Noticias Internacionales

Búfalos en Argentina: una Ganadería en Franco Crecimiento

Publicado

en

(3.858 lecturas vistas)

COMPARTIR

Según los especialistas, la producción de estos animales tiene un gran potencial de crecimiento, con oportunidades en la exportación y en el mercado interno. Se destaca la mayor eficiencia productiva en el noreste de Argentina (NEA), en cuanto a calidad de carne y leche. 

La producción de búfalos busca seguir creciendo en la Argentina, como el mejor complemento de la ganadería vacuna en zonas subtropicales, donde estos animales poseen una gran adaptación al clima cálido, a bañados y campos inundables. «Hoy existen políticas de incentivo, el mercado es enorme y está todo por hacerse», aseguró Marco Zava, uno de los mayores especialistas en la Argentina, quien brindará un curso de actualización en la Facultad de Agronomía de la Universidad de Buenos Aires (FAUBA) los días 6 y 7 de junio, invitado por las cátedras de Producciones Animales Alternativas y de Producción de Bovinos de Carne.

[fresh_button url=»https://perulactea.com/2013/05/08/curso-produccion-integral-de-bufalos-en-la-argentina-y-en-otras-regiones-del-mundo/» size=»large» color=»blue» target=»_blank» class=»»]Lee la información del Curso sobre Búfalos en Argentina aquí[/fresh_button]

América latina es la región de mayor crecimiento para los rodeos de búfalos en el mundo. Si bien la Argentina se encuentra lejos de Brasil (que posee 3,5 millones de cabezas), el crecimiento anual de 12,5% que mostró la producción local en las últimas décadas, le permitió alcanzar los 120.000 animales actuales, respecto de los 1.300 que habían en los ´70.»Pensamos que ese número podría ampliarse y que la producción podría diversificarse, integrando sistemas de carne y leche», opinó.

Olga González, investigadora de Producciones Animales Alternativas de la FAUBA, enmarcó a los búfalos en un conjunto de producciones que tuvieron su auge a partir de 2001 y principalmente con la salida del uno a uno y la sustitución de importaciones: «En ese momento comenzamos a tener un gran crecimiento de estas producciones no tradicionales, también con la cría de ñandúes, caracoles, jabalíes y lagartos, por ejemplo. Hoy estamos estudiando estos aspectos vinculados con el ambiente y el aprovechamiento integral de nuestra fauna, que tiene una gran riqueza y muchas veces la desconocemos».

Según Zava, ingeniero en producción agropecuaria, especializado en mejoramiento genético y en los sistemas de producción de los búfalos desde hace 40 años, los búfalos se instalaron primero en zonas bajas del NEA, donde los vacunos no se adaptaban. Y lentamente fueron introduciéndose en los campos altos, por su capacidad para transformar los pastos de baja calidad en alimentos nutritivos.

«Los búfalos tienen mejores índices de preñez y de ganancia de peso, 15 y 60% superiores a los vacunos», explicó, y añadió: «El engorde de un búfalo en Corrientes o en Formosa demora un año menos que el de un vacuno (se termina en 27-30 meses, con un peso de 480 y 550 kg). Además, las hembras pueden reproducir hasta los 18 o 22 años y cada vientre da unos 16 terneros, contra ocho del vacuno».

El especialista destacó que los búfalos se destacan por la calidad de su carne y de su leche: «La res es excelente. En 2009 fue reconocida por la Secretaria de Agricultura de la Nación (actualmente Ministerio) como equivalente a la de las razas vacunas». Ese mismo año también se estableció una cuota Hilton de 200 toneladas para la exportación de carne de búfalo, que permite comercializar en mercados de alto poder adquisitivo de Europa, como Holanda y Alemania.

De todas maneras, la exportación es una proporción mínima del mercado. Lo más importante es el mercado interno, en el que la carne bubalina se vende masivamente sin diferenciación”, sostuvo Zava. Y consideró que “los argentinos son muy conservadores y, salvo el pollo, consumen casi únicamente carne vacuna”. La carne de búfalo es demandada en nichos de mercado, en la venta en restaurantes o en ciertas carnicerías, donde el producto estrella es el «mamón», que se alimenta durante nueve meses al pie de la madre y alcanza unos 270 kg de peso vivo, con una carne de excelente calidad.

Asimismo, Zava subrayó que la leche de búfala posee un tenor graso hasta tres veces mayor que la vacuna y es especial para hacer muzzarella. En Italia, este producto incuso tiene una denominación de origen, Mozzarella di Bufala Campana, y se exporta a los principales mercados del mundo.

La meta en la Argentina es que, junto con la población de búfalos, crezca la lechería y se establezcan nuevos tambos en otras regiones, más allá del NEA, cercanas a los grandes centros de consumo.»Para esto hoy están trabajando los gobiernos de Formosa, Corrientes y Chaco, con acceso a financiación e información para pequeños y medianos productores», dijo Zava.

