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Carnicerías agroecológicas, modelo que abre puertas en Argentina

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“La carne puede estar más barata”, esto dice un cartel pizarra escrito con tiza en la puerta del gran mercado mayorista de la Unión de Trabajadores de la Tierra (UTT) en Avellaneda. Allí, por primera vez en Argentina, se realiza la venta de carne vacuna agroecológica, a precio justo, en forma masiva. 

La iniciativa de la Mesa Agroalimentaria Argentina logra articular distintos actores de la cadena de la carne en un circuito alternativo, para inaugurar la primera de diez carnicerías donde se vende carne de calidad, a precios populares.

En su inauguración, hasta el mediodía, más de 600 personas habían hecho ahí su compra de carne. A las tres de la tarde ya se habían vendido 1.700 kilos: “todo lo que teníamos”, explican los organizadores. Esto coronó un trabajo de seis meses donde la voluntad de distintos actores de esa cadena en un modelo de comercialización lo más directa posible, potenciando el enlace entre productores y consumidores.

En momentos en que la poderosa cadena cárnica en el país ostenta aumentos que dejan huella en la inflación el 20 % en las últimas semanas, esta experiencia demuestra que “otro modelo es posible”, explica Juan Pablo Della Villa, secretario de Comercialización de la UTT. “Nosotros también somos el campo”, enfatizó durante el acto inaugural.

Esa consigna guía a los productores de la Red Nacional de Municipios Agroecológicos (Renama), que comercializan su carne en los puntos de venta de la UTT. En tanto la faena queda en manos del histórico frigorífico SUBPGA, recuperado por sus trabajadores.

“La comida no es una mercancía, es un derecho humano y es rector en nuestra vida”, suma Nahuel Levaggi, referente de la UTT, quien preside el Mercado Central. “Otro modelo de producción y comercialización es posible, esto es real, pudimos articular la producción, a un frigorífico y la cadena minorista”, detalla. Della Villa aporta: “Nosotros defendemos nuestra soberanía alimentaria. Porque tenemos que producir para el mercado interno, y también para la exportación, alimentos sanos, seguros y sabrosos”.

Del feedlot a la pastura

En la nave de ese mercado hay 350 productos de 85 cooperativas de todo el país: verduras de La Plata, harinas de Trenque Lauquen, dulces de El Bolsón, vinos de La Rioja. Juan Amador produce verduras agroecológicas en La Plata desde hace 6 años. “Cambié porque se producía con mucho veneno», dice.

«Fue maravilloso, recuperamos el suelo, los productos salían hermosos, hacíamos fungicidas e insecticidas también de origen natural, y eso ayuda un montón”, cuenta sobre el cambio del modo de producción. Lo que en carnes significa pasar del feedlot a la alimentacion de pastura.

Así se alimenta el ganado criado al aire libre, de la pastura natural de su ambiente. No reciben hormonas ni antiparasitarios. El resultado es un alimento más nutritivo, libre de sustancias tóxicas, y muy diferente de la carne de animales confinados en un ambiente artificial de dimensiones reducidas y alimentados con granos transgénicos. Las decisiones de los actores de esta cadena alternativa, que sostienen el cambio del modelo de producción y comercialización, se sostienen en una perspectiva sociopolitica.

“Tomamos la decisión de juntarnos, porque nos decían que había un solo campo y sabíamos que no era así”, afirma Juan Manuel Rossi, presidente de la Federación de Cooperativas Federadas (Fecofe), e integrante de la Mesa Agroalimentaria. “Demostramos que otra forma de criar ganado es posible, que hay otro campo y no nació ayer”. Para concluir señaló entre los productos en oferta, varios de las cooperativas que con más de 50 años en el mercado argentino, “aun resisten”.

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Expertos de las Américas avanzan en la definición de las reservas estratégicas del Banco Regional de antígenos de Fiebre Aftosa

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La sanidad animal recibe apenas el 0,6 % del gasto mundial en salud pese al aumento de las crisis sanitarias

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El informe advierte que los recortes de la ayuda dejan al mundo peligrosamente expuesto a las enfermedades transfronterizas, la inseguridad alimentaria y la próxima pandemia.

El mundo no está invirtiendo lo suficiente en sanidad animal, pese a la creciente evidencia de que el costo de la inacción supera con creces el costo de la prevención.

El informe, publicado por la Organización Mundial de Sanidad Animal (OMSA, WOAH por sus siglas en inglés) en el marco de su 93.ª Sesión General, es la única evaluación mundial anual de las tendencias, riesgos y desafíos en materia de sanidad animal.

El informe destaca que las enfermedades animales destruyen más del 20 % de la producción animal mundial cada año. Estos impactos se sienten con mayor intensidad en los países de ingresos bajos y medios, donde la sanidad animal desempeña un papel fundamental para sostener los medios de vida, la seguridad alimentaria y la resiliencia económica. Al mismo tiempo, los sistemas con recursos insuficientes tienen dificultades para detectar y responder a las enfermedades de forma temprana, y también enfrentan retos para mantener los estándares de bienestar animal.

Las recientes reducciones de los presupuestos de ayuda internacional están agravando la presión. La asistencia para el desarrollo en salud ha caído a aproximadamente 39.100 millones de dólares estadounidenses en 2025, y la sanidad animal representa menos del 2,5 % de ese total. En el mismo periodo, el gasto mundial en defensa alcanzó un récord de 2,9 billones de dólares estadounidenses. En este contexto, el fortalecimiento de los sistemas de sanidad animal la infraestructura compartida que protege frente a enfermedades de origen natural, liberaciones accidentales y amenazas biológicas deliberadas sigue estando insuficientemente financiado, pese a su papel esencial en la gestión de riesgos transfronterizos, incluidas las enfermedades emergentes y las amenazas biológicas.

