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Bolivia Inicia su Programa Nacional de Mejoramiento Genético con Inseminación Artificial

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El Viceministerio de Desarrollo Rural y Agropecuario de Bolivia (VDRA), a través del Programa Nacional de Fomento y Desarrollo Pecuario de Carne y Leche (PNFDPCL), inició el proceso de mejoramiento genético del ganado vacuno por inseminación artificial de al menos 24 mil vacas en todo Bolivia. El proyecto se inició en Pucarani, con el objetivo subir su producción lechera de 36 mil litros por día a 60 mil. 

El responsable del Programa Carne y Leche, Juan Carlos Santos, explicó que el proyecto se implementa desde 2011 con la firma de convenios en 13 municipios del país, cuyos productores ganaderos se beneficiarán con el mejoramiento genético.

En el caso del municipio de Pucarani, que junto a Achacachi y Viacha es el mayor productor de leche en el departamento de La Paz, se destinaron unas dos mil pajuelas (tubos de unos dos milímetros de diámetro) con el semen de sementales de raza Holstein y Brown Swiss, producidas en centros de mejoramiento genético de Oruro, Beni y Santa Cruz.

Santos informó que se seleccionaron 150 vacas aptas para la inseminación valuada en más de 300 bolivianos, pero será totalmente gratuita para los productores, que sólo deben garantizar un buen estado físico y nutricional de sus reproductoras.

El viceministro de Desarrollo Rural, Víctor Hugo Vásquez, señaló que gracias a los esfuerzos de los productores lecheros de Pucarani este municipio llega a producir 36 mil litros de leche por día, pero que con el mejoramiento genético se espera que se duplique la producción a 60 mil litros por día.

“Incluso 60 mil litros es poco, este municipio tiene que generar 100 mil litros por día, pero tiene que ser para el consumo interno, porque no se puede entender que teniendo leche la gente prefiera consumir Coca Cola o cerveza”, reflexionó la autoridad.

El presupuesto asignado para este proyecto asciende a 6.802.744 bolivianos, que beneficiará a 3.930 productores de los departamentos de La Paz, Oruro, Beni y Santa Cruz.

El proyecto de mejoramiento genético pretende beneficiar a 3.930 productores ganaderos de los municipios de Pucarani, Guaqui, Apolo y San Buenaventura, en el departamento de La Paz; Challapata, Soracachi y Caracollo, en Oruro; Yapacaní, San Javier y Concepción, en Santa Cruz; San Ignacio de Moxos, Loreto y San Joaquín, en Beni.

Convenio con Universidades Bolivianas 

El Ministerio de Desarrollo Rural y Tierras firmó convenios con la Universidad Técnica de Oruro (UTO), la Universidad Autónoma Gabriel René Moreno (UAGRM) y la Universidad Autónoma José Ballivián (UAJB) para que se encarguen del mejoramiento genético.

La cartera de Estado les entregó 12 reproductores, equipos de laboratorio, infraestructura y se encargó de la construcción de toriles (tipo establo). En breve se entregará una planta de nitrógeno a la UAJB. Estas casas de estudios superiores se encargan de producir las pajuelas con el semen de los sementales. El convenio señala que deben entregar 48 mil pajuelas con un porcentaje de fecundidad de 50 por ciento.

Hasta ahora, la Universidad Autónoma José Ballivián, a través de su centro de mejoramiento genético, entregó 782 pajuelas; la Gabriel René Moreno produjo 3.482 pajuelas, mientras que la UTO, a través del Centro de Experimentación de Condoriri, está produciendo 9.600 pajuelas destinadas a municipios de Oruro y La Paz.

Fuente: Agencias

 

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Con estrategias de mitigación, aumentan un 40 % la productividad ganadera, con estrategias de mitigación

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En el marco del proyecto internacional GANASUR, especialistas del INTA presentaron los resultados del estudio en la Cuenca del Salado, Buenos Aires. Con estrategias de mitigación en los establecimientos se evitó la emisión de 7.400 toneladas de CO₂ y aumentó la producción por vientre un 40 %. Mejoras en la sanidad preventiva y reproductiva, descarte de animales improductivos y manejo del pastoreo, entre las estrategias implementadas.

