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Mercado de China volvió a recibir un Contenedor de Carne proveniente de Brasil

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De acuerdo con la información, son las primeras señales para finalmente retomar las compras de carne vacuna desde Brasil, tras un bloqueo que duró cerca de dos meses a causa de la aparición de un caso de vaca loca en el país suramericano.

En el puerto de Shanghái se permitió la entrada del primer contenedor de carne vacuna cargado con fecha posterior al 4 de septiembre y consideró que esta podría ser una “primera señal” del mercado para que otros 21 contenedores sean liberados en las próximas horas, informó la consultora brasileña Agrifatto.

Según la nota la carga aprobada proviene de Tocantins, pero hay dudas sobre si China aceptará embarques desde Matto Grosso y Mina Gerais, que fueron los dos estados donde se detectaron los casos de vaca loca atípica.

Desde el Ministerio de Agricultura de Brasil se maneja como fecha probable de apertura del mercado chino entre los días 3 y 7 de noviembre, según publicó Faxcarne, citado por valoragro.com.

Por su parte la agencia EFE informó que el compromiso fue asumido por el ministro de Negocios Extranjeros de China, Wang Yi, en una conversación telefónica que sostuvo el pasado jueves con el ministro brasileño de Relaciones Exteriores, Carlos França, informó la cancillería brasileña.

“Los ministros conversaron sobre la apertura y la diversificación de los mercados, incluyendo el retorno de las exportaciones de carne bovina brasileña. El canciller chino cree que el asunto será resuelto rápidamente”, informó, por su parte el Ministerio de Relaciones Exteriores de Brasil en un mensaje que publicó en su cuenta de Twitter.

Por otro lado, la operación del mercado chino por carne vacuna muestra “un gran nerviosismo por parte de los importadores, que han pagado precios superiores y algunos hasta han aceptado cargas en diciembre, pese a no llegar a tiempo para el Año Nuevo”, dijo un trader regional a Faxcarne.

Entre tanto, el portal elpais.com señaló en una nota que la suspensión de las exportaciones de carne bovina a China puede suponer pérdidas de hasta 1.800 millones de dólares para Brasil si se prolonga hasta finales de año. En el mejor de los casos, la Confederación de Agricultura y Ganadería (CNA por sus siglas en portugués) calcula que los productores brasileños perderían 1.200 millones de dólares.

La estimación de la pérdida para los productores brasileños la realizó el director técnico de la CNA, Bruno Lucchi, quien tuvo en cuenta la media de las exportaciones realizadas a China en los tres últimos meses del año, que oscilan entre 400 y 600 millones de dólares al mes. “Es el periodo en el que China compra más carne bovina, para abastecerse de cara al Año Nuevo chino que se celebra en febrero”, detalló el dirigente.

China compra el 56 % de la carne bovina que exporta Brasil. El motivo oficial del bloqueo fue la detección de dos reses que podrían tener la enfermedad de las “vacas locas” el 3 de septiembre en los Estados de Minas Gerais y Mato Grosso. Los chinos suspendieron la importación de carne al día siguiente y aún no han revocado esa decisión, ni siquiera después de que la Organización Mundial de Sanidad Animal declarara que, con relación a la enfermedad, la carne de Brasil representa un riesgo insignificante para el consumo humano.

Además de la cuestión técnica y sanitaria, hay al menos otros tres elementos que influyen en este asunto, como es el alto precio de la carne, el intento del Gobierno chino de estimular el consumo tradicional de cerdos en lugar de ganado bovino y, en menor medida, una represalia al Gobierno de Jair Bolsonaro por su hostilidad hacia los chinos.

Una de las quejas de los chinos es el precio del ganado. El precio por arroba alcanzó los 59 dólares en junio de este año. Desde el veto a la carne brasileña, en septiembre, el precio de la arroba empezó a caer en picado. El 28 de octubre, llegó a 45,8 dólares. Es el valor más bajo desde octubre de 2020, según datos del Centro de Estudios Avanzados en Economía Aplicada de la Universidad de São Paulo.

Ningún socio comercial brasileño tiene capacidad para ocupar el espacio de China. Según la CNA, los chinos compran anualmente 920.000 toneladas de carne brasileña. Juntas, todas las demás naciones compran 900.000 toneladas. En teoría, la carne que no se venda a China la deberían consumir los propios brasileños.

Según la CNA, con la reducción del valor de la arroba y el aumento de la materia prima para alimentar el ganado confinado, los productores han sufrido grandes pérdidas. Si antes ganaban unos 53 dólares por animal vendido, ahora pierden unos 88. “Los que puedan, dejarán el ganado en los pastos hasta que la situación se normalice, y solo después lo enviarán al matadero”, dice Lucchi.

