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Imposición de Precio a la Leche pone en Alerta a Productores Venezolanos

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En alerta se encuentran productores de la zona norte y sur del estado Táchira debido a que queseros y quienes comercializan este rubro pretenden pagar el litro de leche entre 400 y hasta 600 pesos el litro a puerta de corral.

De acuerdo con el presidente de la Asociación de Ganaderos del estado Táchira, -Asogata-, Edgar Medina, el costo es de 0.30 centavo de dólar o 900 pesos, por lo que no concibe que se realice este tipo de pago.

«Con lo que se está pagando no alcanza para sostener los costos de producción, por lo que aquellos que ordeñaban dos veces, ahora solo lo están haciendo una vez, es decir, que en una unidad de producción que tenía 500 litros, la bajaron a 250, por lo que estamos hablando que hay un déficit que trae como consecuencia un decaimiento» dijo.

Esta disminución no se ve reflejada en el mercado interno de acuerdo a Medina, pues el bajo poder adquisitivo de los ciudadanos impide el consumo masivo de leche y queso. «El precio de la leche lo regula una mafia que lo componen algunas queseras que le colocan al precio al producto, quienes la utilidad no la quieren perder» expresó Medina.

En esta información coincide Marcos García, miembro de la directiva de Asogata, quien indicó que el margen de ganancia de estos intermediarios es mucho mayor al del productor.

«Hay un sector industrial en la zona norte que viene a la zona sur del estado que quiere ponerle precio a la leche, entonces ante los altos costos que deben pagar por el diésel, pretender bajarle el precio a los productores, ya que ellos nos quieren perder» dijo.

Esta problemática de acuerdo a los miembros de dicha organización se viene registrando desde hace casi tres semanas en la entidad.

Sobre ofertas

El presidente de la Asociación de Ganaderos del Norte, Isidro Uribe, indicó que dicha problemática ha ocasionado una sobre oferta de leche y a su vez el represamiento de queso no solo en la entidad, también a nivel nacional.

A su juicio, el bajo consumo se debe a que la colectividad no cuenta con los recursos económicos para la compra de los productos, por lo que «no hay quién compre en el mercado».

Según Uribe, alrededor del 20% de las queseras que hacen vida en Samuel Darío Maldonado, Panamericano, García de Hevia, han cerrado sus puertas al no contar con el combustible para mantener operativos los cuartos fríos y trasladar la mercancía hacia el interior del país.

«Como hay sobre oferta de leche ellos se la pagan a los queseros quienes la pagan como ellos quieren, entonces allí está la falla, porque se está vendiendo barata y no se está cubriendo los costos de operativos de producción» apuntó.

Uribe reconoció la inestabilidad de precios, que viene como consecuencia de lo ya mencionado y la baja compra que se envía hacia el vecino país.

Mientras tanto, el productor Jairo Pérez, indicó que en Panamericano la leche se está cancelado a 850 pesos la de vaca y mil 100 la de búfala, no obstante, advirtió que solo se está vendiendo el 30% de los productos.

Indicó que Venezuela ya se encuentra en periodo de lluvias, generando mayor producción de leche y a la vez de queso, lo que hace que baje el precio.

«Está saliendo mucho queso para el centro del país y esto hace que baje los precios de la leche, otro factor que se suma a que haya más mercancía es que la salida de productos colombianos se encuentra limitado por los problemas que se vienen registrando en Norte de Santander y en Colombia» acotó.

Recordó que para nadie es un secreto que este rubro se va por los caminos verdes hacia el vecino país, pero producto de las protestas y crecida de los ríos, se ha mermado el traslado hacia la nación neogranadina.

Regularización

El productor de la zona de San Joaquín de Navay, Pablo Pernía, detalló que la crisis lo ha golpeado fuertemente, pues en su unidad de producción anteriormente podía llegar a producir hasta 10 mil kilos de leche semanal, ahora solo mil.

La producción disminuyó debido a que los comercios pagaban en bolívares, pero los costos operativos de las fincas se cancelaban en pesos o dólares, desde los insumos hasta la mano de obra, la cual tiene un costo desde 300 mil hasta 600 mil pesos mensual.

«Ahora tenemos un problema más grave y la falta de combustible, pues yo tenía un cupo de 9 mil litros y ahora solo me dan mil, por lo que yo que tenga la opción de poder producir bastante leche no lo puedo hacer ya que no tengo la materia prima para trabajar» acotó.

Para solucionar la problemática, Pernía propone que se regularizada la mercancía hacia el vecino país, ya que la imposición de precios los tiene «ahogados».

Matracas

Indicó Pernía que la disminución de movilización de quesos hacia el interior del país, ha hecho que el rubro se quede en la entidad, y que por lo tanto en la ciudad de San Cristóbal haya oferta y con esto un precio accesible a la colectividad.

