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Leche: Agregando valor al reducir su huella ambiental

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Producir la cantidad deseada de leche es un arte que la mayoría de los productores de leche dominan bien. Pero para una producción láctea preparada para el futuro, los productos lácteos deben producirse de una manera más sostenible. Un nuevo servicio LCA simplemente calcula el impacto ambiental por kilogramo de leche. Así es cómo.

A nivel mundial, la producción de leche está en aumento. Esto no es el resultado de más vacas lecheras per se, sino el resultado de una mayor producción de leche por vaca, lograda mediante la alimentación de raciones de calidad, aplicando una buena gestión de la cría y la salud, combinada con el progreso genético avanzado de las razas lecheras modernas.

Al mismo tiempo, los productores lecheros se enfrentan cada vez más a los altos costos de los insumos (alimento, mano de obra), condiciones climáticas más extremas (como la sequía en algunas regiones lecheras) y una legislación más estricta. Si bien los agricultores europeos se beneficiaron de los altos precios de la leche en 2022, aún quedan desafíos.

Según Rabobank,la inflación aumenta los precios de los alimentos y pone bajo presión el consumo futuro de productos lácteos. El banco holandés afirma que los consumidores no han abandonado el pasillo de los productos lácteos (todavía) debido a esto y dice que agregar valor a los productos lácteos se vuelve cada vez más importante. Y aquí es donde se encuentran las oportunidades.

Sostenibilidad: prioridad en la agenda

Cuando hablamos del valor de la leche, hablamos de leche que se produce en las mejores condiciones posibles. Esto incluye cómo se trata a las vacas, qué alimento consumen y el efecto que tiene la producción de leche en el planeta. Y especialmente esto último (sostenibilidad) es, y será, una licencia importante para operar y una forma de obtener una ventaja competitiva.

La sostenibilidad ocupa un lugar destacado en la agenda de la UE y está fuertemente integrada en el plan de acción del Pacto Verde de la UE y en los subprogramas afiliados. La UE también está pensando en la divulgación obligatoria de datos de carbono en productos alimenticios, aunque no se han tomado decisiones sobre este tema.

En Francia, algunas cadenas de alimentación y tiendas de alimentación en línea ya utilizan (voluntariamente) The Eco-Score, que clasifican los productos alimenticios de A (bajo) a E (alto) según su impacto en el medio ambiente. Y finalmente, la mayoría de los países han firmado el Acuerdo de París, que implica que es necesaria una reducción inmediata de las emisiones de gases de efecto invernadero (GEI) en todos los sectores, y en todas las regiones del mundo. Está claro que se deben tomar medidas y que la producción sostenible de proteína animal debe convertirse y se convertirá en la nueva norma.

El sector lácteo asume la responsabilidad

El sector lácteo está asumiendo su responsabilidad de hacer que la producción de leche sea más sostenible y, por lo tanto, se vuelve más transparente sobre los datos de impacto ambiental de su producción y productos finales. Vemos un mayor número de agricultores (y leche) inscritos en programas de sostenibilidad, establecidos por procesadores y/o minoristas de productos lácteos.

En 2023, Danone anunció que se comprometería a una reducción del 30 % en sus emisiones de metano de la leche fresca para 2030, alineando sus esfuerzos con el Compromiso Global de Metano y reafirmando la reducción de metano como un pilar esencial del viaje de 1,5 °C. El procesador lácteo Arla se compromete a reducir las emisiones de carbono en la granja por kilo de leche en un 30 % para 2030. El productor lácteo holandés FrieslandCampina tiene como objetivo una reducción del 33 % de las emisiones de alcance 3 por kg de leche en sus granjas lecheras miembros (en comparación con 2015) .

El objetivo más importante es producir productos lácteos neutrales para el clima a más tardar en 2050. Todos los programas de sostenibilidad que existen ayudan a los productores de leche a reducir activamente sus emisiones en la granja y cosechar los beneficios en forma de pago premium por la leche. FrieslandCampina, por ejemplo, paga a los agricultores 1,5 céntimos de euro adicionales por kg de leche cuando las emisiones (CO2 equivalente) son 0,9 kg o menos por kg de leche.

