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Argentina, Australia y Brasil empezarían a retener ganado, lo que reduciría oferta de carne

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El análisis semanal de Rosgan (el mercado virtual de venta de hacienda de la Bolsa de Comercio de Rosario) expuso que los tres países comenzaron un proceso de retención ganadera con la firma misión de recuperar su inventario bovino.

Argentina, Brasil y Australia, que aportan anualmente el 45 % de las exportaciones mundiales de carne, tuvieron un alto nivel de extracción por las exportaciones del año pasado.

Si bien este es el factor más importante, cada uno lo hace por razones distintas. Empezando por Australia, su stock ha caído al nivel más bajo desde principios de la década de los 90 debido a las fuertes sequías de los últimos años.

Respecto a esta situación, Rosgan asegura que “tras la llegada de las lluvias y la consecuente recomposición de los campos a partir del 2020, los ganaderos australianos han iniciado la reconstrucción de ese stock ingresando a un claro ciclo de retención ganadera”.

También destaca que, históricamente, los precios del ganado australiano solían mantenerse similares a los países de Sudamérica, pero la sequía en 2014 y 2015 restringió el suministro de la isla, haciendo que los precios subieran de forma exagerada.

Hoy en día, el precio de la carne australiana es de lejos el más caro del mundo, llegando a cotizar entre 5,20 y 5,50 dólares el kilo.

Brasil

En el caso brasilero, el principal exportador mundial de carne vacuna también reportó una disminución en la oferta, motivada por el creciente margen que ofrece la cría, lo que fomenta la retención de hembras.

Esto ha ocasionado problemas para la agroindustria nacional, que hace unas semanas viene presionando al Ministerio de Agricultura de Brasil para autorizar la importación de animales desde Paraguay, lo que generó una gran polémica por el desacuerdo de los ganaderos.

Argentina

Finalmente, el análisis develó que Argentina está empezando un proceso de retención tras el récord de exportaciones de carne en 2020.

“El nivel de extracción del año pasado, que se requirió para sostener la faena sobre un rodeo nacional que aún no ha logrado mejorar sus principales indicadores de productividad, conduce a la necesidad de ingresar paulatinamente a una fase de mayor retención”, dice la publicación.

El precio también se elevó a niveles nunca antes vistos, pues el novillo argentino se ubicó alrededor de los 3,78 dólares por kg, por encima de Brasil (3,46 dólares) e incluso de Uruguay (3,53 dólares), dejando su posición como el más barato.

De esta forma, la ansiada reactivación comenzará a concretarse una vez llegue el invierno en el hemisferio sur, lo que motivará a los ganaderos a mantener sus animales y traerá, en consecuencia, una disponibilidad limitada de bovinos.

En otro aparte, Rosgan detalló que no se puede esperar un nivel de retención de hembras para este ciclo similar a los de la gran liquidación de los años 2008-2009 o en el período 2016-2017, pero hay señales que anticipan la tendencia, como una menor oferta de terneras.

“También se observa un criador muy activo buscando la reposición: no solo porque retiene las terneras, sino porque también a medida que vende los machos intenta reponer hembras para luego recriar y hacerse de un mayor número de vaquillonas”, añade.

El Departamento de Agricultura de EE. UU. (USDA) proyectó que Argentina producirá 3,1 millones de toneladas de carne vacuna durante este 2021, una disminución de 4 % (unas 130 000 toneladas menos) que en 2020, en tanto que las exportaciones caerían 6 % llegando a 770 000 t.

La merma se justificaría por “la pérdida de la competitividad frente a los precios de venta de otros países como Uruguay y Paraguay”, considerando que estos países también son proveedores de carne vacuna de China, el principal destino de las exportaciones de la Argentina.

De acuerdo a estadísticas del Consorcio Exportador ABC de Argentina, se exportaron 133 000 toneladas en los primeros dos meses de 2021 por un valor de 386 millones de dólares, pero los frigoríficos están preocupados por la volatilidad del mercado chino en materia de precios.

En el primer bimestre de 2020, la tonelada de carne congelada a China se pagaba 4.360 dólares según ABC mientras que este año promedió 3.330 dólares. Aunque todavía no se completa el primer semestre, el panorama de las exportaciones en 2021 aún no se ve claro.

