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Argentina Desarrolla kit que detecta anticuerpos contra COVID-19 en animales

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El kit SEROCOVID-Federal para detectar anticuerpos contra el SARS-CoV-2 en humanos que comenzará a producirse en Laboratorio Chaqueños SA, un laboratorio público de la Provincia del Chaco, ya cuenta con la aprobación de Administración Nacional de Medicamentos, Alimentos y Tecnología Médica (Anmat) de Argentina para su producción y comercialización. 

Este desarrollo de investigadoras del INTA –con apoyo del Ministerio de Agricultura, Ganadería y Pesca de la Nación–, el Conicet y la Universidad Nacional de José C. Paz (UNPaz), fue validado para detectar la presencia de anticuerpos contra SARS-CoV-2 en suero humano, pero ahora se espera que el mismo test también pueda usarse y medir anticuerpos contra el coronavirus pandémico en animales.

“Se trata de un kit inspirado en el concepto de ‘Una salud’, porque lo que nos afecta en esta pandemia es un virus zoonótico que surgió en los animales y pasó a las personas, por lo cual puede persistir en la naturaleza, en los animales”, destacó Alejandra Capozzo, investigadora en el Instituto de Virología e Infecciones e Innovaciones Tecnológicas (IVIT, CONICET-INTA) y una de las líderes del proyecto.

Desde el INTA el conocimiento y trabajo en ELISA y kit de diagnóstico para varias enfermedades del equipo liderado por Capozzo, integrado por las investigadoras Nancy Cardozo y Cecilia Turco, permitió junto al laboratorio de la Universidad de José C. Paz dirigido por Leticia Betancor, con experiencia en los nexos productivos en la parte humana, desarrollar este test para medir anticuerpos contra la proteína de la espícula del virus SARS-CoV-2.

“Los anticuerpos que medimos son de cualquier especie, lo que nos permite usar el mismo kit tanto para el desarrollo preclínico de la vacuna en laboratorio para hacer las pruebas en ratones, como también para medir anticuerpos en las personas y, además, poder buscar reservorios del virus en la naturaleza”, indicó la investigadora, quien agregó: “Este kit de ELISA fue pensado para utilizar suero de pacientes o de animales, ya que se trata de un test serológico multiespecie”.

Según Capozzo, ya está iniciado un proceso de transferencia a una empresa con habilitación de SENASA que “lo va a producir y vender para uso veterinario”, mientras que “el laboratorio que lo produce actualmente para uso humano es el Laboratorio Chaqueños SA”, que forma parte de la Agencia Nacional de Laboratorios Públicos (ANLAP).

SEROCOVID-Federal permite medir, en suero, la presencia de cualquier tipo de anticuerpo reactivo a la proteína de la espícula (S o Spike, en inglés) del virus que causa la COVID-19. Dependiendo del tamaño del laboratorio se podrían chequear hasta 550 muestras en dos horas.

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Con estrategias de mitigación, aumentan un 40 % la productividad ganadera, con estrategias de mitigación

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En el marco del proyecto internacional GANASUR, especialistas del INTA presentaron los resultados del estudio en la Cuenca del Salado, Buenos Aires. Con estrategias de mitigación en los establecimientos se evitó la emisión de 7.400 toneladas de CO₂ y aumentó la producción por vientre un 40 %. Mejoras en la sanidad preventiva y reproductiva, descarte de animales improductivos y manejo del pastoreo, entre las estrategias implementadas.

El proyecto GANASUR se desarrolla sobre la estructura cooperativa de PROCISUR, que reúne a los institutos nacionales de investigación agropecuaria de Argentina, Brasil, Chile, Paraguay y Uruguay, junto con el IICA. La iniciativa busca identificar sistemas ganaderos representativos de cada país, evaluar opciones de mitigación y modelar los impactos productivos, económicos y ambientales asociados a su implementación.

En el caso de la Argentina, se seleccionó como caso de estudio un sistema de ciclo completo de la Pampa Deprimida. Según explicó Mauricio Álvarez, coordinador del Programa Nacional de Carnes y Fibras Animales del INTA, “se trata de una de las principales regiones ganaderas del país y porque la cría concentra una proporción muy importante de las emisiones del sistema”. Al mismo tiempo, sus brechas de eficiencia reproductiva y productiva ofrecen una oportunidad concreta para reducir emisiones sin disminuir la producción de carne.

En esta línea, puntualizó: “Para los países del CAS aumentar la productividad es una meta irrenunciable y los resultados demuestran que es posible producir más, mejorando la rentabilidad, de manera ambientalmente sostenible”.

En este sentido, subrayó: “Los resultados muestran que la mitigación puede integrarse a una estrategia de mejora productiva y económica: no se trata de producir menos, sino de producir más eficientemente, con una menor cantidad de emisiones por unidad de producto y una reducción simultánea de las emisiones absolutas”.

Las medidas de mitigación no se definieron como un paquete teórico, sino a partir de tecnologías probadas y compatibles con el funcionamiento de los establecimientos, detalló Álvarez, al tiempo que aclaró que “fueron validadas mediante consultas con productores y referentes sectoriales, que permitieron identificar aquellas que estarían dispuestos a adoptar”.

En esta línea, destacó que “uno de los principales aportes de GANASUR es haber integrado las dimensiones productiva, ambiental y económica. No alcanza con saber cuánto puede reducirse una emisión: también necesitamos conocer qué efecto tiene la tecnología sobre la productividad, cuánto cuesta implementarla y cuáles son las condiciones para que un productor decida adoptarla”.

Entre las estrategias que se aplicaron, se destacan las mejoras en la sanidad preventiva y reproductiva, el descarte de animales improductivos, el manejo del pastoreo, la recuperación de pasturas, la incorporación de leguminosas, la suplementación estratégica, la inseminación artificial a tiempo fijo y la selección genética.

“La implementación completa de esta trayectoria permitiría evitar unas 7.400 toneladas de CO₂ equivalente entre 2027 y 2040, lo que representa una reducción del 15 % de las emisiones acumuladas respecto del escenario de referencia”, confirmó el investigador. Para 2040, las emisiones anuales disminuirían hasta aproximadamente 2.645 toneladas de CO₂ equivalente y la huella de carbono por kilogramo producido se reduciría cerca de un 27 %.

“Los beneficios no serían solamente ambientales, sino también productivos”, sentenció Álvarez. Es que, según detalló, la producción por vientre aumentaría un 40 %, al pasar de 197 a 275 kg de peso vivo, mientras que el mayor volumen de carne generado y la mejora de la eficiencia permitirían alcanzar importantes beneficios económicos.

Según detalló el especialista del INTA, “la transición tecnológica se diseñó de manera gradual y acumulativa”. En una primera etapa se propuso ordenar el manejo del rodeo y mejorar su desempeño reproductivo; posteriormente, fortalecer la base forrajera y nutricional; y, finalmente, incorporar herramientas de mayor intensificación.

“Esta secuencia responde a una lógica concreta: comenzar por tecnologías de menor complejidad y avanzar hacia otras que requieren mayores capacidades e inversiones, evitando asumir que todas pueden adoptarse simultáneamente”, aclaró Álvarez.

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