Noticias Internacionales

Amonificación de Pastos en México

Publicado

en

(4.697 lecturas vistas)

COMPARTIR

En el trópico mexicano, la mayor abundancia y calidad de los forrajes se obtiene durante la época lluviosa. Este superávit de forraje, de no pastorearse adecuadamente, madurará y perderá su calidad nutricional. Por esa razón se han desarrollado tecnologías para aprovechar este material sobrante, como son el ensilaje y el amonificado.

El ensilado representa una excelente opción; sin embargo, en la mayoría de las veces, no se cuenta con la maquinaria necesaria para llevarlo a cabo. Es aquí donde entra la amonificación, metodología que presenta las siguientes ventajas:

  • Fácil adaptación a pequeños productores.
  • No requiere maquinaria especial.
  • Permite amonificar pastos en verde y en seco.
  • Conserva la proteína verdadera.
  • Mejora la calidad de los insumos.
  • No existen malos olores ni atracción de insectos.

La amonificación de pastos es una opción que permite al pequeño productor mejorar la calidad nutricional del material, así como usar los insumos de mayor disponibilidad, menor precio y facilidad de manipulación.

En los pastos de corte entre 45 a 60 días de rebrote son excelentes para la aplicación de esta tecnología; también los árboles leguminosos y tubérculos como la yuca, camote, papa, frutos de plátano, semillas y granos de cereales son excelentes para este aprovechamiento.

No obstante, las pacas henificadas son la mejor opción para los productores del trópico mexicano.

Para realizar la amonificación de pacas se necesita contar con urea, agua, una bolsa plástica, regadera de jardín y el material a tratar. El amonificado se realiza con urea a 3%, disolviendo en dos litros de agua y mezclando de forma homogénea la urea, la mezcla se aplica con regadera de jardín directo en la paca, no necesariamente molida.

Una vez humedecido el material uniformemente se pone en una bolsa plástica negra cerrando con un nudo, se deja reposar en la sombra por 15 días, posteriormente se ofrece al ganado.

Un bulto de urea de 350.00 pesos sirve para preparar 1,300 kilos de forraje seco, lo que implica un costo de 30 centavos por kilo, incluyendo la bolsa y la mano de obra.

Así, un kilo de paca de 1.20 pesos costaría 1.50 pesos. Sin embargo, un material con mucha fibra y baja digestibilidad se transforma en un material de excelente asimilación y buena calidad nutricional. Con ello, las ganancias en productividad pagan sobradamente la inversión.

 

Fuente: El Economista

Leer más
Click para comentar

Deja un mensaje

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Noticias Internacionales

México, Centroamérica y el IICA inician estrategia contra el gusano barrenador del ganado

Publicado

en

COMPARTIR

Leer más

Noticias Internacionales

Ecuador fortalece el control para garantizar la inocuidad de la leche en su territorio

Publicado

en

COMPARTIR

Leer más

Noticias Internacionales

Con estrategias de mitigación, aumentan un 40 % la productividad ganadera, con estrategias de mitigación

Publicado

en

COMPARTIR

En el marco del proyecto internacional GANASUR, especialistas del INTA presentaron los resultados del estudio en la Cuenca del Salado, Buenos Aires. Con estrategias de mitigación en los establecimientos se evitó la emisión de 7.400 toneladas de CO₂ y aumentó la producción por vientre un 40 %. Mejoras en la sanidad preventiva y reproductiva, descarte de animales improductivos y manejo del pastoreo, entre las estrategias implementadas.

El proyecto GANASUR se desarrolla sobre la estructura cooperativa de PROCISUR, que reúne a los institutos nacionales de investigación agropecuaria de Argentina, Brasil, Chile, Paraguay y Uruguay, junto con el IICA. La iniciativa busca identificar sistemas ganaderos representativos de cada país, evaluar opciones de mitigación y modelar los impactos productivos, económicos y ambientales asociados a su implementación.

En el caso de la Argentina, se seleccionó como caso de estudio un sistema de ciclo completo de la Pampa Deprimida. Según explicó Mauricio Álvarez, coordinador del Programa Nacional de Carnes y Fibras Animales del INTA, “se trata de una de las principales regiones ganaderas del país y porque la cría concentra una proporción muy importante de las emisiones del sistema”. Al mismo tiempo, sus brechas de eficiencia reproductiva y productiva ofrecen una oportunidad concreta para reducir emisiones sin disminuir la producción de carne.

En esta línea, puntualizó: “Para los países del CAS aumentar la productividad es una meta irrenunciable y los resultados demuestran que es posible producir más, mejorando la rentabilidad, de manera ambientalmente sostenible”.

En este sentido, subrayó: “Los resultados muestran que la mitigación puede integrarse a una estrategia de mejora productiva y económica: no se trata de producir menos, sino de producir más eficientemente, con una menor cantidad de emisiones por unidad de producto y una reducción simultánea de las emisiones absolutas”.

Las medidas de mitigación no se definieron como un paquete teórico, sino a partir de tecnologías probadas y compatibles con el funcionamiento de los establecimientos, detalló Álvarez, al tiempo que aclaró que “fueron validadas mediante consultas con productores y referentes sectoriales, que permitieron identificar aquellas que estarían dispuestos a adoptar”.

En esta línea, destacó que “uno de los principales aportes de GANASUR es haber integrado las dimensiones productiva, ambiental y económica. No alcanza con saber cuánto puede reducirse una emisión: también necesitamos conocer qué efecto tiene la tecnología sobre la productividad, cuánto cuesta implementarla y cuáles son las condiciones para que un productor decida adoptarla”.

Entre las estrategias que se aplicaron, se destacan las mejoras en la sanidad preventiva y reproductiva, el descarte de animales improductivos, el manejo del pastoreo, la recuperación de pasturas, la incorporación de leguminosas, la suplementación estratégica, la inseminación artificial a tiempo fijo y la selección genética.

“La implementación completa de esta trayectoria permitiría evitar unas 7.400 toneladas de CO₂ equivalente entre 2027 y 2040, lo que representa una reducción del 15 % de las emisiones acumuladas respecto del escenario de referencia”, confirmó el investigador. Para 2040, las emisiones anuales disminuirían hasta aproximadamente 2.645 toneladas de CO₂ equivalente y la huella de carbono por kilogramo producido se reduciría cerca de un 27 %.

“Los beneficios no serían solamente ambientales, sino también productivos”, sentenció Álvarez. Es que, según detalló, la producción por vientre aumentaría un 40 %, al pasar de 197 a 275 kg de peso vivo, mientras que el mayor volumen de carne generado y la mejora de la eficiencia permitirían alcanzar importantes beneficios económicos.

Según detalló el especialista del INTA, “la transición tecnológica se diseñó de manera gradual y acumulativa”. En una primera etapa se propuso ordenar el manejo del rodeo y mejorar su desempeño reproductivo; posteriormente, fortalecer la base forrajera y nutricional; y, finalmente, incorporar herramientas de mayor intensificación.

“Esta secuencia responde a una lógica concreta: comenzar por tecnologías de menor complejidad y avanzar hacia otras que requieren mayores capacidades e inversiones, evitando asumir que todas pueden adoptarse simultáneamente”, aclaró Álvarez.

Leer más

Tendencia