Comience con los números

El enfoque en hacer que los productos lácteos sean más sostenibles ha disparado la demanda de herramientas de evaluación del ciclo de vida (LCA) para calcular con precisión el impacto ambiental de los productos y los procesos de producción. Identificar los puntos débiles y las prácticas que contribuyen al impacto ambiental de la producción láctea (tanto en la parte de procesamiento como en las prácticas en la granja) ayuda a iniciar el viaje hacia una producción de leche más sostenible. Porque una vez que conocemos los números, podemos trabajar hacia los objetivos de sostenibilidad y recompensar a los agricultores por sus acciones.

Trouw Nutrition se compromete a hacer que las estrategias de reducción de emisiones sean más accesibles para los agricultores y los asesores de alimentación. Una forma en que estamos trabajando para lograr esto es mediante el desarrollo de servicios LCA. Debido a que la alimentación animal está teniendo un impacto significativo en el impacto ambiental total de los productos finales como la carne, la leche y los huevos,Mi impresión de alimentación.

Este servicio calcula diferentes parámetros de impacto ambiental de los ingredientes del alimento y del alimento completo (blends), incluyendo el efecto sobre el cambio climático (lo que llamamos impacto de carbono, medido en kg CO 2 equivalente ). Permite a los asesores de alimentos formular raciones lácteas sobre el precio, el valor nutricional y la huella ambiental de los ingredientes del alimento utilizados.

Toma decisiones más sostenibles

Si bien el alimento (para vacas lactantes, ganado joven y vacas secas) representa una gran parte del impacto ambiental total de la leche (alrededor del 40 %), hay más contribuyentes involucrados, como las operaciones agrícolas, el manejo del estiércol y la fermentación entérica.

Para proporcionar una estimación precisa de los datos de impacto ambiental por kg de leche producida, Trouw Nutrition agregó recientemente MyMilkPrinta su cartera de LCA. Este nuevo servicio utiliza insumos específicos de la granja, como producción de leche, uso de energía, ingredientes cultivados en la granja, combinados con datos de alimentos comprados y datos nutricionales.

Tener estos valiosos datos permite a los asesores de alimentación ayudar a los productores de leche a tomar decisiones más sostenibles y ser más competitivos, sin perder la producción de leche y el rendimiento animal. Por ejemplo, cambiar una fuente de grasa o proteína con un ingrediente alternativo, con una menor huella ambiental, ya puede conducir a reducciones significativas en el impacto ambiental de la ración total y, por lo tanto, de la leche. El informe MyMilkPrint se puede compartir con los clientes finales (minoristas y procesadores) como entradas para sus propias LCA.

Leche con valor añadido

Existe una clara necesidad de proporcionar transparencia en torno al impacto ambiental de la producción de leche. Ya se ha logrado un progreso considerable en toda la industria.

Sin embargo, todavía hay margen para aumentar la transparencia en torno al impacto ambiental de la producción lechera, aplicar prácticas mejoradas y monitorear mejor el progreso. Credenciales ambientales sólidas y verificables, por lo tanto, serán fundamentales para satisfacer las futuras demandas del mercado, cumplir con las regulaciones y mejorar la reputación de la producción láctea.

Los primeros usuarios ya se están beneficiando de una ventaja competitiva, lo que permite asociaciones más sólidas con los minoristas y una mayor credibilidad en el mercado. En línea con la ambición de Trouw Nutrition de contribuir continuamente a una cadena de valor de proteína animal más sostenible, se están preparando más innovaciones que ayudarán a catalizar un cambio positivo en la industria. MyFeedPrint y MyMilkPrint ahora están listos para un mayor despliegue y listos para contribuir a una cadena de valor láctea más sostenible. Así alimentamos el futuro, cuidamos el planeta y agregamos valor a cada vaso de leche.

