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Controlar y Reducir los Casos de Dermatitis Digital entre las Vacas Lecheras

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Científicos han estudiado ​la presencia de la bacteria Treponema y su transmisión entre el ganado para controlarlo y reducir los casos de dermatitis digital que provoca.

Un grupo de investigadores, entre los que se encuentra Yasser Mahmmod, investigador IsDB Merit e investigador Marie Sklodowska-Curie en IRTA-CReSA, se han centrado en estudiar la presencia de la bacteria Treponema spp. y su transmisión entre el ganado para controlarlo y reducir los casos de dermatitis digital que provoca. Concretamente, observaron el aspecto plantar de la hendidura interdigital de vacas sanas, en la hendidura de ubre y en las primeras leches de lactancia de estas, lugares en los cuales se concentran los agentes infecciosos. Se obtuvieron resultados de dermatitis provocada por las bacterias T. phagedenis y T. pedis distribuidas, en diferente proporción, en estas tres ubicaciones.

El estudio se llevó a cabo para identificar los posibles reservorios de Treponema spp., asociado a la dermatitis digital, a partir de muestras de hendidura de la piel de ubres sanas y las primeras leches de vacas lecheras en lactancia. El objetivo fue comprender mejor la transmisión de este patógeno y mejorar las estrategias de control actuales para minimizar el contagio de esta enfermedad entre el ganado lechero.

El estudio demostró que la dermatitis digital provocada por Treponema spp., parecida a la que provocan T. phagedenis y T. pedis, se puede detectar en la piel sana de las muestras de hendidura de ubre y leche inicial. Esto sugiere que estas zonas son nichos y reservorios potenciales de estas bacterias involucradas en la dermatitis digital.

Para llevar a cabo el estudio, “se visitó una granja lechera semanalmente de marzo a julio de 2015. Los análisis revelaron que un total de 25 vacas tenían lesiones de dermatitis digital ubicadas en el aspecto plantar de la hendidura interdigital. Se recogieron un total de 75 muestras, tres por vaca, incluidas muestras de hisopos profundos de lesiones de dermatitis digital (n=25), muestras de leche anterior no aséptica (n=25) y muestras de piel de hendidura de ubre (n=25)”, explica Mahmmod.

Los resultados revelaron que Treponema phagedenis fue la especie más identificada en la leche inicial 40% (10/25), en comparación con las lesiones de dermatitis digital y las muestras de piel hendida de ubre con 32% (8/25) y 20% (5/25), respectivamente. Por otro lado, Treponema pedis fue la especie más identificada en la piel hendida de ubre 80% (20/25), en comparación con las lesiones de dermatitis digital y las muestras de leche con 68% (17/25) y 60% (15/25), respectivamente. La técnica de Reacción en Cadena de la Polimerasa (PCR) no identificó en ninguna de las muestras examinadas el Treponema medium o el Treponema vincentii.

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Con estrategias de mitigación, aumentan un 40 % la productividad ganadera, con estrategias de mitigación

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En el marco del proyecto internacional GANASUR, especialistas del INTA presentaron los resultados del estudio en la Cuenca del Salado, Buenos Aires. Con estrategias de mitigación en los establecimientos se evitó la emisión de 7.400 toneladas de CO₂ y aumentó la producción por vientre un 40 %. Mejoras en la sanidad preventiva y reproductiva, descarte de animales improductivos y manejo del pastoreo, entre las estrategias implementadas.

El proyecto GANASUR se desarrolla sobre la estructura cooperativa de PROCISUR, que reúne a los institutos nacionales de investigación agropecuaria de Argentina, Brasil, Chile, Paraguay y Uruguay, junto con el IICA. La iniciativa busca identificar sistemas ganaderos representativos de cada país, evaluar opciones de mitigación y modelar los impactos productivos, económicos y ambientales asociados a su implementación.

En el caso de la Argentina, se seleccionó como caso de estudio un sistema de ciclo completo de la Pampa Deprimida. Según explicó Mauricio Álvarez, coordinador del Programa Nacional de Carnes y Fibras Animales del INTA, “se trata de una de las principales regiones ganaderas del país y porque la cría concentra una proporción muy importante de las emisiones del sistema”. Al mismo tiempo, sus brechas de eficiencia reproductiva y productiva ofrecen una oportunidad concreta para reducir emisiones sin disminuir la producción de carne.

En esta línea, puntualizó: “Para los países del CAS aumentar la productividad es una meta irrenunciable y los resultados demuestran que es posible producir más, mejorando la rentabilidad, de manera ambientalmente sostenible”.

En este sentido, subrayó: “Los resultados muestran que la mitigación puede integrarse a una estrategia de mejora productiva y económica: no se trata de producir menos, sino de producir más eficientemente, con una menor cantidad de emisiones por unidad de producto y una reducción simultánea de las emisiones absolutas”.

Las medidas de mitigación no se definieron como un paquete teórico, sino a partir de tecnologías probadas y compatibles con el funcionamiento de los establecimientos, detalló Álvarez, al tiempo que aclaró que “fueron validadas mediante consultas con productores y referentes sectoriales, que permitieron identificar aquellas que estarían dispuestos a adoptar”.

En esta línea, destacó que “uno de los principales aportes de GANASUR es haber integrado las dimensiones productiva, ambiental y económica. No alcanza con saber cuánto puede reducirse una emisión: también necesitamos conocer qué efecto tiene la tecnología sobre la productividad, cuánto cuesta implementarla y cuáles son las condiciones para que un productor decida adoptarla”.

Entre las estrategias que se aplicaron, se destacan las mejoras en la sanidad preventiva y reproductiva, el descarte de animales improductivos, el manejo del pastoreo, la recuperación de pasturas, la incorporación de leguminosas, la suplementación estratégica, la inseminación artificial a tiempo fijo y la selección genética.

“La implementación completa de esta trayectoria permitiría evitar unas 7.400 toneladas de CO₂ equivalente entre 2027 y 2040, lo que representa una reducción del 15 % de las emisiones acumuladas respecto del escenario de referencia”, confirmó el investigador. Para 2040, las emisiones anuales disminuirían hasta aproximadamente 2.645 toneladas de CO₂ equivalente y la huella de carbono por kilogramo producido se reduciría cerca de un 27 %.

“Los beneficios no serían solamente ambientales, sino también productivos”, sentenció Álvarez. Es que, según detalló, la producción por vientre aumentaría un 40 %, al pasar de 197 a 275 kg de peso vivo, mientras que el mayor volumen de carne generado y la mejora de la eficiencia permitirían alcanzar importantes beneficios económicos.

Según detalló el especialista del INTA, “la transición tecnológica se diseñó de manera gradual y acumulativa”. En una primera etapa se propuso ordenar el manejo del rodeo y mejorar su desempeño reproductivo; posteriormente, fortalecer la base forrajera y nutricional; y, finalmente, incorporar herramientas de mayor intensificación.

“Esta secuencia responde a una lógica concreta: comenzar por tecnologías de menor complejidad y avanzar hacia otras que requieren mayores capacidades e inversiones, evitando asumir que todas pueden adoptarse simultáneamente”, aclaró Álvarez.

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