiva y productiva ofrecen una oportunidad concreta para reducir emisiones sin disminuir la producción de carne.

En esta línea, puntualizó: “Para los países del CAS aumentar la productividad es una meta irrenunciable y los resultados demuestran que es posible producir más, mejorando la rentabilidad, de manera ambientalmente sostenible”.

En este sentido, subrayó: “Los resultados muestran que la mitigación puede integrarse a una estrategia de mejora productiva y económica: no se trata de producir menos, sino de producir más eficientemente, con una menor cantidad de emisiones por unidad de producto y una reducción simultánea de las emisiones absolutas”.

Las medidas de mitigación no se definieron como un paquete teórico, sino a partir de tecnologías probadas y compatibles con el funcionamiento de los establecimientos, detalló Álvarez, al tiempo que aclaró que “fueron validadas mediante consultas con productores y referentes sectoriales, que permitieron identificar aquellas que estarían dispuestos a adoptar”.

En esta línea, destacó que “uno de los principales aportes de GANASUR es haber integrado las dimensiones productiva, ambiental y económica. No alcanza con saber cuánto puede reducirse una emisión: también necesitamos conocer qué efecto tiene la tecnología sobre la productividad, cuánto cuesta implementarla y cuáles son las condiciones para que un productor decida adoptarla”.

Entre las estrategias que se aplicaron, se destacan las mejoras en la sanidad preventiva y reproductiva, el descarte de animales improductivos, el manejo del pastoreo, la recuperación de pasturas, la incorporación de leguminosas, la suplementación estratégica, la inseminación artificial a tiempo fijo y la selección genética.

“La implementación completa de esta trayectoria permitiría evitar unas 7.400 toneladas de CO₂ equivalente entre 2027 y 2040, lo que representa una reducción del 15 % de las emisiones acumuladas respecto del escenario de referencia”, confirmó el investigador. Para 2040, las emisiones anuales disminuirían hasta aproximadamente 2.645 toneladas de CO₂ equivalente y la huella de carbono por kilogramo producido se reduciría cerca de un 27 %.

“Los beneficios no serían solamente ambientales, sino también productivos”, sentenció Álvarez. Es que, según detalló, la producción por vientre aumentaría un 40 %, al pasar de 197 a 275 kg de peso vivo, mientras que el mayor volumen de carne generado y la mejora de la eficiencia permitirían alcanzar importantes beneficios económicos.

Según detalló el especialista del INTA, “la transición tecnológica se diseñó de manera gradual y acumulativa”. En una primera etapa se propuso ordenar el manejo del rodeo y mejorar su desempeño reproductivo; posteriormente, fortalecer la base forrajera y nutricional; y, finalmente, incorporar herramientas de mayor intensificación.

“Esta secuencia responde a una lógica concreta: comenzar por tecnologías de menor complejidad y avanzar hacia otras que requieren mayores capacidades e inversiones, evitando asumir que todas pueden adoptarse simultáneamente”, aclaró Álvarez.

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