Mencionó que muchos productores les queda cuesta arriba el traslado del producto motivado a las «matracas» en los puntos de control que desde la entidad hasta la ciudad capital rondan los 50. En este recorrido se perderían hasta 80 kilos que representan un golpe al bolsillo a quienes se dedican a las labores del campo.

«Ahorita nos está matando esas alcabalas, pues no los quitan pese que uno lleva los papeles en regla» agregó.

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Con estrategias de mitigación, aumentan un 40 % la productividad ganadera, con estrategias de mitigación

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En el marco del proyecto internacional GANASUR, especialistas del INTA presentaron los resultados del estudio en la Cuenca del Salado, Buenos Aires. Con estrategias de mitigación en los establecimientos se evitó la emisión de 7.400 toneladas de CO₂ y aumentó la producción por vientre un 40 %. Mejoras en la sanidad preventiva y reproductiva, descarte de animales improductivos y manejo del pastoreo, entre las estrategias implementadas.

El proyecto GANASUR se desarrolla sobre la estructura cooperativa de PROCISUR, que reúne a los institutos nacionales de investigación agropecuaria de Argentina, Brasil, Chile, Paraguay y Uruguay, junto con el IICA. La iniciativa busca identificar sistemas ganaderos representativos de cada país, evaluar opciones de mitigación y modelar los impactos productivos, económicos y ambientales asociados a su implementación.

En el caso de la Argentina, se seleccionó como caso de estudio un sistema de ciclo completo de la Pampa Deprimida. Según explicó Mauricio Álvarez, coordinador del Programa Nacional de Carnes y Fibras Animales del INTA, “se trata de una de las principales regiones ganaderas del país y porque la cría concentra una proporción muy importante de las emisiones del sistema”. Al mismo tiempo, sus brechas de eficiencia reproductiva y productiva ofrecen una oportunidad concreta para reducir emisiones sin disminuir la producción de carne.

En esta línea, puntualizó: “Para los países del CAS aumentar la productividad es una meta irrenunciable y los resultados demuestran que es posible producir más, mejorando la rentabilidad, de manera ambientalmente sostenible”.

En este sentido, subrayó: “Los resultados muestran que la mitigación puede integrarse a una estrategia de mejora productiva y económica: no se trata de producir menos, sino de producir más eficientemente, con una menor cantidad de emisiones por unidad de producto y una reducción simultánea de las emisiones absolutas”.

Las medidas de mitigación no se definieron como un paquete teórico, sino a partir de tecnologías probadas y compatibles con el funcionamiento de los establecimientos, detalló Álvarez, al tiempo que aclaró que “fueron validadas mediante consultas con productores y referentes sectoriales, que permitieron identificar aquellas que estarían dispuestos a adoptar”.

En esta línea, destacó que “uno de los principales aportes de GANASUR es haber integrado las dimensiones productiva, ambiental y económica. No alcanza con saber cuánto puede reducirse una emisión: también necesitamos conocer qué efecto tiene la tecnología sobre la productividad, cuánto cuesta implementarla y cuáles son las condiciones para que un productor decida adoptarla”.

Entre las estrategias que se aplicaron, se destacan las mejoras en la sanidad preventiva y reproductiva, el descarte de animales improductivos, el manejo del pastoreo, la recuperación de pasturas, la incorporación de leguminosas, la suplementación estratégica, la inseminación artificial a tiempo fijo y la selección genética.

“La implementación completa de esta trayectoria permitiría evitar unas 7.400 toneladas de CO₂ equivalente entre 2027 y 2040, lo que representa una reducción del 15 % de las emisiones acumuladas respecto del escenario de referencia”, confirmó el investigador. Para 2040, las emisiones anuales disminuirían hasta aproximadamente 2.645 toneladas de CO₂ equivalente y la huella de carbono por kilogramo producido se reduciría cerca de un 27 %.

“Los beneficios no serían solamente ambientales, sino también productivos”, sentenció Álvarez. Es que, según detalló, la producción por vientre aumentaría un 40 %, al pasar de 197 a 275 kg de peso vivo, mientras que el mayor volumen de carne generado y la mejora de la eficiencia permitirían alcanzar importantes beneficios económicos.

Según detalló el especialista del INTA, “la transición tecnológica se diseñó de manera gradual y acumulativa”. En una primera etapa se propuso ordenar el manejo del rodeo y mejorar su desempeño reproductivo; posteriormente, fortalecer la base forrajera y nutricional; y, finalmente, incorporar herramientas de mayor intensificación.

“Esta secuencia responde a una lógica concreta: comenzar por tecnologías de menor complejidad y avanzar hacia otras que requieren mayores capacidades e inversiones, evitando asumir que todas pueden adoptarse simultáneamente”, aclaró Álvarez.

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