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Con estrategias de mitigación, aumentan un 40 % la productividad ganadera, con estrategias de mitigación

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En el marco del proyecto internacional GANASUR, especialistas del INTA presentaron los resultados del estudio en la Cuenca del Salado, Buenos Aires. Con estrategias de mitigación en los establecimientos se evitó la emisión de 7.400 toneladas de CO₂ y aumentó la producción por vientre un 40 %. Mejoras en la sanidad preventiva y reproductiva, descarte de animales improductivos y manejo del pastoreo, entre las estrategias implementadas.

El proyecto GANASUR se desarrolla sobre la estructura cooperativa de PROCISUR, que reúne a los institutos nacionales de investigación agropecuaria de Argentina, Brasil, Chile, Paraguay y Uruguay, junto con el IICA. La iniciativa busca identificar sistemas ganaderos representativos de cada país, evaluar opciones de mitigación y modelar los impactos productivos, económicos y ambientales asociados a su implementación.

En el caso de la Argentina, se seleccionó como caso de estudio un sistema de ciclo completo de la Pampa Deprimida. Según explicó Mauricio Álvarez, coordinador del Programa Nacional de Carnes y Fibras Animales del INTA, “se trata de una de las principales regiones ganaderas del país y porque la cría concentra una proporción muy importante de las emisiones del sistema”. Al mismo tiempo, sus brechas de eficiencia reproductiva y productiva ofrecen una oportunidad concreta para reducir emisiones sin disminuir la producción de carne.

En esta línea, puntualizó: “Para los países del CAS aumentar la productividad es una meta irrenunciable y los resultados demuestran que es posible producir más, mejorando la rentabilidad, de manera ambientalmente sostenible”.

En este sentido, subrayó: “Los resultados muestran que la mitigación puede integrarse a una estrategia de mejora productiva y económica: no se trata de producir menos, sino de producir más eficientemente, con una menor cantidad de emisiones por unidad de producto y una reducción simultánea de las emisiones absolutas”.

Las medidas de mitigación no se definieron como un paquete teórico, sino a partir de tecnologías probadas y compatibles con el funcionamiento de los establecimientos, detalló Álvarez, al tiempo que aclaró que “fueron validadas mediante consultas con productores y referentes sectoriales, que permitieron identificar aquellas que estarían dispuestos a adoptar”.

En esta línea, destacó que “uno de los principales aportes de GANASUR es haber integrado las dimensiones productiva, ambiental y económica. No alcanza con saber cuánto puede reducirse una emisión: también necesitamos conocer qué efecto tiene la tecnología sobre la productividad, cuánto cuesta implementarla y cuáles son las condiciones para que un productor decida adoptarla”.

Entre las estrategias que se aplicaron, se destacan las mejoras en la sanidad preventiva y reproductiva, el descarte de animales improductivos, el manejo del pastoreo, la recuperación de pasturas, la incorporación de leguminosas, la suplementación estratégica, la inseminación artificial a tiempo fijo y la selección genética.

“La implementación completa de esta trayectoria permitiría evitar unas 7.400 toneladas de CO₂ equivalente entre 2027 y 2040, lo que representa una reducción del 15 % de las emisiones acumuladas respecto del escenario de referencia”, confirmó el investigador. Para 2040, las emisiones anuales disminuirían hasta aproximadamente 2.645 toneladas de CO₂ equivalente y la huella de carbono por kilogramo producido se reduciría cerca de un 27 %.

“Los beneficios no serían solamente ambientales, sino también productivos”, sentenció Álvarez. Es que, según detalló, la producción por vientre aumentaría un 40 %, al pasar de 197 a 275 kg de peso vivo, mientras que el mayor volumen de carne generado y la mejora de la eficiencia permitirían alcanzar importantes beneficios económicos.

Según detalló el especialista del INTA, “la transición tecnológica se diseñó de manera gradual y acumulativa”. En una primera etapa se propuso ordenar el manejo del rodeo y mejorar su desempeño reproductivo; posteriormente, fortalecer la base forrajera y nutricional; y, finalmente, incorporar herramientas de mayor intensificación.

