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¿Cómo son los signos clínicos de la influenza aviar en los bovinos?

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De acuerdo con la información proporcionada por el USDA el riesgo de transmisión de la influenza aviar a los seres humanos sigue siendo bajo. La Food and Drug Administration (FDA, EEUU) menciona que la leche de vaca y los productos lácteos que han sido pasteurizados son seguros para el consumo. Por otra parte, la información disponible indica que en la infección en las vacas no es sistémica, dado que sólo está afectando el tejido mamario, por lo que el consumo de carne bovina es seguro.

Las vacas se recuperan de la enfermedad y sólo requieren cuidados paliativos. La hipótesis más probable de trasmisión es por aves silvestres migratorias.

El Servicio de Inspección Zoosanitaria y Fitosanitaria del USDA (APHIS) viene ofreciendo permanentemente información sobre la situación en Estados Unidos.

Recomendaciones para los dueños/as de ganado bovino

  • Es importante proteger sus animales y a las personas que tienen contacto directo con ellos, reforzando las medidas de bioseguridad:
  • Aumentar las prácticas de bioseguridad en el predio para prevenir y controlar la propagación de enfermedades, como el cambio de botas, prestando especial atención a la salud mamaria y a las buenas prácticas de ordeño, como la desinfección del equipo y el ordeño del ganado enfermo por separado o en último lugar antes de la limpieza de la sala de ordeño.
  • Separar, a los animales enfermos o sospechosos de estarlo, del resto del rebaño hasta su recuperación.
  • Aislar el ganado recién incorporado a la explotación.
  • Evitar alojar varias especies de animales juntas.
  • Limitar el acceso de los animales productivos no destinados a la producción y aplicar medidas para excluir a los animales domésticos (por ejemplo, gatos) y a la fauna salvaje.
  • Vigilar el ganado para detectar signos clínicos, incluida una disminución repentina de la producción de leche o que esta se vea espesa y descolorida, disminución del apetito, letargo, fiebre y/o deshidratación.
  • Reducir al mínimo el contacto de las vacas con aves silvestres en el predio, cuando sea posible.
  • Minimizar el movimiento de animales. No mueva animales enfermos.

Signos clínicos en bovinos de leche

El USDA ha informado que los signos clínicos detectados en las vacas afectadas por influenza aviar incluyen principalmente:

  • Brusca disminución de la producción de leche.
  • Leche de consistencia más espesa.
  • Baja de apetito y de consumo de agua.
  • Fiebre.
  • Letargia.
  • Se recomienda usar correctamente los Elementos de Protección Personal (EPP) establecidos para el trabajo en lecherías

Estados que han reportados casos en ganado domestico (Estados Unidos)

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Con estrategias de mitigación, aumentan un 40 % la productividad ganadera, con estrategias de mitigación

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En el marco del proyecto internacional GANASUR, especialistas del INTA presentaron los resultados del estudio en la Cuenca del Salado, Buenos Aires. Con estrategias de mitigación en los establecimientos se evitó la emisión de 7.400 toneladas de CO₂ y aumentó la producción por vientre un 40 %. Mejoras en la sanidad preventiva y reproductiva, descarte de animales improductivos y manejo del pastoreo, entre las estrategias implementadas.

El proyecto GANASUR se desarrolla sobre la estructura cooperativa de PROCISUR, que reúne a los institutos nacionales de investigación agropecuaria de Argentina, Brasil, Chile, Paraguay y Uruguay, junto con el IICA. La iniciativa busca identificar sistemas ganaderos representativos de cada país, evaluar opciones de mitigación y modelar los impactos productivos, económicos y ambientales asociados a su implementación.

En el caso de la Argentina, se seleccionó como caso de estudio un sistema de ciclo completo de la Pampa Deprimida. Según explicó Mauricio Álvarez, coordinador del Programa Nacional de Carnes y Fibras Animales del INTA, “se trata de una de las principales regiones ganaderas del país y porque la cría concentra una proporción muy importante de las emisiones del sistema”. Al mismo tiempo, sus brechas de eficiencia reproductiva y productiva ofrecen una oportunidad concreta para reducir emisiones sin disminuir la producción de carne.

En esta línea, puntualizó: “Para los países del CAS aumentar la productividad es una meta irrenunciable y los resultados demuestran que es posible producir más, mejorando la rentabilidad, de manera ambientalmente sostenible”.

En este sentido, subrayó: “Los resultados muestran que la mitigación puede integrarse a una estrategia de mejora productiva y económica: no se trata de producir menos, sino de producir más eficientemente, con una menor cantidad de emisiones por unidad de producto y una reducción simultánea de las emisiones absolutas”.

Las medidas de mitigación no se definieron como un paquete teórico, sino a partir de tecnologías probadas y compatibles con el funcionamiento de los establecimientos, detalló Álvarez, al tiempo que aclaró que “fueron validadas mediante consultas con productores y referentes sectoriales, que permitieron identificar aquellas que estarían dispuestos a adoptar”.

En esta línea, destacó que “uno de los principales aportes de GANASUR es haber integrado las dimensiones productiva, ambiental y económica. No alcanza con saber cuánto puede reducirse una emisión: también necesitamos conocer qué efecto tiene la tecnología sobre la productividad, cuánto cuesta implementarla y cuáles son las condiciones para que un productor decida adoptarla”.

Entre las estrategias que se aplicaron, se destacan las mejoras en la sanidad preventiva y reproductiva, el descarte de animales improductivos, el manejo del pastoreo, la recuperación de pasturas, la incorporación de leguminosas, la suplementación estratégica, la inseminación artificial a tiempo fijo y la selección genética.

“La implementación completa de esta trayectoria permitiría evitar unas 7.400 toneladas de CO₂ equivalente entre 2027 y 2040, lo que representa una reducción del 15 % de las emisiones acumuladas respecto del escenario de referencia”, confirmó el investigador. Para 2040, las emisiones anuales disminuirían hasta aproximadamente 2.645 toneladas de CO₂ equivalente y la huella de carbono por kilogramo producido se reduciría cerca de un 27 %.

“Los beneficios no serían solamente ambientales, sino también productivos”, sentenció Álvarez. Es que, según detalló, la producción por vientre aumentaría un 40 %, al pasar de 197 a 275 kg de peso vivo, mientras que el mayor volumen de carne generado y la mejora de la eficiencia permitirían alcanzar importantes beneficios económicos.

Según detalló el especialista del INTA, “la transición tecnológica se diseñó de manera gradual y acumulativa”. En una primera etapa se propuso ordenar el manejo del rodeo y mejorar su desempeño reproductivo; posteriormente, fortalecer la base forrajera y nutricional; y, finalmente, incorporar herramientas de mayor intensificación.

“Esta secuencia responde a una lógica concreta: comenzar por tecnologías de menor complejidad y avanzar hacia otras que requieren mayores capacidades e inversiones, evitando asumir que todas pueden adoptarse simultáneamente”, aclaró Álvarez.

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