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Alianza para la Salvaguarda de la Biodiversidad, Sanidad Animal y Humana a nivel Mundial

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El Dr. Bernard Vallat, Director General de la Organización Mundial de Sanidad Animal (OIE), y el Sr. John Scanlon, Secretario General de la Convención sobre el Comercio Internacional de Especies Amenazadas de Fauna y Flora Silvestres (CITES), firmaron un acuerdo de colaboración para proteger las especies amenazadas y conservar la biodiversidad, garantizando una eficiente aplicación de las medidas de vigilancia y control de las enfermedades, necesarias para proteger la sanidad animal.

La rabia, el Ébola, la fiebre del Nilo Occidental, la influenza aviar, la brucelosis o la fiebre aftosa son solo algunos ejemplos de enfermedades conocidas, ya sean emergentes o reemergentes, que se originan o que circulan en los animales silvestres y que pueden llegar a tener graves consecuencias de tipo sanitario, tanto para las personas como para los animales, o de tipo socioeconómico. Teniendo en cuenta que más de un 60% de los agentes patógenos responsables de las enfermedades humanas son de origen animal y que la mayor parte de estos agentes patógenos procede de animales silvestres, la prevención, el seguimiento y el control de las enfermedades de los animales silvestres se consideran cruciales para salvaguardar la biodiversidad y la salud de personas y animales a nivel mundial.

“El papel que desempeñan los Servicios Veterinarios de cada país es fundamental para la detección temprana, la prevención y la vigilancia de estas enfermedades. La transmisión de las mismas puede alcanzar a los animales silvestres debido al comercio internacional y puede conducir a brotes de enfermedades en las personas, así como amenazar la producción pecuaria y los medios de vida rurales, las poblaciones de animales silvestres autóctonas y la salud de los ecosistemas”, explicó el Dr. Bernard Vallat.

En consecuencia, el hecho de que la comunidad internacional, a través de la estrategia de colaboración que supone el concepto “Una Salud”, pueda prestar mayor atención a las enfermedades en las que los animales silvestres actúan como reservorio o centinela, es una medida de interés público.

En el marco del mandato general de mejorar la sanidad y el bienestar animal, la OIE ayuda a sus 180 Países Miembros a abordar el impacto de las enfermedades en los animales silvestres. Así, un Grupo de Trabajo permanente, formado por expertos de renombre internacional, lleva dedicándose a las enfermedades de los animales silvestres desde 1994.

Además, según el 6.º Plan Estratégico (2016-2020), resulta de vital importancia influir en la elaboración de políticas, la educación, la investigación y la gobernanza relativas a cuestiones de alcance mundial, lo cual incluye la interfaz entre la salud de los ecosistemas y la sanidad animal, la protección de las especies animales amenazadas y las consecuencias que la pérdida de biodiversidad tiene en cuanto a aparición de enfermedades.

Este objetivo está estrechamente relacionado con los de la CITES, un acuerdo jurídicamente vinculante con 181 Estados Partes, de proteger a las especies de la lista, conservar la biodiversidad y contribuir a un uso sostenible de la misma, garantizando al mismo tiempo que ninguna especie de fauna o flora silvestre devenga o permanezca sujeta a una explotación insostenible a través del comercio internacional.

En este contexto, el acuerdo que hoy han firmado la OIE y la CITES tiene por objetivo reforzar la colaboración entre ambas instituciones desarrollando y difundiendo normas, directrices y recomendaciones pertinentes y de base científica relativas a la prevención, la detección y el control de enfermedades, así como medidas para un comercio seguro, además de la elaboración de políticas sostenibles e interoperacionales relativas a la gestión del riesgo de enfermedad en la interfaz entre los animales silvestres, los animales domésticos y el ser humano. Esta cooperación será aplicable a ámbitos como el comercio y el transporte internacional seguros y legales de animales silvestres de la lista de la CITES, el transporte seguro y rápido de muestras biológicas de estos animales destinadas al diagnóstico o a la identificación, en concreto las que vayan a la red de Centros de Referencia de la OIE, la prevención y el control de especies no autóctonas invasivas, y la lucha contra el comercio ilegal de animales silvestres.