“Esta secuencia responde a una lógica concreta: comenzar por tecnologías de menor complejidad y avanzar hacia otras que requieren mayores capacidades e inversiones, evitando asumir que todas pueden adoptarse simultáneamente”, aclaró Álvarez.

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Expertos de las Américas avanzan en la definición de las reservas estratégicas del Banco Regional de antígenos de Fiebre Aftosa

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La sanidad animal recibe apenas el 0,6 % del gasto mundial en salud pese al aumento de las crisis sanitarias

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El informe advierte que los recortes de la ayuda dejan al mundo peligrosamente expuesto a las enfermedades transfronterizas, la inseguridad alimentaria y la próxima pandemia.

El mundo no está invirtiendo lo suficiente en sanidad animal, pese a la creciente evidencia de que el costo de la inacción supera con creces el costo de la prevención.

El informe, publicado por la Organización Mundial de Sanidad Animal (OMSA, WOAH por sus siglas en inglés) en el marco de su 93.ª Sesión General, es la única evaluación mundial anual de las tendencias, riesgos y desafíos en materia de sanidad animal.

El informe destaca que las enfermedades animales destruyen más del 20 % de la producción animal mundial cada año. Estos impactos se sienten con mayor intensidad en los países de ingresos bajos y medios, donde la sanidad animal desempeña un papel fundamental para sostener los medios de vida, la seguridad alimentaria y la resiliencia económica. Al mismo tiempo, los sistemas con recursos insuficientes tienen dificultades para detectar y responder a las enfermedades de forma temprana, y también enfrentan retos para mantener los estándares de bienestar animal.

Las recientes reducciones de los presupuestos de ayuda internacional están agravando la presión. La asistencia para el desarrollo en salud ha caído a aproximadamente 39.100 millones de dólares estadounidenses en 2025, y la sanidad animal representa menos del 2,5 % de ese total. En el mismo periodo, el gasto mundial en defensa alcanzó un récord de 2,9 billones de dólares estadounidenses. En este contexto, el fortalecimiento de los sistemas de sanidad animal la infraestructura compartida que protege frente a enfermedades de origen natural, liberaciones accidentales y amenazas biológicas deliberadas sigue estando insuficientemente financiado, pese a su papel esencial en la gestión de riesgos transfronterizos, incluidas las enfermedades emergentes y las amenazas biológicas.

El informe subraya que llevar los Servicios Veterinarios de todos los países a los estándares internacionales costaría aproximadamente 2.300 millones de dólares estadounidenses al año, menos del 0,05 % de los 3,6 billones de dólares en pérdidas económicas atribuidas a la COVID-19 en 2020, una enfermedad que con gran probabilidad tuvo un origen animal, aunque su origen preciso y la vía de transmisión al ser humano aún no se han establecido de forma definitiva.

«Los sistemas de sanidad animal se sitúan en el centro mismo de la seguridad alimentaria, la estabilidad económica, el bienestar y la salud humana, y sin embargo están crónicamente infradotados», declaró la Dra. Emmanuelle Soubeyran, Directora General de la OMSA. «La pandemia de COVID-19 puso de manifiesto la importancia de invertir más en la prevención y en el enfoque de Una sola salud. Una sola salud seguirá siendo una aspiración hasta que la sanidad animal se integre de manera genuina en la forma en que planificamos e invertimos, mucho antes de que llegue la próxima crisis».

Entre 2025 y 2026, 64 países y territorios notificaron más de 2.000 brotes de influenza aviar de alta patogenicidad, lo que provocó el sacrificio o la pérdida de más de 140 millones de aves de corral.

La fiebre aftosa ha causado brotes sin precedentes en el África meridional y ha reaparecido en Europa. La peste porcina africana continúa propagándose, incluso mediante notables saltos a larga distancia.