El informe subraya que llevar los Servicios Veterinarios de todos los países a los estándares internacionales costaría aproximadamente 2.300 millones de dólares estadounidenses al año, menos del 0,05 % de los 3,6 billones de dólares en pérdidas económicas atribuidas a la COVID-19 en 2020, una enfermedad que con gran probabilidad tuvo un origen animal, aunque su origen preciso y la vía de transmisión al ser humano aún no se han establecido de forma definitiva.

«Los sistemas de sanidad animal se sitúan en el centro mismo de la seguridad alimentaria, la estabilidad económica, el bienestar y la salud humana, y sin embargo están crónicamente infradotados», declaró la Dra. Emmanuelle Soubeyran, Directora General de la OMSA. «La pandemia de COVID-19 puso de manifiesto la importancia de invertir más en la prevención y en el enfoque de Una sola salud. Una sola salud seguirá siendo una aspiración hasta que la sanidad animal se integre de manera genuina en la forma en que planificamos e invertimos, mucho antes de que llegue la próxima crisis».

Entre 2025 y 2026, 64 países y territorios notificaron más de 2.000 brotes de influenza aviar de alta patogenicidad, lo que provocó el sacrificio o la pérdida de más de 140 millones de aves de corral.

La fiebre aftosa ha causado brotes sin precedentes en el África meridional y ha reaparecido en Europa. La peste porcina africana continúa propagándose, incluso mediante notables saltos a larga distancia.

Asimismo, el gusano barrenador del Nuevo Mundo una mosca parásita que se alimenta de carne está generando gran preocupación, con decenas de miles de casos registrados en América Central y una expansión hacia el norte que supone una amenaza para la sanidad animal más allá de los países actualmente afectados.

El 75 % de las enfermedades infecciosas emergentes en humanos se originan en animales, lo que convierte a los sistemas de sanidad animal en la primera línea de defensa del mundo frente a los brotes, incluida una posible próxima pandemia.

Sin embargo, el informe indica que estos sistemas están bajo presión: el 18 % de los países evaluados recientemente presenta una disminución de la capacidad veterinaria, y el 22 % una disminución de la capacidad del personal paraprofesional.

«Lo que estamos observando va más allá de la propagación de las enfermedades y refleja también una presión creciente sobre las redes de vigilancia y las capacidades de respuesta de emergencia, especialmente en las regiones más expuestas a los riesgos para la sanidad animal», afirmó el Dr. Paolo Tizzani, epidemiólogo veterinario senior de la OMSA.

«Cuando los Servicios Veterinarios carecen de recursos, las enfermedades se detectan tarde, se propagan más y resultan más costosas de controlar, independientemente de cómo se hayan iniciado. Fortalecer estos sistemas es, por tanto, una forma importante y eficaz de que los gobiernos y sus socios reduzcan los riesgos y mejoren la preparación».

Con base en 54 países y territorios evaluados por la OMSA, se estima que sería necesario un aumento presupuestario medio del 52 % para cubrir el coste anual real de unos Servicios Veterinarios eficaces. El Programa de Prestación de Servicios Veterinarios (PVS) de la OMSA ofrece a los países una evaluación independiente de sus sistemas de sanidad animal y una hoja de ruta adaptada para su mejora. Como avance positivo, tras actividades recientes del PVS, más de la mitad de los países participantes informaron de un aumento de los recursos financieros.

El informe insta a los gobiernos a aumentar la financiación de los sistemas de sanidad animal e integrarlos en estrategias más amplias de salud, economía y seguridad; a los socios para el desarrollo a alinear la financiación con la prevención a largo plazo en lugar de la respuesta a las crisis; y a las instituciones financieras y al sector privado a reconocer la sanidad animal como una inversión de alto impacto.

«Los sistemas de sanidad animal son un bien público mundial, y el mundo no los financia como tal», concluyó la Dra. Susana Pombo, Presidenta de la Asamblea Mundial de Delegados de la OMSA.

«En un momento en que los gobiernos están aumentando los presupuestos de defensa, conviene preguntarse qué significa realmente la sanidad animal en este contexto. Las enfermedades no reconocen fronteras. Una brecha en la vigilancia de la sanidad animal en un país es una vulnerabilidad para todos los países, por lo que es fundamental cambiar nuestra forma de pensar sobre la solidaridad y la inversión en los sistemas de sanidad animal».

Las conclusiones del informe servirán de base para los debates de la próxima 93.ª Sesión General de la Asamblea Mundial de Delegados (18–22 de mayo), en particular en el Foro Técnico de la OMSA dedicado este año al tema «Invertir en sanidad animal para asegurar el futuro de todos».

También se celebrará una reunión ministerial al margen de la Ceremonia de Apertura, que incluirá la publicación de una declaración ministerial que reflejará una visión compartida sobre los sistemas de sanidad animal.

Acerca de la Organización Mundial de Sanidad Animal (OMSA)

La OMSA es la autoridad mundial en sanidad y bienestar animal. Fundada en 1924 en respuesta al devastador brote de peste bovina en Bélgica que formó parte de una epidemia más amplia que afectó a varios países europeos y tuvo repercusiones mundiales, la OMSA se ha dedicado desde entonces a vigilar, controlar y difundir información sobre las enfermedades animales en todo el mundo.

La OMSA se centra en la difusión transparente de información sobre las enfermedades animales, en la mejora de la sanidad animal a nivel mundial y, con ello, en la construcción de un mundo más seguro, saludable y sostenible. https://www.woah.org/es/inicio/

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La producción de alimentos de origen animal deberá aumentar 70 % para 2050, incluida la leche: FAO

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