La CITES es una convención relativa tanto al transporte como a la conservación que emplea medidas relacionadas con el comercio para lograr sus objetivos de conservación. También es la primera convención mundial, y posiblemente siga siendo la única, que aborda directamente aspectos de bienestar y sanidad de los animales silvestres, aunque relacionados con pocos temas, y principalmente sobre el transporte de ejemplares vivos con los que se comercie. El término “salud” aparece 9 veces en el texto de la Convención, principalmente en el contexto de la preparación y el envío de especies que sean objeto de comercio.

Al comentar la importancia del acuerdo firmado, el Secretario General de la CITES, el Sr. John E. Scanlon, afirmó que “Este acuerdo constituye una magnífica oportunidad para el Secretariado de la CITES de trabajar más estrechamente con la organización mundial que se dedica a mejorar la sanidad animal, lo cual tiene implicaciones directas en la salud humana y en el bienestar animal a nivel mundial. Estos son los tipos de colaboraciones prácticas que se precisan para aplicar la CITES de forma más eficaz, en este caso, garantizando que maximizamos las relaciones entre las medidas que la CITES impone al comercio y las normas, aceptadas a nivel internacional, que aplican los 180 Países Miembros de la OIE relativas tanto a la regulación jurídica del comercio como a la lucha contra el comercio ilegal de animales silvestres”.

OIE

La Organización Mundial de Sanidad Animal (OIE) es una organización intergubernamental que reúne 180 Países Miembros y cuyo mandato consiste en mejorar la salud y el bienestar animal en el mundo. Según la Organización Mundial del Comercio, la OIE es la organización normativa de referencia para garantizar la transparencia de la situación de las enfermedades animales en el mundo, incluidas aquellas transmisibles al hombre, publicar métodos de prevención y control de las enfermedades así como garantizar la seguridad sanitaria del comercio mundial de animales y de sus productos y la inocuidad alimentaria en la fase de producción. Desde el año 2000 la organización publica también normas relativas al bienestar animal.

La OIE trabaja con el apoyo permanente de 301 Laboratorios de Referencia y Centros Colaboradores y 13 Oficinas Regionales y Subregionales en el mundo.

CITES

Con las 181 Partes, la Convención sobre el Comercio Internacional de Especies Amenazadas de Fauna y Flora Silvestres (CITES) sigue siendo uno de los organismos más potentes del mundo dedicados la conservación de los animales silvestres a través de la regulación del comercio. Miles de especies se venden en todo el mundo y las utilizan las personas en sus vidas diarias para el consumo, con fines sanitarios o como mascotas, suvenires, cosméticos o artículos de moda.

La CITES regula el comercio internacional de más de 35 000 especies de plantas y animales, incluidos sus productos y derivados, para asegurar su supervivencia en la naturaleza, lo cual repercute en ventajas para los medios de subsistencia de las poblaciones autóctonas y para el medio ambiente a nivel mundial. El sistema de la CITES pretende asegurar que el comercio internacional de las especies de su lista sea sostenible, legal y fácil de seguir.

La CITES se firmó en Washington D.C. el 3 de marzo de 1973 y entró en vigor el 1 de julio de 1975.

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Con estrategias de mitigación, aumentan un 40 % la productividad ganadera, con estrategias de mitigación

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En el marco del proyecto internacional GANASUR, especialistas del INTA presentaron los resultados del estudio en la Cuenca del Salado, Buenos Aires. Con estrategias de mitigación en los establecimientos se evitó la emisión de 7.400 toneladas de CO₂ y aumentó la producción por vientre un 40 %. Mejoras en la sanidad preventiva y reproductiva, descarte de animales improductivos y manejo del pastoreo, entre las estrategias implementadas.

