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Claves para la Sustentabilidad de la industria lechera

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Esta priorización es la que se realizó en la Agenda de Desarrollo Sustentable para el Sector Lácteo de Chile, y aquí se comparten las principales claves de la lechería sustentable nacional.

La sustentabilidad es la forma de desarrollarnos y proyectarnos en este contexto lleno de incertidumbres y cambios. Este concepto engloba los ámbitos económico, social y ambiental y nos permite ser más resilientes a los grandes cambios.

El consumidor quiere ver cómo lo estamos haciendo y no le bastará solo con declararlo. “Creemos que hemos avanzado en varios frentes de la sustentabilidad, pero éste es un camino y tenemos la convicción que todos en la cadena láctea tenemos un rol en asegurar que nuestros productos sean sustentables, nuestro rol como Consorcio Lechero es articular las acciones y comunicarlo a la comunidad”, destaca Octavio Oltra, gerente del Consorcio Lechero.

Hay muchas formas de percibir el mundo cambiante que vivimos, pero la más tangible para nosotros es cómo nuestro consumidor nos exige cada vez más, quiere conocer los procesos y el origen de los alimentos y quiere que le aseguremos que nuestros productos son sanos, inocuos, sabrosos, que cuiden el medioambiente, las personas y el bienestar animal y todo a un precio alcanzable.

¿Y cómo podemos llevar a cabo esta enorme tarea? Aquí es donde el trabajo colaborativo expresa su mayor valor, cuando los desafíos son grandes y complejos, por tanto, no pueden ser abordados sólo por un actor o un eslabón de la cadena. “Al servicio de esta tarea hay que poner todas las capacidades y experiencias que tenemos a nuestro alcance y utilizar el conocimiento y las soluciones tecnológicas como nuestros aliados. También hay que priorizar, pues claramente no podemos abarcar todos los temas al mismo tiempo”

Esta priorización es la que se realizó en la Agenda de Desarrollo Sustentable para el Sector Lácteo de Chile, y aquí se comparten las principales claves de la lechería sustentable nacional.

1) Las personas en el centro de nuestro trabajo: Un tema clave para la sustentabilidad sectorial es la formación de personas que estén dispuestas a desarrollar su vida laboral en el campo y la lechería.

Apoyar la capacitación y el trabajo vocacional, atrayendo a jóvenes que quieran desarrollarse en este campo es un desafío para la sustentabilidad del sector.

Con tecnologías como la ordeña robótica, manejo de pastoreo de excelencia, agricultura de precisión y el riego, se requieren personas que tengan la vocación y conocimiento para colaborar en estos procesos productivos.

El desafío sectorial parte desde la formación pertinente en las aulas y en el predio, como también en las condiciones laborales que tengan para asegurar fidelización y baja rotación de personal. Para avanzar, es vital aportar desde la formación continua y la capacitación, por ejemplo, a través de herramientas digitales, sobre todo en un contexto de imposibilidad de hacer clases presenciales.

2) La salud y el bienestar animal del rebaño, que parte por la preocupación por una buena alimentación, acceso al agua, un buen trato, libre de enfermedades y en un espacio donde pueda desarrollarse sin problemas. Esto impacta en lo productivo, ya que será notorio el efecto en el ganado. “Si bien parece evidente, forma parte de las acciones con las cuales debe hacerse el manejo. Lo que hemos preconizado es que no se trata de acciones que impliquen una inversión cuantiosa, si no que es el “desde” al momento de pensar en lo productivo y manejo del ganado”, destaca Alejandra Viedma, encargada de Producción Primaria del Consorcio Lechero.

Acceso a agua de buena calidad en forma abundante; ventilación e iluminación en terneras y establos; caminos y callejones adecuados; y medidas que eviten el estrés calórico contribuirán a que el rebaño esté en buenas condiciones.

Los protocolos de bienestar animal desarrollados por el Consorcio Lechero, permiten al productor y a sus colaboradores conocer los parámetros más importantes y monitorear el mejoramiento en las condiciones de su ganado.

Las mastitis y enfermedades mamarias reducen la producción y la vida productiva. Avanzar en el mejoramiento de la calidad de leche impacta la salud del rebaño y en el retorno económico que recibe el productor. El trabajo preventivo y personal capacitado es el punto de partida.

