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China Aumenta la Importación de Vacas Tras Escándalo de Melamina en Lácteos

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La industria lechera tiene mucho camino por delante, luego de que se enfermaron 300.000 bebés y murieron por lo menos 6 en el 2008 cuando agricultores e intermediarios mezclaron leche con melamina.

Pekín.- China está importando más vacas lecheras para fortalecer su transición a establecimientos lácteos más grandes, mientras la industria busca elevar la producción y la calidad tras un escándalo letal.

China planea casi duplicar la producción de leche a 64 millones de toneladas para el 2020, como parte de un plan de largo plazo del Ministerio de Agricultura destinado a mejorar la nutrición del país con la mayor población mundial.

Sus 7 millones de vacas producen alrededor de 38 millones de toneladas actualmente.

La industria lechera tiene mucho camino por delante, luego de que se enfermaron 300.000 bebés y murieron por lo menos 6 en el 2008 cuando agricultores e intermediarios mezclaron leche con melamina, un químico derivado del carbón, para falsear mediciones de proteínas.

«Hay una creciente demanda de leche, mientras que el rebaño doméstico de vacas lecheras no alcanza y el rendimiento lechero es bajo», dijo Chen Lianfang, un analista destacado de Beijing Orient Agri-business Consultant Co. Ltd.

Tras el escándalo de la melamina, la demanda de leche cayó y los productos lácteos chinos fueron evitados. Los pequeños productores sacrificaron sus vacas y cerró el 40 por ciento de los establecimiento pequeños.

En este momento hay una fuerte demanda por más ganado para la reproducción ya que el gobierno promociona establecimientos lecheros grandes y modernos para reemplazar a muchos criadores pequeños.

Las importaciones de vacas lecheras llegaron a 100.000 cabezas en el 2011, estimó Chen, en alza frente a 80.000 cabezas el año anterior. La mayoría llega de Nueva Zelanda y Australia, con Uruguay como el tercer país desde donde se permiten las importaciones.

Eso plantea problemas ya que el ganado lechero en esos tres países suele ser alimentado con el pastoreo. China tiene escasez de pastizales fértiles y ricos y, en cambio, está desarrollando establecimientos a gran escala donde las vacas permanecen en granjas y se alimentan de forraje.

«Tras el incidente de la melamina, la industria lechera toma como prioridades la calidad y la mejora de las vacas lecheras», dijo Dou Ming, que publica «Holstein Farmers», una revista china. «Se construyeron o planearon muchos establecimiento lecheros grandes, con más de mil cabezas cada uno», agregó.

Fuente: Agencias

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Con estrategias de mitigación, aumentan un 40 % la productividad ganadera, con estrategias de mitigación

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En el marco del proyecto internacional GANASUR, especialistas del INTA presentaron los resultados del estudio en la Cuenca del Salado, Buenos Aires. Con estrategias de mitigación en los establecimientos se evitó la emisión de 7.400 toneladas de CO₂ y aumentó la producción por vientre un 40 %. Mejoras en la sanidad preventiva y reproductiva, descarte de animales improductivos y manejo del pastoreo, entre las estrategias implementadas.

El proyecto GANASUR se desarrolla sobre la estructura cooperativa de PROCISUR, que reúne a los institutos nacionales de investigación agropecuaria de Argentina, Brasil, Chile, Paraguay y Uruguay, junto con el IICA. La iniciativa busca identificar sistemas ganaderos representativos de cada país, evaluar opciones de mitigación y modelar los impactos productivos, económicos y ambientales asociados a su implementación.

En el caso de la Argentina, se seleccionó como caso de estudio un sistema de ciclo completo de la Pampa Deprimida. Según explicó Mauricio Álvarez, coordinador del Programa Nacional de Carnes y Fibras Animales del INTA, “se trata de una de las principales regiones ganaderas del país y porque la cría concentra una proporción muy importante de las emisiones del sistema”. Al mismo tiempo, sus brechas de eficiencia reproductiva y productiva ofrecen una oportunidad concreta para reducir emisiones sin disminuir la producción de carne.

En esta línea, puntualizó: “Para los países del CAS aumentar la productividad es una meta irrenunciable y los resultados demuestran que es posible producir más, mejorando la rentabilidad, de manera ambientalmente sostenible”.

En este sentido, subrayó: “Los resultados muestran que la mitigación puede integrarse a una estrategia de mejora productiva y económica: no se trata de producir menos, sino de producir más eficientemente, con una menor cantidad de emisiones por unidad de producto y una reducción simultánea de las emisiones absolutas”.

Las medidas de mitigación no se definieron como un paquete teórico, sino a partir de tecnologías probadas y compatibles con el funcionamiento de los establecimientos, detalló Álvarez, al tiempo que aclaró que “fueron validadas mediante consultas con productores y referentes sectoriales, que permitieron identificar aquellas que estarían dispuestos a adoptar”.

En esta línea, destacó que “uno de los principales aportes de GANASUR es haber integrado las dimensiones productiva, ambiental y económica. No alcanza con saber cuánto puede reducirse una emisión: también necesitamos conocer qué efecto tiene la tecnología sobre la productividad, cuánto cuesta implementarla y cuáles son las condiciones para que un productor decida adoptarla”.

Entre las estrategias que se aplicaron, se destacan las mejoras en la sanidad preventiva y reproductiva, el descarte de animales improductivos, el manejo del pastoreo, la recuperación de pasturas, la incorporación de leguminosas, la suplementación estratégica, la inseminación artificial a tiempo fijo y la selección genética.

“La implementación completa de esta trayectoria permitiría evitar unas 7.400 toneladas de CO₂ equivalente entre 2027 y 2040, lo que representa una reducción del 15 % de las emisiones acumuladas respecto del escenario de referencia”, confirmó el investigador. Para 2040, las emisiones anuales disminuirían hasta aproximadamente 2.645 toneladas de CO₂ equivalente y la huella de carbono por kilogramo producido se reduciría cerca de un 27 %.

“Los beneficios no serían solamente ambientales, sino también productivos”, sentenció Álvarez. Es que, según detalló, la producción por vientre aumentaría un 40 %, al pasar de 197 a 275 kg de peso vivo, mientras que el mayor volumen de carne generado y la mejora de la eficiencia permitirían alcanzar importantes beneficios económicos.

Según detalló el especialista del INTA, “la transición tecnológica se diseñó de manera gradual y acumulativa”. En una primera etapa se propuso ordenar el manejo del rodeo y mejorar su desempeño reproductivo; posteriormente, fortalecer la base forrajera y nutricional; y, finalmente, incorporar herramientas de mayor intensificación.

“Esta secuencia responde a una lógica concreta: comenzar por tecnologías de menor complejidad y avanzar hacia otras que requieren mayores capacidades e inversiones, evitando asumir que todas pueden adoptarse simultáneamente”, aclaró Álvarez.

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