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Con estrategias de mitigación, aumentan un 40 % la productividad ganadera, con estrategias de mitigación

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En el marco del proyecto internacional GANASUR, especialistas del INTA presentaron los resultados del estudio en la Cuenca del Salado, Buenos Aires. Con estrategias de mitigación en los establecimientos se evitó la emisión de 7.400 toneladas de CO₂ y aumentó la producción por vientre un 40 %. Mejoras en la sanidad preventiva y reproductiva, descarte de animales improductivos y manejo del pastoreo, entre las estrategias implementadas.

El proyecto GANASUR se desarrolla sobre la estructura cooperativa de PROCISUR, que reúne a los institutos nacionales de investigación agropecuaria de Argentina, Brasil, Chile, Paraguay y Uruguay, junto con el IICA. La iniciativa busca identificar sistemas ganaderos representativos de cada país, evaluar opciones de mitigación y modelar los impactos productivos, económicos y ambientales asociados a su implementación.

En el caso de la Argentina, se seleccionó como caso de estudio un sistema de ciclo completo de la Pampa Deprimida. Según explicó Mauricio Álvarez, coordinador del Programa Nacional de Carnes y Fibras Animales del INTA, “se trata de una de las principales regiones ganaderas del país y porque la cría concentra una proporción muy importante de las emisiones del sistema”. Al mismo tiempo, sus brechas de eficiencia reproductiva y productiva ofrecen una oportunidad concreta para reducir emisiones sin disminuir la producción de carne.

En esta línea, puntualizó: “Para los países del CAS aumentar la productividad es una meta irrenunciable y los resultados demuestran que es posible producir más, mejorando la rentabilidad, de manera ambientalmente sostenible”.

En este sentido, subrayó: “Los resultados muestran que la mitigación puede integrarse a una estrategia de mejora productiva y económica: no se trata de producir menos, sino de producir más eficientemente, con una menor cantidad de emisiones por unidad de producto y una reducción simultánea de las emisiones absolutas”.

Las medidas de mitigación no se definieron como un paquete teórico, sino a partir de tecnologías probadas y compatibles con el funcionamiento de los establecimientos, detalló Álvarez, al tiempo que aclaró que “fueron validadas mediante consultas con productores y referentes sectoriales, que permitieron identificar aquellas que estarían dispuestos a adoptar”.

En esta línea, destacó que “uno de los principales aportes de GANASUR es haber integrado las dimensiones productiva, ambiental y económica. No alcanza con saber cuánto puede reducirse una emisión: también necesitamos conocer qué efecto tiene la tecnología sobre la productividad, cuánto cuesta implementarla y cuáles son las condiciones para que un productor decida adoptarla”.

Entre las estrategias que se aplicaron, se destacan las mejoras en la sanidad preventiva y reproductiva, el descarte de animales improductivos, el manejo del pastoreo, la recuperación de pasturas, la incorporación de leguminosas, la suplementación estratégica, la inseminación artificial a tiempo fijo y la selección genética.

“La implementación completa de esta trayectoria permitiría evitar unas 7.400 toneladas de CO₂ equivalente entre 2027 y 2040, lo que representa una reducción del 15 % de las emisiones acumuladas respecto del escenario de referencia”, confirmó el investigador. Para 2040, las emisiones anuales disminuirían hasta aproximadamente 2.645 toneladas de CO₂ equivalente y la huella de carbono por kilogramo producido se reduciría cerca de un 27 %.

“Los beneficios no serían solamente ambientales, sino también productivos”, sentenció Álvarez. Es que, según detalló, la producción por vientre aumentaría un 40 %, al pasar de 197 a 275 kg de peso vivo, mientras que el mayor volumen de carne generado y la mejora de la eficiencia permitirían alcanzar importantes beneficios económicos.

Según detalló el especialista del INTA, “la transición tecnológica se diseñó de manera gradual y acumulativa”. En una primera etapa se propuso ordenar el manejo del rodeo y mejorar su desempeño reproductivo; posteriormente, fortalecer la base forrajera y nutricional; y, finalmente, incorporar herramientas de mayor intensificación.

“Esta secuencia responde a una lógica concreta: comenzar por tecnologías de menor complejidad y avanzar hacia otras que requieren mayores capacidades e inversiones, evitando asumir que todas pueden adoptarse simultáneamente”, aclaró Álvarez.

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