Salud, bienestar animal y medioambiente se conjugan. Por ejemplo, una investigación internacional liderada en Chile por el Consorcio Lechero en un trabajo al alero del Dairy Sustainability Framework, presentada en la COP 25 de 2019 demostró que la buena salud del rumen lograda a través de una nutrición de calidad, impactará positivamente en la emisión de menos gases efecto invernadero como el metano, indica la coordinadora del área de Sustentabilidad del Consorcio Lechero, Natalie Jones .

Aumentar la vida productiva del ganado lechero es un imperativo. Tanto el preparto como la crianza de las terneras son vitales en construir la vida productiva de las vacas futuras.

Rebaños más longevos aumentan la producción vitalicia de las vacas y esto está estrechamente relacionado con un menor impacto climático, ya que se disminuyen los kg CO2 equivalente/por kg de leche producido.

Las cojeras son una de las mayores causas de eliminación del rebaño. Una herramienta tecnológica es impulsar un enfoque preventivo en salud podal, lo cual forma parte de las acciones realizadas por el Consorcio Lechero. Recorte de pezuñas y monitoreo permanente con personal entrenado son la base del manejo, impacta directamente en las condiciones de vida del rebaño. Lesiones no detectadas a tiempo pueden generar cojeras irreversibles, con el consiguiente dolor y deterioro en el volumen de leche producido.

3) Uso adecuado de los purines. En el sur de Chile, el uso de los residuos líquidos y sólidos generados por la producción de leche, requieren un manejo adecuado. La extensa investigación desarrollada por Inia Remehue es elocuente y reafirma el valor de los purines como un aporte en el balance de nitrógeno, fósforo y potasio, junto con contribuir a una mejor condición del suelo y su estructura. Su uso intrapredial es clave para un buen manejo ambiental.“Son un recurso, no un desecho. Ese cambio de mirada es clave para ponerlos en valor y darles un uso adecuado, cuyo beneficio ya está probado”, destaca Octavio Oltra. El almacenamiento adecuado y la aplicación correcta serán vitales para el éxito de su uso.

4) Eficiencia en el uso del agua. Avanzar en el aprovechamiento y cuidado de los recursos hídricos es un imperativo. Esta protección no sólo debe ser aplicada para evitar la contaminación, sino que también en hacer un uso adecuado del riego, para lograr el efecto deseado en los cultivos y praderas.

Agronómicamente, el riego tiene una respuesta indiscutible y permite la sustentabilidad de los sistemas basados en praderas y cultivos suplementarios, siempre que se haya solucionado desafíos como la fertilidad del suelo y el manejo de pastoreo. La herramienta tecnológica es simple: buena calibración, calendarización y operación de los equipos de riego impactarán positivamente en el proceso, permitiendo ahorro en energía y en agua.

5) Eficiencia en el uso de los recursos productivos

La gran ventaja de mejorar la eficiencia en la producción de leche es que siempre se gana. Por un lado, se gana en términos económicos, por la disminución de costos o por el aumento de productividad y por otro se disminuye los desechos. En este contexto, los gases de efecto invernadero (GEI), a pesar de que a nivel nacional las vacas lecheras sólo aportan el 0,9% del inventario de gases, son un tema importante para los consumidores. Para el caso del gas metano (nuestro principal GEI), se cumple la misma máxima de la eficiencia. Este es un gas de desecho que, cuando somos más eficientes en la alimentación de las vacas lecheras, disminuye su producción en el rumen, lo que repercute también en una mayor producción. Así lo han comprobado en las investigaciones realizadas en INIA Remehue, pues al alimentar las vacas con una pradera de mejor calidad y con el pastoreo adecuado, disminuye la producción de metano y aumenta la producción de leche. Esta es una gran herramienta para nuestros sistemas pastoriles que junto con otras que se están investigando como la selección genética y el uso de aditivos en la ración de vacas lecheras, permitirán mejorar las estrategias para disminuir aún más las emisiones de metano al ambiente y a la vez producir más leche.

Mayor eficiencia en uso de recursos energéticos es otra área relevante donde se expresa esta ganancia. Donde el uso de artefactos y bombas adecuadas o en buen estado y el uso de tecnologías como intercambiadores de calor entre otras, pueden ayudarnos a mejorar nuestra eficiencia y disminuir nuestros costos.

