Noticias Internacionales

China consumiría por persona 10 kilos de carne vacuna al año en 2030

Publicado

en

(1.326 lecturas vistas)

COMPARTIR

Si bien China es uno de los mayores consumidores de cerdo del mundo (22,7 kilos por persona/año), y que su importación representó el 57,8 % en 2020 del total de importaciones cárnicas, y que los precios del porcino local han caído drásticamente este año por la recuperación de la crisis causada hace dos años por una epidemia de fiebre porcina que mermó la cabaña e hizo subir los precios, analistas destacan que esta crisis de superproducción de carne porcina no está afectando al mercado importador de carne vacuna. 

En efecto, las cifras a septiembre último muestran que mientras las importaciones de cortes de cerdos siguieron retrocediendo, las compras al exterior de carne vacuna por parte de China crecieron 23 % (221 mil toneladas). Es el volumen más alto que el de igual mes del año pasado, y el segundo registro mensual más elevado de la historia.

¿Quién le vende más?

El monto de lo importado en septiembre fue de 1330 millones de dólares y Estados Unidos ya desplazó a Argentina en el segundo lugar del ranking de proveedores del gigante asiático.

China, que según el Usda en el 2017 importó 900 mil toneladas de carne vacuna y que en el 2021 compraría tres millones de toneladas, el año próximo seguiría aumentando, hasta 3,25 millones de toneladas.

Se proyecta que el consumo de carne vacuna, que es hoy de siete kilos per cápita por año, continúe creciendo sostenidamente en los próximos años. Según un reciente documento de la FAO, para 2030 el consumo de carne vacuna en China llegaría a los 10 kilos.

Lo anterior se explica por el acelerado proceso de urbanización de la población rural, el crecimiento de la clase media y la occidentalización de los hábitos alimentarios.

El mercado de carne de cerdo

La falta de oferta interna -causada hace dos años por una epidemia de fiebre porcina que mermó la cabaña e hizo subir los precios- provocó que las importaciones chinas se doblasen en 2020 para satisfacer la demanda de los chinos,

Una vez superada la fiebre porcina, la oferta nacional recuperó la normalidad, haciendo caer los precios. En octubre, el precio mayorista de la carne de cerdo nacional era de 21 yuanes (3,28 dólares) el kilo, menos de la mitad de lo que costaba a comienzos de año.

Según datos de las Aduanas de China, las importaciones de carne de ese país cayeron 12,8 % interanual en octubre hasta las 664.000 toneladas, el dato más bajo de los últimos 20 meses.

De acuerdo con información de la agencia EFE, la cifra también representa un descenso del 4,32 % con respecto a septiembre.

Hoy en China existe una «sobreoferta de cerdos vivos» a nivel nacional que se mantendrá hasta comienzos de 2022, declaró a medios locales Chen Guanghua, subdirector de la Oficina de Ganadería del Ministerio de Agricultura, quien animó a la población a «consumir más cerdo, no solo por razones nutricionales sino también para aliviar los problemas de los ganaderos».

Según datos de las aduanas chinas, el cerdo español representó el 21,8 % de toda la carne de cerdo importada por China en 2020, dato que la convirtió en el mayor proveedor de esta carne al país asiático, por delante de Estados Unidos y Brasil.

Para 2022, el Usda proyecta una caída de seis millones de toneladas en la producción china de carne porcina, porque estima que en algún momento la sobreoferta se reducirá. Así, el año cerraría con importaciones por 4,75 millones de toneladas, el triple de lo registrado en 2017, antes que estallara la crisis de la peste porcina africana.

Leer más
Click para comentar

Deja un mensaje

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Noticias Internacionales

México, Centroamérica y el IICA inician estrategia contra el gusano barrenador del ganado

Publicado

en

COMPARTIR

Leer más

Noticias Internacionales

Ecuador fortalece el control para garantizar la inocuidad de la leche en su territorio

Publicado

en

COMPARTIR

Leer más

Noticias Internacionales

Con estrategias de mitigación, aumentan un 40 % la productividad ganadera, con estrategias de mitigación

Publicado

en

COMPARTIR

En el marco del proyecto internacional GANASUR, especialistas del INTA presentaron los resultados del estudio en la Cuenca del Salado, Buenos Aires. Con estrategias de mitigación en los establecimientos se evitó la emisión de 7.400 toneladas de CO₂ y aumentó la producción por vientre un 40 %. Mejoras en la sanidad preventiva y reproductiva, descarte de animales improductivos y manejo del pastoreo, entre las estrategias implementadas.