El proyecto GANASUR se desarrolla sobre la estructura cooperativa de PROCISUR, que reúne a los institutos nacionales de investigación agropecuaria de Argentina, Brasil, Chile, Paraguay y Uruguay, junto con el IICA. La iniciativa busca identificar sistemas ganaderos representativos de cada país, evaluar opciones de mitigación y modelar los impactos productivos, económicos y ambientales asociados a su implementación.

En el caso de la Argentina, se seleccionó como caso de estudio un sistema de ciclo completo de la Pampa Deprimida. Según explicó Mauricio Álvarez, coordinador del Programa Nacional de Carnes y Fibras Animales del INTA, “se trata de una de las principales regiones ganaderas del país y porque la cría concentra una proporción muy importante de las emisiones del sistema”. Al mismo tiempo, sus brechas de eficiencia reproductiva y productiva ofrecen una oportunidad concreta para reducir emisiones sin disminuir la producción de carne.

En esta línea, puntualizó: “Para los países del CAS aumentar la productividad es una meta irrenunciable y los resultados demuestran que es posible producir más, mejorando la rentabilidad, de manera ambientalmente sostenible”.

En este sentido, subrayó: “Los resultados muestran que la mitigación puede integrarse a una estrategia de mejora productiva y económica: no se trata de producir menos, sino de producir más eficientemente, con una menor cantidad de emisiones por unidad de producto y una reducción simultánea de las emisiones absolutas”.

Las medidas de mitigación no se definieron como un paquete teórico, sino a partir de tecnologías probadas y compatibles con el funcionamiento de los establecimientos, detalló Álvarez, al tiempo que aclaró que “fueron validadas mediante consultas con productores y referentes sectoriales, que permitieron identificar aquellas que estarían dispuestos a adoptar”.

En esta línea, destacó que “uno de los principales aportes de GANASUR es haber integrado las dimensiones productiva, ambiental y económica. No alcanza con saber cuánto puede reducirse una emisión: también necesitamos conocer qué efecto tiene la tecnología sobre la productividad, cuánto cuesta implementarla y cuáles son las condiciones para que un productor decida adoptarla”.

Entre las estrategias que se aplicaron, se destacan las mejoras en la sanidad preventiva y reproductiva, el descarte de animales improductivos, el manejo del pastoreo, la recuperación de pasturas, la incorporación de leguminosas, la suplementación estratégica, la inseminación artificial a tiempo fijo y la selección genética.

“La implementación completa de esta trayectoria permitiría evitar unas 7.400 toneladas de CO₂ equivalente entre 2027 y 2040, lo que representa una reducción del 15 % de las emisiones acumuladas respecto del escenario de referencia”, confirmó el investigador. Para 2040, las emisiones anuales disminuirían hasta aproximadamente 2.645 toneladas de CO₂ equivalente y la huella de carbono por kilogramo producido se reduciría cerca de un 27 %.

“Los beneficios no serían solamente ambientales, sino también productivos”, sentenció Álvarez. Es que, según detalló, la producción por vientre aumentaría un 40 %, al pasar de 197 a 275 kg de peso vivo, mientras que el mayor volumen de carne generado y la mejora de la eficiencia permitirían alcanzar importantes beneficios económicos.

Según detalló el especialista del INTA, “la transición tecnológica se diseñó de manera gradual y acumulativa”. En una primera etapa se propuso ordenar el manejo del rodeo y mejorar su desempeño reproductivo; posteriormente, fortalecer la base forrajera y nutricional; y, finalmente, incorporar herramientas de mayor intensificación.

“Esta secuencia responde a una lógica concreta: comenzar por tecnologías de menor complejidad y avanzar hacia otras que requieren mayores capacidades e inversiones, evitando asumir que todas pueden adoptarse simultáneamente”, aclaró Álvarez.

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