Los avances en sustentabilidad

En 2014, luego de la participación en las actividades de la Federación Internacional de Lechería, IDF, se tomó la decisión institucional de avanzar en sustentabilidad en el sector lechero de Chile. Las primeras acciones se centraron en bienestar animal, para luego ver aspectos como la producción de praderas y los purines. En 2018 se presentó la Agenda de Desarrollo Sustentable de Chile, que contó con la participación de más de 300 actores sectoriales en su preparación.

La coordinadora del área de Sustentabilidad del Consorcio Lechero, Natalie Jones, informó que durante 2021 “presentaremos los avances logrados, donde destacan el Estándar de Sustentabilidad de Predios Lecheros a través del Programa Chile Origen Consciente del Ministerio de Agricultura. Se agrega el trabajo que está haciendo la industria en el Acuerdo de Producción Limpia Industria Procesadora Láctea Sustentable”.
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La sanidad animal recibe apenas el 0,6 % del gasto mundial en salud pese al aumento de las crisis sanitarias

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El informe advierte que los recortes de la ayuda dejan al mundo peligrosamente expuesto a las enfermedades transfronterizas, la inseguridad alimentaria y la próxima pandemia.

El mundo no está invirtiendo lo suficiente en sanidad animal, pese a la creciente evidencia de que el costo de la inacción supera con creces el costo de la prevención.

El informe, publicado por la Organización Mundial de Sanidad Animal (OMSA, WOAH por sus siglas en inglés) en el marco de su 93.ª Sesión General, es la única evaluación mundial anual de las tendencias, riesgos y desafíos en materia de sanidad animal.

El informe destaca que las enfermedades animales destruyen más del 20 % de la producción animal mundial cada año. Estos impactos se sienten con mayor intensidad en los países de ingresos bajos y medios, donde la sanidad animal desempeña un papel fundamental para sostener los medios de vida, la seguridad alimentaria y la resiliencia económica. Al mismo tiempo, los sistemas con recursos insuficientes tienen dificultades para detectar y responder a las enfermedades de forma temprana, y también enfrentan retos para mantener los estándares de bienestar animal.

Las recientes reducciones de los presupuestos de ayuda internacional están agravando la presión. La asistencia para el desarrollo en salud ha caído a aproximadamente 39.100 millones de dólares estadounidenses en 2025, y la sanidad animal representa menos del 2,5 % de ese total. En el mismo periodo, el gasto mundial en defensa alcanzó un récord de 2,9 billones de dólares estadounidenses. En este contexto, el fortalecimiento de los sistemas de sanidad animal la infraestructura compartida que protege frente a enfermedades de origen natural, liberaciones accidentales y amenazas biológicas deliberadas sigue estando insuficientemente financiado, pese a su papel esencial en la gestión de riesgos transfronterizos, incluidas las enfermedades emergentes y las amenazas biológicas.

El informe subraya que llevar los Servicios Veterinarios de todos los países a los estándares internacionales costaría aproximadamente 2.300 millones de dólares estadounidenses al año, menos del 0,05 % de los 3,6 billones de dólares en pérdidas económicas atribuidas a la COVID-19 en 2020, una enfermedad que con gran probabilidad tuvo un origen animal, aunque su origen preciso y la vía de transmisión al ser humano aún no se han establecido de forma definitiva.

«Los sistemas de sanidad animal se sitúan en el centro mismo de la seguridad alimentaria, la estabilidad económica, el bienestar y la salud humana, y sin embargo están crónicamente infradotados», declaró la Dra. Emmanuelle Soubeyran, Directora General de la OMSA. «La pandemia de COVID-19 puso de manifiesto la importancia de invertir más en la prevención y en el enfoque de Una sola salud. Una sola salud seguirá siendo una aspiración hasta que la sanidad animal se integre de manera genuina en la forma en que planificamos e invertimos, mucho antes de que llegue la próxima crisis».

Entre 2025 y 2026, 64 países y territorios notificaron más de 2.000 brotes de influenza aviar de alta patogenicidad, lo que provocó el sacrificio o la pérdida de más de 140 millones de aves de corral.

La fiebre aftosa ha causado brotes sin precedentes en el África meridional y ha reaparecido en Europa. La peste porcina africana continúa propagándose, incluso mediante notables saltos a larga distancia.