El proyecto GANASUR se desarrolla sobre la estructura cooperativa de PROCISUR, que reúne a los institutos nacionales de investigación agropecuaria de Argentina, Brasil, Chile, Paraguay y Uruguay, junto con el IICA. La iniciativa busca identificar sistemas ganaderos representativos de cada país, evaluar opciones de mitigación y modelar los impactos productivos, económicos y ambientales asociados a su implementación.

En el caso de la Argentina, se seleccionó como caso de estudio un sistema de ciclo completo de la Pampa Deprimida. Según explicó Mauricio Álvarez, coordinador del Programa Nacional de Carnes y Fibras Animales del INTA, “se trata de una de las principales regiones ganaderas del país y porque la cría concentra una proporción muy importante de las emisiones del sistema”. Al mismo tiempo, sus brechas de eficiencia reproductiva y productiva ofrecen una oportunidad concreta para reducir emisiones sin disminuir la producción de carne.

En esta línea, puntualizó: “Para los países del CAS aumentar la productividad es una meta irrenunciable y los resultados demuestran que es posible producir más, mejorando la rentabilidad, de manera ambientalmente sostenible”.

En este sentido, subrayó: “Los resultados muestran que la mitigación puede integrarse a una estrategia de mejora productiva y económica: no se trata de producir menos, sino de producir más eficientemente, con una menor cantidad de emisiones por unidad de producto y una reducción simultánea de las emisiones absolutas”.

Las medidas de mitigación no se definieron como un paquete teórico, sino a partir de tecnologías probadas y compatibles con el funcionamiento de los establecimientos, detalló Álvarez, al tiempo que aclaró que “fueron validadas mediante consultas con productores y referentes sectoriales, que permitieron identificar aquellas que estarían dispuestos a adoptar”.

En esta línea, destacó que “uno de los principales aportes de GANASUR es haber integrado las dimensiones productiva, ambiental y económica. No alcanza con saber cuánto puede reducirse una emisión: también necesitamos conocer qué efecto tiene la tecnología sobre la productividad, cuánto cuesta implementarla y cuáles son las condiciones para que un productor decida adoptarla”.

Entre las estrategias que se aplicaron, se destacan las mejoras en la sanidad preventiva y reproductiva, el descarte de animales improductivos, el manejo del pastoreo, la recuperación de pasturas, la incorporación de leguminosas, la suplementación estratégica, la inseminación artificial a tiempo fijo y la selección genética.

“La implementación completa de esta trayectoria permitiría evitar unas 7.400 toneladas de CO₂ equivalente entre 2027 y 2040, lo que representa una reducción del 15 % de las emisiones acumuladas respecto del escenario de referencia”, confirmó el investigador. Para 2040, las emisiones anuales disminuirían hasta aproximadamente 2.645 toneladas de CO₂ equivalente y la huella de carbono por kilogramo producido se reduciría cerca de un 27 %.

“Los beneficios no serían solamente ambientales, sino también productivos”, sentenció Álvarez. Es que, según detalló, la producción por vientre aumentaría un 40 %, al pasar de 197 a 275 kg de peso vivo, mientras que el mayor volumen de carne generado y la mejora de la eficiencia permitirían alcanzar importantes beneficios económicos.

Según detalló el especialista del INTA, “la transición tecnológica se diseñó de manera gradual y acumulativa”. En una primera etapa se propuso ordenar el manejo del rodeo y mejorar su desempeño reproductivo; posteriormente, fortalecer la base forrajera y nutricional; y, finalmente, incorporar herramientas de mayor intensificación.

“Esta secuencia responde a una lógica concreta: comenzar por tecnologías de menor complejidad y avanzar hacia otras que requieren mayores capacidades e inversiones, evitando asumir que todas pueden adoptarse simultáneamente”, aclaró Álvarez.

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