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Colombia y Panamá se unen contra el Gusano Barrenador del Ganado

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Este gusano deposita sus huevos en las heridas abiertas, tejido mucoso, infectado o lesionado de los animales, especialmente en los de clima cálido, causando heridas internas profundas y la muerte. El gusano barrenador también afecta la salud humana.

Como parte del convenio suscrito entre el Instituto Colombiano Agropecuario y la Comisión Panamá-Estados Unidos para la Erradicación y Prevención del Gusano Barrenador del Ganado, COPEG, se realizó un seminario taller dirigido a productores y funcionarios del Instituto en el departamento colombiano del Chocó.

Durante dos días de encuentro, la autoridad sanitaria de Panamá, expuso a los asistentes su experiencia a nivel técnico y sanitario para erradicar y prevenir la presencia de este gusano, que causa grandes pérdidas económicas para los productores, debido a la muerte de sus animales.

“Estos espacios de capacitación son de vital importancia porque nos permiten compartir conocimientos técnicos y fortalecer lazos con nuestro vecino país, Panamá, respecto al conocimiento, erradicación y control, que debe hacerse al gusano barrenador. Así mismo, contribuimos en equipo para fortalecer la sanidad en la producción pecuaria, mediante la permanente vigilancia y conocimiento de este insecto”, explicó Martha Livin Mosquera, gerente seccional del ICA en el Chocó.

Al evento asistieron los productores ubicados en la zona fronteriza con Panamá,  que corresponde a los municipios de Acandí, Riosucio, Unguía y Juradó, en la zona norte del departamento del Chocó, los cuales manifestaron que el taller fue positivo, porque contribuyó a aumentar sus conocimientos sobre los efectos negativos que puede causar el gusano en su salud y la de sus animales.

Así mismo, los productores aseguraron que gracias a este encuentro, ahora identifican los métodos de recolección de pupas y larvas, así como la manera de hacer recolección de moscas adultas, y demás actividades para prevenir, erradicar los gusanos y/o identificar los síntomas y notificar a tiempo al ICA.

Este convenio de cooperación para la prevención del gusano barrenador del ganado entre Colombia y Panamá, fue celebrado mediante un memorándum de entendimiento renovado el 16 de febrero de 2016 y tendrá vigencia hasta el 16 de febrero de 2020.

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Con estrategias de mitigación, aumentan un 40 % la productividad ganadera, con estrategias de mitigación

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En el marco del proyecto internacional GANASUR, especialistas del INTA presentaron los resultados del estudio en la Cuenca del Salado, Buenos Aires. Con estrategias de mitigación en los establecimientos se evitó la emisión de 7.400 toneladas de CO₂ y aumentó la producción por vientre un 40 %. Mejoras en la sanidad preventiva y reproductiva, descarte de animales improductivos y manejo del pastoreo, entre las estrategias implementadas.

El proyecto GANASUR se desarrolla sobre la estructura cooperativa de PROCISUR, que reúne a los institutos nacionales de investigación agropecuaria de Argentina, Brasil, Chile, Paraguay y Uruguay, junto con el IICA. La iniciativa busca identificar sistemas ganaderos representativos de cada país, evaluar opciones de mitigación y modelar los impactos productivos, económicos y ambientales asociados a su implementación.

En el caso de la Argentina, se seleccionó como caso de estudio un sistema de ciclo completo de la Pampa Deprimida. Según explicó Mauricio Álvarez, coordinador del Programa Nacional de Carnes y Fibras Animales del INTA, “se trata de una de las principales regiones ganaderas del país y porque la cría concentra una proporción muy importante de las emisiones del sistema”. Al mismo tiempo, sus brechas de eficiencia reproductiva y productiva ofrecen una oportunidad concreta para reducir emisiones sin disminuir la producción de carne.

En esta línea, puntualizó: “Para los países del CAS aumentar la productividad es una meta irrenunciable y los resultados demuestran que es posible producir más, mejorando la rentabilidad, de manera ambientalmente sostenible”.

En este sentido, subrayó: “Los resultados muestran que la mitigación puede integrarse a una estrategia de mejora productiva y económica: no se trata de producir menos, sino de producir más eficientemente, con una menor cantidad de emisiones por unidad de producto y una reducción simultánea de las emisiones absolutas”.

Las medidas de mitigación no se definieron como un paquete teórico, sino a partir de tecnologías probadas y compatibles con el funcionamiento de los establecimientos, detalló Álvarez, al tiempo que aclaró que “fueron validadas mediante consultas con productores y referentes sectoriales, que permitieron identificar aquellas que estarían dispuestos a adoptar”.

En esta línea, destacó que “uno de los principales aportes de GANASUR es haber integrado las dimensiones productiva, ambiental y económica. No alcanza con saber cuánto puede reducirse una emisión: también necesitamos conocer qué efecto tiene la tecnología sobre la productividad, cuánto cuesta implementarla y cuáles son las condiciones para que un productor decida adoptarla”.

Entre las estrategias que se aplicaron, se destacan las mejoras en la sanidad preventiva y reproductiva, el descarte de animales improductivos, el manejo del pastoreo, la recuperación de pasturas, la incorporación de leguminosas, la suplementación estratégica, la inseminación artificial a tiempo fijo y la selección genética.

“La implementación completa de esta trayectoria permitiría evitar unas 7.400 toneladas de CO₂ equivalente entre 2027 y 2040, lo que representa una reducción del 15 % de las emisiones acumuladas respecto del escenario de referencia”, confirmó el investigador. Para 2040, las emisiones anuales disminuirían hasta aproximadamente 2.645 toneladas de CO₂ equivalente y la huella de carbono por kilogramo producido se reduciría cerca de un 27 %.

“Los beneficios no serían solamente ambientales, sino también productivos”, sentenció Álvarez. Es que, según detalló, la producción por vientre aumentaría un 40 %, al pasar de 197 a 275 kg de peso vivo, mientras que el mayor volumen de carne generado y la mejora de la eficiencia permitirían alcanzar importantes beneficios económicos.

Según detalló el especialista del INTA, “la transición tecnológica se diseñó de manera gradual y acumulativa”. En una primera etapa se propuso ordenar el manejo del rodeo y mejorar su desempeño reproductivo; posteriormente, fortalecer la base forrajera y nutricional; y, finalmente, incorporar herramientas de mayor intensificación.

“Esta secuencia responde a una lógica concreta: comenzar por tecnologías de menor complejidad y avanzar hacia otras que requieren mayores capacidades e inversiones, evitando asumir que todas pueden adoptarse simultáneamente”, aclaró Álvarez.

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