El proyecto GANASUR se desarrolla sobre la estructura cooperativa de PROCISUR, que reúne a los institutos nacionales de investigación agropecuaria de Argentina, Brasil, Chile, Paraguay y Uruguay, junto con el IICA. La iniciativa busca identificar sistemas ganaderos representativos de cada país, evaluar opciones de mitigación y modelar los impactos productivos, económicos y ambientales asociados a su implementación.

En el caso de la Argentina, se seleccionó como caso de estudio un sistema de ciclo completo de la Pampa Deprimida. Según explicó Mauricio Álvarez, coordinador del Programa Nacional de Carnes y Fibras Animales del INTA, “se trata de una de las principales regiones ganaderas del país y porque la cría concentra una proporción muy importante de las emisiones del sistema”. Al mismo tiempo, sus brechas de eficiencia reproductiva y productiva ofrecen una oportunidad concreta para reducir emisiones sin disminuir la producción de carne.

En esta línea, puntualizó: “Para los países del CAS aumentar la productividad es una meta irrenunciable y los resultados demuestran que es posible producir más, mejorando la rentabilidad, de manera ambientalmente sostenible”.

En este sentido, subrayó: “Los resultados muestran que la mitigación puede integrarse a una estrategia de mejora productiva y económica: no se trata de producir menos, sino de producir más eficientemente, con una menor cantidad de emisiones por unidad de producto y una reducción simultánea de las emisiones absolutas”.

Las medidas de mitigación no se definieron como un paquete teórico, sino a partir de tecnologías probadas y compatibles con el funcionamiento de los establecimientos, detalló Álvarez, al tiempo que aclaró que “fueron validadas mediante consultas con productores y referentes sectoriales, que permitieron identificar aquellas que estarían dispuestos a adoptar”.

En esta línea, destacó que “uno de los principales aportes de GANASUR es haber integrado las dimensiones productiva, ambiental y económica. No alcanza con saber cuánto puede reducirse una emisión: también necesitamos conocer qué efecto tiene la tecnología sobre la productividad, cuánto cuesta implementarla y cuáles son las condiciones para que un productor decida adoptarla”.

Entre las estrategias que se aplicaron, se destacan las mejoras en la sanidad preventiva y reproductiva, el descarte de animales improductivos, el manejo del pastoreo, la recuperación de pasturas, la incorporación de leguminosas, la suplementación estratégica, la inseminación artificial a tiempo fijo y la selección genética.

“La implementación completa de esta trayectoria permitiría evitar unas 7.400 toneladas de CO₂ equivalente entre 2027 y 2040, lo que representa una reducción del 15 % de las emisiones acumuladas respecto del escenario de referencia”, confirmó el investigador. Para 2040, las emisiones anuales disminuirían hasta aproximadamente 2.645 toneladas de CO₂ equivalente y la huella de carbono por kilogramo producido se reduciría cerca de un 27 %.

“Los beneficios no serían solamente ambientales, sino también productivos”, sentenció Álvarez. Es que, según detalló, la producción por vientre aumentaría un 40 %, al pasar de 197 a 275 kg de peso vivo, mientras que el mayor volumen de carne generado y la mejora de la eficiencia permitirían alcanzar importantes beneficios económicos.

Según detalló el especialista del INTA, “la transición tecnológica se diseñó de manera gradual y acumulativa”. En una primera etapa se propuso ordenar el manejo del rodeo y mejorar su desempeño reproductivo; posteriormente, fortalecer la base forrajera y nutricional; y, finalmente, incorporar herramientas de mayor intensificación.

“Esta secuencia responde a una lógica concreta: comenzar por tecnologías de menor complejidad y avanzar hacia otras que requieren mayores capacidades e inversiones, evitando asumir que todas pueden adoptarse simultáneamente”, aclaró Álvarez.

Leer más

Tendencia