«Estos productores también utilizan al búfalo como animal de trabajo para laboreo de tierra o el acarreo, en campos de dimensiones medianas, con pastos naturales y muchas veces de poca calidad. Allí, los búfalos pueden engordarse y, al mismo tiempo, se puede ordeñar a las madres. Sin una alta demanda de tecnología, también se puede hacer queso criollo, que es excelente y se consume en el lugar. Esa familia aumenta sus ingresos y su calidad de vida, con una mejor nutrición», finalizó.

Leer más
Click para comentar

Deja un mensaje

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Noticias Internacionales

México, Centroamérica y el IICA inician estrategia contra el gusano barrenador del ganado

Publicado

en

COMPARTIR

Leer más

Noticias Internacionales

Ecuador fortalece el control para garantizar la inocuidad de la leche en su territorio

Publicado

en

COMPARTIR

Leer más

Noticias Internacionales

Con estrategias de mitigación, aumentan un 40 % la productividad ganadera, con estrategias de mitigación

Publicado

en

COMPARTIR

En el marco del proyecto internacional GANASUR, especialistas del INTA presentaron los resultados del estudio en la Cuenca del Salado, Buenos Aires. Con estrategias de mitigación en los establecimientos se evitó la emisión de 7.400 toneladas de CO₂ y aumentó la producción por vientre un 40 %. Mejoras en la sanidad preventiva y reproductiva, descarte de animales improductivos y manejo del pastoreo, entre las estrategias implementadas.

El proyecto GANASUR se desarrolla sobre la estructura cooperativa de PROCISUR, que reúne a los institutos nacionales de investigación agropecuaria de Argentina, Brasil, Chile, Paraguay y Uruguay, junto con el IICA. La iniciativa busca identificar sistemas ganaderos representativos de cada país, evaluar opciones de mitigación y modelar los impactos productivos, económicos y ambientales asociados a su implementación.

En el caso de la Argentina, se seleccionó como caso de estudio un sistema de ciclo completo de la Pampa Deprimida. Según explicó Mauricio Álvarez, coordinador del Programa Nacional de Carnes y Fibras Animales del INTA, “se trata de una de las principales regiones ganaderas del país y porque la cría concentra una proporción muy importante de las emisiones del sistema”. Al mismo tiempo, sus brechas de eficiencia reproductiva y productiva ofrecen una oportunidad concreta para reducir emisiones sin disminuir la producción de carne.

En esta línea, puntualizó: “Para los países del CAS aumentar la productividad es una meta irrenunciable y los resultados demuestran que es posible producir más, mejorando la rentabilidad, de manera ambientalmente sostenible”.

En este sentido, subrayó: “Los resultados muestran que la mitigación puede integrarse a una estrategia de mejora productiva y económica: no se trata de producir menos, sino de producir más eficientemente, con una menor cantidad de emisiones por unidad de producto y una reducción simultánea de las emisiones absolutas”.

Las medidas de mitigación no se definieron como un paquete teórico, sino a partir de tecnologías probadas y compatibles con el funcionamiento de los establecimientos, detalló Álvarez, al tiempo que aclaró que “fueron validadas mediante consultas con productores y referentes sectoriales, que permitieron identificar aquellas que estarían dispuestos a adoptar”.

En esta línea, destacó que “uno de los principales aportes de GANASUR es haber integrado las dimensiones productiva, ambiental y económica. No alcanza con saber cuánto puede reducirse una emisión: también necesitamos conocer qué efecto tiene la tecnología sobre la productividad, cuánto cuesta implementarla y cuáles son las condiciones para que un productor decida adoptarla”.

Entre las estrategias que se aplicaron, se destacan las mejoras en la sanidad preventiva y reproductiva, el descarte de animales improductivos, el manejo del pastoreo, la recuperación de pasturas, la incorporación de leguminosas, la suplementación estratégica, la inseminación artificial a tiempo fijo y la selección genética.

“La implementación completa de esta trayectoria permitiría evitar unas 7.400 toneladas de CO₂ equivalente entre 2027 y 2040, lo que representa una reducción del 15 % de las emisiones acumuladas respecto del escenario de referencia”, confirmó el investigador. Para 2040, las emisiones anuales disminuirían hasta aproximadamente 2.645 toneladas de CO₂ equivalente y la huella de carbono por kilogramo producido se reduciría cerca de un 27 %.

“Los beneficios no serían solamente ambientales, sino también productivos”, sentenció Álvarez. Es que, según detalló, la producción por vientre aumentaría un 40 %, al pasar de 197 a 275 kg de peso vivo, mientras que el mayor volumen de carne generado y la mejora de la eficiencia permitirían alcanzar importantes beneficios económicos.

Según detalló el especialista del INTA, “la transición tecnológica se diseñó de manera gradual y acumulativa”. En una primera etapa se propuso ordenar el manejo del rodeo y mejorar su desempeño reproductivo; posteriormente, fortalecer la base forrajera y nutricional; y, finalmente, incorporar herramientas de mayor intensificación.

“Esta secuencia responde a una lógica concreta: comenzar por tecnologías de menor complejidad y avanzar hacia otras que requieren mayores capacidades e inversiones, evitando asumir que todas pueden adoptarse simultáneamente”, aclaró Álvarez.

Leer más

Tendencia