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Argentina: Inteligencia Artificial ya Permite que las Vacas se Pesen Solas

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La startup Farmin desarrolló una estación de pesaje que identifica a los animales por su caravana y registra automáticamente cuando toman agua. La presentaron en el Congreso de Aapresid. 

Por tratarse de una actividad que tiene muchos procesos manuales, uno de los desafíos que tiene la ganadería es automatizar los datos que esas tareas generan. Esa información, procesada, resulta determinante para la toma de decisiones y corregir ineficiencias.

La inteligencia artificial, de la mano de las empresas que ofrecen el uso de tecnologías digitales, ha llegado a la ganadería para hacer más eficiente la producción.

 En esa prestación de servicios se encuentra trabajando Farmin, una startup que ha desarrollado herramientas para la toma y procesamiento de datos en los corrales. “A través de Big Data, que permite desplegar la información para que al final del proceso se pueda tomar una decisión útil, el productor ganadero puede mirar una película en vez de fotos”, aseguró a Agrovoz Ignacio Albornoz, CEO de la empresa.

Las instalaciones ganaderas pueden servir de fuente de datos digitales para mejorar eficiencias productivas.

El emprendedor participó de uno de los talleres que se realizó dentro del 26° Congreso de Aapresid, llevado a cabo entre el miércoles y hoy en la ciudad de Córdoba.

Herramientas digitales

En la plataforma de servicios que ofrece la empresa se encuentra una estación de pesaje. “Tiene la particularidad de que al estar ubicada dentro del corral permite registrar el peso cuando el animal toma agua”, aclaró Albornoz.

La caravana que identifica al bovino es la que permite individualizar los datos que, luego a través de algoritmos, se procesan y se hacen visibles según los requerimientos.

Para Albornoz, estas estaciones de pesaje permiten identificar manejo deficientes en las dietas y ganancias y pérdidas de peso individuales. “Su uso evita tener que trasladar los animales y genera un ahorro de mano de obra”, diferenció el emprendedor.

Entre los beneficios que aporta la toma de datos, que se trasmiten a través de un servicio de Intranet provisto también por la empresa, está la posibilidad de bajar los costos de conversión de carne y aumentar el valor de venta de los animales, por una mayor productividad.

En Pehuajó (Buenos Aires) la empresa está instalando una manga inteligente, capaz de apartar los animales en función de parámetros definidos: como por ejemplo el peso.

“Son instalaciones que pueden ser una fuente de información sobre las condiciones de las tropas que ingresan o egresan de un establecimiento”, precisó.

El uso de imágenes, a través de cámaras en los corrales, es una forma también de adquirir información. Farmin está trabajando, por ejemplo, en una herramienta que permite la reconstrucción 3D para la medición de la grasa corporal en los animales.

 

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Con estrategias de mitigación, aumentan un 40 % la productividad ganadera, con estrategias de mitigación

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En el marco del proyecto internacional GANASUR, especialistas del INTA presentaron los resultados del estudio en la Cuenca del Salado, Buenos Aires. Con estrategias de mitigación en los establecimientos se evitó la emisión de 7.400 toneladas de CO₂ y aumentó la producción por vientre un 40 %. Mejoras en la sanidad preventiva y reproductiva, descarte de animales improductivos y manejo del pastoreo, entre las estrategias implementadas.

El proyecto GANASUR se desarrolla sobre la estructura cooperativa de PROCISUR, que reúne a los institutos nacionales de investigación agropecuaria de Argentina, Brasil, Chile, Paraguay y Uruguay, junto con el IICA. La iniciativa busca identificar sistemas ganaderos representativos de cada país, evaluar opciones de mitigación y modelar los impactos productivos, económicos y ambientales asociados a su implementación.

En el caso de la Argentina, se seleccionó como caso de estudio un sistema de ciclo completo de la Pampa Deprimida. Según explicó Mauricio Álvarez, coordinador del Programa Nacional de Carnes y Fibras Animales del INTA, “se trata de una de las principales regiones ganaderas del país y porque la cría concentra una proporción muy importante de las emisiones del sistema”. Al mismo tiempo, sus brechas de eficiencia reproductiva y productiva ofrecen una oportunidad concreta para reducir emisiones sin disminuir la producción de carne.

En esta línea, puntualizó: “Para los países del CAS aumentar la productividad es una meta irrenunciable y los resultados demuestran que es posible producir más, mejorando la rentabilidad, de manera ambientalmente sostenible”.

En este sentido, subrayó: “Los resultados muestran que la mitigación puede integrarse a una estrategia de mejora productiva y económica: no se trata de producir menos, sino de producir más eficientemente, con una menor cantidad de emisiones por unidad de producto y una reducción simultánea de las emisiones absolutas”.

Las medidas de mitigación no se definieron como un paquete teórico, sino a partir de tecnologías probadas y compatibles con el funcionamiento de los establecimientos, detalló Álvarez, al tiempo que aclaró que “fueron validadas mediante consultas con productores y referentes sectoriales, que permitieron identificar aquellas que estarían dispuestos a adoptar”.

En esta línea, destacó que “uno de los principales aportes de GANASUR es haber integrado las dimensiones productiva, ambiental y económica. No alcanza con saber cuánto puede reducirse una emisión: también necesitamos conocer qué efecto tiene la tecnología sobre la productividad, cuánto cuesta implementarla y cuáles son las condiciones para que un productor decida adoptarla”.

Entre las estrategias que se aplicaron, se destacan las mejoras en la sanidad preventiva y reproductiva, el descarte de animales improductivos, el manejo del pastoreo, la recuperación de pasturas, la incorporación de leguminosas, la suplementación estratégica, la inseminación artificial a tiempo fijo y la selección genética.

“La implementación completa de esta trayectoria permitiría evitar unas 7.400 toneladas de CO₂ equivalente entre 2027 y 2040, lo que representa una reducción del 15 % de las emisiones acumuladas respecto del escenario de referencia”, confirmó el investigador. Para 2040, las emisiones anuales disminuirían hasta aproximadamente 2.645 toneladas de CO₂ equivalente y la huella de carbono por kilogramo producido se reduciría cerca de un 27 %.

“Los beneficios no serían solamente ambientales, sino también productivos”, sentenció Álvarez. Es que, según detalló, la producción por vientre aumentaría un 40 %, al pasar de 197 a 275 kg de peso vivo, mientras que el mayor volumen de carne generado y la mejora de la eficiencia permitirían alcanzar importantes beneficios económicos.

Según detalló el especialista del INTA, “la transición tecnológica se diseñó de manera gradual y acumulativa”. En una primera etapa se propuso ordenar el manejo del rodeo y mejorar su desempeño reproductivo; posteriormente, fortalecer la base forrajera y nutricional; y, finalmente, incorporar herramientas de mayor intensificación.

“Esta secuencia responde a una lógica concreta: comenzar por tecnologías de menor complejidad y avanzar hacia otras que requieren mayores capacidades e inversiones, evitando asumir que todas pueden adoptarse simultáneamente”, aclaró Álvarez.

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