Asimismo, el gusano barrenador del Nuevo Mundo una mosca parásita que se alimenta de carne está generando gran preocupación, con decenas de miles de casos registrados en América Central y una expansión hacia el norte que supone una amenaza para la sanidad animal más allá de los países actualmente afectados.

El 75 % de las enfermedades infecciosas emergentes en humanos se originan en animales, lo que convierte a los sistemas de sanidad animal en la primera línea de defensa del mundo frente a los brotes, incluida una posible próxima pandemia.

Sin embargo, el informe indica que estos sistemas están bajo presión: el 18 % de los países evaluados recientemente presenta una disminución de la capacidad veterinaria, y el 22 % una disminución de la capacidad del personal paraprofesional.

«Lo que estamos observando va más allá de la propagación de las enfermedades y refleja también una presión creciente sobre las redes de vigilancia y las capacidades de respuesta de emergencia, especialmente en las regiones más expuestas a los riesgos para la sanidad animal», afirmó el Dr. Paolo Tizzani, epidemiólogo veterinario senior de la OMSA.

«Cuando los Servicios Veterinarios carecen de recursos, las enfermedades se detectan tarde, se propagan más y resultan más costosas de controlar, independientemente de cómo se hayan iniciado. Fortalecer estos sistemas es, por tanto, una forma importante y eficaz de que los gobiernos y sus socios reduzcan los riesgos y mejoren la preparación».

Con base en 54 países y territorios evaluados por la OMSA, se estima que sería necesario un aumento presupuestario medio del 52 % para cubrir el coste anual real de unos Servicios Veterinarios eficaces. El Programa de Prestación de Servicios Veterinarios (PVS) de la OMSA ofrece a los países una evaluación independiente de sus sistemas de sanidad animal y una hoja de ruta adaptada para su mejora. Como avance positivo, tras actividades recientes del PVS, más de la mitad de los países participantes informaron de un aumento de los recursos financieros.

El informe insta a los gobiernos a aumentar la financiación de los sistemas de sanidad animal e integrarlos en estrategias más amplias de salud, economía y seguridad; a los socios para el desarrollo a alinear la financiación con la prevención a largo plazo en lugar de la respuesta a las crisis; y a las instituciones financieras y al sector privado a reconocer la sanidad animal como una inversión de alto impacto.

«Los sistemas de sanidad animal son un bien público mundial, y el mundo no los financia como tal», concluyó la Dra. Susana Pombo, Presidenta de la Asamblea Mundial de Delegados de la OMSA.

«En un momento en que los gobiernos están aumentando los presupuestos de defensa, conviene preguntarse qué significa realmente la sanidad animal en este contexto. Las enfermedades no reconocen fronteras. Una brecha en la vigilancia de la sanidad animal en un país es una vulnerabilidad para todos los países, por lo que es fundamental cambiar nuestra forma de pensar sobre la solidaridad y la inversión en los sistemas de sanidad animal».

Las conclusiones del informe servirán de base para los debates de la próxima 93.ª Sesión General de la Asamblea Mundial de Delegados (18–22 de mayo), en particular en el Foro Técnico de la OMSA dedicado este año al tema «Invertir en sanidad animal para asegurar el futuro de todos».

También se celebrará una reunión ministerial al margen de la Ceremonia de Apertura, que incluirá la publicación de una declaración ministerial que reflejará una visión compartida sobre los sistemas de sanidad animal.

Acerca de la Organización Mundial de Sanidad Animal (OMSA)

La OMSA es la autoridad mundial en sanidad y bienestar animal. Fundada en 1924 en respuesta al devastador brote de peste bovina en Bélgica que formó parte de una epidemia más amplia que afectó a varios países europeos y tuvo repercusiones mundiales, la OMSA se ha dedicado desde entonces a vigilar, controlar y difundir información sobre las enfermedades animales en todo el mundo.

La OMSA se centra en la difusión transparente de información sobre las enfermedades animales, en la mejora de la sanidad animal a nivel mundial y, con ello, en la construcción de un mundo más seguro, saludable y sostenible. https://www.woah.org/es/inicio/

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La producción de alimentos de origen animal deberá aumentar 70 % para 2050, incluida la leche: FAO

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