Asimismo, el gusano barrenador del Nuevo Mundo una mosca parásita que se alimenta de carne está generando gran preocupación, con decenas de miles de casos registrados en América Central y una expansión hacia el norte que supone una amenaza para la sanidad animal más allá de los países actualmente afectados.

El 75 % de las enfermedades infecciosas emergentes en humanos se originan en animales, lo que convierte a los sistemas de sanidad animal en la primera línea de defensa del mundo frente a los brotes, incluida una posible próxima pandemia.

Sin embargo, el informe indica que estos sistemas están bajo presión: el 18 % de los países evaluados recientemente presenta una disminución de la capacidad veterinaria, y el 22 % una disminución de la capacidad del personal paraprofesional.

«Lo que estamos observando va más allá de la propagación de las enfermedades y refleja también una presión creciente sobre las redes de vigilancia y las capacidades de respuesta de emergencia, especialmente en las regiones más expuestas a los riesgos para la sanidad animal», afirmó el Dr. Paolo Tizzani, epidemiólogo veterinario senior de la OMSA.

«Cuando los Servicios Veterinarios carecen de recursos, las enfermedades se detectan tarde, se propagan más y resultan más costosas de controlar, independientemente de cómo se hayan iniciado. Fortalecer estos sistemas es, por tanto, una forma importante y eficaz de que los gobiernos y sus socios reduzcan los riesgos y mejoren la preparación».

Con base en 54 países y territorios evaluados por la OMSA, se estima que sería necesario un aumento presupuestario medio del 52 % para cubrir el coste anual real de unos Servicios Veterinarios eficaces. El Programa de Prestación de Servicios Veterinarios (PVS) de la OMSA ofrece a los países una evaluación independiente de sus sistemas de sanidad animal y una hoja de ruta adaptada para su mejora. Como avance positivo, tras actividades recientes del PVS, más de la mitad de los países participantes informaron de un aumento de los recursos financieros.

El informe insta a los gobiernos a aumentar la financiación de los sistemas de sanidad animal e integrarlos en estrategias más amplias de salud, economía y seguridad; a los socios para el desarrollo a alinear la financiación con la prevención a largo plazo en lugar de la respuesta a las crisis; y a las instituciones financieras y al sector privado a reconocer la sanidad animal como una inversión de alto impacto.

«Los sistemas de sanidad animal son un bien público mundial, y el mundo no los financia como tal», concluyó la Dra. Susana Pombo, Presidenta de la Asamblea Mundial de Delegados de la OMSA.

«En un momento en que los gobiernos están aumentando los presupuestos de defensa, conviene preguntarse qué significa realmente la sanidad animal en este contexto. Las enfermedades no reconocen fronteras. Una brecha en la vigilancia de la sanidad animal en un país es una vulnerabilidad para todos los países, por lo que es fundamental cambiar nuestra forma de pensar sobre la solidaridad y la inversión en los sistemas de sanidad animal».

Las conclusiones del informe servirán de base para los debates de la próxima 93.ª Sesión General de la Asamblea Mundial de Delegados (18–22 de mayo), en particular en el Foro Técnico de la OMSA dedicado este año al tema «Invertir en sanidad animal para asegurar el futuro de todos».

También se celebrará una reunión ministerial al margen de la Ceremonia de Apertura, que incluirá la publicación de una declaración ministerial que reflejará una visión compartida sobre los sistemas de sanidad animal.

Acerca de la Organización Mundial de Sanidad Animal (OMSA)

La OMSA es la autoridad mundial en sanidad y bienestar animal. Fundada en 1924 en respuesta al devastador brote de peste bovina en Bélgica que formó parte de una epidemia más amplia que afectó a varios países europeos y tuvo repercusiones mundiales, la OMSA se ha dedicado desde entonces a vigilar, controlar y difundir información sobre las enfermedades animales en todo el mundo.

La OMSA se centra en la difusión transparente de información sobre las enfermedades animales, en la mejora de la sanidad animal a nivel mundial y, con ello, en la construcción de un mundo más seguro, saludable y sostenible. https://www.woah.org/es/inicio/

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