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Con estrategias de mitigación, aumentan un 40 % la productividad ganadera, con estrategias de mitigación

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En el marco del proyecto internacional GANASUR, especialistas del INTA presentaron los resultados del estudio en la Cuenca del Salado, Buenos Aires. Con estrategias de mitigación en los establecimientos se evitó la emisión de 7.400 toneladas de CO₂ y aumentó la producción por vientre un 40 %. Mejoras en la sanidad preventiva y reproductiva, descarte de animales improductivos y manejo del pastoreo, entre las estrategias implementadas.

El proyecto GANASUR se desarrolla sobre la estructura cooperativa de PROCISUR, que reúne a los institutos nacionales de investigación agropecuaria de Argentina, Brasil, Chile, Paraguay y Uruguay, junto con el IICA. La iniciativa busca identificar sistemas ganaderos representativos de cada país, evaluar opciones de mitigación y modelar los impactos productivos, económicos y ambientales asociados a su implementación.

En el caso de la Argentina, se seleccionó como caso de estudio un sistema de ciclo completo de la Pampa Deprimida. Según explicó Mauricio Álvarez, coordinador del Programa Nacional de Carnes y Fibras Animales del INTA, “se trata de una de las principales regiones ganaderas del país y porque la cría concentra una proporción muy importante de las emisiones del sistema”. Al mismo tiempo, sus brechas de eficiencia reproductiva y productiva ofrecen una oportunidad concreta para reducir emisiones sin disminuir la producción de carne.

En esta línea, puntualizó: “Para los países del CAS aumentar la productividad es una meta irrenunciable y los resultados demuestran que es posible producir más, mejorando la rentabilidad, de manera ambientalmente sostenible”.

En este sentido, subrayó: “Los resultados muestran que la mitigación puede integrarse a una estrategia de mejora productiva y económica: no se trata de producir menos, sino de producir más eficientemente, con una menor cantidad de emisiones por unidad de producto y una reducción simultánea de las emisiones absolutas”.

Las medidas de mitigación no se definieron como un paquete teórico, sino a partir de tecnologías probadas y compatibles con el funcionamiento de los establecimientos, detalló Álvarez, al tiempo que aclaró que “fueron validadas mediante consultas con productores y referentes sectoriales, que permitieron identificar aquellas que estarían dispuestos a adoptar”.

En esta línea, destacó que “uno de los principales aportes de GANASUR es haber integrado las dimensiones productiva, ambiental y económica. No alcanza con saber cuánto puede reducirse una emisión: también necesitamos conocer qué efecto tiene la tecnología sobre la productividad, cuánto cuesta implementarla y cuáles son las condiciones para que un productor decida adoptarla”.

Entre las estrategias que se aplicaron, se destacan las mejoras en la sanidad preventiva y reproductiva, el descarte de animales improductivos, el manejo del pastoreo, la recuperación de pasturas, la incorporación de leguminosas, la suplementación estratégica, la inseminación artificial a tiempo fijo y la selección genética.

“La implementación completa de esta trayectoria permitiría evitar unas 7.400 toneladas de CO₂ equivalente entre 2027 y 2040, lo que representa una reducción del 15 % de las emisiones acumuladas respecto del escenario de referencia”, confirmó el investigador. Para 2040, las emisiones anuales disminuirían hasta aproximadamente 2.645 toneladas de CO₂ equivalente y la huella de carbono por kilogramo producido se reduciría cerca de un 27 %.

“Los beneficios no serían solamente ambientales, sino también productivos”, sentenció Álvarez. Es que, según detalló, la producción por vientre aumentaría un 40 %, al pasar de 197 a 275 kg de peso vivo, mientras que el mayor volumen de carne generado y la mejora de la eficiencia permitirían alcanzar importantes beneficios económicos.

Según detalló el especialista del INTA, “la transición tecnológica se diseñó de manera gradual y acumulativa”. En una primera etapa se propuso ordenar el manejo del rodeo y mejorar su desempeño reproductivo; posteriormente, fortalecer la base forrajera y nutricional; y, finalmente, incorporar herramientas de mayor intensificación.

“Esta secuencia responde a una lógica concreta: comenzar por tecnologías de menor complejidad y avanzar hacia otras que requieren mayores capacidades e inversiones, evitando asumir que todas pueden adoptarse simultáneamente”, aclaró Álvarez.

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